Hola, he regresado. Les traigo el cuarto capítulo. Disculpen la demora, por cierto te encantó el Fic verdad Blue-Azul-Acero?... me has inspirado a actualizar nuevamente, subiré lo que tengo asta ahora solo por que tu me lo pides. Lamento mucho haberte hecho esperar, pero tenía la moral por el suelo.

Disclaimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, sino a la gran Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo para entretener a los lectores ^_^.


Iban caminando en silencio, bueno al menos lo que iban atrás. Bankotsu y Jakotsu iban al frente del grupo conversando muy animadamente. Los demás iban atrás, cada uno hundido en sus propias cavilaciones, preguntándose por que los dos que iban al frente últimamente andaban más pegaditos de lo normal. Ellos estaban bien al tanto sobre que el guerrero favorito del líder era Jakotsu, por que aunque él no lo demostrara y tratara de ocultarlo, cualquier humano, híbrido, es más hasta un demonio podría darse cuenta, de que entre ellos había algo más que una simple amistad.


Desde la perspectiva de Jakotsu...

Vamos caminando charlando muy enérgicamente con el hermano Bankotsu sobre cuanto le faltaba para cumplir la promesa que le hizo, hace más o menos un año, a su Banryu. Me parece raro que aun no se aya quedado viéndome sin decir nada o que después de que le diga algo no me pregunte que es lo que dije.

- ¿Osea que ya has cumplido con las mil cabezas humanas? - Le pregunto con bastante curiosidad.

- Si, así es. Ahora solo me faltan las cabezas de mil demonios. - Dijo orgulloso de si mismo.

- Eso es genial... pero dime... - Hace tiempo que tengo esta duda encima.

- ¿Si? - Me dice incitándome a hablar.

- ¿Qué poderes obtendrá Banryu cuando ya ayas cortado las cabezas de los mil demonios que te faltan? - Varias noches después de que le hizo esa promesa a su alabarda no pude dormir preguntándome que poderes ganaría.

- Será una alabarda demoníaca, podrá lanzar fuertes ataques de energía y según su portador, será energía maligna y muy poderosa. - Me dice con un entusiasmo total nuca antes visto. - Creo. - Dijo con bastante inseguridad.

- ¿Crees? - No puedo creer como se da vuelta tan fácilmente (Jakotsu lo miraba con una extraña gotita de sudor al estilo Animé).

- No lo sé, puede ser que tenga los poderes que yo digo, o... - Habla como si estuviera lamentando algo. - ¡Puede ser que sean mejores! - Dice, bueno mas bien grita emocionado alzando sus puños a modo de triunfo.

- Hermanito... ¿te sientes bien?. - Le digo un poquito preocupado (Ahora Jakotsu si tenía una gran gota de sudor al estilo Animé).

- Claro que si Jakotsu, me siento de maravilla. - Me dice pasando un brazo sobre mi cuello. - ¿Acaso dudas de mi? - Sus labios se acercan peligrosamente a mi rostro.

- N... no, nunca... dudaría d... de ti. - Balbuceo nerviosamente.

Se acerca lentamente a mi, ¡ay que va a hacer!, no puedo dejar de mover mis dedos nerviosamente sobre mi estómago, en el que de pronto empiezo a sentir un extraño mariposeo. Rosa sus labios en mi mejilla deslizándolos hasta mi oído para susurrar en un tono, tan sensual y... excitante...

- Yo tampoco. - Siento mi corazón galopar tan fuerte, que dudo de que Bankotsu no lo llegue a oír.

Bankotsu me suelta. Recién me doy cuenta de que nos habíamos detenido ya hace un rato. Volteo y veo a los demás que nos miran con los ojos bien abiertos y atentos, sin perderse ningún detalle. Los quedo mirando un momento, luego ellos se dieron cuenta de eso y todos giraron la cabeza para el mismo lado, emitiendo ese silbido de "no vimos nada". Ay... más obvios no pueden ser.

De repente empiezo a sentir un mareo muy fuerte y con el una inmensidad de calor, se me nubla la vista, y así sin más, caigo inconsciente.


Desde la perspectiva de Bankotsu...

No tengo idea de lo que acabo de hacer, simplemente lo hice porque deseaba hacerlo con todo mi ser... ¡ay, que cursiladas estoy pensando!, lo hice porque quería hacerlo, punto final.

Realmente me excitó mucho como Jakotsu se dejó dominar tan fácilmente por mi, como si de un niño pequeño se tratara. Es la primera vez que me dejo llevar así por mis emociones. Por otro lado, olvidé por completo que los demás estaban detrás de nosotros, me imagino que vieron todo detalladamente como la chusma que son. Apuesto a que será el gran tema de conversación durante días... conociéndolos, tal vez semanas.

Giro a verlos y compruebo mis sospechas, todos mirándonos como si fuéramos alguna clase de bicho raro, para luego mirar para otro lado y hacer ese odioso silbido. Me doy la vuelta para seguir caminando, pero en eso veo a Jakotsu desvanecerse, como acto de reflejo, detengo su caída mientras lo sostengo en mis brazos y dejo caer a mi Banryu al suelo.

Por un momento me había olvidado de lo que pasó en la mañana, Jakotsu tosía y tenia fiebre, no es nada raro que se aya desvanecido después de eso. Bastante aguantó, más bien, demasiado. Los demás seguían ahí parados, observando.

- ¡Suikotsu, ven! - Le grito, aunque no estuviera muy lejos. Esta situación es desesperante.

- Que sucede hermano. - Me dice al llegar.

- ¡Que no ves!, dime que tiene, para algo eras doctor. - Aunque se que tiene fiebre, puede que se aya agarrado otra cosa.

- Si hermano. - Y lo empieza a revisar mientras yo lo sigo sosteniendo en mis brazos.

Veo que le abre la boca y mira su lengua para comprobar si allí esta el problema, pero no. Luego le abre los parpados, pero tampoco hay algo ahí. Por último toma su pulso y finaliza su revisión.

- ¿Yyyy?... ¿qué es lo que tiene? - Me sonríe, por que diablos me sonríe.

- Es simplemente un desmayo cualquiera. En el caso de Jakotsu, fue provocado por el ritmo tan acelerado de su corazón... y la fiebre no le ayudo mucho, pero él esta bien. - ¿Solo eso?, ¿acaso Jakotsu se había desmayado por que sí?... un momento...

- ¿Como que ritmo acelerado? - Pregunto desconcertado.

- Si, óyelo tu mismo. - Dice sonriendo.

Recuesto mi cabeza en el pecho de Jakotsu y cierro los ojos. De repente, empiezo a escuchar un latido, que empieza a correr, muy fuerte, casi desesperado. Abro los ojos enormemente, Suikotsu tiene razón.

- Suikotsu... ¿estas seguro?, parece que le fuera a reventar el pecho en cualquier momento... por favor óyelo otra vez. - Sinceramente esa es la verdad, sus latidos no son normales.

- Esta bien. - Toma su pulso otra vez, presionándole la muñeca. Luego me mira, como sorprendido. - Oh, por dios. Está más acelerado que antes, esto solo lo produce una cosa... pero... - Se sonroja un poco.

- ¿Pero?, ¿que es?, dime. - ¡Ay, por favor contesta ya!

- Excitación. - Oh, por dios.

No mires ahí, no mires ahí...

(Se ve desde arriba el bosque, un silencio total, y de repente alguien grita... ¡¿QUE?... y el paisaje sufre una "pequeña" vibración y cantidades de aves vuelan de los árboles).

- Lo que oíste, además no es para tanto. Es muy común que Jakotsu se excite, dime cuando no lo hace... - Me dice Suikotsu de lo más normal, pero es un buen punto.

- Pero... pero el nunca se había desmayado... además, cual fue el motivo por el cual se excitó si no hizo nada, solo venía hablando conmigo. - Me había olvidado de eso.

- Oh por favor, él no hizo nada, tú si. Todos "vimos" y escuchamos como le "hablabas" hace unos momentos. - Ahí está Renkotsu, metiéndose en lo que no le importa.

- Es verdad. - Pienso en voz alta... un momento. - ¡Oye, y a ti que te importa!...

- ¡Como que, que me importa. Por si no lo sabes él es el que me entretiene con sus tonterías para no aburrirme y es el que me da su espada para afilarla mientras no hago nada, porque otros prefieren estar jugando a cortar cabezas!

- ¡¿Sólo por eso?, ¡si querías jugar con mi alabarda, sólo tenías que decírmelo! - Ya me hartó, no lo toleraré más, no se como hace para sacarme de las casillas tan fácilmente.

- Oye, quien te dijo que yo quería jugar...

- ¡BASTA! - Grita Suikotsu, me extraña, normalmente es muy pasivo. Bueno, quizás sólo con nosotros. - ¿Pueden dejar de discutir un segundo?, ¡porque ya me hartaron!. - Ay, que mal carácter, me dio miedo.

- Ahg... - Giro mi rostro sorprendido. Entre los brazos de Suikotsu, que yo lo había dejado ahí al ponerme a la defensiva en la "peleíta" con Renkotsu, Jakotsu emite un gemido de dolor; o al menos eso es lo que yo creo; aun inconsciente.

- Hermano... Jakotsu... esto no va bien. Será mejor que busquemos algo rápido para pasar la noche. - Lo único que faltaba, que me digan lo que ya sé.

- Esta bien. - Levanto a mi alabarda del suelo y me dispongo a caminar pero algo me detiene.

- Oye, ¿no piensas cargarlo? - Me dice Suikotsu descaradamente.

- Y... ¿por qué tendría que hacerlo yo? - Si es verdad, por que tengo que hacerlo yo, ¿eh?. ¿Que no puede cargarlo él?, se supone que "él" es el doctor, no yo.

- Porque tu, provocaste su desmayo. - Otra vez Renkotsu, metiéndose en lo que no le importa, como siempre.

- ¡¿Que yo que? - Por nada del mundo me dejaré ganar por sus palabritas.

- Ay, ya no te hagas. Cárgalo y ya, o si no... lo haré yo. - Me sisea con una sonrisa maliciosa.

Ah no, eso si que no.

- ¿No puede hacerlo Suikotsu?. - No dejaré que por nada, que Renkotsu lo toque, no después de ver Jakotsu como le teme. Simplemente llega a despertar en sus brazos le dará un ataque de pánico.

- Yo no puedo, me duele la espalda. - Dice fingidamente.

- Está bien, lo haré yo. - Dije recigando.

Cargué a Jakotsu en brazos y seguí caminando, no sin antes ver como Renkotsu y Suikotsu chocaban las palmas con complicidad. ¡Esos dos, son unos...!


CONTINUARÁ...


Bueno eso era lo que tenía hasta ahora, más adelante quizás lo arregle. Muchas, muchas gracias Blue-Azul-Cero, de verdad... te invito a leer mi otro Fic si quieres, el de Sesshomaru y Rin. Anímense a comentar, que si no una se desmoraliza y no le salen las palabras al escribir. Lo que más les gusta a los escritores, es recibir comentarios de sus obras de los preciados lectores.

Bueno me despido, muchos besos para todos los que leen este Fic.

...Youkai de la Luna Creciente...