Capitulo 2: Una promesa es una deuda de por vida
Aún faltaba mucho camino por recorrer para llegar al siguiente pueblo cuando el sol dio las primeras señas de ponerse en el horizonte, Jiraiya decidió que por esa noche acamparían al aire libre, pidió a Hinata buscar un lugar adecuado en el cual desplegar la tienda de campaña, sin que lo supiera, estaba evaluando sus habilidades.
Todavía no sabía qué clase de entrenamiento emplearía en ella, Hinata era opuesta a Naruto en todos los sentidos, él era insolente, impertinente y extrovertido, mientras que ella era respetuosa, reservada y tímida, precisamente su timidez era en lo que Jiraiya encontraba el reto, en todo el trayecto a penas si había abierto la boca y eso solo fue para responder a una que otra pregunta o comentario que Naruto le hacía, esperaba que al confiarle esa tarea espabilara un poco.
Queriendo dar lo mejor de sí sin cometer errores ––no quería darle una mala impresión a Jiraiya-sensei, no tan pronto–– Hinata activó su byakugan, dio un vistazo a los alrededores y a unos cien metros de donde se hallaban encontró el lugar que juzgó era el ideal para acampar, anteriormente, cuando llevaba a cabo misiones con el equipo ocho, bajo la supervisión de Kurenai-sensei, los tres genin compartían dicha tarea, ella ubicaba el lugar, mientras que Shino y Kiba se encargaban de detectar y eliminar posibles amenazas.
Un tanto titubeante hizo saber a Jiraiya y Naruto sobre su elección, ambos la siguieron hasta un pequeño claro flanqueado por grandes Álamos, Hayas y Fresnos, la verde vegetación que cubría las rocas le daba un toqué casi místico y no lejos de ahí corría un arroyuelo de agua cristalina.
- Nada mal – murmuró Jiraiya para sí mismo al revisar el lugar.
Hinata hizo un buen trabajo, sin embargo por alguna razón no estaba del todo conforme, sus capacidades se especializaban en búsqueda y rastreó, él no quería que únicamente se centrara en ello, quería explotar otras cualidades en ella, aunque ciertamente no tenía la menor idea de cuáles eran, concluyó que lo mejor era seguir observándola por un tiempo antes de tomar cualquier decisión, tenía el presentimiento de que esa niña estaba destinada a algo más grande.
Mientras él instalaba la tienda de campaña en que dormirían esa noche y aprovechando los últimos rayos de luz solar de ese día, mandó a los chicos a recolectar algo de leña para la fogata, Hinata se sintió nerviosa por estar a solas con Naruto, no podía verlo a la cara sin que ese molesto sonrojo apareciera, consciente de que al menos durante los próximos tres años pasaría todo su tiempo junto a aquel chico que le provocaba sentimientos tan confusos y revolucionarios a la vez, optó por tomarlo como una oportunidad para tratar de controlar su tartamudeo y empezar a forjar un lazo de confianza entre ellos.
Naruto tuvo una idea similar y mientras recogían ramas secas para el fuego, no paró de hablarle de una y cien trivialidades, Hinata notó lo mucho que a éste le gustaba hablar y tontear sin tomarse nada realmente enserio, estaba segura de que lo único que pretendía con su infinito parloteo era congraciarse con ella, y no se equivocó, Naruto quería simpatizarle, algo parecido a lo que hacía en la academia ninja cuando trataba de socializar.
Dadas las duras penalidades que le tocó padecer durante toda su niñez, Naruto era una de esas personas de vivaz espíritu, que se rehusaba a ser aniquilado por las amargas penurias del pasado, le gustaba llamar la atención de los demás para patentar su existencia, pero tras esa fachada de alegría e irreverencia, Naruto se guardaba el profundo dolor que le causaba el desprecio de todos. Siempre estuvo solo, tan solo como una pequeña isla en la inmensidad del mar, pero nadie puede ser una isla, él necesitaba conocer lo qué había más allá del horizonte, sentirse amado y ser comprendido por la cruel sociedad en la que por desdicha le tocó nacer.
Considerado el payaso del pueblo, nadie se tomaba un minuto para intentar comprender los sentimientos del pequeño, al principio se propuso hacer amigos para llenar el hueco que la soledad ocupaba en su corazón, Naruto nunca supo por qué pese a sus incansables intentos por agradar a los demás, las personas a su alrededor le miraban de forma hostil, muchos incluso le maltrataban físicamente y en el mejor de los casos se dedicaban a ignorarlo.
Siempre fue así, sentía envidia de los niños de aquel parque que a menudo frecuentaba, de sus rostros sonrientes, de la facilidad con la que hacían amigos, de la familia que les esperaba en casa, mientras que a él lo repelían como si de una enfermedad contagiosa se tratase, su mayor anhelo era encajar en aquel mundo, jugar con los demás chicos de su edad y ser uno de ellos, tomar la mano de su padre y volver a casa donde su madre lo recibiría con un amoroso abrazo, luego todos se sentarían a la mesa, disfrutando de la deliciosa cena que mamá había preparado; sonreía al imaginar cada detalle, volviéndose una costumbre en él fantasear con ello, imaginar que tenía una familia y reproducir la experiencia una y otra vez, siempre agregando un nuevo detalle al recuerdo artificial.
Todas las noches se preguntaba por sus padres, a veces trataba de imaginar sus rostros y haciendo un enorme esfuerzo, buscaba en sus recuerdos más antiguos, pero al final no acudían más que dos formas deformes, entonces lloraba amargamente, ni siquiera era capaz de recordarlos, no era más que un detestable huérfano y por eso los aldeanos lo odiaban y le llamaban monstruo.
No hace mucho tiempo descubrió el por qué todas esas personas lo desdeñaban, dentro de él se encontraba sellado el legendario Kyuubi no Yoko, el más temible demonio jamás conocido por la humanidad, un demonio que podía derrumbar montañas y causar tsunamis, un demonio que para muchos no era otro que el mismo Naruto.
Ciertamente fueron muchas las ocasiones en las que decidió renunciar a todo, creyendo que los aldeanos tenían razón y el mundo sería un lugar mejor si él no existiera, la melancolía era algo latente contra lo que luchaba día a día, exhibiendo una sonrisa de feliz satisfacción, cuando en realidad su inocente alma era embargada por la tristeza de una culpa de la que bien a bien no era conocedor del motivo. De no ser por Iruka, quien representó en él la primera figura paterna real, la oscuridad habría tragado su corazón, perdiéndolo para siempre.
Su educación básica fue precaria, sin su asidua determinación por superarse y así cumplir su sueño de ser Hokage, difícilmente sería capaz de leer o escribir, el desagrado de los profesores hacia su persona no le fue indiferente, tampoco podía culparlos, no después de todas las bromas pesadas que les jugó, que si bien le merecieron varias expulsiones, por alguna razón que él desconocía, sus faltas quedaban resarcidas en un par de días y era nuevamente admitido en la escuela, fue un verdadero milagro entrar en la Academia Ninja, su ingreso a la academia le ofreció una oportunidad de oro para redimirse y cumplir su sueño de ser el mejor shinobi del que jamás se hubiera escuchado hablar, su meta era superar incluso a quien aún hoy era su mayor inspiración y modelo a seguir, Yondaime Hokage, el héroe legendario que trece años atrás salvó a Konoha del ataque del temible Kyuubi y el qué irónicamente lo confinó a ese destino.
Él ambicionaba ser más fuerte que el cuarto, la leyenda de Uzumaki Naruto sería conocida en todo el mundo ninja, y eso le traería el reconocimiento y respeto que con desesperación buscaba. Hasta ahora se había hecho de buenos y preciados amigos, graduarse de la academia le permitió conocer a Kakashi y acercarse a su primer amor de juventud, Sakura-chan, así mismo lo hizo conocer la verdadera amistad y forjar un vínculo fraternal que él jamás compartió con nadie, Sasuke, pero también le hizo experimentar un sufrimiento mucho peor que el despreció de los aldeanos, y ese era el despreció del que consideraba su hermano, con Sasuke había formado el lazo más fuerte de los tres, era por él que quería esforzarse al máximo, ser tan fuerte que nunca más permitiría a nada ni nadie arrebatarle la felicidad que tanto le costó conseguir.
Cuán parecida y cuán distinta era Hinata de él, el sentimiento de soledad es ambiguo pero a la vez universal, un sentimiento afín que aunque no lo supieran y en circunstancias diferentes a las suyas, ambos compartían.
Cuánto extrañaba Hinata a su querida madre, muerta ocho años atrás al dar a luz a su hermana, ella fue la única persona que realmente llegó a comprenderla, la que no dudó en resguardarla en uno de su cálidos abrazos, librarla de cualquier calamidad con su dulce sonrisa ó alejar a los demonios más terribles con uno solo de sus besos, a veces dudaba si esa época realmente existió, ese tiempo en el que su padre fue feliz e inclusive se sintió orgulloso de sus hazañas.
Con el pasar de los años el recuerdo de su madre se volvió más y más lejano, temía tanto olvidarla, que puntualmente cada noche antes de dormir, reconstruía en su mente hasta el último de sus rasgos y con preocupación descubría que día a día su rostro se tornaba más borroso y su voz un eco distante.
A su corta edad la vida tampoco le fue fácil, desde que tenía uso de razón su padre puso en claro sus responsabilidades como futura líder de su Clan, cuando su madre murió, aquellas responsabilidades se volvieron más una maldición que un deber. Por mucho que se esforzara, él anteponía un "pero" de por medio a cualquiera de sus progresos, al principio no se desanimó y trabajó duro, esperando satisfacer sus expectativas, con el correr de los días y meses su ánimo decayó, costándole de sobremanera mantenerse firme en sus convicciones. Deseaba tanto complacer a su padre, quería ser reconocida por él y daría cualquier cosa por obtener un "bien hecho" de sus labios.
Frustrada por sus fracasos y presionada por las expectativas de los otros, desarrolló un débil carácter que agudizó los recelos de su padre, de personalidad tímida e indecisa, solía tartamudear por el nerviosismo, entre los miembros del Souke se rumoraba que llevaría al Clan a la ruina, e incluso algunos daban por sentado que Hanabi, su hermana menor de apenas ocho años, manifestaba más determinación y destreza de lo que ella nunca mostró.
Su instrucción en la academia ninja complementó la enseñanza que durante cuatro años obtuvo de varios maestros particulares. Su padre era estricto en ese aspecto, obligada dado su estatus a ser siempre la mejor en cualquier actividad, si bien Neji-niisan la aventajaba en numerosos aspectos, acrecentando así el disgusto de su padre; no lo decía en voz alta, no necesitaba hacerlo, la dedicación que le merecía su primo era una clara muestra de su profundo deseo de que los papeles se invirtieran y fuera él quien ostentara el título de próximo líder del Clan.
Siendo la heredera, nadie se atrevía a decirlo en voz alta y la trataban con la más fina cortesía, ella podía sentir la frialdad que había tras los impecables modales, incluso estando rodeada por una multitud de personas, se sentía muy sola, llegó al punto de resignarse y creer que no había esperanza, entonces lo conoció, su sonrisa brillaba como el mismo sol, su alegre aura la cautivaba y la inundaba de paz, no supo explicárselo, pero en él percibió un alma tan parecida a la suya que sin pensarlo, al poco tiempo ya estaba siguiéndolo a todas partes, tratando de descubrir ¿qué era "eso" que hacía especial a Naruto?, no era un buen estudiante, todos se burlaban de él por sus desatinados comentarios y a su pesar, tampoco era muy inteligente que digamos, o eso aparentaba, porque se necesitaba mucho ingenio para fraguar las elaboradas bromas que continuamente lo hacían blanco de las represalias de los profesores.
Siguiéndolo a todas partes sin que se diera cuenta, finalmente lo descubrió, Naruto resultó la persona más increíble que jamás hubiera conocido, cierto que era todo lo anterior y sin embargo no se daba por vencido, en su vocabulario no existía la palabra rendirse, después de la academia pasaba horas practicando sin descanso, algo que de nada le valía sin un guía experto que le mostrara la forma adecuada de ejecutar las técnicas, en Hinata fue evolucionando un sentimiento que nació como curiosidad, prosiguió en asombro y actualmente figuraba como admiración hacía el chico, Naruto logró despertar en ella las ganas de igualmente superarse, de no darse por vencida, de seguir adelante y mejorar con la misma convicción que él demostraba, a su modo y sin saberlo, Naruto la rescató de la oscuridad que la llevaba por un camino autodestructivo en el que no habría un final feliz, por eso ahora se sentía sumamente agradecida de poder compartir tiempo con él, de poder caminar a su lado y tal vez algún día, ser lo suficientemente cercana a él para considerarse digna de su confianza.
- Y así fue como conocí a Haku… – siguió Naruto en su agradable cháchara, hasta ahora había narrado a Hinata todos los detalles de la integración del equipo siete, sus primeras misiones, la forma en que Sasuke y él se llevaban, cómo se obstinó en obtener la que sería su primera misión de clase "A", y de los problemas que se les habían presentado en el camino – Dattebayo, te juró que era más bonito que Sakura-chan– y entonces soltó una carcajada que Hinata compartió, Naruto hablaba tan bien de ese chico que sin conocerlo, Hinata de inmediato simpatizó con él – fue una lástima que resultara ser nuestro enemigo, lo cierto es que él me caía muy bien y creo que hubiéramos sido buenos amigos – los ojos de Naruto se nublaron repentinamente por la tristeza, su siempre animado sentido del humor se vio apagado durante unos segundos, Hinata quiso decirle algo para reconfortarlo, pero él cambió drásticamente de tema – ¡wow!, mira cuánta leña hemos juntado ya, seguro que Ero-senin nos felicitará por trabajar tan bien en equipo – y al cubrirse de nuevo con su careta sonriente, no le quedó otro remedio que seguirle la corriente, en el alma de Naruto habían muchas heridas sin cicatrizar, le gustaría tanto que él abriese su corazón y se diera cuenta de que ella estaba ahí para escucharlo, aunque también sabía que para que eso ocurriera, ella debía hacer lo mismo y por el momento le era imposible sincerarse, sentía vergüenza, se culpaba y seguro él también lo haría de sus debilidades.
En silencio hicieron el camino de regreso, luego de su charla Naruto se había quedado ensimismado, seguramente recordando a aquel chico de nombre Haku, Hinata comprendió lo importante que aquel joven fue en la vida de Naruto, lo suficiente para dejar pensativo al siempre despreocupado rubio.
Jiraiya ya había terminado de instalar la tienda que los tres compartirían y a penas Naruto y Hinata descargaron la leña, éste la apiló en el cetro del improvisado campamento y con un sencillo katon le prendió fuego.
Hasta ese momento fue que Hinata consideró la cena, traía algunas provisiones en su mochila, sin embargo no las suficientes para los tres, mientras pensaba en ello, Jiraiya puso una tetera con agua a hervir, Naruto por su parte se ocupó de hurgar en su mochila de viaje y de ahí extrajo varios tazones de ramen instantánea, Hinata observó la perfecta sincronía con la que era hecha toda la operación, en el equipo ocho rara vez comían eso, por lo general Kurenai-sensei y ella se encargaban de preparar los alimentos, Kurenai siempre les había dicho que parte de la salud y fortaleza de un ninja residía en llevar una alimentación sana y balanceada, pero por lo que alcanzó a ver de la mochila del rubio, contaban con una dotación de ramen como para tres días; seguidora de los ideales de su maestra, ya se las ingeniaría de alguna forma para cambiar la dieta de su nuevo equipo.
Salió de sus cavilaciones al tener a Naruto de pie frente a ella, éste extendió su brazo, ofreciéndole uno de los humeantes recipientes que llevaba en ambas manos, Hinata lo miró por unos segundos, terminando por aceptar el ofrecimiento del rubio, inmediatamente después éste se sentó a su lado, sobre el tronco hueco de un viejo árbol que parecía haber sido intencionalmente dispuesto para fungir como asiento.
- ¡Buen provecho! – prorrumpió feliz Naruto y sin mayores preámbulos se llevó los fideos a la boca, Hinata observó sin mucho apetito el contenido de su cuenco, no era especialmente adepta al ramen y mucho menos si éste era instantáneo – ¿qué sucede Hinata? ¿no tienes hambre? – observó Naruto, ya habían pasado unos minutos y la Hyuuga no había tocado el contenido del recipiente.
- Cla-claro que tengo… – mintió, apresurándose a comer los fideos de su ramen con ternera y vegetales, que parecían de todo, menos lo que en realidad se suponía eran.
- Bien Hinata, ahora que tenemos más tiempo, has pensado en qué aspectos quieres mejorar – interrumpió Jiraiya poniéndose serio, Hinata alzó la mirada, confundida sobre a qué se refería – supongo que tienes algún plan para éste viaje.
- No… no en realidad… – murmuró avergonzada, imaginó qué con lo fuerte que era Jiraiya, él le daría alguna clase de fórmula mágica con la cual volverse fuerte de la noche a la mañana, tal y como hizo con Naruto.
- Entiendo… – meditó durante unos minutos y Hinata esperó impaciente el veredicto – los Hyuuga son reconocidos en el campo del taijutsu, por lo tanto esa debe ser tu especialidad, tu visión especial te permite ver la red de chakra de tus enemigos, eso te da ventaja en combates cuerpo a cuerpo… – y se siguió de largo haciendo todo tipo de observaciones, Hinata no pudo más que encogerse en su lugar, no se atrevía a decirle que ella no era precisamente sobresaliente en muchas de las aptitudes que enumeraba, su velocidad era deficiente para efectuar algunas de las técnicas de su clan y su resistencia física era muy poca, cuando Jiraiya terminó de hacer su evaluación se dirigió de nueva cuenta a ella – siendo honesto, nunca he entrenado a alguien con capacidades como las tuyas, es por eso que antes de tomar cualquier decisión mañana Naruto y tú tendrán un enfrentamiento de práctica, quiero darme una mejor idea de tus habilidades, mientras tanto piensa en lo que te he dicho y espero que mañana ya sepas lo que esperas del viaje – Hinata asintió levemente con la cabeza, desanimada al no tener la menor idea sobre cuál habría de ser su respuesta.
- ¡Esto es injusto Ero-senin!, ¿por qué a Hinata le das a escoger lo que quiere aprender y a mí no? – protestó sonoramente Naruto, inconforme con lo dicho.
- Por que Hinata tiene dominio sobre el ninjutsu básico, algo en lo que tú debes trabajar muy duro… – dijo tajante el hombre de plateados cabellos, no pasó un segundo antes de que el chico lo contradijera, enfrascándose nuevamente en una discusión sin sentido, puesto que ninguno cambiaría de parecer, pero los dos eran tan necios que difícilmente aceptarían una derrota.
Ésta vez Hinata escuchó ausente la disputa, el fracaso era una constante en sus pensamientos, la travesía junto a Naruto fue muy corta, seguramente cuando mañana Jiraiya viera sus habilidades quedaría tan decepcionado que le enviaría de nuevo a Konoha, para esa hora en la mansión ya sabrían de su desaparición y de la carta en la que explicaba los motivos que la llevaron a tomar la decisión de dejarlo todo atrás, no quería ni imaginar la reacción de su padre al verla de regreso, suponía una humillación tan grande que de ninguna forma podría afrontarla.
De ahí en adelante condujo instintivamente sus acciones, Naruto le dirigió varios comentarios que no contestó, abrumada por el desafío que desde ya veía como perdido, permanecieron una hora y media más frente al fuego, Hinata fue la última en ir a acostarse, excusándose con que ella se encargaría de apagar la fogata y recoger los recipientes vacíos del ramen. Jiraiya la dejó llevar a cabo su cometido, sin dejar de evaluarla un solo momento.
Cuando juzgó que ambos estarían dormidos Hinata se introdujo en la tienda, acomodo su bolsa de dormir en el espacio libre que quedaba, el cual estaba junto a Naruto, se descalzó las sandalias y tal como estaba vestida se acostó a dormir, los minutos pasaron lentamente uno tras otro, los ruidos del bosque se amplificaban taladrando su cabeza, vuelta un caos pensando en la tarea que Jiraiya-sensei le había encomendado.
Era común en Hinata colapsar ante situaciones que conllevaban mucha presión y ésta no era la excepción, sin poder contenerse, un débil sollozo escapó involuntario, tenía la mala costumbre de analizar de más las cosas, haciendo una tormenta en un vaso de agua, o eso solía decirle Kiba y es que precisamente ahí radicaba su problema, por más sencilla que fuera de resolver la tarea, ésta se volvía imposible al dar por sentado el fracaso antes de comenzar, tal y como el dilema que enfrentaba ahora.
- ¿Hinata? – sus quedos sollozos enmudecieron al escuchar la voz susurrante de Naruto, temerosa, giró la cabeza, encontrándose en la oscuridad con los ojos del chico – ¿te duele el estomago? – tan inocente como era, Naruto no imaginó lo que verdaderamente afligía a su amiga.
- N-no… no es nada… no te preocupes – balbuceó tan bajito que incluso en el reinante silencio de la noche a Naruto le costó escucharla.
- Pero estás llorando – sin malicia, Naruto acercó su mano y limpió con la yema de sus dedos las gotas de agua salada que resbalaban por sus mejillas, Hinata se paralizó sin poder articular palabra, sintiendo arder su rostro – incluso tienes fiebre – expresó ante el cálido contacto que sentía de la piel ajena.
- Yo… yo… – repitió unas diez veces la misma palabra antes de que su cerebro encontrara algo coherente qué decir – cre-creo que si me duele el estomago – dijo a punto del colapso, no comprendía qué era exactamente lo que hacía Naruto para causarle esas reacciones, justo ahora su estomago estaba revuelto y sentía una especie de revoloteo, ¿y si era alérgica a él?
- Le diré a Ero-senin – en su voz percibió preocupación, antes de que hiciera cualquier cosa Hinata lo detuvo.
- No – lo tomó de la mano – no hace falta – al darse cuenta de su atrevimiento lo soltó como si su contacto quemara – es… estoy un poco nerviosa, e-eso es todo – y muy a su pesar terminó por admitirlo.
- ¿Nerviosa? – cuestionó confuso el Uzumaki – ¿por qué estás nerviosa? – la jovencita no respondió de inmediato, creyendo que él la encontraría tan absurda como se encontraba ella.
- Temo… – indecisa hizo una pausa – temo fracasar frente a Jiraiya-sensei – tuvo que esperar alrededor de un minuto antes de que Naruto le diera una respuesta, una espera que a Hinata se le hizo eterna, preparada para escuchar en cualquier momento una carcajada del Uzumaki.
- ¿Por qué? – rompió al fin el silencio – si fracasas, solo tienes que volver a intentarlo hasta que lo logres ¿cierto?… – a Hinata de pronto se le iluminó el semblante al no encontrar ni un dejo de burla en sus palabras – en la academia todos me llamaban perdedor, me menospreciaban y me hacían a un lado, pero sentí que si me daba por vencido, terminaría hundido en un pozo oscuro y sin fondo, es por eso que no puedo pensar en el fracaso, no puedo darme el lujo de renunciar a mis sueños, no quiero darle la razón a todos los que creen que soy un perdedor porque entonces realmente me convertiría en uno.
- Yo no lo creo… – expresó entre abochornada y decidida, contagiada por la pasión de su amigo – nunca he creído que seas un perdedor Naruto-kun, al contrario, pienso que eres alguien muy habilidoso, yo… yo deseo llegar a ser tan fuerte como tú Naruto-kun… – confesó tartamudeando, su osado comentario lo atribuyó a la oscuridad y el no tener que verlo de frente, no por eso disminuyó el rojo de sus mejillas.
Naruto parpadeó un par de veces antes de asimilar por completo cada una de sus palabras, una sonrisa se fue ensanchando en sus labios, quedando mudo por el extraño sentimiento que experimentaba en su interior, era la primera vez que escuchaba a alguien hacer un comentario tan positivo acerca de él, su corazón fue embargado por una calidez inusual al repetirse mentalmente lo dicho por Hinata, esa calidez terminó por explotar en su interior, causándole una alegría que difícilmente podría expresar con palabras, ¿acaso así era cómo se sentía el reconocimiento?
- Gracias Hinata – expresó con la sinceridad que brotó desde el fondo de su corazón – también creo que eres muy habilidosa… – a tientas buscó sus manos hasta entrelazarlas con las suyas, acto que hizo que el rostro de la niña casi fulgurara en la oscuridad – esforcémonos entonces, juntos nos volveremos fuertes y cumpliremos nuestros sueños – Hinata creyó en las palabras de Naruto, segura de que estando a su lado él la ayudaría alcanzar su meta, ambos recibirían el reconocimiento que buscaban, él el de la aldea y ella el de su padre y su clan.
- Si, juntos lo haremos – finalmente tenía una respuesta para Jiraiya, su camino ninja siempre fue la solución, ahora que tenía claro su objetivo, el embrollo en sus pensamientos se desenredó, respirando tranquila por primera vez en toda la tarde. Hacía un buen rato que Naruto había soltado sus manos, pero antes de que el sueño le ganara la batalla, dirigió un último comentario al chico – buenas noches Naruto-kun, que descanses… – profirió en un débil murmullo, exhausta por las diferentes emociones experimentadas en un solo día.
- Buenas noches Hinata – murmuró casi tan bajito como ella, cayendo rendido por el cansancio, ostentando una feliz sonrisa en los labios, luego de unos minutos, las acompasadas respiraciones de ambos fue todo lo que se escuchó.
Jiraiya, que hasta ahora no había perdido detalle de la particular charla, ya trazaba un plan para el entrenamiento de Hinata. Resuelto sobre lo que quería de ella, si todo salía bien mataría dos pájaros de un tiro, Naruto necesitaba a alguien que le mostrara un amor sin condiciones y por su parte Hinata descubriría la dormida fortaleza que residía en ella, entendió que su mutuo esfuerzo lograría un mejor desempeño en su entrenamiento, obligándolos a cumplir sus propósitos, de eso dependería el éxito de ambos, ellos triunfarían donde todos sus demás alumnos fracasaron, donde él mismo fracasó, finalmente había encontrado una sucesora a su legado, tal como Yondaime lo hizo cuando selló su voluntad en Naruto.
Continuará…
(Dudas, sugerencias, felicitaciones y jitomatazos favor de dejarlos en un review, gracias =3)
NOTA DE SALEM:
Algo que olvidé mencionar en el capítulo anterior es que soy un poco lenta para actualizar, ojalá me tengan paciencia X3, bien, aprovechando un oneshot que tenía escrito desde hace algún tiempo, quise incluirlo en la historia y pude agregar parte de él en este capítulo, por lo demás, estoy feliz por la buena aceptación que ha tenido el fic y trataré de no abandonar la historia, muchísimas gracias por sus comentarios a:
- TODOKE
- Raquenel
- Namikaze Rock
- Ridesh (No sé si pondré los tres años de entrenamiento, pero si abarcará parte de él y ya después si todo sale como lo tengo planeado haré una versión shippuden a mi modo XD)
- zeromtk
- Anade-sama
- alex
- hanniane
- Kyoko Nakamura
- Hinata-Hyuga-048 (¡Hola amiga!, que bueno tenerte por aquí también, a ver qué te parece el fic y pss a decir verdad es el segundo NaruHina que escribo, lo que es hasta cierto punto ridículo siendo tan fan como soy de la pareja XD y pss no me olvido de Rewrite, pero ya ves, soy medio despistada y el capítulo no acaba de agradarme jaja)
- Hikeri-Hime16 (Aunque tengo la mala costumbre de dramatizar mucho mis historias, haré todo lo posible por que queden juntos =D)
- aniota21
- UNAFAN (Descuida, aunque soy fan declarada, no pienso involucrar SasuHina en la historia, escribir SasuNaru no es lo mío XD, y tal vez incluya algo de NaruSaku, aunque a decir verdad no soy en lo más mínimo partidaria de la pareja, haber qué sale al final o-O)
- (Aunque en éste capítulo Jiraiya se comportó, muy pronto Hinata descubrirá la verdadera forma de ser de su sensei XD)
Saludos, besos y abrazos para toda(o)s, hasta la próxima ocasión ja né
