Capitulo 3: el pasado no me dejara olvidarlo.
La luna estaba en todo su esplendor. Me gusta verla. Es igual que yo. Esta siempre en soledad. Pero hay muchas estrellas que la quieren tocar. Yo estoy solo, pero hay muchos que quieren estar conmigo.
Un peli rojo se encontraba sentado sobre el tejado de su mansión observando la luna. Hace apenas unas horas que volvió a su hogar después de varios años y lo que encuentra es a sus sirvientes haciendo una fiesta.
Aun que de cierta forma no los culpaba. Tener una mansión de cuatro pisos y millones de habitaciones para ellos solos y en pleno siglo XXI era una clara invitación para hacer una fiesta estilo universidad.
Nadie noto su presencia, lo cual de cierta forma le alegro, pues no tenía ánimos de fingir una sonrisa hipócrita para todos. Ni mucho menos aguantar las adulaciones de todos aquellos que trataban de ganar su aprecio. Como si él no supiera que solo fingían.
Solo un pequeño grupo lo consideraba realmente su amigo, lo cual ocultaban frente a los demás, pues de cierta forma era casi un pecado ser amigos de él. Principalmente porque él era de una clase demasiado alta y en segunda, todos eran sus sirvientes.
Acabas de llegar ¿y ya estas evitando a todo el mundo?
Se giro con una sonrisa burlona.
¿y tú?- le pregunta Nagumo- me acabo de enterar que tienes a otro ingenuo.
Eso no es verdad- se justifica Hiroto- el no es un ingenuo, solo es un poco infantil, además no lo quiero para eso, voy muy en serio con él.
Lastima para el- dijo Nagumo- esas relaciones nunca terminan bien.
Vamos Nagumo- lo animaba Hiroto- no pienses así. Solo debo hacerlo de los nuestros y todo está bien. Esa es la solución.
¿Lo obligarías a ser uno de nosotros aun que significara no volver a ver a su familia?- le pregunto Nagumo un poco molesto.
Sabía que aun que Hiroto hablara enserio, de cierta forma le estaba echando en cara lo que él pudo haber hecho hace años. Pero no podía. Su vida era diferente a la de Hiroto. Hiroto estaba bien si hacia eso, pero él no podía, había reglas que lo prohibían. Aun que podía cambiar esas reglas, no era justo que privara a su chico del resto del mundo.
No tiene familia- le dijo Hiroto- además, las cosas son diferentes ahora. Podemos ir a cualquier lado sin temor a la gente. Ya no nos buscan
Aun así, ya es tarde para eso.
No digas que es tarde. Aun que lo hayas perdido a él, no era el único. Hay más persona haya afuera. Mañana saldré con mi novio ¿Por qué no vas conmigo y le pido que invite a alguien para que te acompañe?- le sugirió Hiroto- se que acabas de llegar, pero te hace falta Salí un rato. Con otras personas- aclaro cuando noto que iba a discutir- el irte tu solo por no sé cuantos años a las montañas no cuenta cómo salir.
Quizás- susurro Nagumo.
Solo piénsalo- dijo Hiroto antes de desaparecer.
Salir ¿he? No es que no quiera hacerlo, pero aun te veo solo a ti. La garganta me quema de solo recordarte, pero hice un juramento y lo pienso cumplir. Solo tú me puedes quitar este peso. Pero lamentablemente hace siglos que no estás aquí.
"BUSCAME, SUSUNO" dijo al viento "TE ESTARE ESPERANDO AQUÍ" siempre le susurraba cosas a él. Siempre se las decía en medio de la noche. Aun que sabía que él no estaba, no podía dejar ese hábito.
Con un largo suspiro, bajo resignado salto del tejado aterrizando en el jardín. Entro al salón donde estaba siendo celebrada la fiesta. Se coloco en el trono más grande de los dos que se encontraban al fondo del salón y comenzó a contemplar la escena en silencio.
No paso mucho hasta que alguien noto su presencia. Poco a poco el lugar quedo en silencio, e septo por los invitados que no pertenecían a ese lugar, que eran relativamente pocos. Ya se esperaba esto. Era ese el motivo por el cual no vino directo aquí cuando llego.
Sigan con la fiesta- dijo de la forma más convincente posible- diviértanse, yo solo estoy de observador.
Pero como era de esperarse, nadie le hizo caso. Apagaron toda la música y corrieron a los pocos invitados dejando el lugar como si nunca hubiera ocurrido nada en tan solo unos segundos.
Nagumo-sama-hablo un chico enfrente de todos- nos hubiera avisado de su regreso. Habríamos celebrado un banquete en su honor.
No es necesario- respondió Nagumo de forma fría, no se sentía de humor para fingir carisma esa noche- lo que yo quiero saber es ¿Por qué mi cuarto está lleno de espuma de varios colores?
Todos se quedaron callados y se veían a la cara sin comprender. A lo lejos se escuchaba la risa de ciertos chicos que no podían mantenerse en silencio.
Todos voltearon a verlos con miradas serias. De cierta forma los culpaban por el mal genio de Nagumo, aun que, siendo todo lo contrario, eso le había hecho gracia.
Sin necesidad de que Nagumo los buscara con la mirada, todos los jalaron hasta el frente del salón esperando sean juzgados por Nagumo.
Este solo suspiro. Supuso el resultado desde un principio, pero necesitaba una excusa para librarse de todos.
Déjenme a solas con ellos- dijo Nagumo desde su lugar.
Todos obedecieron y se marcharon del lugar quedando solo los culpables.
Ahora, cual es la excusa que me darán esta vez- dijo Susuno riendo por lo bajo- pues aun que me guste la espuma, no estoy seguro de que contenga esta en especifico.
Todos dejaron de resistirse y terminaron en carcajadas.
Es difícil de contar- dijo Goenji con las manos en el estomago- de hecho era como una broma para Hiroto, pero termino en un desastre multicolor.
Aja ¿y por qué en mi habitación?
Bueno, eso fue porque Hiroto corrió y no se dejo atrapar- decía Fubuki apenado- lo acorralamos, pero entro a tu habitación. Entonces llegaron Tsunami y Endo, pero antes de darnos cuenta, los dos chocaron y todo callo a la alfombra.
Después tratamos de lavarla- se justifico Endo rápidamente- y la mojamos con una manera.
Después la tallamos con un cepillo- decía Tsunami- pero mientras más tallábamos más espuma salía y al mojarla para que se disolviera, se volvía de colores por culpa de los tintes y al final decidimos que dejaríamos que la esposa se disolviera sola y mandaríamos lavar los tapetes.
Y eso ¿Cuándo paso?- pregunto Nagumo divertido.
Hace cerca de 3 semanas- dijo Hiroto.
Nagumo se quedo aséptico. Tres semanas ¿Cuánta espuma había para que aun no se disolverá? En definitiva esos chicos no sabían lo que era la palabra moderación. De cierta forma se sentía afortunado de no haber estado presente durante este tiempo. No quería imaginarse lo que había pasado durante su ausencia.
Bien, creo que de cierta fórmalo entiendo- dijo Nagumo no muy convencido- lo que no me queda claro es ¿Cuál era la broma?
Todos se miraron entre si y dejaron escapar una nueva carcajada pero más sonora, todos espeto Hiroto. Pero era de esperarse, dado que era la víctima.
Es que como siempre nos está diciendo que debemos comportarnos- decía Goenji- quisimos pintarle el pelo de colores.
Primero yo le dije que si le podía lavar el pelo- dijo Fubuki- le dije que estaba tomando clases de belleza y que necesitaba practicar y el acepto.
Después Endo y yo teníamos que llevarle los tintes a Fubuki- dijo Tsunami.
Pero se me ocurrió abrir el tinte antes de dárselo- dice Endo- Hiroto lo olio y abrió los ojos. Al vernos allí sospecho, así que salió corriendo.
Y el resto es historia- termino Hiroto de mal humor.
Vamos Hiroto- le dice Nagumo- solo era una broma, no es para tanto.
Como tú no terminaste con el pelo de colores- dijo Hiroto.
No, pero si con un cuarto colorido y esponjoso, espera ¿te lo pintaron al final?
Si- dice Goenji- mientras limpiábamos le base lo que quedaba de los tintes en la cabeza. El color le duro más de una semana.
Todos terminaron riéndose de nuevo. Estaban a punto de irse, cuando Nagumo cayó en la cuenta de algo.
Esperen- les dijo.
Todos voltearon a verle.
¿Quién es él?- dijo apuntando a Fubuki.
Todos quedaron en silencio, no les correspondía eso a ellos. Goenji se puso al frente de ellos y abrazo a Fubuki.
Es mi pareja- le dijo.
A ya veo- fue lo único que dijo Nagumo.
Se puso de pie y lo observo un rato.
¿Cuántos años tienes?- le pregunto.
17- dijo Fubuki con una sonrisa.
No, digo desde "eso"- le aclara Nagumo.
A, tengo- se puso a contar con los dedos deforma infantil- 1 mes, 2 semanas, 5 días, 19 horas, 48 minutos y 32 segundos.
A todos les recorrió una gotita ¿Quién contaba cada segundo que pasaba?
Ok- dijo Nagumo con una ceja alzada. Volteo a ver a Goenji, quien capto el mensaje.
No tiene- fue lo único que dijo.
Nagumo asintió y todos se fueron dejándolo solo. Así que mientras no estaba había aumentado el número de integrantes a esa mansión. Era de esperarse, fueron varios años los que se marcho lejos de la mansión.
No era su culpa, siempre que estaba seguro lo había olvidado, aparecía alguien que se lo recordaba. Su forma de ser, su carácter, su figura, su rostro, su aroma, todo. Estaba de nuevo perdido en sus pensamientos. No notaba el tiempo pasar. Cuando volvió en sí, ya era muy de madrugada.
Se levanto del lugar y vago por la mansión en busca de una recamara provisional. Todas estaban ocupadas. Solo había una disponible y era porque todos tenían prohibido entrar allí. Pero tenía que superarlo. Debía entrar allí y superarlo de una vez por todas.
Quito el seguro y abrió la habitación. Allí estaba todo tal y como lo dejo hace años. La cama, los cuadros, la ropa. Todo. Todo era igual, era como volver a esa época, aquella donde él seguía a su lado, antes de que decidiera irse y no volver a verlo. Le dolió mucho, se arrepentía de su decisión, más aun cuando a los pocos meses se entero de su muerte.
Sabía que él era el culpable. Todos se lo dijeron. Murió por su culpa, por no saber de él, por sentirse abandonado. Ahora tenía que sufrir las consecuencias.
¿Qué huyeras hecho en mi lugar?- susurra.
Sierra la habitación con llave nuevamente. No quería que nadie más viera esto. Era su mayor tesoro. Era lo más importante para él. Camina en silencio hacia la cama, donde se recostó con cuidado. Los ojos se le bañaron en lágrimas, pero no dijo nada, ni dejo que ninguna callera.
Debía ser fuerte. A él no le gustaba que llorara, así que siempre lo evito desde aquel momento. Su último llanto fue ese trágico día, en que lo perdió.
Lentamente y sin darse cuenta, el sueño se apoderaba del, hasta que lo venció. Se dejo mecer en los brazos de Morfeo, para seguirse torturando en sus sueños.
Sentía que acababa de cerrar los ojos, cuando escucho un escándalo proveniente del piso principal. Abrió un poco los ojos para volverlos a cerrar inmediatamente por culpa del sol que brillaba en todo su esplendor.
Poco a poco los volvió a abrir, para acostumbrarse al exceso de luz. Al parecer olvido que por estar abandonado el lugar, las cortinas y ventana estaban abiertas para evitar los malos olores.
Se levanto aun gruñendo por el jaleo sin exacta procedencia. Salió de la habitación llamando la atención de los que estaban por el pasillo sorprendidos del lugar de donde provenía.
Los ignoro olímpicamente, no estaba de mucho humor, como para dar explicaciones innecesarias a los curiosos. Bajo las escaleras hasta el piso principal donde vio a Goenji, Fubuki, Tsunami y Endo afuera de la puerta a punto de marcharse a un lugar desconocido.
Al parecer estaban bastante apurados, lo cual era raro, ya que no podía hacérseles tarde. Había millones de formas de llegar a tiempo y con tiempo de sobra a cualquier lugar.
¿puedo saber por qué tanto apuro?- dijo Nagumo- es muy temprano aun ¿no creen?
Todos voltearon a verlo. Un poco extrañados claro, porque él jamás se levantaba temprano bajo ninguna circunstancia. Se miraron entre si y después la hora. Todos apuntaron a Hiroto, que se encontraba junto a la puerta y después se fueron sin más.
¿desde cuándo perdí mi autoridad frente a ellos?- le pregunto a Hiroto molesto.
No es eso- le dijo Hiroto un poco divertido- es solo que si llegan tarde los castigan y solo les quedan 3 minutos para llegar. Además ¿desde cuándo quieres que esos te obedezcan?- dijo un tato sorprendido- más aun ¿Qué haces levantado tan temprano?
Olvide las cortinas abiertas- dijo Nagumo desviando la mirada.
¿Dónde dormiste? No hay habitaciones desocupadas, ya que algunas personas tienen visitas temporales.
En la habitación de SUSUNO- dijo susurrando.
¿Dónde?- dijo sin comprender.
SUSUNO- volvió a decir un poco más fuerte.
Por más que intento no logro comprenderlo- le dice Hiroto.
¡en la habitación de Susuno!- grita Nagumo ya arto.
Hiroto se queda callado. Era imposible que durmiera allí. No había entrado por siglos, y ahora de la nada entraba. No lo comprendía en absoluto.
Creí que si lograba entrar, podría superarlo- dice Nagumo- pero me es imposible. No puedo. No yo solo.
Nagumo- susurra Hiroto.
Iré- dice Nagumo sorprendiendo a Hiroto.
¿iras a donde?
Contigo, esta noche. Quizás tengas razón, quizás me haga falta salir.
Está bien, se lo diré a Midorikawa.
Nagumo se sienta en el sofá junto al recibidor y Hiroto se sienta junto a él.
Entonces ¿A dónde iban esos?- dijo Nagumo refiriéndose a quienes se habían ido.
A la escuela- dijo Hiroto- dijeron que se estaban aburriendo de estar aquí solamente, as que se inscribieron a una preparatoria, pero está demasiado lejos de aquí, así que por eso es que se les hacia tarde, a ninguno le gusta levantarse temprano.
No los culpo- dice Nagumo recargando su cabeza y cerrando los ojos.
¿en qué piensas?- le pregunta Hiroto.
Quizás yo también lo haga- dice Nagumo.
¿hacer qué?
Entrar a la preparatoria. Sería divertido, tengo casi dos siglos sin entrar a una.
¿en serio lo harás?
¿Por qué? ¿crees que este mal?-
No es eso, solo me sorprende un poco. No pensé que quisieras estar con un grupo de personas, ya que existe ese pequeño problema que no has querido solucionar desde hace mucho.
Quizás lo resuelva pronto- dice Nagumo- si encuentro a alguien más.
Eso lo quiero ver- dice Hiroto levantándose.
Hiroto se va del lugar dejando a Nagumo solo nuevamente. No pasó mucho para que todos en el lugar despertaran, y corriera la noticia de donde paso la noche Nagumo.
Todos tenían curiosidad y querían saber el motivo por el cual entro allí, pero nadie era capaz de preguntarle.
Al final la tarde llego sin muchos cambios. Los que habían salido ya estaban de regreso, así que el silencio y la paz se habían perdido y la nueva noticia de su salida ahora se estaba esparciendo, provocando más curiosidad en todos.
Parecía que de repente volvía a ser el de antes, al menos ante los ojos de los demás, pero no ante los ojos de los que se acercaban más a ser sus amigos. Ellos lo veían con ciertas dudas, pero apoyándolo para que superara todo de una vez.
La tarde fue igual que la mañana, sin cambio alguno, o acontecimiento digno de mención, al fin llego la noche.
Se cambio y bajo en espera de Hiroto, pero para su sorpresa el ya estaba allí esperándolo. Salieron del lugar sin hacer ruido. No querían que los siguiera nadie.
Llegaron a una casa de dos pisos en un vecindario de clase media. Hiroto toco el timbre y se escucharon unos pasos correr a la entrada. Un chico peli verde con una enorme sonrisa los saludo y le dio un beso a Hiroto.
en un momento estamos listos- dijo el chico- ¿no quieren pasar por mientras?
No gracias- dijo Nagumo- aquí esperamos.
Como quieran- dijo Midorikawa encogiéndose de hombros- no tardamos mucho.
Hiroto se quedo viendo a Nagumo, y este solo le regreso la mirada con cara de ¿ahora que hice?, recibiendo solo una pequeña risa por parte del otro y una leve negación con la cabeza.
En poco tiempo salió Midorikawa con su sonrisa de nuevo. Vio a Nagumo y se quedo pensando un momento.
Olvide algo- dijo antes de entrar corriendo de nuevo a la casa.
En definitiva era un chico muy raro según su punto de vista, pero Hiroto solo veía la escena con una ligera risa. Al parecer era habitual.
Nagumo se quedo viendo la noche. Era sin duda alguna, una noche oscura -BUSCAME SUSUNO- susurro apenas imperceptible- TE ESTOY ESPERANDO-volvió a decir.
¿puedes dejarse hacer eso?- se quejo Hiroto- aun que no lo entiendo, molesta que lo digas en esa frecuencia tan cerca de mí.
Es un habito- se limito a decir Nagumo.
¿y qué es lo que dices?- le pregunta curioso.
No te diré, solo quien lo comprenda lo sabrá.
Ha- suspira Hiroto- no creo que haya nadie en la tierra que lo comprenda.
Él lo comprendía- dice Nagumo.
Hiroto le iba a contestar algo, cuando la puerta es abierta nuevamente dando paso al peli verde.
Ya estoy listo- dijo.
¿y tu amigo?- le pregunto Hiroto.
Baja en un momento- le respondió con una sonrisa.
Y si, alguien abrió la puerta al poco rato. Nagumo volteo casi de forma monótona y lo vio. No es posible, se decía, no puede ser el. El chico volteo a verlo y se quedaron así un rato. Ninguno de los dos parecía querer retirar su mirada, pero él decidió hacerlo. No podía darse falsas esperanzas.
No fue el único sorprendido. Hiroto jamás había visto al amigo de Midorikawa jamás, pero no pensó que se pareciera tanto, por no decir que parecía una copia de aquel chico.
Volteo a ver a Nagumo, pero este estaba perdido en el preguntaba si acaso no cometió un error al traerlo consigo.
El primero en reaccionar fue Nagumo.
Mi nombre es Nagumo Haruya- se presento- es un gusto conocerte.
Susuno Fusuke- respondió Susuno de forma fría.
