Hermione se fue rápidamente a su cuarto a cambiarse para estar presentable en el desayuno. Cuando bajó ya estaban todos sentados comiendo y hablando. Remus la miró y le sonrió. Ella casi se cae escaleras abajo, los dos escalones que quedaban. Sirius que lo vio todo se rió y Hermione pasó a sentarse con ellos sin decir nada y con la cabeza baja, avergonzada.
Harry y Ron acabaron el desayuno y decidieron ir a hacer algo productivo que no fuese recoger la cocina. Sirius dijo que tenía que limpiar el piso de arriba.
Cuando se habían ido, dejando Remus y Hermione solos, este sonrió levemente.
"Creo que Sirius tiene alzheimer, limpió el piso de arriba ayer mismo" Hermione rió pero no se atrevió a mirarle. No notó como Remus había cambiado de sitio hasta que la silla de su lado dejó a Remus en su campo de visión periférica.
"¿Qué tal el libro, Julieta?" le preguntó con una leve sonrisa. "Supongo que te lo has acabado".
"Bien, bien sí lo acabé y me quedé dormida" le contestó un poco tímida.
"Entiendo, y dime ¿has encontrado a tu Romeo?" le preguntó con voz inocente mientras le puso la mano en la rodilla y dio un apretón. Ella le miró alucinada y confundida, él se limitó a sonreírle y marcharse de la cocina.
"Y yo pensando que él descarado era Sirius" se dijo para si misma con una sonrisa. Si él iba a jugar ella también y lo podía hacer mejor.
Se fue a su cuarto a cambiarse. Se puso pantalones tejanos cortos y una camiseta un poco escotada de tirantes azul oscuro, decidió ir descalza ya que era verano y se dirigió a la biblioteca, sabía que Remus estaría allí.
Al entrar miró los libros y escogió uno de historia antigua muggle, romanos. Se sentó en una butaca y empezó a leer. No se dio cuenta de que Remus se había sentado en otra butaca hasta que oyó que este estaba tomando notas. Decidió alzar los pies en la butaca de manera que se apoyaba en sus rodillas para leer, haciendo que uno de los tirantes bajara un poco por su brazo.
Notó como Lupin levantó la mirada y la fijó en ella. Hermione se apartó el pelo a un lado dejando al descubierto su hombro y el tirante levemente bajado. Se pasó una mano por el cuello, desde la oreja bajando lentamente hacia la clavícula. Sabía que Remus no le podía quitar los ojos de encima. Lo sabía y le gustaba.
Remus alzó la vista y vio como Hermione había cambiado de postura mientras leía, notó que llevaba unos pantalones bastante cortos que le resaltaban sus bonitas piernas y una camiseta de tirantes algo escotada. Fue entonces cuando ella se pasó la mano por el cuello hasta el pecho dejándolo a él atónito. Solo había un tirante, no dos. Se relamió los labios y bajó un poco más la mirada y sonrió. La tela de la camiseta marcaba perfectamente sus pechos. El licántropo suspiró. Sería un verano muy largo este año...
