Capitulo 5: El primer tropiezo

En el transcurso de su viaje Hinata y Naruto conocieron lugares asombrosos, diferentes culturas y animales exóticos que ni siquiera tenían idea que existían. Siendo una genin, Hinata tuvo pocas oportunidades de salir de la aldea, la mayoría de sus misiones eran sencillas y no representaban mayor dificultad, maravillada por la diversidad de los ecosistemas y la adaptación de cada pueblo, junto a Naruto se dio a la tarea de explorar aquel fascinante y cambiante mundo, consigo llevaba un cuaderno de viaje en el que anotaba cada peculiar aspecto que llamaba su atención, Naruto solía bromear al respecto y decirle que a diferencia de Ero-senin, ella si se convertiría en una verdadera escritora.

En su aventura a través de las diferentes naciones ninjas recorrieron bosques milenarios, selvas inhóspitas, escarpadas montañas y el caldearte desierto, justo ahora estaban en la costa, los chicos tenían sospechas del porqué Jiraiya había escogido ese lugar en especial para darse un tiempo de descanso, su maestro siempre estaba en busca de inspiración para su novela, y habituados ya a sus extravagancias, no les importó, estaban felices de tener un respiro luego del arduo entrenamiento al que fueron sometidos durante el último año y medio.

Al divisar la inmensidad de aquel océano azul que se mezclaba con el cielo, Hinata no lo pensó dos veces, botó la holgada chaqueta, se arremangó el pantalón, se descalzó las sandalias y corrió emocionada a la orilla, donde las olas dejaban un rastro espumoso en la dorada arena; el cabello, que ya le llegaba a media espalda, danzaba a voluntad de la fresca brisa marina, era la primera vez que Hinata veía el mar, se sentía tan excitada que dio unas cuantas volteretas de carro, sonreía alegre, alegría que se volvió parte distintiva de su personalidad, seguía siendo la misma jovencita pacifica de siempre, sin embargo ya no se mostraba tan cohibida a la hora de mostrar abiertamente sus emociones, el insólito cambio gestado tanto interior como exteriormente fue gracias a Naruto, quien la contagiaba de esa vivacidad tan suya, un sol que con su deslumbrante sonrisa iluminaba su camino.

Compartiendo su entusiasmo, Naruto corrió tras ella mientras a lo lejos Jiraiya los observaba juguetear entre las olas, persiguiéndose y riendo divertidos al ser presas de una gigantesca ola que los derribó, empapándolos de pies a cabeza; pese a tener catorce años cumplidos, ambos seguían comportándose como niños pequeños, disfrutando de la infancia que en su tiempo les fue negada.

A Jiraiya le complacía ser testigo de la evolución en la personalidad de ambos, un par de espíritus libres a quienes profesaba un paternal cariño. Hinata fue sin duda la que sufrió más cambios de los dos, convirtiéndose prácticamente en la armonía del equipo, lejos estaba el recuerdo de aquella tímida niña sin autoestima que conoció en Konoha al iniciar ese viaje, la jovencita logró adaptarse y encajar de tal forma que ahora les resultaba imprescindible su compañía. Naruto era la contraparte indiscutible, atrabancado por naturaleza, pero con un corazón tan puro y noble que rayaba en lo ingenuo, gracias a Hinata logró romper la careta de falsa felicidad que utilizaba como coraza, ella se volvió su mejor amiga y confidente, siendo la única capaz de hacerle exteriorizar sentimientos que ni siquiera Jiraiya pudo sacar a relucir, formaban un peculiar dúo en el que Naruto era la fuerza y Hinata la razón.

Los tres habían pasado por diversas experiencias en ese tiempo, habían reído, habían llorado, habían sufrido y gozado, eran una familia unida, la familia que Naruto siempre idealizó, aunque no tenía una figura materna, si que tenía un padre y una hermana que lo alentaban a dar siempre lo mejor de sí, una sensación de bienestar constante que reflejaba en su sincera sonrisa, no tuvo idea de cuándo dejó de fingir, mucho menos sabía en qué momento la alegría reemplazó la soledad y la tristeza, solo sabía que Hinata fue en mayor medida la responsable del cambio.

Le gustaba estar a su lado, era una relación tan única la suya, un íntimo lazo de camaradería y complicidad, estando con ella se sentía completo, quería a Hinata y estaba dispuesto a dar cualquier cosa con tal de que su fraternal amor perdurara, fijándose como una meta de vida proteger la felicidad de su querida hermana Hinata a cualquier costo.

Con intereses distintos a los suyos, Hinata disfrutaba tanto como él su compañía, a diferencia suya no tardó en comprender que la admiración que sentía por Naruto no era admiración como tal, en el fondo sabía perfectamente que sus sentimientos eran más profundos y negándose a descubrir toda la verdad, se prometió sepultar el amor que sentía, queriendo que su relación perdurara como hasta ahora, sabía bien que Naruto la consideraba una hermana, por eso se esforzó en representar su papel como tal, convencida que a la larga lo olvidaría y sentiría lo mismo por él.

En un tropiezo Naruto cayó sobre ella, atrapada bajo su peso, el corazón de Hinata latió acelerado, la cercanía del jovencito lograba aumentar su presión arterial, inyectando de sangre sus pálidas mejillas, pero Naruto, ajeno a sus sentimientos, se limitó a reír de buena gana, el rubor de Hinata se intensificó; desde su perspectiva, con el sol irradiando a sus espaldas, dándole un aura casi sobrenatural, el cabello mojado y esa despreocupada sonrisa, el calor, y no se refería precisamente al calor caribeño, ofuscó sus pensamientos al punto de creer que desfallecería de un momento a otro, siendo consciente de su debilidad, rápidamente se incorporó, lo empujó a un lado, se puso en pie y sin decir palabra hizo el camino de regreso.

- ¡¿Ya no quieres seguir jugando Hinata? –exclamó el rubio, desconcertado por la repentino cambio de actitud, la joven se tensó al oírlo, aún podía sentir los latidos de su corazón retumbar en sus oídos, apretó los puños y armándose de valor, actuó con la mayor naturalidad posible.

- ¡I-Iré…!, ¡Iré a ver qué hace Jiraiya-sensei! – gritó de espaldas a él, no se atrevió a mirarlo de frente, no lo haría hasta recobrar la compostura.

Acostumbrado a las rarezas de su compañera, Naruto dio poca importancia al hecho, como le dijo Jiraiya en cierta ocasión, «…a las mujeres hay que quererlas, no entenderlas…», algo que constató tres meses atrás, cuando Hinata pidió dormir en una tienda independiente a la suya, y todo porque inconscientemente la abrazó durante la noche.

Inquieto como era al dormir, se removió entre las mantas hasta quedar cómodo en una posición, inconscientemente se aferró a su estrecha cintura y enredó sus piernas entre las suyas, cuando ella despertó y sintió la respiración del chico sobre su cuello, pegó un grito tan tremendo que casi lo deja sordo e inmediatamente después cayó desmayada, Jiraiya mencionó algo acerca de la pubertad y las hormonas, un discurso que no pudo escuchar empeñado en hacer reaccionar a la inconsciente Hinata, y aunque desde entonces dormían separados, Naruto no borró de su mente la agradable sensación que fue tener el suave cuerpo de Hinata entre sus brazos, del dulce olor a lilas de su cabello y la confortable calidez de su cercanía, una deliciosa sensación que por desgracia ya no repetiría.

Resignado, Naruto suspiró y corrió al encuentro de Jiraiya y Hinata, reunidos en donde terminaba la playa y comenzaba la vegetación.

- ¿Dónde está el pueblo que no lo veo Ero-senin? – cuestionó Naruto a penas llegó a su lado, divisando hacia todos lados, Hinata y él estuvieron jugando alrededor de una hora y desde el desayuno que no comía nada, su estomago clamaba alimento.

- Aquí no hay nadie más que nosotros – aclaró calmamente el mayor.

- ¡¿Cómo? ¡¿no estamos aquí por tus investigaciones? – reclamó el chico con una fuerte exclamación; que Ero-senin dejará pasar la oportunidad de ver chicas en bikini era para alarmar a cualquiera.

- Yo también hubiese querido ir a una playa con lindas chicas, pero ya llevamos más de un año de viaje y no has controlado en lo absoluto tu dominio sobre el Kyubi – aclaró el mayor, lanzándole un pesado saco con la tienda de campaña con tanta fuerza que lo derribó – desde mañana comenzaremos un nuevo entrenamiento por lo que acamparemos unos días en éste lugar.

- ¡¿Pero y nuestras vacaciones? –objetó descorazonado.

- Yo nunca dije que estábamos de vacaciones, dije que iríamos a la playa y eso fue todo… – Naruto se hizo un ovillo en el suelo y abrazó el bulto con la tienda de campaña, un aura melancólica lo rodeaba, ya había planeado un montón de actividades para hacer con Hinata en su tiempo libre. A Jiraiya le exasperó su infantil actitud, pero se contuvo – déjate de lloriqueos y ve a recoger algo de leña para la fogata – e ignorando la cara de pocos de amigos del menor, se dirigió a su otra alumna – Hinata ¿podrías hacerte cargo de la comida?, este viejo maestro tuyo se está muriendo de hambre.

- Por supuesto Jiraiya-sensei – la joven asintió apacible, reacción opuesta a la que enseguida tuvo Naruto.

- ¿Entonces tengo que ir yo solo por la leña?, ¡no es justo Ero-senin! – renegó una vez más, Hinata intervino antes de que Jiraiya perdiera los estribos ó de lo contario estarían discutiendo al menos una hora más, después de todo ella también tenía hambre.

- Naruto-kun, sé que darás tu mejor esfuerzo en recoger la leña – la muchacha se paró frente a él y tocó gentilmente su hombro, sonriéndole con la mejor de sus sonrisas, esa a la que ni Jiraiya ni él podían objetar nada, rendidos por su dulzura – no tardes por favor.

- Bien… – suspiró derrotado, Hinata apartó la mano de su hombro y éste echó a andar, internándose en la densa vegetación.

- ¿Qué clase de entrenamiento haremos esta vez sensei? – inmediatamente después la joven se giró para ver seriamente a su maestro, quizás Naruto no se hubiese tomado en serio las palabras de Jiraiya, pero ella sí que lo hizo.

Bajo la tutela de Jiraiya aprendió más de lo que hubiese podido aprender al quedarse en Konoha, conocimientos importantes que iban desde las técnicas básicas de cómo caminar sobre el agua, hasta lo más complejo, tal como jutsus de invocación y elementales, lo último actualmente lo trabajaba conjuntamente con Naruto, eso sin contar el entrenamiento independiente de control de chakra de Naruto y el propio en técnicas de sellado y barreras.

- Pondremos a prueba lo que han aprendido estos meses, tú me ayudaras a mantener la barrera mientras Naruto libera gradualmente el chakra del zorro – asombrada por su declaración, los parpados de Hinata se abrieron más de lo normal, sintiendo un escalofrío recorrerle el cuerpo.

- ¿Está…? ¿está seguro? – se sintió ciertamente inquieta, aún no tenía la confianza suficiente en sus habilidades, hasta ahora Jiraiya siempre estuvo a su lado, apoyándola.

- Eres mi discípula, debo ver cuánto has avanzado para saber si hago bien mi trabajo – dijo seriamente mientras tomaba asiento bajo la sombra de una palmera – además, ambos sabemos que el entrenamiento de Naruto no va muy bien, necesitó de tu ayuda para pasar a la siguiente etapa – Hinata bajó la mirada, clavando sus ojos en el arenoso suelo, la última vez que Naruto liberó un poco del chakra del Kyuby por poco se pierde y libera la tercera cola – entiende que yo no podré estar siempre con Naruto, necesitará alguien que se haga cargo de él en caso de que se salga de control…

- Por eso me especializó en jutsus de sellado ¿cierto? – Jiraiya sonrió de medio lado, satisfecho de su agudeza mental, Hinata era realmente inteligente, por eso y su naturaleza discreta, Jiraiya le dio un voto de confianza que ni siquiera Naruto tenía.

-No sé de qué hablas, yo solo vi la oportunidad de entrenar a mi sucesora… – se cruzó de brazos, queriendo restarle importancia al asunto.

- Creí que Naruto-kun lo era – rebatió genuinamente sorprendida.

- Naruto ahora tiene suficientes problemas con controlar al Kyubi, con la poca paciencia que tiene, difícilmente podría someterlo a otro entrenamiento – suspiró cansado – ya estoy viejo Hinata, y aunque quisiera estar eternamente para ustedes, nada me asegura que viva lo suficiente como legar mis técnicas a ese cabezota mocoso.

- No hablé de esa forma sensei, estoy segura de que usted vivirá por muchos años más – inocente, la muchacha se acuclilló frente a él, y conmovida por sus palabras tomó conciliadora la mano de su maestro.

- Realmente eres muy buena Hinata, me alegro tanto de haberte tomado como mi discípula –aprovechándose de la buena voluntad de Hinata, Jiraiya la atrajo hacia si para abrazarla.

Jiraiya no era ciego, en los últimos meses las proporciones de Hinata se desarrollaron lo suficiente para considérala tentadora, no podía haber mejor ejemplo para fundamentar su opinión que la sugerente estampa que justo en ese momento proyectaba la joven, mojada luego de haber estado jugando en el mar, la playera negra de algodón y los pantalones de color azul petróleo se pegaban a su cuerpo, marcando las exuberantes curvas de la adolescente, y siendo quien era y con la reputación que lo precedía, Jiraiya no se resistió a satisfacer un poco sus deseos.

- ¿Jiraiya-sensei? – aspiró profundamente, tomando con la mayor calma posible el descarado toque de su trasero. Hinata ya había notado las indiscretas miradas que últimamente le dedicaba su maestro, preparada mentalmente para la llegada del día en que el sanin traspasara la línea, la astuta jovencita decidió poner cartas en el asunto y dejar en claro su situación – usted sabe cuánto lo respeto ¿cierto?

- Por… por supuesto Hinata – los sentidos de Jiraiya se alertaron al percibir la frialdad con la que se expresó, el cuerpo de Hinata estaba tan rígido como una tabla y en su voz no había dejo de emoción, de ella emanaba un aura tan sombría que instintivamente se apartó, pensó que se desquitaría con un buen golpe, no obstante, si algo pudo comprobar esos meses, era que Hinata no era precisamente como las demás de su género, lo que ciertamente lo puso nervioso, expectante a su reacción.

- También sabe que lo quiero como a un padre ¿verdad? – el hombre asintió automáticamente con la cabeza, sonriendo nervioso, una gota de frío sudor le resbaló por la sien, la linda sonrisa que Hinata le dedicaba en este momento era mucho más aterradora que una Tsunade cabreada, al menos de la rubia sabía qué esperar – me pregunto si ¿usted siente lo mismo por mi Jiraiya-sensei? – el orgullo de Jiraiya se fracturo por la franqueza de la chica, nuevamente asintió con la cabeza – si usted siente lo mismo por mí y realmente me considera una hija, estoy segura de que me protegería de cualquiera que intente propasarse conmigo ¿cierto?, porque ¿qué padre no se preocuparía al pensar en el bienestar de su hija?, ¿no lo cree así? – Jiraiya no le pudo replicar nada, con su sencillo alegato lo ató de pies y manos, comprometiéndolo a protegerla de cualquiera que quisieran pasarse de listo con ella, incluyéndolo a él, sabía bien que si intentaba algo en su contra, Hinata era capaz de retirarle la palabra y tratarlo como a un genuino extraño, y por increíble que pareciera a Jiraiya le atemorizaba sentir el despreció de esa jovencita tan pura – me alegró de que nos entendamos – en señal aprobatoria, Hinata le palmeó los hombros, sonriéndole con descarada satisfacción, posteriormente se puso de pie, sacudiéndose el polvo de la ropa y se dispuso a hacer sus labores como si nada hubiera pasado. Justo en ese momento regresó Naruto con algunas ramas secas para la fogata, no pasándole por alto el lamentable aspecto de Jiraiya, sentado en el mismo sitio, con el rostro tan pálido como si hubiese visto un fantasma.

- ¿Qué te sucedió Ero-senin?, te ves fatal – apuntó Naruto, mientras apilaba las ramas para la fogata.

- Es tan duro ser padre… – fue todo lo que dijo antes de levantarse con la movilidad de un genuino robot para hacerse cargo de encender la fogata, Naruto lo miró con una clara interrogante dibujada en el rostro, luego se volvió a ver a Hinata en un intento de comprender, se sintió más desconcertado, la joven canturreaba una dulce melodía mientras se encargaba de cortar con singular satisfacción algunos calabacines.

Luego de comer instalaron las tiendas de campaña lo suficientemente lejos de la orilla para no ser presas de la marea alta, sin nada más por hacer, Jiraiya les dio el resto de la tarde libre mientras él se dedicaba a escribirle una carta a Tsunade, manteniendo la comunicación habitual en la que le detallaba los progresos de Naruto.

Los jóvenes pasearon descalzos por la orilla de la playa, ayudada por Naruto, Hinata se la pasó colectando algunas caracolas, se le había vuelto un hábito llevarse algún recuerdo de los lugares que visitaban, como de costumbre, todo el rato Naruto no paró de hablar, haciéndola reír continuamente con sus ocurrencias, una escena de lo más cotidiana desde que se volvieron cercanos.

En un abrir y cerrar de ojos se les fue la tarde, al llegar la noche se sentaron alrededor de la fogata y Jiraiya les contó algunas anécdotas de su juventud, de las cuales Hinata era fiel seguidora, por lo que Jiraiya solía sobreactuar para mayor deleite de la jovencita, no muy entrada la noche se fueron a la cama, al día siguiente les aguardaba un pesado entrenamiento.

Cuando el sol se alzó en el horizonte, los tres ya se encontraban listos para comenzar, desde muy tempranas horas Jiraiya y Hinata hicieron los preparativos, encargándose de poner diversos sellos de papel que formarían la barrera alrededor de Naruto, de tal forma que si algo salía mal, éste no escapara y causara una terrible destrucción a la zona.

- ¿Estás preparada Hinata? – cuestionó Jiraiya habiéndole explicado detalladamente el procedimiento, Hinata se encargaría de mantener la barrera activa, dentro, Naruto y él llevarían a cabo el entrenamiento.

- Si – la jovencita asintió mientras se ponía en posición, entonces los dos se dirigieron al centro de la barrera, la cual tenía aproximadamente un kilómetro de diámetro, con el byakugan siguió a distancia los movimientos de ambos, activando de inmediato la barrera en cuanto Jiraiya le dio la señal de comenzar.

Sentado en posición de loto sobre el suelo, Naruto intentaba concentrarse y seguir al pie de la letra las indicaciones de Jiraiya.

- No te apresures Naruto, recuerda que debes liberar gradualmente el chakra del Kyubi, por ningún motivos dejes que su odio te consuma, tu voluntad debe ser más fuerte que la suya…

- Es más fácil decirlo que hacerlo – gruñó Naruto, esforzándose por encausar a su favor el chakra rojo que comenzaba a emanar a su alrededor.

- Si no lo haces terminaras destruyéndolo todo como la última vez – le reprendió.

- ¡No me culpes 'ttebayo!, no tienes idea de lo que me cuesta mantener a ese zorro bastardo a raya – se volvió a verlo, el color azul de sus ojos se había vuelto rojo como la sangre, las marcas de sus mejillas también se acentuaron, dándole un aspecto salvaje.

Observando a la distancia, Hinata se concentró en mantener la barrera, todo parecía ir bien, Naruto aún no perdía el control y una cola de chakra rojizo se habían formado ya, mentalmente rezaba porque todo siguiera así, mentiría al decir que no tenía miedo, aún recordaba la maligna presencia de Naruto cuando casi perdió el control la última vez, de cuán desesperadamente Jiraiya y ella trataron de razonar con él y de cómo al final su sensei tuvo que utilizar un sello para que el chico volviera a la normalidad.

Sacudió la cabeza, tratando de disipar los malos pensamientos, fueron solo un par de segundos lo que se distrajo y cerró los ojos, para cuando los abrió el panorama había cambiado de manera alarmante, Naruto se encontraba a gatas, encarando amenazante Jiraiya, la segunda cola había sido liberada.

Una perversa sonrisa se posó en los labios de Naruto, Jiraiya supo que nuevamente había fracasado y que éste estaba a punto de sucumbir a la voluntad del Kyubi, de inmediato el sanin adoptó una postura defensiva dispuesto a sellarlo, de entre sus ropas sacó un sello de papel y se lanzó a confrontarlo. Justo antes de colocarlo en su frente, Naruto lo rechazó con un manotazo, alejándolo con una fuerza tan descomunal que fue a parar varios metros lejos de él.

Atemorizada y preocupada por la seguridad de Jiraiya, Hinata estuvo a punto de romper la barrera e ir en su auxilio, fue como si Jiraiya adivinará sus intenciones, ya que de inmediato se puso de pie, haciéndole una seña con la mano de que no se acercara.

Con el dorso de la mano limpió un hilito de sangre que le corría por la comisura del labio, miró fijamente a Naruto durante un segundo antes de volver a la carga, hizo algunos sellos y un instante después su cabello comenzó a crecer cobrando vida propia.

Con la gran flexibilidad y resistencia de los finos hilos plateados Jiraiya terminó capturando a Naruto, atándolo de pies y manos, acción que molestó de sobremanera al Uzumaki, furioso, trataba de liberarse de las ataduras, el chakra rojo que recubría su cuerpo crecía en intensidad, tanta que incluso su entorno comenzaba a sufrir estragos, Jiraiya sabía que debía darse prisa, la tercera cola estaba por aparecer, el chakra rojo se arremolinaba entorno a Naruto, fracturando el suelo y haciendo volar algunas piedras, los rasgos de su rostro eran los de una genuina bestia, de nada valieron los intentos de Jiraiya por apaciguarlo, el chico no pensaba, por el contrario, era como si su ira creciera con cada palabra. Cuando Jiraiya realizó su segundo intento, un rugido ensordecedor lo contuvo y lo obligó a cubrirse, la vibración sónica tuvo el suficiente impacto como para crear una onda expansiva que hizo temblar incluso a Hinata, quien se encontraba a cientos de metros del epicentro, fuera de la barrera.

La piel morena de su rostro comenzó a desprenderse en finas peladuras, dejando gradualmente sus músculos expuestos, una maza sanguinolenta que se mezclaba con su sangre y el chakra del zorro, sus ojos resplandecieron con un fulgor escarlata, la conciencia de Naruto finalmente se perdió y en su lugar quedaba una réplica en miniatura de un Kyubi cuatro colas.

Las ataduras que lo mantenían cautivo se deshicieron con el poder corrosivo del chakra rojo, todo sucedió en cuestión de segundos, Jiraiya ya no pudo hacer nada para detenerlo, encolerizada, la criatura se lanzó contra el sanin en un feroz ataque que a duras penas éste pudo esquivar, prudente, Jiraiya intentó inmovilizarlo, repeliéndolo con un potente katon, para posteriormente seguir con un ataque de finas agujas de chakra que salieron disparadas de su cabello, más que dañarlo, lo que pretendía era ganar algo de tiempo para replantear su estrategia.

Jiraiya echó a correr entre los árboles, la pequeña figura del Kyubi lo seguía de cerca, desasiéndose sin esfuerzo de cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino, abruptamente la bestia detuvo la carrera, enterró las manos en el suelo y tras unos segundos de expectación, las manos salieron de la nada, intentando capturar a Jiraiya que logró sortearlas justo a tiempo pero sin quedar del todo ileso.

Impactada por lo que estaba viendo, Hinata se quedó paralizada en su sitió, sin creer que aquella bestia de forma humanoide fuera en realidad Naruto-kun, Jiraiya corría en sentido opuesto a ella, alejando a Naruto todo lo posible, tratando de ponerla a salvo.

Justo cuando creyó tenerlo bajo control, repentinamente Naruto paró de perseguirlo, pasaron cinco o diez segundos de tensa expectación, el preámbulo para el desastre, algunas esferas con su sangre se desprendieron de su cuerpo y flotaron a su alrededor, posteriormente se unificaron en una sola esfera negra, Naruto la tragó y segundos después una bola de energía salió disparada al frente, en dirección recta.

Aunque logró esquivar el ataque, Jiraiya no salió bien librado, resultando herido de gravedad en el pecho, la bola de energía siguió su curso destruyendo la barrera y todo lo que había a su paso, aunque Hinata intentó rehacerla fue demasiado tarde, Naruto finalmente fijó su atención en la jovencita.

La miró detenidamente unos segundos, los ojos de Hinata se abrieron de par en par al distinguir como éste se giraba en su dirección, parecía haber perdido el interés en Jiraiya, dejándolo tirado en el suelo, desangrándose.

Incapaz de pensar en una maniobra, a Hinata no le quedó más opción que correr sin dirección fija, la criatura había echado a correr a toda velocidad hacía donde ella se encontraba, para su desgracia el camino se acabo y en cuestión de segundos Naruto le dio alcance, acorralándola al borde de un profundo acantilado, estaba perdida, cualquiera de sus dos opciones le garantizaba una muerte segura, tras ella una empinada pared de rocas puntiagudas contra las que chocaban las furiosas olas del mar y frente a ella una masa de odio puro queriendo exterminarla, retrocedió un paso, la falsa superficie de la orilla cedió a su peso, derrumbándose algunos terrones de tierra.

- Naruto-kun por favor no hagas esto…. – en un intento desesperado, la jovencita trató de razonar con su amigo, increíblemente pareció oírla, éste ladeó la cabeza, mirándola fijamente – sé que puedes escucharme, confío en ti, eres fuerte y…. – un bufido la acalló de inmediato, observó asustada cada uno de sus amenazantes movimientos, a diferencia de la fiereza que tuvo al atacar a su maestro, con ella se estaba tomando su tiempo, acechándola con enloquecedora lentitud, como un gato que juega con su presa antes de devorarla.

Preparándose para la peor, Hinata aspiró profundamente, si su destino era morir lo tomaría con resignación, pero no permitiría que Naruto cargara con la culpa, así que optó por su primera opción, estaba a punto de lanzarse al vacío cuando la pequeña figura del Kyubi fue violentamente hecha a un lado. Jiraiya apareció de la nada, repeliéndolo con un rasengan.

- ¡Date prisa Hinata! – la llamó el mayor para que se situara a su lado, la joven acató de inmediato la orden y corrió junto a él.

- Lo siento sensei no pude mantener la barrera, lo siento mucho en verdad – decía angustiada al ver las lamentables condiciones de su maestro, la herida de su pecho ya no sangraba gracias a que Jiraiya la cauterizó con un Katon, pero estaba tan débil por la hemorragia que apenas si podía mantenerse en pie.

- No es momento para lamentaciones – jadeó notoriamente cansado – nuestra prioridad es parar a Naruto – habiéndolo arrojado a una decena de metros de distancia, Jiraiya ganó algo de tiempo a su favor – escucha atentamente Hinata, ¿recuerdas el último jutsu de sellado qué hemos estado practicando? – la muchacha asintió con la cabeza – pues es hora de ponerlo en práctica….

- Imposible… – Hinata intentó replicar, de ninguna manera ella podía llevar a cabo una técnica tan compleja.

- ¡No tenemos tiempo para dudar!, si no hacemos algo él terminará por matarnos – Hinata apretó fuertemente sus manos contra su pecho, mordiéndose nerviosa el labio inferior, sabiendo que Jiraiya llevaba la razón – ahora escucha, yo me encargaré de distraerlo mientras tú lo sellas ¿lo has entendido? – se quedó muda, en el perla de sus ojos reflejaba su notoria indecisión – ¡¿lo has entendido? – repitió con un tono de voz más severo, logrando que ella finalmente reaccionara.

- ¡S-si! – ya no dijo nada y puso manos a la obra, más por instinto de supervivencia que por convicción, Hinata tejió una fina red con su chakra, levantando una barrera esférica para protegerlos a ambos, la bestia ya se había recuperado y se dirigía hacia ellos en un feroz ataque – ¡si tenemos suerte sensei, resistiré por medio minuto! – el viejo maestro no perdió tiempo y se apartó torpemente de ella, se sentía muy débil, pero debía concentrarse si quería que todo saliera como lo había planeado.

Mientras Hinata mantenía la barrera, Jiraiya se dibujó unas marcas en la cara, utilizando como pigmento su propia sangre, posteriormente hizo unos cuantos sellos invocando a dos pequeñas criaturas, la pareja de sapos se posicionaron en sus hombros y al fusionarse sus facciones se deformaron un poco.

- Má, Pá necesito su ayuda… – dijo sin mayor preámbulo.

- ¿Pero qué te crees?, justo estábamos en medio de una partida de mahjong y llevaba ventaja – expresó malhumorado uno de los pequeños sapos, un anciano de gesto grave y cejas pobladas.

- No te enojes con Jiraiya-chan, a final de cuentas de cualquier modo te hubiera vencido – expresó la bondadosa anciana desde el otro lado.

- En serio Má, Pá, no hay tiempo para esto… – cortó el sanin antes de que ambos esposos se enfrascaran en un discusión sin sentido, al menos no cuando su vida y sobre todo la de su alumna pendían de un hilo.

- ¡Veinte segundos Jiraiya-sensei! – gritó Hinata, conteniendo a duras penas las embestidas contra la barrera.

- ¿Es tu alumna…?, admirable, tiene un muy buen control sobre su chakra… – dijo el anciano sapo admirando la destreza de la jovencita.

- ¡Realmente no hay tiempo para esto, el Kyubi ha liberado la cuarta cola y si no lo paramos moriremos aquí…! – ambos ancianos lo miraron con interés.

- ¿El Kyubi…?, ahora que lo mencionas, recuerdo haber escuchado que entrenabas a su jinchuuriki – finalmente el viejo prestó atención a lo que ocurría fuera de la barrera – ¿qué piensas hacer para calmarlo?

- Cerrar el sello de su estomago, solo un genjustu lo mantendrá quieto el tiempo suficiente para poder acercársele – acotó Jiraiya al saber de antemano que les quedaban escasos segundos.

- Ya veo…, de acuerdo Jiraiya-chan, te ayudaremos… – expresó afablemente la anciana, mientras su marido y ella se ponían en guardia.

- Estupendo, en cuanto la barrera desaparezca actuaremos…. – y uno o dos segundos después de haberlo dicho la barrera finalmente se desvaneció, Hinata quedó expuesta al último ataque, no logró esquivarlo del todo, el golpe que aunque fue apenas un rose, la catapultó a un par de metros de distancia, rodando por el piso hasta chocar con una piedra que detuvo su trayecto.

- ¡HINATA! – exclamó preocupado su maestro, al verla tendida en el suelo.

Pese al fuerte impacto Hinata no perdió el conocimiento, aunque estaba molida y segura de tener varios huesos rotos, a base de fuerza de voluntad se levantó dificultosamente quedando a gatas.

- ¡N… no…! ¡no se… preocupe por mí…! – balbuceaba jadeante, escupiendo sangre mientras se ponía en pie de nueva cuenta – ¡deténgalo y yo haré el resto! – sin importar lo mucho que Hinata le preocupaba, Jiraiya hizo caso a su petición y puso en marcha su plan, tal como lo ideó, el bijú quedó atrapado en el genjutsu en el momento que redirigía su ataque contra él.

Hinata aprovechó la oportunidad y con su inquebrantable fuerza de voluntad se apresuró a llegar al lado del paralizado Naruto, mientras se encaminaba hacia dónde él, adelantó algunos sellos y cuando por fin quedó frente a frente, decidida, extendió su mano hacia su estomago, sus dedos impregnados de un visible chakra de color azul se unieron con el sello.

El contacto quemaba como el fuego, podía sentir un dolor abrasivo extendiéndose desde sus dedos hacia todos su brazo, la adrenalina y la firme determinación de ayudarlo le hizo ignorar el dolor girando la mano hasta cerrar por completo el sello, paulatinamente el chakra rojizo que lo recubría fue cediendo y una a una las colas desaparecieron, Naruto finalmente cayó rendido al suelo con los músculos expuestos y una mueca de profundo dolor en el rostro.

- Bienvenido Naruto-kun… – murmuro extenuada, cayendo de rodillas a su lado, tenía la mano derecha destrozada, había sufrido varios raspones y cardenales que se dejaban ver en su nívea piel, pero quizás lo peor de todo eran las severas heridas internas, y fue precisamente la gravedad de esas heridas lo que terminó por hacerla colapsar, antes de que su cabeza impactara contra el suelo Jiraiya la sostuvo entre sus brazos, no se encontraba en mejores condiciones que sus alumnos, pero debía obligarse a ser fuerte por el bien de ellos.

Continuará…


NOTA DE SALEM:

Nótese lo mala narradora que soy con las secuencias de pelea XD, fue por este motivo que tardé tanto en actualizar, me quedé trabada cuando Naruto liberó la tercera cola, bloqueo de escritor x-x, lamento mucho la tardanza, pero nada más las ideas no se dignaban a llegar a mí, ojalá les haya gustado, aunque parece que en este capítulo dejé al descubierto mi tendencia a la tragedia n-nU, no se sorprendan si la vida no les pinta del todo color de rosa a los protagonistas, pero hay algo que siempre he tenido presente y que suelo aplicar con frecuencia en mis fics, sin sufrimiento no hay gloria, en fin, saludos besos y abrazos para toda(o)s, nos estamos leyendo, ja né =D

Muchísimas gracias por sus reviews a:

Moony, alex, Jan di-chan, sakima, Kyoko Nakamura, TODOKE, bcbb1d5d, Aoi Hyuga, Namikaze Rock, hiNAru Aburame, Fernando-Urashima (gracias, tome sumamente en cuenta tus propuestas para este capítulo =D), dark dragon Hades, Willou, Davaru, Ania-huyga, ale-prinz, naruhinaXD, Bella, poison gril 29, beatifulGirl100, elyzmaki (parece que al final Kami te oyó, hasta yo ya lo daba todo por perdido jojo), Hinata-Hyuga-48 (Hinatita! *hugs* no puedo creer que te haya traído al lado oscuro º^º, aunque pensándolo bien ese es el SasuHina XD), tamaenamikase.