Quiero decir algo que olvidé mencionar en los anteriores capitulos... Los links de los anteriores capitulos y del próximo estan en mi perfil.

Además, el próximo capítulo será el último .

Beso, Lauu

Los personajes no son mios, son de la maravillosa Stephenie M. yo solo juego con ellos :)


Cap 5: Perdiendo la cordura.

Jugamos un rato salpicándonos y ahogándonos con los demás.

-Eddie- grité mientras me le tiraba encima. Sabía que Edward realmente odiaba que lo llamasen así. El me agarró de los muslos y me hizo rodearlo con las piernas.

-Odio que me digan Eddie, Bella. Y lo sabes bien. Sabes, tendré que castigarte por eso.- me dijo seductoramente.

-¿A si? ¿Y qué me vas a hacer Eddie?- le dije de la misma manera y pronunciando el Eddie burlonamente.

Edward me besó casi con salvajismo, con deseo. El mismo deseo que sentía yo. Por lo que le respondí de igual manera.

-¿por qué mejor no volvemos al motel? – solté sin darme cuenta de lo que decía.

Edward me miró con los ojos como plato por un segundo pero se recobró casi al instante.

-¿Estas completamente segura de que eso es lo que quieres?- me respondió dudoso.

¿Eso era realmente lo que quería? Si.

-Si, vámonos de aquí y divirtámonos un poco.- dije sensualmente en su oído.

Edward tomó mi mano y me arrastró fuera del agua. Me besó fieramente y yo le correspondí de la misma manera.

Besaba mis hombros, mi cuello, mis labios. Yo ya estaba al borde de la locura.

-Vayámonos de aquí, ya.- dije con la respiración entrecortada mientras me subía a el enredando mis piernas en su cadera y lo seguía besando.

No tengo ni la menor idea de cómo llegamos hasta el auto, solo se que Edward lo encontró y nos subimos apresurados a el.

Comencé a besar su cuello y a tocar su pecho por encima de su camisa mientras el arrancaba. Estaba ansiosa por llegar.

-Me estas haciendo la conducción un tanto difícil Bella- dijo con vos ronca.

Mis labios se curvaron en una sonrisa y le respondí divertida.

-Lo se.- mientras seguía besándolo.

El solo soltó una maldición entre dientes y apretó el acelerador mas hondo.

Estacionó frente al motel y nos bajamos apresuradamente. Ya fuera del coche seguimos besándonos hasta llegar a la puerta del cuarto.

-Tienes tu la llave- dijo contra el hueco de mi cuello mientras lo besaba.

Me separé de el y comencé a buscar rápidamente en mi bolso la maldita llave que no aparecía.

¡Bingo! La encontré. Abrí la puerta del cuarto y entré.

Edward cerró la puerta de una patada y me tiró dejándome sentada en el borde de la cama.

Se paró frente mío mientras sacaba su camiseta. Si Edward con ropa era sexy, que decir de sus hermosos músculos.

Estiré mis brazos al mismo tiempo que el tomaba mi cuello con una mano y se acercaba a mi para luego besarme con deseo. Se tiró encima de mí en la cama y sacó mi remera de un solo tirón. Comenzó a besarme nuevamente, nuestras lenguas se debatían en una batalla de territorios en la boca del otro.

Agarré sus manos que estaban cada una al lado de mi cabeza y las puse en mis shorts como una clara invitación a que me los quitara. El no perdió tiempo y bajo mi cierre rápidamente deshaciéndose de ellos y yo le seguí haciendo lo mismo con los suyos.

Comenzó a besar desde mi mandíbula hasta mi estomago y volvió a mis labios.

Sentía en mi vientre millones de mariposas hacer putas cosquillas en mi estomago. Me miró a los ojos mientras me susurraba que era hermosa y seguía besando mi cuello. Y demonios, fue ahí cuando me di cuenta. Estaba incondicional e irrevocablemente enamorada de el y no había nada que cambiase eso.

Lo empujé hasta que su espalda chocó la cama y me puse a sobre el. Besé lentamente su cuello y fui bajando de igual forma por su pecho, sus deliciosos abdominales, hasta llegar al borde de sus boxers y si que estaba excitado. Sonreí sabedora de que eso lo provocara yo. Bajé sus boxers de un tirón y rocé con mis dedos su duro miembro haciéndolo gruñir.

Se enderezó y comenzó a besarme con desesperación.

-Estamos en desigualdad. Déjame arreglar eso- susurró mientras mordía sensualmente mi oído y jugueteaba con la parte trasera de mi sostén.

No tardó ni cinco segundos en deshacerse de el y lanzarlo al otro lado de la habitación.

Comenzó a lamer mis ya duros pezones mientras acariciaba todo mi cuerpo.

Si despegar su boca de mis pechos bajó mis bragas y las tiró junto al sostén. Yo no podía parar de gemir alto y acariciar sus cabellos. Quería sentirlo dentro de mí ya.

Bajé mi mano hacia su miembro y empecé a masajearlo.

-Demonios Bella, me estas matando.- jadeó Edward.

Sin previo aviso metió sus dedos en mí y todo mi cuerpo vibró de placer. Los movía lentos, tortuosamente lentos en mi interior y eso me estaba sacando de quicio.

-Más Edward, por favor más- dije entrecortadamente y jadeando por aire.

El aumentó el ritmo de sus movimientos haciéndome perder completamente toda la cordura y gemir incontrolablemente su nombre.

Cuando estaba apunto de llegar retiró sus dedos de mi provocando un gemido de frustración mío. Pero cuando iba a reprocharle sentí su lengua en mis pliegues que hizo que me olvidara hasta mi nombre.

-Edward me me vengo-

-Hazlo bebe- dijo con su cabeza enterrada en mis piernas y siguió con lo que hacía.

Esas palabras detonaron en mí, el mejor orgasmo de toda mi puta vida que tomó control de todo mi cuerpo haciéndome temblar incontrolablemente y gemir tan alto que podría jurar que me habían escuchado todos los habitantes de California.

El bebió todo de mí para luego subir a mis labios y besarme.

-¿Te gusto princesa?- dijo con una nota engreída en su voz.

Yo solo pude morderme el labio y asentir con la cabeza.

-Es mi turno- dije mientras me levantaba un poco para probarlo yo, pero Edward no me lo permitió.

-Ey!

-Solo quiero hacerte mía en este momento, a habrá tiempo para todo lo demás. Tenemos todo el fin de semana.- contestó mientras se paraba e iba hacia su mochila.

-¿Donde vas?- pregunté confundida.

-Protección- fue lo único que dijo mientras abría un preservativo y se lo colocaba.

Volvió a la cama y se colocó entre mis piernas. Se adentró a mi lentamente y comenzó a moverse.

Enterré mis uñas en su espalada mientras jadeaba y gemía.

-Oh Edward, si, eres increíble. Más – Rogué mientras aspiraba el dulce aroma de su cuello. Olía a lilas, miel y sol. Y a su gel de baño. Me volvía loca.

Aumentó su ritmo cada vez más y más.

-Edw aaah si. No puedo maas. Voy aa ahhh si!- intenté decirle pero el orgasmo fue mucho más potente que el anterior. Pude tocar el cielo no solo con los dedos, si no con toda mi mano.

-Bella- gruñó Edward mientras el también llegaba y se dejaba caer sobre mi.

-No tengo palabras para explicar como se sintió eso- susurré mientras acariciaba su espalda.

Levantó la vista y se apoyó sobre sus codos. Quedé completamente atrapada en su mirada.

-Bells, fue jodidamente maravilloso- dijo con su sexy sonrisa torcida y luego me besó.

-Si que lo fue- respondí

-Y ¿Sabes qué es lo mejor?- negué con mi cabeza- que son las cinco de la tarde y tenemos hasta las once antes de prepararnos para irnos a la fiesta- me guiñó el ojo y comenzó a besarme otra vez.

Gracias a dios todavía teníamos tiempo.