Capitulo 5: decisiones incoherentes.

Era media noche y un peli rojo había vuelto al tejado, igual que la noche anterior. Sus pensamientos viajaban de aquí para allá. No encontraba sentido en nada de lo que llegaba a su mente. Todo le parecía de lo más absurdo. Era incluso peor que haga 400 años. Porque en ese entonces tomo la decisión de alejarse del. En esta ocasión no podía hacerlo.

Ya había abierto su corazón de nuevo, fue algo involuntario, pero lo hizo. Ahora todo comenzaría de nuevo. Tenía que decidir ese mismo día, antes de que las cosas empeoren. Se marchaba nuevamente o se quedaba y afrontaba la realidad.

Pero no podía seguir descuidando sus deberes. No podía marcharse ahora, cuando por fin ha vuelto a su mansión, donde todos sus súbditos han estado esperando su regreso por años. Siempre con la firme esperanza de que su regreso fuese permanente y no una corta estadía como tantas otras veces.

Tenía que afrontar todo. Ese era el único camino que le quedaba. No podía dejar de lado sus obligaciones por más tiempo.

Tomo aire y lo soltó lentamente. Su decisión estaba tomada. Esta vez no huiría. Esta vez tendría en cuenta todas las opciones posibles antes de tomar una decisión desesperada. Debía hacer lo correcto. No tenía que basilar.

Quizás el encontrarse con él era una señal. Quizás debía comenzar todo de nuevo. Eso es lo que el necesitaba, un nuevo comienzo, y esta era la mejor oportunidad para obtenerlo.

¿Cuánto tiempo más planeas pensar las cosas?- se dice a sí mismo- la respuesta está justo frente a ti, debes dejar de vivir en el pasado.

Y de hablar solo- se escucha una voz- podrían pensar que estás loco.

Ese es su problema- responde Nagumo-además Hiroto, me tiene sin cuidado lo que puedan pensar de mí. Llegados a este punto, no me puedo empezar a preocupar por los demás. Sería algo ilógico.

¿Qué te ocurre Nagumo?- le pregunta Hiroto- no sueles hablar de esa forma.

Nada en especial, solo que tome mi decisión.

¿puedo saber cuál?- le pregunta curioso.

Nagumo sonríe y desaparece del lugar, dejando a un Hiroto frustrado por la respuesta.

Al otro lado de la ciudad, el viento comenzaba a volverse cada vez más espeso. Parecía como si la neblina comenzara a descender en un solo punto. La neblina comenzó a tener forma, dando paso a Nagumo, que se quedo en el techo de una casa, escuchando la conversación de los habitantes de dicho lugar.

¿Por qué te marchaste sin decirme nada?- le reclamaba uno al otro- me preocupe mucho cuando volvió Nagumo y dijo que te sentiste mal. Si él no hubiera ido detrás de ti, quien sabe lo que te hubiera podido pasar.

No exageres Midorikawa- le reclama el otro- solo fue un dolor de cabeza, no moriré por eso, además no puedo evitar escucharlo y si no comprendo lo que dicen, más me duele. Es frustrante para mí.

Quizás solo te frustras porque te niegas a escuchar

¿Me niego a escuchar?- se pregunta Susuno- amas lo vi de esa forma.

Deja de hacer esas cosas Susuno, me preocupas mucho cuando te comportas así.

¿Qué quieres que haga Midorikawa? ¿Qué actué como los demás? ¿Qué finja algo que no soy?

Por supuesto que no, si hicieras eso, no serias mi amigo, solo serias uno más de esos tontos. Esos tontos que… no pueden… ver a alguien difieren… te a ellos snif porque lo… snif tratan como si no fuera nada.

Midorikawa comienza a llorar. Susuno preocupado lo abraza.

Perdóname Midorikawa- dice Susuno- no era mi intención hacerte sentir mal.

Está bien Susuno- dice Midorikawa secando sus lagrimas- después de todo, soy yo quien te tiene que pedir disculpas por tratar de convertirte en algo que no eres.

Susuno voltea a ver la luna. Se acerca a la ventana y le hace señas a Midorikawa para que se acercara. Él lo obedece y se posiciona a un lado de él.

Midorikawa ¿Qué es lo que ves?- le pregunta Susuno.

La luna- le dice Midorikawa con simpleza.

¿no ves alguna otra cosa?

Midorikawa se queda pensando un rato. A primera vista lo que se ve es la luna pero ¿Qué se supone que Susuno quería que viese?

Lo siento Susuno, pero no puedo ver absolutamente nada. Dime ¿Qué es lo que tu vez?

No es lo que yo puedo ver, sino lo que tú no puedes ver.

¿no es lo mismo?

No. Yo puedo ver el cielo oscuro, las estrellas brillando, el resplandor de la luna, pero tú también puedes verlas. Pero hay cosas que tú te niegas a ver, son esos pequeños detalles que aun que insignificantes, son de vital importancia.

Dame un ejemplo- le suplica Midorikawa.

Cada estrella tiene su propio brillo, así como su tamaño y su posición, aun así todas se mantienen juntas y cerca. La noche, aun que es oscura y lejana, le permite a las estrellas iluminarla y mantenerse con ella. La luna crece, sé llena del brillo de las estrellas y una vez llena, le permite a la noche darle su oscuridad. Aun que la mayoría de las personas no lo nota, todas las noches tienen un ejemplo de lo que es convivir con algo tan distinto a ellos.

Jamás lo había visto de esa manera.

Es normal. Como dije, la mayoría de la gente no se percata de ello y tampoco se preocupan por lo que pueda ser de ellas.

Ambos se quedan observando la noche. El tiempo estaba transcurriendo lentamente. El viento comenzaba a soplar una brisa fresca, que regreso a los chicos a la realidad.

Se está haciendo muy tarde- dijo Susuno- será mejor que nos acostemos ya. Mañana hay que ir a la escuela.

Tienes razón- dice Midorikawa- buenas noches Susuno.

Buenas noches.

Midorikawa sale de la habitación, mientras que Susuno se queda observando la noche.

Quizás Midorikawa tenga razón. Debo dejar de obsesionarme con la noche.

Susuno suspira y se dirige a su cama, pero a medio camino un dolor punzante atraviesa todo su cuerpo "no es una obsesión" escucha en su cabeza "solo es la forma en que nosotros aprendimos a ver el mundo". Ahí estaba esa voz, pero esta vez puedo escucharlo perfectamente. Aun así, el dolor aumentaba, o disminuía. No comprendía eso, según la teoría de Midorikawa, si comenzaba a aceptar las voces y comprenderlas, dejaría de dolerle la cabeza. Entonces ¿Por qué el dolor aumentaba en lugar de disminuir?

El dolor se estaba volviendo insoportable, no podía mantenerse consiente "descuida, pronto dejaras de sentir ese dolor" escucho antes de quedar inconsciente.

Lentamente comenzaba a caer al piso, pero es detenido por Nagumo antes de que eso ocurriera.

descuida- le dice Nagumo a un inconsciente Susuno-yo me encargare de que no sufras mas. Te espero durante 500 años, ahora no te dejare marchar. Me he negado a aceptarte de nuevo para no hacerte sufrir, pero mientras más lo hago, tú sufres aun más. Te prometo que todo volverá a ser como antes, no importa cuántos años me tome. Te hice esperar medio siglo, soy capaz de esperar incluso el doble por ti.

Sale de la habitación con Susuno en sus brazos y se dirige a su mansión. Todos dormían ya, así que nadie se percata de su presencia, ni la de su invitado. Se dirige a aquella habitación tan importante y la abre lentamente, cerrando nuevamente tras su paso.

Esa noche la luna brillaba más que otras noches. La luz entraba directamente iluminando todo el lugar de una bella luz plateada, era como si la misma noche le diera la bienvenida a ese ser, como si llevara años esperando su egreso.

Lentamente deposito a Susuno en la cama y se recostó junto a él. No durmió, solo se quedo recostado hasta que llego el amanecer. Se levanto con cuidado y serró tanto ventana como cortina, dejando la habitación en completa oscuridad.

No dejare que nada, ni siquiera él sol interrumpa tu sueño, querido Susuno. Esta noche te he hecho daño en más de una ocasión.

Sale de la habitación cerrando con llave. No quería encerrar a su amado, pero más de un curioso por la querer abrir esa habitación. Ese era el motivo por el cual se mantenía serrada la puerta.

Bajo las escaleras en silencio. Nadie había despertado todavía. Eso era bueno. No quería a ningún intruso cerca de él en esos momentos. Esas palabras pronunciadas por Susuno le demostraron que se trataba de su amado. Eran las mismas palabras que le dijo hace mas de 5000 años, el día en que lo conoció.

/ Flash Back \\\\\\\\\\

El atardecer podía observarse por el horizonte. Pronto anochecería y entonces sería peligroso estar lejos de sus súbditos. Su deber era protegerlos. Con un largo suspiro miro el horizonte por última ocasión y avanzo por la orilla de un rio desembocando en un amplio lago.

Observo el reflejo de la luna en ese lago, era extraño que estando tan cerca de la entrada de agua, el lago se mantuviera en completa calma. Apocas pasos se veía el reflejo de un chico que brillaba con el mismo esplendor que la luna. Lentamente alzo su vista en dirección a tan extraña y peculiar criatura.

El chico volteo a verlo y le dedico una hermosa sonrisa. Por alguna razón se acerco al chico misterioso.

¿Qué hace alguien como usted solo en este lugar cuando está a punto de anochecer?- le pregunta Nagumo.

Solo Salí a dar un paseo- le respondió el chico- la noche es el mejor momento, por que todo se encuentra en calma. Solo así se puede apreciar lo que realmente es hermoso en este mundo- le sonríe el chico de nuevo.

¿no le temes a los vampiros?- le pregunta Nagumo- cuando oscurece, ellos salen.

¿Por qué hay que tenerle miedo a alguien como ellos?- le cuestiona el chico- jamás han atacado a alguien inocente. Ellos solo se defienden de aquellos que los atacan sin razón alguna.

¿no te importa que sean diferentes?- cuestiona Nagumo sorprendido por las palabras que decía el joven.

El chico mira el cielo y le pregunta.

¿Qué es lo que ves?

La luna- le dice Nagumo extrañado.

¿no ves alguna otra cosa?

Nagumo observa el cielo detenidamente. La noche ya había llegado. Las estrellas estaban brillando mucho esa noche.

El brillo de las estrellas que iluminan la tierra. Dime ¿Qué es lo que tu vez?

No es lo que yo puedo ver, sino lo que tú no puedes ver- le contesta el joven.

No soy experto, pero ¿no es lo mismo?

No. Yo puedo ver el cielo oscuro, las estrellas brillando, el resplandor de la luna, pero tú también puedes verlas. Pero hay cosas que tú te niegas a ver, son esos pequeños detalles que aun que insignificantes, son de vital importancia.

Dame un ejemplo- le dice Nagumo sorprendido.

Cada estrella tiene su propio brillo, así como su tamaño y su posición, aun así todas se mantienen juntas y cerca. La noche, aun que es oscura y lejana, le permite a las estrellas iluminarla y mantenerse con ella. La luna crece, sé llena del brillo de las estrellas y una vez llena, le permite a la noche darle su oscuridad. Aun que la mayoría de las personas no lo nota, todas las noches tienen un ejemplo de lo que es convivir con algo tan distinto a ellos.

Jamás lo había visto de esa manera.

Es normal. Como dije, la mayoría de la gente no se percata de ello y tampoco se preocupan por lo que pueda ser de ellas.

Si todas las personas pensaran como tu- dice Nagumo con la vista baja.

Entonces ustedes podrían vivir en paz sin tener que esconderse- dice Susuno.

¿Qué?- dice Nagumo sin creerlo.

Sé que tú eres uno de ellos- dice el chico con tranquilidad- y eso demuestra que estoy en lo correcto. Ustedes no quieren atacar a todo el mundo.

Ya veo, así que lo sabías. Dime ¿Cuál es tu nombre?

Susuno Fusuke- dice el chico antes de caminar en dirección contraria a Nagumo- espero poder volver a verlo otra noche señor vampiro- dice el chico desapareciendo entre los árboles.

/ End Flash Back \\\\\\\\\\

Llego a la cocina y entro en ella. No había nada dentro de ella. Claro, que le hacía creer que en ese lugar había algo de comida para los humanos. Frustrado salió de la mansión hacia algún lugar de la ciudad. No conocía muy bien el lugar, así que entro al primer restaurant que encontró y ordeno algo para llevar. Pago y regreso a la mansión.

Algunos ya habían despertado y se encontraban charlando en la entrada. Al ver a Nagumo, todos hicieron una reverencia y lo dejaron pasar, no sin antes cuestionarse sobre la comida que Nagumo llevaba en su mano derecha. Preguntar a Nagumo estaba claramente descartado, así que decidieron esperar y preguntarle a alguien con la esperanza de que alguno tuviera la respuesta.

Nagumo subió las escaleras nuevamente hasta su habitación entrando si hacer el menor ruido. Sobre la cama Susuno seguía durmiendo plácidamente, sin saber el lugar a que había sido llevado.

Tres ligeros toquidos son escuchados tras la puerta. Nagumo sale del cuarto antes que los golpes fuesen más fuertes y despertasen a Susuno.

Afuera del lugar estaba Hiroto, quien se sorprende de que Nagumo ya estuviese despierto.

¿Qué ocupas?- dice Nagumo.

Hoy entro a la preparatoria con los chicos, solo quería avisarte por si decidías entrar también.

Quizás lo haga- dice Nagumo pensando- ero no hoy.

¿Por qué no hoy?- le cuestiona Hiroto- no es bueno que te encierres tú solo.

Descuida, no estaré solo- dice Nagumo- además, si entro o no depende de él- susurra casi inaudible.

Pero Nagumo al estar cerca de él lo escucha claramente.

¿A qué te refieres con él?

Después lo sabrás, además se te hace tarde- le sonríe Nagumo con prepotencia.

Hiroto observa la hora y sale corriendo por las escaleras. Nagumo suspira y entra de nuevo a la habitación. Si Hiroto iba a la escuela, notaria la ausencia e Susuno. Sin duda alguna, lo culparía de inmediato, aun que no estaría equivocado.

El cuerpo sobre la cama comienza a moverse. Nagumo se acerca a él.

Ya has despertado, dice Nagumo.

¿Quién está ahí?- dice Susuno levantándose de una.

Tranquilo- le dice Nagumo- nada malo te pasara.

¿Quién eres y que haces en mi habitación?- grita Susuno.

Soy Nagumo- dice calmadamente- y esta no es tu habitación, es la mía, o más bien, la nuestra.

¿Nagumo? -dice Susuno – eres el chico de ayer ¿Qué haces en mi habitación?

Como ya dije, esta no es tu habitación, es de los dos.

¿de qué demonios hablas?

Nagumo suspira y se acerca a la ventana para correr la cortina, iluminando la habitación por completo. Susuno observa el lugar con detalle. Obviamente esa no era su habitación, además ¿Cómo rayos llego allí?

Dime ¿Cómo llegue aquí?- le exige a Nagumo.

Cuando te desmallaste te traje aquí- le dice Nagumo.

Se acera a Susuno, quien empieza a retroceder hasta llegar a la pared. Sn escapatoria alguna, Nagumo se acerca peligrosamente a él. Estaban a milímetros de distancia y Nagumo lo ve directamente a los ojos.

Tranquilízate- le dice Nagumo lentamente y sin dejar de verlo a los ojos- todo está bien. No dejare que nadie te separe de mi nuevamente, ni siquiera yo. Te protegeré el reto de mi vida. Hay comida en el mueble junto a la cama. Come y después descansa un poco más.

Susuno asiente con la cabeza y Nagumo lo deja libre. No quería hacerle eso a Susuno, pero por el momento era necesario. No podía permitir que Susuno hiciera una locura por querer salir de allí.

Se acuesta sobre la cama y cierra los ojos. Tenía sueño, no había dormido en más de 24 horas. Escucho el ruido de unas bolsas abriéndose "ya está comiendo" pensó.

Oye tu, Nagumo- lo llamo Susuno- tengo que ir a la escuela. Ya es tarde y Midorikawa se preocupara por mí.

Nagumo abrió los ojos de una ¿Qué no se supone que Susuno debía obedecer sus órdenes nada mas? ¿Cómo fue que pudo salir del trance?

No me ignores- le dice Susuno algo molesto- además, no me has respondido ¿por qué me has traído aquí?

¿Por qué me preguntas algo así?- le dice Nagumo- ¿Por qué quieres irte de aquí?

¿No es obvio?- responde Susuno- despierto en un lugar desconocido, con un desconocido y sin tener la menor idea de cómo llegue aquí, es lo más lógico saberlo.

Nagumo se levanta de la cama y lo ve nuevamente a los ojos.

¿Qué? ¿tengo algo en la cara?- le pregunta Susuno.

Dime como lo hiciste- le cuestiona Nagumo- nadie puede liberarse de mi control.

¿de qué hablas?

Dime ¿Por qué hiciste lo que te pedí?

Me lo pediste amablemente- dice Susuno, además tenía hambre.

Nagumo no podía creer lo que Susuno le decía. No solo no surtió efecto su poder, sino que Susuno parecía tomarse todo con calma.

No puedo dejar que te vayas de este lugar. Te dije que no te dejaría alejarte de mí nuevamente.

No comprendo lo que me quieres decir.