Capitulo 3: Siguiendo adelante, sin mirar atrás

Hinata observó durante unos instantes su adormilado rostro en el reflejo que le devolvían las cristalinas aguas del arroyuelo, sin vacilar, sumergió sus pequeñas manos en el agua fría y se enjuagó la cara, despejando del todo el letargo rezagado, estaba amaneciendo, los primeros rayos del sol se alzaban sobre la colina que se elevaba en las profundidades de aquel espeso bosque, fue la primera en levantarse, Naruto y Jiraiya seguían durmiendo plácidamente en el interior de la tienda y ella decidió no perturbarlos.

Luego de la charla que sostuviera la noche anterior con Naruto, una inexplicable tranquilidad se posesionó de su ser, nuevamente él logró lo imposible, relajar sus crispados nervios y acallar a esa molesta vocecita que no paraba de repetir en su cabeza la palabra "fracaso", tal como sucedió cuando enfrentó a Neji-niisan en la segunda etapa de los exámenes chunin.

El efecto que Naruto producía en ella era desconcertante, le causaba encontradas emociones que iban de la agonía a la dicha en cuestión de segundos, prueba de ello era ese comentario que él le hizo meses atrás «siempre he pensado que eres una persona siniestra, tímida y rara…», aún tenía presente el doloroso vuelco que dio su corazón al escucharlo «…pero, me gustan las personas como tú» cuando pronunció la última frase su mundo se iluminó y un cándido sentimiento floreció en su corazón, aún no tenía claro de qué se trataba, una parte de ella no quería saberlo, amedrentada ante lo qué pudiera descubrir.

Sin tener otra cosa qué hacer más que aguardar a que Naruto-kun y Jiraiya-sensei despertarán, decidió hacer algo útil con su tiempo, dedicándose a recolectar en los alrededores algunos hongos para el desayuno, parte de las enseñanzas de supervivencia de Kurenai-sensei consistieron en capacitarla para distinguir entre los comestibles y los venenosos y no solo eso, sino que también conocía una extensa variedad de plantas medicinales, con las cuales preparaba ungüentos y antídotos, algo fundamental en un ninja tan propenso a los accidentes como lo era ella.

Sin una canasta o algún recipiente en qué llevarlos, se desprendió de su gran chaqueta para depositar ahí todos los hongos que fue recolectando, cuando consideró tenía una cantidad conveniente regresó al campamento, no hubo señas de que sus compañeros despertaran aún, lo que comprobó al entrar una vez más en la tienda para coger su mochila y escuchar los sonoros ronquidos de su sensei, quien incomodo, soportaba el peso de la pierna que Naruto tenía sobre su pecho.

Una risita escapó a sus labios al ver la graciosa escena y dándoles un último vistazo recogió su mochila y salió de ahí, entre sus indispensables siempre llevaba algunos enceres de cocina, apiló la leña que quedó de la fogata y le prendió fuego. Haciendo uso de un afilado kunai, cortó los hongos shiitake y los champiñones recolectados en finas rodajas, para inmediatamente después ponerlos a cocinar a fuego lento, condimentándolos con las provisiones que llevaba consigo, tomó una nota mental de los faltantes, si todo salía bien, surtiría la lista en el próximo pueblo.

El delicioso aroma no tardó en esparciese por todo el campamento, atrayendo la atención del sensible olfato de Jiraiya y Naruto, que despertaron convidados por el atrayente olor.

- Buenos días Naruto-kun, Jiraiya-sensei – saludó amablemente la Hyuuga al ver aparecer a ambos en la entrada de la tienda.

- ¿Qué es ese olor tan delicioso? – dijo Naruto y su estomago le concedió la razón con un sonoro rugido.

- Preparé algo para el desayuno, espero que les gusté – sonrió tímidamente. Ambos varones intercambiaron la mirada un tanto confusos, entonces Hinata volvió a intervenir – a-aún no está listo, ¿por qué no se lavan mientras tanto? – acatando la indirecta orden, se dirigieron al arroyuelo para lavarse, Jiraiya no recordaba la última vez que una mujer le mandó algo y Naruto, acostumbrado a la brusquedad de Sakura, se sintió confuso por la amabilidad empleada en la petición, la mezcla de dulzura y cortesía con la que Hinata se dirigía a él lo aturdía, llegando incluso a tener miedo de ofender a la primera persona que lo trataba con tal educación.

Minutos después el desayuno estuvo listo, Hinata dividió el guiso en tres porciones iguales y les pasó los platos a sus compañeros de viaje, complementando con una taza de té verde recién hecho, los tres ocuparon el mismo asiento de la cena, el rostro de Naruto resultó un poema contradictorio al momento que dio el primer bocado y pudo saborear la comida.

- No… no quedó bien ya que solo pude utilizar algunos ingredientes que tenía a la mano – se excusó apenada, al distinguir en sus rostros cierta vacilación.

- ¿Bromeas? – Naruto fue el primero en expresarse, utilizando un tono tan serio que Hinata se sintió incomoda – ¡está buenísimo! – exclamó felizmente y al instante el afligido rostro de Hinata se transfiguró por uno lleno de alegría ante su buena aceptación.

- Naruto tiene razón Hinata, ¿dónde aprendiste a cocinar así? – apoyó Jiraiya, mientras comía otro bocado, logrando que el corazón de la pequeña saltara de dicha.

- Ku-Kurenai-sensei fue quien me enseñó – no pudo ocultar el orgullo que sintió al hablar de su maestra, ella y Naruto fueron la luz que iluminó su oscuridad en los tiempos más difíciles de su niñez.

- ¡Es estupendo!, contigo a nuestro lado ya no tendremos que comer ramen todo el tiempo – celebró espontaneo Jiraiya, ganándose una desconfiada mirada de su discípulo, el que no tardó en hacerle saber su descontento.

- ¡Oye viejo! ¡¿acaso tienes algún problema con el ramen? – lo apuntó amenazante con sus palillos, ofendido del estúpido comentario del viejo contra su preciadísimo ramen.

- Por supuesto que lo tengo – desvergonzado, Jiraiya pasó por alto la molestia del chico y siguió comiendo como si nada pasara – tienes que comer cosas más nutritivas si quieres llegar a ser un ninja tan talentoso como yo.

- Pues si tengo que comer eso para convertirme en un grandísimo pervertido, yo paso… – espetó el chico mordaz, sabiendo de antemano lo sensible que era ese libidinoso ermitaño al respecto.

- ¡¿Cómo que pervertido? – tal como lo pensó dio en el clavo, Jiraiya no tardó en ponerse a la defensiva, fulminando al menor con la mirada.

- Hinata tú me darás la razón ¿cierto? – ignorando deliberadamente su enojo, se volvió a ver a la joven que estaba sentada a su lado, tratando de ganar su avenencia.

- Yo… – titubeante, Hinata miro tanto al uno como al otro, y clavando la mirada en su plato, evadió los intensos ojos azules del Uzumaki – yo lo siento Naruto-kun, pero estoy de acuerdo con Jiraiya-sensei… – terminó en un murmullo, de ninguna forma deseaba enemistarse con Naruto, tampoco podía ir en contra de lo que pensaba y por mucho que le pesara ofenderlo, hizo lo que creyó correcto.

- ¡Ja!, ahí lo tienes mocoso… –exclamó triunfal Jiraiya, siendo ahora él quien lo apuntaba con los palillos.

- Por favor Hinata, tú no puedes ponerte en mí contra… – dijo casi con suplica, Hinata se sintió tranquila al no percibir reproche en sus palabras, eso le dio valor para seguir exteriorizando su forma de pensar.

- N- no estoy en tú contra Naruto-kun… – expresó dulcemente, con la misma paciencia que emplearía con un niño pequeño – Kurenai-sensei siempre dice que parte de la fortaleza de un ninja reside en su alimentación – cruzado de brazos, Jiraiya asentía con la cabeza todo lo que Hinata decía – si tú no comes cosas sanas tú cuerpo se debilitará y así nunca alcanzaras tu meta de ser Hokage… – finalizó su explicación con una afable sonrisa, con tan lógicos argumentos a Naruto le fue imposible contradecirla, en un último intento por poner la situación a su favor, pasó la mirada de Hinata a Jiraiya y viceversa una y otra vez, sin que ninguno cambiara de parecer.

- ¡Kyaaa! – luego de unos minutos no le quedó de otra que darse por vencido – está bien, ustedes ganan – hizo un gracioso puchero, y adelantándose a cualquier malintencionado comentario de Jiraiya agregó – pero que quede claro Ero-senin, que solo lo hago porque Hinata me lo aconseja – el hombre contuvo las ganas de carcajearse por respeto al esfuerzo de Hinata, sintió que no era el momento de hacerlo enfadar, no cuando por primera vez alguien le había ganado una batalla a su testarudez – aunque, cocinaras ramen de vez en cuando ¿no Hinata? – azorado, se dirigió de nueva cuenta a la niña.

- Si, seguro… – sonrió complaciente.

- ¡Estupendo! – la alegría de Naruto no tardó en desbordarse, celebrando por todo lo alto su pequeño triunfo.

- "¿Quién iba a decir que esa dulce niña dominaría tan fácilmente el rebelde carácter de Naruto?" –pensaba burlón Jiraiya al verlos interactuar, convenciéndose del acierto que había tenido al permitir a Hinata acompañarlos, ella se encargaría de simplificar todo aquello que Naruto fuera reacio a entender, Hinata tenía el don de la paciencia, algo muy necesario para lidiar con un mocoso tan obstinado como Naruto – "ahora entiendo por qué dicen que el amor puede dominar incluso a una bestia" – meditaba risueño.

- ¡Oi, oi, Ero-senin!, ¡te estoy hablando! – luego de llamarlo tres o cuatro veces sin éxito, Naruto tuvo prácticamente que gritarle al oído para llamar su atención.

- ¿Qué es lo que quieres Naruto? – farfulló malhumorado por la brusquedad con la que fue sacado de trance.

- Hinata y yo nos preguntábamos ¿qué clase de entrenamiento haremos hoy? – a Naruto poco le importó, pues siguió hablándole sin la menor pizca de arrepentimiento por su irrespetuoso actuar.

- Como dije ayer, quiero medir sus capacidades, así que una vez que terminemos el desayuno, nos dirigiremos a un lugar más amplio para entrenar… – los chicos lo escucharon atentos, especialmente Hinata, un poquito nerviosa sobre cómo debía actuar frente a Naruto-kun, era la primera vez que ambos se enfrentaban y no estaba segura de poder luchar al cien por ciento contra él.

Una hora después de que hubieran afinado detalles y reposado la comida, Hinata se encargó nuevamente de encontrar un lugar apropiado y tal como el día anterior, no tardó mucho en dar con un sitio apartado en donde podrían moverse libremente aunque con los obstáculos necesarios que implicaran un reto para ellos. Siguiendo el cauce del arroyuelo, caminaron colina abajo por al menos dos kilómetros hasta el cruce del arroyo y un caudaloso río, en los márgenes del río la vegetación del bosque era menos densa y más adelante la corriente desembocaba en una gran cascada que rompía en peñascos desgastados por la persistencia de miles de años, un maravilloso paisaje digno de ser plasmado en una pintura.

A un lado de las turbulentas aguas del río, cada cual se posicionó frente al otro, Jiraiya tomó lugar en un rincón apartado para tener una mejor vista de la batalla, haciendo de juez evaluador.

- Que tengas suerte Hinata – expresó Naruto mirándola de frente.

- I… igual… igualmente Na-Naruto-kun – tartamudeó vacilante.

- ¡Comiencen! – anunció el sanin en voz alta y tal como lo pensó, Naruto fue el primero en atacar.

La velocidad de Naruto era buena, tanto que Hinata apenas pudo esquivar el primer puñetazo que éste dirigió a su rostro; sin importarle que fuera una chica, no contuvo su poder y se lanzó sin miramientos en su contra, con un estilo de taijutsu más bien empírico, logró asestarle a Hinata un par de golpes que la mandaron a estrellarse contra el tronco de un árbol.

- ¡¿Hinata estás bien? – pensando que se le había pasado la mano y preocupado por el daño que pudiera haberle causado a su amiga, Naruto se acercó presuroso a ella, agachándose para quedar a su altura – lo lamento, no fue mi intención atacarte así, en verdad creí que te defenderías de mis ataques como lo hiciste contra Neji – más que el físico le dolía el orgullo, que espectáculo tan patético debió haber dado a Jiraiya-sensei, no aguantó ni tres minutos, Naruto seguía hablándole pero ella no podía escucharlo, la vergüenza y la zozobra bloquearon cualquier sonido del exterior, apretó los puños con fuerza, sentía ganas de llorar, pero no podía darse el lujo de humillarse más, no frente a ellos, qué error tan grande había cometido, fue una tonta al creer que por una vez en su vida las cosas resultarían bien, quiso salir corriendo, pero sus piernas la dejaron tirada ahí, expuesta y con las lagrimas amenazando con salir de un segundo a otro.

- ¡Suficiente! – los sentidos de Hinata se alertaron al escuchar la voz de Jiraiya, cerró fuertemente los ojos, aquí venía lo que tanto temió, de seguro él no tardaría en expresarle lo decepcionado que estaba de sus habilidades, de hacerle saber lo inútil que era como ninja, de lo degradante que le resultaba siquiera considerarla como alumna.

Petrificada en su sitio, Hinata comenzó a temblar, "fracaso", "vergüenza", "deshonra", palabras con un significado tan arraigado en su alma, duras palabras que sabía de memoria y que durante toda su vida sometieron su voluntad, el poder de las palabras en ocasiones resulta más grande que el de las acciones, presa en su dolor y miseria, Hinata era incapaz de valorarse y mucho menos ver la valoración de los otros.

- Lo siento… – susurró débilmente, abrazándose a sí misma – lo siento tanto… – repitió con voz trémula.

- No tienes por qué disculparte Hinata, no es como si fuera una batalla real ¿cierto Ero-senin? – dijo Naruto en un intento por animarla, Jiraiya guardó silencio, preocupado por el repentino descontrol en sus emociones, Hinata malinterpretó su silencio, considerando que tenía razón y Jiraiya la odiaba al igual que su padre por ser débil.

- En verdad lo siento Jiraiya-sensei, siento mucho haberlo decepcionado – las lagrimas se acumularon en sus ojos impidiéndole ver el sorprendido rostro del mayor – soy tan torpe… tan inútil… – balbuceaba ya entre sollozos – lo lamento, lo lamento, lo lamento… – repitió una y otra vez las mismas palabras ahogada en lamentos, las lagrimas corrieron libremente por sus sonrosadas mejillas, lo había echado a perder, así lo pensaba y el silenció de Jiraiya lo confirmaba.

Naruto no supo cómo interpretar lo que estaba presenciando, Hinata lucía tan frágil, ella lloraba desconsolada y todo era su culpa, si no la hubiese golpeado tan fuerte, compungido por las lágrimas de ella, pensó inútilmente en la mejor forma de consolarla, simplemente se paralizó de miedo, miedo de que ella terminara odiándolo como todos los demás. Como si adivinara sus pensamientos, Jiraiya le tocó el hombro, dándole a entender que él se haría cargo de aquí en adelante.

- Tienes razón Hinata, me has decepcionado, no eres la ninja que creí que eras – sus palabras fueron devastadoras, algo se quebró en su interior al escucharlo – la niña que vi ayer frente a mí, pidiéndome que la entrenara, tenía determinación – prosiguió – sus ojos me mostraron un ardiente espíritu que luchaba a gritos por demostrar quién era en verdad… – los parpados de Hinata se abrieron de golpe por la sorpresa – pensé que solo eras tímida y por eso te costaba abrirte con nosotros, pero ahora me doy cuenta de que tú nunca te tomaste enserio éste entrenamiento… – cada palabra que salía de su boca recaía sobre su orgullo, un orgullo tan pisoteado que no sabía que aún le quedaba, fue como si un interruptor se encendiera en su cabeza, no quería defraudar la confianza de Jiraiya-sensei, no quería decepcionar a nadie más otra vez – así que si lo que quieres es quedarte ahí y llorar por tus fracasos, puedes hacerlo, yo no pienso obligarte a que nos sigas… – Hinata ya no podía sentir sus lagrimas, secas desde hacía un minuto atrás, ella de verdad no quería separarse de ellos, quería seguir a su lado, quedarse con Naruto-kun y con Jiraiya-sensei, demostrar que podía hacerlo, que fue muy seria en su decisión de dejarlo todo atrás y seguirlos, quería decir tantas cosas, pero no podía, su maldito miedo a hablar le impedía hacerlo – pero si lo que decides es levantarte y sobreponerte a tus flaquezas, con gusto volveremos a intentarlo tantas veces como sea necesario… – finalizó con una sonrisa amigable.

- Ero-senin ¿no crees que estás siendo muy duro? – intervino Naruto, que finalmente había reordenado sus ideas y daba su opinión al respecto.

- Jiraiya-sensei tiene razón Naruto-kun – Hinata se puso en pie, apoyándose en el tronco del árbol, se escuchó tranquila, algo en su actitud había cambiado, como si sus fuerzas hubiera sido renovadas – he sido una cobarde…. – su voz era tan bajita como de costumbre, más sus ojos delataban el cambio que comenzaba a darse en su interior – estaba tan convencida de que iba a fracasar, que ni siquiera hice un esfuerzo por intentarlo – una débil sonrisa asomó a sus labios – perdón Jiraiya-sensei, Naruto-kun, les prometo que de ahora en adelante daré mi mejor esfuerzo – la sonrisa se amplió, Naruto la observó con detenimiento, podría jurar que su rostro irradiaba una luz especial, aquella imagen le quedaría gravada por siempre en la memoria, era la sonrisa más hermosa que Naruto hubiese visto jamás, mientras veía a Hinata se hizo una promesa a sí mismo, no permitiría que su luz fuera opacada, evitaría a cualquier costo que ella sufriera, jamás dejaría que derramara otra lagrima, nunca había tenido una hermana pequeña, pero supuso que el sentimiento de protección que ahora sentía era igual al de un hermano mayor, un lazo tan parecido al que compartía Sasuke, fraternal unión con la que ya consideraba su familia, una familia que defendería con uñas y dientes, aunque su verdadera familia no lo hubiera defendido a él.

La práctica se reanudó a penas Hinata se hubo recuperado del todo, si bien Naruto siguió siendo superior a ella, se le complicó seguirle el ritmo, contagiada por el entusiasmo del chico, con gráciles movimientos, Hinata lo esquivaba y atacaba al mismo tiempo, era la primera vez que Hinata se sentía tan libre, comprendió que mientras estuviera a su lado no tenía que esconder nada, tanto él como Jiraiya-sensei le daban la confianza suficiente como para reír sin freno y no sentirse mal por cometer alguna falta, sus preocupaciones se veían tan lejanas que por un momento olvidó el grave embrollo en el que estaba metida, para esas horas en la mansión Hyuuga se había corrido el rumor de su desaparición, luego de que una de las mucamas de la rama secundaria descubriera sobre su cama la carta en la que aclaraba los motivos de su fuga.

Casi tan rápido como la carta fue encontrada, se dio aviso al líder del Clan sobre la desaparición de su hija mayor, con la serenidad que lo caracterizaba, Hiashi leyó despreocupado el contenido de la carta, disimulando una grata sonrisa al llegar a cierta parte, cuyas líneas escritas con la elegante caligrafía de Hinata decían lo siguiente «…padre, lamento si mis actos te han causado una irreparable ofensa, pero tengo un motivo que va más allá de mi lealtad al Clan, incluso que mi lealtad a ti para hacer lo que he hecho, ya no puedo quedarme al margen y ver cómo soy sobrepasada por los demás, pretendiendo que nada sucede y que no me percató de lo que se cuenta a voces entre los miembros de nuestra familia, hay algo en mí que me impide resignarme, quiero ser fuerte, quiero que te sientas orgulloso de mí y es por ello que tomé ésta decisión, te pido encarecidamente que no frustres este viaje, sé que te pido algo imposible, pero si me concedes esto te prometo que seré la digna heredera que deseas…», a grandes rasgos aquel fragmento era lo más relevante, por primera vez Hiashi supo cuáles eran los sentimientos de Hinata, los pensamientos que no se atrevía a confesar en voz alta.

Al terminar de leer dobló con cuidado la hoja y la depositó en el mismo sobre del que la extrajo, posteriormente la guardó en el interior de su obi, sin dar órdenes al respecto, salió de la mansión Hyuuga con dirección a la torre del Hokage, pidiendo una entrevista urgente con ésta.

- ¿Tienes idea de lo que me estás pidiendo Hiashi? – expresó escéptica Tsunade luego de meditar por un par de minutos lo que el aludido acababa de confiarle – me estás pidiendo que mienta al Clan Hyuuga.

- No sería una mentira como tal, simplemente omitiría algunos detalles del viaje de Hinata – Hiashi se mostró formal en todo momento, demostrándole que estaba siendo muy serio en su petición.

- Supongo que ni Naruto, ni Jiraiya saben nada al respecto – sentada tras su escritorio, con los codos apoyados sobre la superficie de formaica, Tsunade tenía apoyado el rostro en sus manos entrecruzadas, miraba severamente a su interlocutor, sin surtir efecto en el imperturbable semblante de él.

- No creo que Hinata les haya dicho nada aún y no creo que lo haga – confirmó él, sentado derecho sobre su asiento, con la dignidad y porte que su estatus como el líder del Clan más poderoso de la Hoja le confería – por otro lado le agradecería que pusiera a Jiraiya-san al corriente, por supuesto, sin que éste asunto llegué a ser de dominio público.

- De acuerdo… – podría ser la Hokage, pero ni siquiera ella podía interferir en los asuntos de los Hyuuga, optó por tomar una medida razonable para ambos y acceder a la petición del hombre – está bien, haré lo que me pides Hiashi – tomando un papel en blanco, comenzó a redactar un escrito – como comprenderás Hiashi esto ha sido una orden directa mía – le explicaba como si la primera parte de la conversación no hubiera tenido lugar – Hyuuga Hinata ha sido asignada a una misión especial para resguardar la seguridad de Uzumaki Naruto, y por ende, mientras la misión concluye, quedará temporalmente exenta de las misiones que el equipo ocho tenga en puerta, un suplente será asignado para que ocupe su lugar, sinceramente lamentaría que el Clan Hyuuga tuviera un problema al respecto – firmó el documento y posteriormente lo selló, quedando así legitimada la orden.

- Comprendo Tsunade-sama, siendo una orden suya las cosas cambian, le pido me disculpe por haberla importunado – astutamente Hiashi le siguió el juego, su plan había resultado mejor de lo esperado, estando Tsunade de su lado ya no había más obstáculos en el camino de Hinata – con su permiso me retiro – hizo una ceremonial reverencia que Tsunade correspondió con un leve asentimiento de cabeza, indicándole que podía marcharse.

A penas la puerta se hubo cerrado tras él, Tsunade se estiró en su asiento, luego tomó otra hoja de papel en blanco, ésta vez escribió una carta dirigida a Jiraiya, en ella le explicaba la actual situación de su discípula y la decisión que había tomado al respecto, apenas puso el último punto en el papel mandó llamar a Shizune, pidiéndole enviará urgentemente un águila mensajera para que entregara el mensaje, su alumna acató de inmediato la orden, y al quedarse nuevamente a solas, Tsunade pudo meditar detenidamente lo que acababa de ocurrir.

- Espero que algo bueno resulté de ésta interesante situación – murmuró la aparentemente joven mujer, reclinándose en su asiento y fijando sus ojos chocolate en las imponentes efigies de piedra, con los rostros tallados de sus antecesores, más allá de los ventanales que había en su oficina. Una traviesa sonrisa surcó sus labios, conocía realmente poco a la jovencita Hyuuga, pero ubicaba su introvertido carácter y por ello no pudo evitar preguntarse ¿cómo pudo convencer a Jiraiya de que la llevara con él?, pero sobre todo se preguntó ¿cómo lidiaría éste con una personalidad como la de Hinata?

Continuará…


(Dudas, sugerencias, felicitaciones y jitomatazos favor de dejarlos en un review, gracias =3)

NOTA DE SALEM:

Ando inspirada con éste fic, miren que me demoré menos en actualizarlo de lo que pensé XD, es genial, ya que tengo una idea formada del fic en general, incluso ya pensé en el final jaja, bueno, ahora paso a la triste noticia, y es que por motivos personales me ausentaré por un tiempo de aquí, ojalá me tengan paciencia y sigan leyéndome cuando regrese =D, y ahora sí, pasando a otras cosas, muchas gracias por sus comentarios a:

- TODOKE (Gracias por no querer matarme, aún XD)

- W. LoveR (Nah, no es mi costumbre, no suelo subir los capítulos hasta que no quedo conforme con ellos, porque si yo no quedo conforme, creo que los lectores menos o-O)

- Ridesh (Sip, haber si logro concretar la idea que tengo X3)

- Kioko Nakamura (No soy buena describiendo entrenamientos, pero en uno o dos capítulos más delante se verá lo que Jiraiya les tiene preparado =D)

- Namikaze Rock

- zeromtk (Te prometo que para el próximo capítulo Hinata se enterará de quién es Jiraiya en realidad XD, muchas gracias por tu opinión n-n, pero lo cierto es que ya no puedo cambiar la trama que idee o de lo contrario terminaría cambiando todo el concepto original)

- UNAFAN (Gracias, y aunque me tarde, no pienso abandonar la historia =D)

- hiNAru Aburame

- hinata-sama198

- Fernando-Urashima

- Aoi-Hyuga (Espero que éste capítulo haya resuelto algunas de tus dudas =3)

- Naruhina1001

- Flo (Si, también creo que en su ingenuidad radica el encanto de Naruto, sobre todo del Naruto niño X3)

- layla-kyoyama

- Hinata-Hyuga-048 (No te presiones, si quieres pasar de ésta historia está bien =D, alguna vez intenté leer un fic NaruSaku y no resultó, cuando una pareja no nos agrada creo que es imposible que nos entré a la fuerza, saludos y cuídate mucho amiga, kisses)

Saludos, besos y abrazos para toda(o)s, nos estamos leyendo, ja né =D