Lo de Nightwatcher se dio prácticamente solo. Tenía el traje de David. Nada mas debía hacerle unos cuantos ajustes para que le quedara. A falta de otro beneficio se puede decir que armar el traje fue entretenido. Al menos mantuvo su mente y manos ocupadas por un rato. Y en los momentos más difíciles, sirvió para descargar su frustración.

Seguro que Donny hubiera encontrado una manera de hacerlo más rápido y fácil, pero ese es el punto de una identidad secreta. No permitir que nadie, ni los familiares cercanos, se enteren.

Además. El cerebrito no lo entendería.

Mike tal vez si. Tenía la cabeza llena de historietas y se veía que echaba de menos los viejos días tanto, o más, que él.

Cada golpe del martillo era una ofensa real o imaginaria vengada. Y una vez que terminó, no era posible negar que todo ese trabajo tuviera un propósito.

Iba a usar el traje.

Uno de los objetivos de la "identidad secreta", es que el individuo pueda quitarse el traje y mezclarse entre la multitud con facilidad.

Como en este caso no aplica, el enfoque es en otro punto: evitar que la familia y seres queridos se enteren de lo que uno hace por las noches. Reflexionando en ello, se dio cuenta de que cualquiera de sus hermanos reconocería su manera de pelear hasta dormidos. No bastaba con cubrirse por completo de metal. Debía elegir otra arma.

Una vez ultimados los detalles, Raph decidió entrar en acción.

A esa hora, Mike dormía. Don seguía trabajando. Y hasta donde sabía, el maestro Splinter estaba en su habitación, meditando.

El ninja salio de su cuarto en silencio, lo cual no era garantía de nada en un hogar donde vivían tantos guerreros bien entrenados.

Pero si cualquiera de sus hermanos se atravesaba en su camino podía hacerlo a un lado con facilidad. Leo no estaba…

¿Y si Splinter aparecía de repente, exigiendo saber a donde iba?

Le diría que él nunca cuestionó que mandara a Leonardo a entrenar lejos. Que tenía que salir porque sentía que las paredes lo aplastaban. Porque afuera pasaban cosas terribles, que gente valiosa era atacada. Y que aun si lo intentara, él jamás seria como su hijo favorito.

Una vez fuera de la guarida, Raph echó a correr sin mirar atrás.

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Que Raph recordara, el nombre no fue idea suya. No es como si anduviera por ahí repartiendo tarjetas de presentación. Debía ser cosa de la prensa. Pero no tenia motivo de queja. Se le pudo haber ocurrido a él.

Las intensas noches pasaban como una sola. Nigthwatcher corría sobre los interminables edificios. Golpeaba rápido y fuerte, volvía a la oscuridad y reaparecía a voluntad como un rayo. Pasaba noches de incomodidad y frío, y eso, junto con cada golpe dado y recibido, lo hacia sentir mas vivo. Nadie de su familia seria capaz de entenderlo.

Y lo cierto era que a pesar de ver la cara más fea de la ciudad todas las noches, cada día la quería más. O tal vez se debía precisamente a eso. Su ciudad parecía recibir ataques constantes desde su interior, con origen en sus oscuros y retorcidos callejones. Pero también tenia gente que lo mismo era capaz de dar el alma en su trabajo, que organizaba fiestas ruidosas que duraban hasta el día siguiente. Nigthwatcher veía todos los extremos y se sentía parte de la ciudad. Perfectamente integrado.

¿Quién querría ir a entrenar lejos?

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En general todo iba bien, hasta que llegó lo que Raph bautizara como "La noche". Fue en el bar, donde, si mal no recordaba, una pelirroja muy flexible bailaba con poquísima ropa.

Nigthwatcher llegó mucho antes que la policía, y eso que no usó la moto. Un grupo tenía rodeado el bar. Desde adentro asomaban las armas de los atrincherados, había suficientes para librar una guerra. El vigilante tuvo la fuerte sospecha de que la policía esperaría y entraría a recoger lo que sobrara.

Ninguna de las chicas salió.

Esa ya era otra cuestión. Esos tipos podían arreglar sus asuntos como se les diera la gana, pero ellas quedarían atrapadas entre el fuego cruzado.

Debía sacarlas.

Poner en práctica su entrenamiento ninja era más difícil con la armadura puesta, pero se las ingenió para encontrar un acceso y entrar sin ser visto. El ambiente empeoraba rápidamente, y los tiros comenzarían en cualquier momento. Debía estar listo para defender a las chicas.

Mientras las buscaba vio a los maleantes tomando posiciones en las ventanas. Reconoció con repugnancia al gordonovio de Candy.

Por fin encontró lo que buscaba en el sótano, todas amontonadas. El conflicto las había tomado por sorpresa, y apenas alcanzaron a echarse algo encima y correr a esconderse.

Candy estaba cerca de la puerta, con un abrigo enorme que la tapaba por completo. La miró a los ojos. No parecía asustada y eso fue un alivio.

- ¿Eres el que sale en las noticias? ¿El Nigthwatcher?

El vigilante asintió.

- ¿Están bien?

- En lo que cabe.

Candy se mordió el labio.

Eran diez chicas. Raph se preguntaba como debía hacer para sacarlas, o si no estarían más seguras ahí, cuando comenzó la balacera.

De la nada se colaron grandes cantidades de balas en todas direcciones. Vidrios y muebles saltaron en pedazos, en los pisos superiores.

Raph se puso en la puerta. Si algo pasaba tendría que enfrentarlo a él primero.

La pelirroja se puso a su lado. Buscó en el abrigo y sacó una enorme pistola. Se escucharon gritos de dolor arriba. Candy apretó los dientes.

- Oh, Pudín.

- ¿Qué? – preguntó Nigthwatcher.

- Mi gordo está allá arriba.

- Ah, si… digo… me imagino… Oye, ¿seguro que sabes usar eso?

El ruido arreciaba. No había manera de saber como estaba el asunto. Tarde o temprano tenían que acabarse las balas ¿no? De repente, entre el escándalo Raph juraría que escuchó la caída de un cuerpo particularmente pesado. Las exclamaciones cambiaron de tono. Se hizo un repentino alto al fuego. Quien sabe si duraría.

Mas tarde, Raph no podía recordar con exactitud como le hizo para sacar a las chicas por la parte de atrás del edificio. Lo único nítido fue el momento en que Candy se detuvo a ver el cuerpo del cabecilla, tirado junto a una ventana.

- Condenación… - murmuró - ¿Pudín?

Nigthwatcher la tomó de la mano y la jaló.

Ahora no. Tienes que salir.

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Cada chica se fue por su lado. Excepto Candy. Parecía estar tomando una decisión difícil.

- ¿Podrías ayudarme? – dijo por fin.

Llevarla en la moto a casa de su gordo novio no fue tan molesto como pensaba. La chica sacó las llaves del abrigo y entró a toda prisa. Raph la siguió, echando un vistazo hacia atrás. La calle seguía silenciosa y oscura. Parecía el tipo de lugar donde la gente prefería no asomarse sin importar el ruido, así fuera una enorme motocicleta.

Candy no perdió tiempo. Parecía conocer el lugar bastante bien. Sacó un montón de papeles de varios cajones y escondites. Secuestró una computadora portátil, e incluso algo de dinero.

Tal vez no había tanto amor ahí como pensaba.

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Candy necesitaba un lugar para pasar la noche, en lo que las cosas se tranquilizaban. Nigthwatcher siguió sirviéndole de chofer un rato más. Candy pasó a casa el tiempo suficiente para salir con una maleta y el vigilante la llevó a uno de sus escondites, una bodega abandonada.

Ni siquiera Raph lograba entender porque se quedó tanto tiempo con ella, ni porque habían llegado hasta aquí con semejante facilidad. El interés personal no daba para tanto. Y aunque pertenecieran a la misma especie, decir "se que tu relación ya terminó, así que me preguntaba si estarías libre el viernes…" no seria apropiado jamás.

Y ahora que lo pensaba, la experiencia estaba resultando muy educativa.

Para empezar, Candy se deshizo de su abundante melena roja, revelando una cabellera corta y negra debajo. Se retiró los lentes de contacto verdes, y se desmaquilló, retirándose unos cuantos años de encima.

Antes de que se cambiara de ropa, lo que Raph sospechaba que lo iba a deprimir muchísimo, le preguntó su edad.

- Cumpliré 18 en unos meses. ¿Te importaría?

Nigthwatcher salió cerrando la cortina de la bodega abandonada tras de si. No estaba muy seguro de que aprender tanto sobre las mujeres en una sola noche fuera algo bueno.

Candy salió minutos después. Raph se dio cuenta de que seria muy difícil que la localizaran. La exuberante pelirroja había desaparecido como por arte de magia.

- Vendré a verte esta noche ¿estarás bien?

- Por supuesto – respondió ella con una sonrisa -. Me dedicare a recuperar horas de sueño.

- ¿Qué hay en esos papeles?

- Mi seguro de vida.

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Eeeeh! Por fin pude actualizar!

Reki-zen: Gracias por la review! Aquí esta el siguiente capitulo.

maryhamatogirl: Fue de lo mejor de la película el Nightwatcher, Raph se veia chido con su disfraz XD.

Him666yGir: Gracias por la review! Espero que te siga gustando!

Tari Elik: No es el único capitulo XDDD, gracias por tus comentarios, se hace lo que se puede. Raph tenía que ser el protagonista porque es mi favorito XDDDD. Por mi le haría veinte fics, pero el tiempo me complica las cosas.