Ya era la cuarta noche, por el día se había dado una sesión intensa en el gimnasio para poder conciliar el sueño pero era imposible. Otra noche más sin cenar, el nudo ocupaba todos sus intestinos. Su cansancio, la débil sobrecarga muscular en brazos y piernas no eran suficiente para llevar el descanso su cabeza. Volvió a levantarse de la deshecha cama. Tal como era costumbre cuando se excedía en el ejercicio y sentía las típicas molestias musculares empezó a realizar pequeños estiramientos para impedir que se agarrotaran los músculos. Se plantó de nuevo en el marco del despacho mientras miraba de nuevo esa ventana.

Los folios y notas los había tenido que agrupar más en su ventanal para que cupiese todo, aunque la verdadera ampliación de su investigación estaba en el ordenador. Se sentó y sacó el pequeño ordenador portátil que se había comprado para ver exclusivamente la información que había guardado Castle en la memoria.

Hacía tres noches, cuando recibió el paquete insertó la memoria en su ordenador para ver lo que había. No le sorprendió ni necesitó mucho para entender la envergadura que estaba tomando el caso. Lo primero que hizo al día siguiente fue comprarse un ordenador pequeño, uno con el que trabajaría y que no estuviera conectado a la red. Tenía una idea básica de informática y de seguridad de redes pero así se aseguraba que si alguien quería husmear, tendría que forzar la puerta de entrada y rebuscar en su casa, no iba a dejar la opción que la invadieran desde la toma de red.

No podía negar que Castle era un investigador nato. Tan bueno como sus compañeros de trabajo. Con la diferencia que sus pesquisas siempre iban enfocadas para describir los detalles de sus libros. Siempre para sus libros, excepto esa vez. Lo que tenía delante era su investigación tan bien organizada o mejor de cómo lo hacía ella.

Había duplicado la información y la había archivado de manera que podía seguirla desde varios puntos de vista: individualmente por las personas implicadas, por los hechos cronológicos, por los sucesos que a ellos les habían ocurrido, un árbol enlazando cada uno de los implicados, el comparativo de las facturas, como punto de origen el asesinato de su madre, como punto de origen el asesinato de Bob Armen, dejando en cada una de las pantallas unos huecos donde intuía que faltaba información par ser rellenados.

Viendo esas pantallas estaba segura que desde que decidió tomar la investigación por su cuenta, Castle había pasado tantas horas delante de la pantalla como ella delante de su ventana-pizarra. Y saber eso le provocaba sentimientos encontrados.

No podía quitarse el sentimiento de rabia de saberse manipulada, engañada y vigilada pero por otra parte una cálida sensación resistía en su interior, todas esas horas implicaba que él le había dedicado un tiempo importante en su vida, quitándoselo de horas de sueño o incluso de horas de estar con su familia. Saber que había estado averiguando cosas de gente sin escrúpulos y de la que no se piensa dos veces en eliminar de raíz sus amenazas también le provocaba una ansiedad que se acumulaba al resto de sus emociones.

Cogió los papeles manuscritos para clasificarlos. Le quedaban algunas hojas para interpretar. Escogió una al azar. Esa noche averiguaría el contenido de esa página. La primera le costó, pero poco a poco entendía la manera que Castle tomaba notas. La segunda hoja la descifró la segunda noche. Esa noche tocaba averiguar la tercera.

Se trataba de unos apuntes con las armas utilizadas y la persona que las empuñaba. El cuchillo y la pistola de Coonan, las de Montgomery, Lockwood, John Doe… junto con los nombres de los agresores aparecían el nombre de las víctimas, fecha del delito, el grado de entrenamiento y dónde lo había recibido.

Al igual que con la información de la memoria USB, en la parte baja tenía resumido los ataques desde otro punto de vista: por fechas. Indicaba al lado arma, agresor y víctima. Buscó la pestaña correspondiente en el ordenador para comprobar si había transcrito esas notas.

No lo había hecho, así que se puso a hacer el trabajo pendiente y rellenó una ficha con el mismo formato que había utilizado Castle. Esa hoja era fácil entenderla, apenas tenía que arreglar la disposición de las notas y agrupar las distintas armas. Paró de escribir un momento cuando llegó a John Doe. Sabía que no era un nombre real, ese es el nombre genérico que se les da a los que no quieren decir su nombre o son los desconocidos sobre la mesa de autopsias.

"JOHN DOE" en ese papel se refería al anónimo francotirador que atentó contra ella. Apretó unos segundos los puños haciendo crujir las articulaciones, respiró hondo y añadió esa entrada, el rifle de asalto del marine muerto, la fecha y el nombre de "K. BECKETT" como víctima. Debajo de su nombre aparecían otras letras: "ILUK", tenía pinta de ser un apellido extranjero. Posiblemente otra víctima de John Doe. Era la primera vez que leía ese apellido, no lo conocía, pero debía de ser importante porque estaba remarcado respecto el resto.

Castle había repasado a bolígrafo y lápiz esas letras tantas veces que casi había rasgado el papel. Repasó la información en el ordenador e hizo la búsqueda por esa entrada y no encontró nada. Seguramente era una pista nueva de Castle, un nuevo nombre por el que seguir la investigación, revisó brevemente los otros apuntes y no lo localizó. Estaba segura que ese apellido era importante porque si no, no lo habría remarcado tanto.

Cogió de nuevo los otros papeles, había uno con bastantes letras, parecía una redacción. Empezó a leerlo, quizás encontrase algo respecto a ese nuevo hombre.

Con sólo unas líneas supo lo que era esa redacción. Era el suceso de la muerte del capitán y lo acontecido unas horas antes y después bajo el punto de vista de Castle. Parecía más un diario, unas líneas de desahogo que un informe…

[i] "Tengo que poner un punto de origen a los sucesos y quiero escribir esto como lo recuerdo, aunque no creo que se me olvide nunca las horas previas y posteriores a la muerte del capitán…

He hablado con él en el despacho, me llamó porque estaba convencido que podía hacer desistir a Kate de su idea de seguir con el caso. Le dije que le hablara él pero me dijo que no podía hacerlo…

Ahora entiendo por qué él no podía hablarle, sin embargo aún no entiendo por qué creía que Kate me escucharía. Yo soy la persona menos indicada porque siempre acabo molestándola de alguna manera, ella toma en serio algunas de mis teorías pero nada más. No creo que sea el idóneo cuando ella siempre ha mantenido una raya importante entre su trabajo y su vida personal. Yo estoy en su trabajo, pero no en su vida personal.

El capitán estaba tan angustiado como yo que acabe muerta y es injusto que unos maleantes tengan atada una vida que podría ser tan hermosa…

Al final o es ella o es él. Uno de los dos acabará muerto…

Me llamó para que fuera al hangar, me dijo que una vez allí me explicaría porqué me necesitaba… [/i]

Continuó leyendo, conforme se acercaba a su disparo le costaba más porque se saltaba las palabras, era algo que no deseaba leer. De reojo adivinó una frase unas líneas más abajo [i] "…No me dejes, por favor…" [/i] en toda la hoja no se había saltado ningún detalle. Era fácil adivinar que tampoco iba a ahorrarse los detalles de esa parte. Saltó directamente al final.

[i] "Me han llamado hace un rato. Sigue en urgencias pero despierta desde hace un par de horas. Esta vez ha faltado muy poco pero ¿y la próxima?" [/i]

Plegó la hoja, otro día acabaría de leerla. Miró el reloj, no era excesivamente tarde y mirando la hora pensó dónde salir.

Tocó a la puerta y aguzó el oído para oír los pasos o algo de movimiento en el interior, no quería molestarle más de la cuenta. Tras la puerta se oyó el ruido de cadenas y se abrió

Ei.

Ei.

Pasó al interior y cerró la puerta tras ella. Enseguida fue a abrazarlo. Siempre era confortable recostarse sobre los brazos que la habían criado.

Te veo cansada. Pasa y siéntate – Colgándole la chaqueta en la entrada.

Padre e hija estuvieron hablando de cosas triviales. Jim hizo que cenara uno de sus sándwiches y al final descalza y recostada en el sillón tal como hacía desde pequeña salió el tema que la llevaba insomne desde hacía ya 8 días.

¿Ya lo sabías? ¿Desde cuándo?

Castle vino a verme después de mandarte la investigación. Pensó que antes o después vendrías. Me explicó brevemente lo que había pasado, sólo quería ponerme al corriente. No me dijo los detalles de la investigación que lleváis juntos.

¿Qué llevamos juntos? Noooo, nada de eso. Que llevaba él. Seguro que vino para que te pusieses de su parte y defenderle.

Nada de eso, cariño. No me pidió nada y tampoco le defiendo. Él no se disculpó. Sabe que es algo que no tenía que haber hecho pero me dio la impresión que lo volvería a hacer. Y… he dicho la investigación que lleváis juntos porque ahora la tienes tú ¿verdad?

Sí.

No hablamos mucho, sólo me dijo que había llevado eso a tus espaldas para evitar que te volvieras a exponer. Me dijo que cuando volviste de la cabaña empezaste a actuar igual que cuando te fuiste – Jim se sentó en la mesita auxiliar y tomó la mano de su hija - Y te conozco lo suficiente como para saber a lo que se refiere. Lo que hizo estuvo mal, pero lo entiendo. ¿Tú, no?

Pero… es el caso de mamá. Es mi caso. Él no tiene derecho a tomar decisiones por mí. Eso me lo hicieron a mí, soy yo la que tiene que averiguarlo… Es algo mío y él no tiene… Él es un invitado al que le dejé ver las notas del caso y se ha metido completamente en medio. Además, si lo hace él, si lo resuelve yo seguiré sintiéndome tan vacía como todo este tiempo. No quiero saber que he malgastado mis fuerzas y ha sido otro el que me ha dado la solución en bandeja. Yo, sólo yo soy la que puede llegar al final de esto.

Katie, ya discutimos esto. Tú ya sabes mi opinión y sé que no puedo hacerte cambiar la tuya. Sabes que yo dejaría a mamá descansar en paz. Y ni tú ni Castle deberíais investigar más.

¿Y dejar a los asesinos impunes?

¿Y malgastar tu vida detrás de alguien a quien no puedes atrapar?

Si los atrapo no sería una vida malgastada.

Sería malgastada si son ellos los que te cazan – La pequeña de los Beckett negaba en silencio las palabras de su padre – ¿Tú crees que mamá querría que te enterrara antes de hora? ¿Crees que mamá querría que te pasara algo por ella?

Permanecieron en silencio durante unos minutos. Un silencio cómodo. Recordaba que ese silencio era igual cuando ella dejaba que su padre la consolara o hacía que se calmara de alguna rabieta que cogía. Desde pequeña siempre se había hecho la fuerte, pero las pocas ocasiones que se dejaba consolar, su padre siempre conseguía calmarla. Para eso, para quitarse las pesadillas de la noche o calmar sus frustraciones siempre prefirió las manos tranquilas, los brazos y la mirada de su padre a las de su madre.

Cuando Jim vio a su pequeña relajarse y parpadear lentamente, dejando varios segundos los ojos cerrados decidió ir a por una manta, su manta. La que ella siempre usó en ese sofá. La tapó, acarició su pelo y la besó en la frente.

Te quiero, papá – dijo débilmente.

Yo también te quiero, I love you, Katie.

Atravesando las puertas hacia el mundo de Morfeo su mente voló a los papeles de su casa. No podía sacarse la investigación de su cabeza. Descubrió que la palabra que Castle había repasado hasta la saciedad, hasta casi rasgar el papel "ILUK" no se trataba de un apellido extranjero. Se trataba del acrónimo de una frase que sólo le había oído decir una vez mientras se sumía en una oscuridad más fría que la de ahora: "I love you, Kate"