-No soporto a los duendes, un día más que me llamen estúpido mago y renuncio- dijo Bill con falso tono de molestia y una sonrisa alegre en su rostro, esa actitud parecía típica en la casa porque Fleur se acercó a y todo lo que hizo fue acariciarle el demacrado rostro con ternura.

-Concuegdo, Bill- dijo- tgatan a todos como si fuegan supegioges, cgeo que eestan celosos de la magia, en Fgacia, el banco lo atienden solo magos, los duendes lo administgan.

Ron sonrió de lado, en la casa de Bill era pura felicidad, no parecía que hubiera una guerra más allá de esa linda playa, aunque podía notar que la mirada de Bill se nublaba cuando hablaba de su madre o de noticias que oyó en el callejón Diagon, y como Fleur se entristecía cuando recordaba a su familia y sus buenos tiempos como estudiante de Beauxbatons, todo había cambiado.

-Mañana iré a Sortilegios Weasley- dijo Bill cuando Fleur se retiró a la cocina para traes un segundo plato y más carne para Bill- Creo que a Fred y George les gustaría saber que estás aquí.

-Preferiría que no- dijo Ron y continuó cuando vio la expresión interrogante de su hermano- Tengo mis razones, y no te ofendas, pero en parte los envidió por poder ir con mamá a cenar- terminó con una triste sonrisa.

-No te preocupes- continuó- Fleur cocina de maravilla- volteó a los lados para asegurarse que no lo oía- pero siempre acabo encontrándome algo de queso azul en el plato, además marina la carne cruda, prefiero al animal recién muerto que apestando a albaca todo el tiempo- otra vez, se meció en la silla para ver dentro de la cocina y descubrir que su bella esposa estaba tanto los últimos toques con hierbas finas al bistec crudo- Me deja cocinar los viernes- dijo- si quieres un buen guiso Weasley tienes que hacerlo tú mismo…- Bill iba a continuar, pero Fleur había entrado radiante a la cocina con un plato de crema en la mano y varios más flotando grácilmente, dirigidos por su varita.

-¿De qué hablabag?- preguntó al notar la sonrisa cómplice de los dos Weasley's.

-De nada, cariño- se apresuró a contestar Bill

-Me decía lo estupendamente que cocinas, Fleur- contestó Ron con una sonrisa, e inmediatamente sintió una patada por debajo de la mesa-

-Bueno no cocino comidas inglesas- dijo - pego los platillos fganceses a los tges quesos son mi especialidad.

El resto de la velada transcurrió normalmente, Bill comentaba algo sobre una misión especial a Kingsley dentro de la Orden, y sobre Lupin, que había regresado con su familia hacia algunas semanas. Ron se limitó a asentir y forzar algunas tímidas sonrisas. Fleur solo observaba con ternura a su marido, no hablaba y se sonrojaba levemente cada vez que el la miraba directo El chico se sintió fuera de lugar, el tercero de más incomodando a la feliz pareja. Ron pensó en Harry, y todas las veces que había sorprendido a Hermione y él mismo con alguna de esas miradas o en posiciones que denotaban que querían ser más que amigos, una punzada de culpa y dolor lo invadió, y sintió la necesidad de salir de allí mismo e ir a golpear algo, pero se contuvo.

Al final, Fleur trajo el postre, escaso y demasiado dulce, pero al fin y al cabo un postre. Se retiró a la cocina mientras Bill ordenaba la mesa con rápidos movimientos de varita, y Ron simplemente de sentó en el sillón grande a observar a la feliz pareja.

-Bill- dijo- ¿recuerdas cuando Ginny y yo llenamos tu baúl de gnomos cuando regresaste a Hogwarts para tu último año?

-¡Cómo olvidarlo!- respondió sentándose a su lado- tarde una semana en lanzar todos los gnomos por la ventana para evitar que regresaran.

-Estábamos enojados porque nos dejabas otra vez, y creímos que por tu culpa Charlie y Percy se tenían que ir - dijo con una sonrisa por el recuerdo y la mirada azul puesta en su hermano, esperando su reacción.

-Saben que no era así, y no se resistieron mucho cuando me fui a Egipto…- dijo con algo de curiosidad.

-Fue un acuerdo entre Ginny y yo; si tú te ibas podríamos tener un cuarto para cada uno.

-Oh- exclamó como si de repente todo estuviera claro- ¿entonces no fueron ustedes los que llenaron mis libros de pudín?

-Sí- dijo Ron, y por primera vez en lo que parecieran años, sonrió verdaderamente- Pero no le dijiste a mamá. En honor a ese recuerdo no le menciones nada de lo que te he contado- Bill asintió y le sonrió de lado con sinceridad. Ron nuca había sido tan cercano a él, ni siquiera cuando eran pequeños, incluso el antipático antisocial de Percy había pasado más tiempo con él. Pero Ron tenía amigos, algo diferente en la familia. Ni Bill, ni Charlie, ni Percy, los gemelos o incluso Ginny que era la única chica, habían tenido amigos como lo eran Harry y Hermione para Ron. Y no era que arriesgar su vida juntos al menos tres veces al año uniera más a las personas, sabía que si nada de eso estuviera pasando, y todos fueran chicos comunes y corrientes en su último año de Hogwarts, seguirían siendo así de cercanos. Y en ese aspecto Bill envidiaba profundamente a Harry. Porque él era el confidente de su hermano, porque en el encontraba consuelo, porque seguramente el sería su padrino de bodas y el primero en enteraste cuando su esposa y él estarían esperando un hijo. Porque Harry Potter era el mejor amigo de Ron, y Bill no podía hacer nada para cambiar eso, a menos que…

-Ron- dijo con voz ronca pero segura- ¿no piensas que te hubieras evitado todo esto si tan solo te hubieras alejado del chico raro de la cicatriz en primer año?

-Me hubiera evitado esto y mucho más, hermano- sonaba sincero, pero su tono aún era culpable- Sin embargo, hubiera perdido a mi mejor amigo, Bill.

Golpe bajo, porque había momentos en el que él hubiera querido ser como Harry Potter, no por la fama, o ser valiente, o haber enfrentado y vivido para contarlo al señor Tenebroso, sino porque Ron prefería a Harry sobre los Weasley, y no atribuía esto a los despreciara (para los Weasley la familia era lo más importante) sino porque era su mejor amigo, y nadie cambiaría eso jamás.

Por eso, la mañana en la que Ron despertó sudoroso y sobresaltado, exclamando algo confuso sobre un desiluminador, no dudo en dirigirle una mirada de apoyo total, escuchando con atención cada palabra que relataba sobre la historia de una bola de luz, que pretendía guiar a su hermano para encontrar a sus amigos. Era cierto que si a Bill, le hubieran planteado una situación así antes de la guerra, hubiera negado rotundamente a Ron, la posibilidad de salir al mundo sin un plan fijo ni recursos, sólo para encontrarse con sus amigos, quienes también eran los dos chicos más buscados de la Gran Bretaña Mágica, tanto por el Ministerio, como por los mortífagos y los traidores. Pero en ese momento exacto, había algo en la mirada decidida de Ron, que le decía que su hermanito ya no era más en pequeño Ronnie Bonnie, que ahora se ponía de pie si pensar, cuando de defender a sus amigos se trataba, y estaba dispuesto a salir en una búsqueda con posibilidades nulas, para encontrarse con ellos. Por eso lo único que Bill fue capaz de articular fue una seco Qué necesitas