Al abrir los ojos me sorprendí tanto al encontrarme dentro del agua que me sacudí violentamente, despertando al Sr. Todd. "Estás bién?" me preguntó asustado, inclinándose hacia adelante y mirándome. Yo asentí, todavia un poco sorprendida, pero después de unos segundos le pedí perdón por haberlo despertado. Él me sonrió intentando no reir y lentamente se puso de pie, salió de la tina y tomando una toalla se envolvió en ella, amarrándola alrededor de su cintura. Cuando terminó volvió a mirarme e inclinándose hacia mi, me tomó entre sus brazos y me sacó de la tina, apretando mi cuerpo contra su pecho desnudo. Yo puse mis brazos alrededor de su cuello y besé su mejilla, mientras él caminaba despacio, llevándome a mi habitación. Con cuidado me recostó en mi cama y parándose junto a mi me miró de arriba a abajo; yo me sonrojé y lo miré a los ojos. El Sr. Todd se quitó la toalla de la cintura y desnudo se acostó a mi lado, besando mi cuello y acariciando mi vientre. Yo me estremecí un poco a causa del roce de sus labios y, después de besar todo mi cuerpo por largo rato, él recargó su cabeza en mi pecho, cerrando sus ojos y poniendo su brazo alrededor de mi.
Así nos quedamos por un largo rato, en silencio, sintiendo como el bebé se movía dentro de mi, como si se sintiera felíz al tenernos a los dos ahí. Al cabo de varias horas yo empezé a sentir mucha hambre y, despues de vestirnos fuimos a la cocina a comer algo. La casa estaba en silencio y el Sr. Todd empezó a buscar a Toby con la mirada, mientras me ayudaba a sentarme en una silla. Rápidamente él preparó la comida, mientras yo lo miraba con la boca ligeramente abierta. Comimos juntos, platicando y riendo, mientras él seguía buscando a Toby con la mirada, como si le diera miedo que se me acercara y cuando terminamos, él se despidió de mi besándome en los labios y subió a toda prisa a su barbería, dejándome sola en la cocina. Con cuidado me levanté y me puse a lavar los platos, en silencio, pensando en qué iba a hacer el resto de la tarde, ya que no podía terminar yo sola todo el trabajo en la panadería.
Decidí que necesitaba caminar un poco, asi que cuando terminé con los platos me dirigí a la puerta principal y salí por ella, respirando profundamente el aire fresco del exterior. Empezé a caminar por la banqueta, sin voltear a ver al Sr. Todd, quien estaba observándome desde su ventana, y me dirigí al mercado caminando lentamente y disfrutando de los rayos del sol que caían sobre mi piel, blanca despues de pasar tanto tiempo encerrada en la casa. No me detuve hasta llegar al mercado y sonreí al verlo tan lleno de gente. Todos iban de una lado a otro, comprando, y yo los miraba felíz, paseándome de un lado a otro intentando no chocar con nadie. "Sra. Lovett!", escuché que alguien gritaba y me di la vuelta, justo a tiempo para ver como Toby se acercaba a mi, saludándome con una mano. Yo le sonreí y caminé hacia él, tambien saludándolo. Al llegar a mi lado él besó mi mejilla y yo cerré los ojos, sintiendo la suavidad de sus labios al tocarme, después me miró y me tomó de la mano, invitándome a seguir caminando.
Paseamos juntos durante un buen rato y nos divertimos viendo los diferentes puestos y a la gente que pasaba junto a nosotros. Transcurrida una hora nos sentamos en una banca para que yo pudiera descansar y él recargó su cabeza sobre mi hombro, acercándose cada vez más a mi. Yo acaricié su mejilla y cerré los ojos, sintiendo como él sonreía y se acercaba un poco más, rodeando mi cintura con su brazo. Poco a poco empezó a anochecer y Toby me dijo que era hora de que volviéramos a casa, ya que las calles eran peligrosas de noche. Los dos nos levantamos de la banca y empezamos a caminar hacia la casa, aún tomados de la mano. Al llegar a la Calle Fleet yo lo solté rápidamente, porque me daba miedo que el Sr. Todd nos viera tan juntos. Entré a la casa y Toby se quedó afuera, mirando a ambos lados de la calle, mientras yo lo esperaba dentro, viéndolo con curiosidad. Pasados unos segundos él también entró cerrando la puerta y yo seguí caminando hacia la cocina, esperando encontrar ahí al Sr. Todd.
Al llegar me di cuenta de que él no estaba ahí y me di la vuelta para ir a mi habitación, pero me topé con Toby, quien me miraba con una expresión rara en el rostro. Él se acercó un poco a mi y yo di un paso hacia atrás, intentando alejarme un poco de él, pero mi espalda chocó contra la pared y ya no pude moverme. Toby seguía acercándose a mi y yo lo miré asustada, sin saber qué hacer y cuando él me tomó de la mano pensé en llamar a gritos al Sr. Todd, pero por alguna razón me contuve. Él me miró a los ojos y yo le devolví la mirada, relajándome un poco, pero Toby se inclinó hacia mi y me besó. Yo me sorprendí y mantuve los ojos abiertos, pero al poco tiempo los cerré y le devolví el beso, sin detenerme a pensar en lo que hacía. Cuando llevábamos varios minutos besándonos volví a abrir los ojos y me separé de él, aterrada por lo que acababa de hacer.
Intenté empujarlo para poder correr pero él no se movió; yo empezé a respirar entrecortadamente y Toby me volvió a besar, pero yo me volteé intentando alejarme. Él se acercó más a mi y besó mi cuello, mientras yo empezaba a sollozar y a empujarlo más fuerte, pero mi fuerza no fué suficiente. Escuché cómo la puerta se abría de un tirón y cómo alguien cruzaba la habitación corriendo. Sentí que me aplastaban contra la pared y después que me jalaban bruscamente, abrí los ojos y vi al Sr. Todd intentando alejarme de Toby, pero éste no me soltaba. Se me llenaron los ojos de lágrimas y me abrazé con un solo brazo al Sr. Todd, mientras Toby seguía jalándome hacia atrás, manteniendo sus dos brazos fuertemente apretados alrededor de mi vientre, lastimándonos a mi y al bebé. El Sr. Todd me jaló más fuerte y Toby me soltó, dejándome caer al piso.
Los dos hombres siguieron peleándose y el Sr. Todd sacó su navaja, olvidándose por completo de mi. Yo intenté levantarme, pero sentí cómo un dolor muy agudo recorría mi espalda hasta llegar a mi vientre y rápidamente miré hacia abajo y sentí como si hubiera agua saliendo por entre mis piernas. El dolor no desaparecía e intenté llamar al Sr. Todd, pero no pude emitir ningun sonido y me acosté en el piso, doblando las piernas a causa del dolor, que iba en aumento. Empezé a llorar en silencio, a punto de ponerme a gritar de dolor. Cerré los ojos y apreté los puños fuertemente, sintiendo como mi bebé intentaba salir...
