Capitulo 5: conversaciones.
"Porque las casualidades no son reales, la casualidad es solo la forma de encubrir lo que en verdad es…porque las casualidades son la forma física del destino"
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Abrió sus ojos azabaches lentamente, encontrándose a si mismo entre los brazos de aquella joven de ojos verdes. Se removió suavemente para que ella le soltara. Ya incorporado, la pelirosa le miro esperando a que hablara. Él suspiro, mientras levantaba su mirada.
-Te recuerdo… -Afirmo.- Lo recuerdo todo.
Ella se levanto imitando al muchacho.
-Sí, ya lo he notado.
Intento levantarse al igual que ella, sintiendo un gran dolor en su cuerpo. Una vez de pie, sintió un mareo recorrerle y se sostuvo instantáneamente de la pared a sus espaldas.
-Entonces… Ya que recuerdas todo lo que paso, tú y yo, podremos tratar nuestro asunto pendiente. Hablar de ello.
Se alejo de él y se dirigió nuevamente hacia la ventana donde antiguamente estaba. El pelinegro frunció el ceño, mientras sigilosamente tomaba asiento. Ella se detuvo frente la ventana y toco con su mano el cristal.
-¿Hablar?
- Esa noche intentaste tener un pacto conmigo. –Menciono– Se que lo que paso debió dejarte…impactado. Bueno, quiero decirte que no hare nada para lastimarte, lo único que busco es llevar a cabo el pacto que hiciste. Cumplir con el convenio.
Por su parte el pelinegro ni se inmuto, estaba confundido aunque ciertamente imaginaba que eso era lo que traía nuevamente a este ser hacia él. Ella formo una sonrisa en su rostro.
-Creo que sería necesario explicarte el trato…-Chasqueo sus dedos.
Ante sus ojos una de las sillas del enorme escritorio se recorrió por sí sola, y se poso frente a él, mientras la mujer se encaminaba a ella, tomando asiento. El chico abrió sus ojos, sorprendido.
-Las condiciones del pacto debes ya saberlas, después de todo, debiste haber leído completamente el texto ¿o me equivoco? –Él asintió seriamente.
-Según leí, tú debes complacer mis deseos…pero yo debo darte algo a cambio.
Sasuke se inclino hacia adelante sin dejar de mirarla, atento. Un brillo apareció en los orbes jade atraída por los cambios de humor en el chico, sonrió divertida. Algo le decía que estar con ese humano sería interesante. Aunque eso ya lo había notado en aquel día, sentía que había algo diferente en el. Otra razón más por la que no podía permitirse perder ese trato. Debía saciar su curiosidad.
-¿Qué es lo que pretendes realmente?
-Quiero que realices el pacto conmigo.
-Tsk ¿Por que?
-Ahí algo en ti que me resulta interesante. Llámalo instinto, me sorprendiste bastante aquella noche…Así que estoy dispuesta a todo con tal de firmar el contrato.
Sasuke se removió con bastante inconformidad, esa respuesta casi no había aclarado nada y tampoco lo convencía para aceptar realizar el pacto con ese ser. Ella pareció notarlo porque bufo con fastidio.
-Tengo curiosidad de saber que revelaras al final de todo. Por lo que veo, estas deseoso de controlar esta empresa y derrocar el poderío de tu padre y hermano ¿verdad?
-Hmp…-Frunció el ceño.- ¿Cómo lo sabes?
-Porque cuando te desmayaste pude introducirme en tu mente ¡¿y sabes lo que encontré? Un enorme letrero que recitaba: VENGANZA. –Sonrio anchamente ante la mirada de molestia por parte del Uchiha.- Por lo que creo que ese es tu deseo más grande ¿no? La venganza parece ser parte de ti.
-Si, no te equivocas…Pero aun así ¿Por qué debería hacerlo? En ese entonces era un niño de 6 años, ha pasado mucho tiempo desde entonces ¿Por qué debería seguir interesado? –Ella borro su sonrisa. Sonrió arrogante.- ¿Qué te hace pensar que te necesito?
-Tal vez tienes razón. Todo lo que has dicho tiene lógica. –Concedió sin mucho afán.- Pero me temo que por mucho que te niegues, sabes que tú no podrás obtener lo que deseas sin mí.
Un incomodo silencio se instalo por breves minutos.
-Yo sé que me necesitas, sasuke. Tu carga de energía negativa a aumentado y por tus memorias sé que no has sido capaz de cambiar muchas cosas de cómo estaban antes. –Sintió satisfacción al ver la mueca de molestia en sasuke.- Quieres hacerte del poder pero muchos te lo impiden, quieres desacerté de aquellos estorbos que te alejan de realizarlo ¿no?…Sin embargo sabes que tardaras mucho tiempo para ello, y el tiempo se te agota, mocoso.
Los ojos azabaches brillaron con rabia. El demonio rio ligeramente, eso era divertido.
-Conmigo a tu lado eso sería muy fácil de realizar. Yo puedo ofrecerte muchas cosas, cosas que están fuera de tu imaginación y del mundo mismo. -Le miro fijamente, acercándose más al chico.- Una vez que realices el trato, te convertirás en mi amo y ambos obtendremos beneficios.
Los ojos de sasuke, se iluminaron con aquello que la joven le proponía.
-En resumen: te protegeré de todo lo que pueda dañarte, eliminare a quienes se interpongan en tu camino y cumpliré los deseos que tengas hasta que cumpla aquél con el cual realizaste el pacto: La obtención de corporaciones Uchiha. –Finalizo.
El tono de su voz sonó imponente y segura de si misma, pero a decir verdad, no estaba muy segura de ese deseo. Había algo extraño con respecto a ello. Por algo había regresado a él, tenia que saber que era esa extraña presencia que el humano ocultaba. Nuevamente el silencio reino en la sala y la pelirosa enarco una ceja, odiaba esperar una respuesta que por obvias razones, seria positiva.
-Me gusta lo que me ofreces. De hecho creo que es muy bueno para ser verdad…-Ella le miro atenta.- Tu oferta tiene muchos beneficios, los cuales me interesan… ¿Qué es lo que pides a cambio?
-Realmente eres un humano muy atento. De haber sido otro, estoy segura de que hubiese aceptado sin siquiera preguntar, pero tu manejas la situación a detalle… —Ella se levanto y se poso totalmente frente a él- Otro motivo que te hace interesante.
El pelinegro sonrió de medio lado, otra cosa que, para el demonio resulto ser llamativa. Ella parpadeo levemente, afilando su mirada con malicia.
-Lo que pido es algo insignificante…
-Entonces… ¿Qué es exactamente?
La suave risa que ella soltó inundo los oídos del muchacho. Los jades se mantuvieron fijos en el Uchiha quien esperaba su respuesta.
- Un alma pura, que este condenada a muerte. –Sasuke le miro ligeramente sorprendido.- Yo te brindo mis servicios a cambio de que tú me des un alma pura. Esta debe ser de alguien cercano a ti, querido por ti. Pero que este condenado a morir pronto.
Sasuke le miro sin entender del todo lo que acababa de exponerle. Ella bufo, exasperada.
-Para no hacer el asunto de tanto rodeo; el alma que quiero es la de tu primo Óbito Uchiha. –Sasuke abrió sus ojos, sorprendido.- Se que el pequeño tiene una extraña enfermedad y que los médicos le han dado por lo mucho uno o dos años de vida, claro, en una agoniosa espera para tu primo.
-Pero el es un niño aun, apenas 11 años ¿Por…?
-¿Prefieres que me lleve la tuya echando a la borda mi trabajo? Esas son mis condiciones, querido. –Ironizo.- Además tómalo como una acción de "beneficencia", no pretendo dañarlo, sino más bien liberarlo de su dolor. Y no me preguntes más, que los motivos de eso es algo que no te incumbe.
El se recargo nuevamente en la silla, analizando aquello con minuciosidad. ¿El podría sacrificar la vida de su primo? ¿Seria capaz de condenar a un inocente al infierno, solo por su capricho?
-Cuando sellemos el pacto, óbito caerá en un estado de inconsciencia. Algo a lo que ustedes llaman: "coma". Cuando el final de esto llegue, despertara y cometerá suicidio, con eso el pago estará por terminado. Tú tendrás tu empresa y yo desapareceré con su alma.
"Las almas que cometen suicidio no son capaces de entrar al cielo" Recordó haber escuchado eso en alguna de las secciones religiosas a los que su madre solía llevarlo. La de ojos jade suspiro, era claro lo que pensaba el muchacho en aquel momento.
-¿Lo has oído, no? ¿Eso de que los que se suicidan no van al cielo? ¿Qué van al infierno, verdad? –Cuestiono con seriedad.- Pues no es del todo cierto, si al final el suicidio se cometió con el fin de terminar un sufrimiento que ha sido aplicado por el mismo Dios.
Eso último había logrado reconfortarlo un poco. Sasuke reprimió una sonrisa nostálgica, la forma en que esa mujer le explicaba aquello de las almas le recordaba en cierta manera a su madre, Mikoto.
-Como dije pretendo eliminar el dolor de tu primo, cierto es que no ira al cielo porque con su muerte pretendo llevarme la condena que la tuya tendría. Pero cuando sea mío, su esencia viva se desprenderá permitiéndole renacer como otra persona. –Sonrio.- Lo que queda será la esencia oscura de tu pecado y la condena de muerte que ha dejado a tras óbito, la cual se convertirá en mi desayuno.
-Egocéntrica alimentación la que llevan los seres como tu. –Sus ojos se entrecerraron con un aire de frustración.- Y que cruel, resulto ser Dios con los inocentes… ¿Y el dice amarnos?
-Normalmente eso parece, pero detrás de esa supuesta "crueldad" que Dios manifiesta con sus hijos siempre existe un buen propósito. Aunque los humanos se convenzan de lo contrario.
Sasuke medito levemente lo que ella le decía, se sentía extraño ante la idea de dejar que óbito pagara su deuda, aunque por otro lado, el demonio tenia un buen punto a su favor, incluso el mismo llego a pensar que seria mejor que óbito muriera ha que siguiera sufriendo en esa podrida vida que le toco llevar. El destino es cruel con muchos. La ojijade respingo suavemente, casi olvidaba un punto importante que explicarle a ese humano al frente suyo. Sasuke la miro, deduciendo que aun faltaba algo por aclarar.
-Aunque debo advertirte que si una vez terminado el trato…-Sonrió macabramente.- Te niegas, detienes o dudas tan siquiera un poco en permitir que óbito muera y me entregue su alma…Me llevare la tuya. –Termino, amenazante.
Él le miro impresionado, aquello no era exactamente lo que él esperaba. La idea le gustaba, y mucho. Pero un solo error y pagaría con su vida. Una gota de sudor corrió por su sien, estaba indeciso.
- Es la oportunidad perfecta, sasuke, obtendrás todo lo que deseas. -Susurro una voz dentro de él.- El primera pasó para recuperarte a ti mismo, esta frente a ti.
La mano derecha de la demonio fue extendida hacia él, sasuke la miro un tanto confundido mientras ella le esperaba silenciosamente. El chico escucho atento lo que esa voz le decía.
-Ella es la llave, sasuke. Podrás descubrir quién eres realmente, la verdad de todo, quien soy yo y más a un quien eres tú. Y con ello podrías realizar aquello que anhelas con todas tus fuerzas.
Sasuke repitió mentalmente aquellas palabras. Cerró sus ojos suspirando, a su mente sobrevino aquel deseo que le inundaba desde lo más profundo de su corazón.
Minutos después abrió sus ojos decidido, se levanto de la silla al igual que el demonio. Sin pensarlo dos veces tomo su mano estrechándola con fuerza. Ella sonrió arrogante, mientras soltaba la mano del muchacho y daba dos pasos hacia atrás.
-El pacto…esta sellado.
Tras estas palabras, y para sorpresa de sasuke, del suelo comenzó a emerger una luz rojiza que iniciaba a trazar líneas hasta formar nuevamente aquel pentagrama infernal, igual que la primera vez. El aire se había vuelto aun más frio. La luz rojiza comenzó a tornarse poco a poco a un color purpura extendiéndose por el lugar sumergiéndola en penumbras, a pesar de la ventana. Sometido por una extraña fuerza, se dejo caer de rodillas al suelo mientras su mano presionaba contra su pecho. Su corazón palpitaba con tal fuerza que sasuke creía que explotaría.
Respiraba dificultosamente por el tremendo dolor que su cuerpo sentía. Levanto la vista y observo como ella seguía sonriente mientras sus verdosos ojos brillaban fervientes en un tono rojizo.
Frunció el ceño sujetando con más fuerza su pecho, el dolor iba en aumento. Los símbolos que se encontraban encerrados entre los dos aros que rodeaban la estrella comenzaron a girar para sucesivamente arrastrarse como sombras por el cuerpo de sasuke, uniéndose en un solo punto: su corazón. Un ensordecedor grito salió de sus labios, mientras una enorme energía explotaba de aquella estrella rodeándole, como si estuviesen fundiéndose en su interior.
La luz le cubrió por completo dejándolo fuera de la vista, mas sin embargo su fuerte grito seguía escuchándose.
Un exquisito canto para los oídos del demonio.
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Detuvo su andar estando a media calle girándose suavemente mientras sus claros ojos se dirigían al cielo. Frunció el ceño. Levanto su mano y la coloco sobre su pecho.
-Sasuke…-Susurro.
Apresuro su paso, mientras llamaba un taxi con urgencia. Cuando uno se detuvo frente a él, subió al mismo junto con su equipaje con movimientos apresurados.
-¿A dónde le llevo joven?
El muchacho de cabello rubio le miro sereno; el hombre frente al volante se sintió extraño ante aquella azulada mirada que asemejaba un cielo claro y limpio. El rubio sonrio ligeramente.
-Al aeropuerto, por favor.
El automóvil avanzo, el joven cerró sus orbes permitiéndose respirar profundamente. Tomo entre sus manos un collar con una fina piedra que colgaba de su cuello, aferrándose a él.
-"Debo apresurarme…algo no anda bien." -Se dijo.- "Estas bien ¿verdad…?
Sasuke-teme.
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Poco a poco, la luz comenzó a desaparecer. Los ojos jades miraron al pelinegro que se encontraba hincado en el suelo sosteniéndose con ambas manos. Sasuke mantenía sus ojos cerrados con el ceño fuertemente fruncido. Su cuerpo pesaba e incluso temblaba.
Lentamente el demonio se encamino a él, mientras le detallaba con la mirada como el sudor que perlaba el rostro de sasuke en conjunto a su respiración agitada mostraba su fatiga. Hizo una mueca similar a la preocupación mientras que otra parte de si estaba totalmente impresionada. La fuerza que sobrevino sobre el cuerpo del muchacho había sido tal, que debió haberlo matado. En el infierno había escuchado que por ese motivo, los demonios de su nivel no podían ser invocados.
Demasiado poder para un simple e inferior ser humano.
Sonrió con alegría, nuevamente el pelinegro le sorprendía y le mostraba lo fuerte e imponente que podía llegar a ser. Sasuke entreabrió sus orbes ónix, observando cómo los trazos de aquella estrella se desvanecían totalmente. Levanto su rostro y miro su alrededor, inhalo aire e intento ponerse en pie pero un dolor apareció en su pecho. Con su mano derecha toco el lugar donde se concentraba aquel ardor. Un escalofrió corrió por su cuerpo, observando como en su pecho exactamente sobre el corazón se encontraba una marca que ardía como si esta hubiese sido hecha con un hierro a fuego vivo.
Se trataba de una pequeña estrella de seis picos, donde en su centro se leía: Oculus Inferni; rodeada por tres comillas y una inscripción en latín.
-¿Te encuentras bien? –Sakura se propuso a levantar al Uchiha, al principio casi caen nuevamente pero al final lograron ponerse juntos de pie.- Estas bastante agotado, deberías descansar.
Sasuke abrió sus ojos sorprendido, jamás hubiese imaginado que un demonio se preocupara por alguien que no fuese su persona. Sin resistirlo inclino un poco su rostro y detallo más de cerca la cara de la chica. Deslumbrado por tal belleza, dejo de sentir su entorno perdiéndose en ella e ignorando a la misma que le llamaba frecuentemente.
-¡Hey! –Grito, sacándolo de su ensoñación.- ¿Necesitas algo?
Conmovido por la preocupación de la joven, sonrió dulcemente. Extraño que yo haga esto se dijo a sí mismo pero era algo que no podía evitar. Algo en la pelirosa le conmovía. Ella abrió sus ojos verdes mientras sus mejillas tomaban un rojo carmesí muy poco detectable incluso para el muchacho.
Sin previo aviso la puerta se abrió, y por ella entraron suingetsu y otro tipo de gran tamaño dueño de un cabello naranjo.
-¡Ho! Lo siento. -Mencionó el primero sonriente.- No quise interrumpirles.
Sasuke despego sus labios e intento responder, pero sintió un fuerte mareo haciendo que su cuerpo se tambaleara. La chica a su lado fue más rápida que los recién llegados, atrapando entre sus brazos al pelinegro amortiguando la caída.
-¡Que pasa!¡¿Sasuke te encuentras bien? -Decía alterado suingetsu.
El Uchiha se sujetaba con fuerza la cintura de la pelirosa, el dolor había regresado con más fuerza de la que tenía, gimió adolorido. El hombre de cuerpo robusto se giro rápidamente.
-Llamare a un doctor.
-¡E-Espera! No es necesario, Juugo. -Dijo sasuke entrecortado.- Solo necesito, descansar. Llévanos a casa, suingetsu…
Sasuke observo como el grandulón lo miraba como si estuviera demente o algo por el estilo. El peliblanco por su parte, simplemente elevo sus hombros en un gesto de "Lo que sea". Nuevamente el Uchiha intento levantarse, pero fue detenido por la pelirosa a lo cual le miro un poco ido.
- Deja que ellos se encarguen.
El suave tono de su voz le hizo sentirse extrañamente bien, algo que solo sucedía con una persona y sin embargo en ese momento sentía que solo podía confiar en aquel ser disfrazado. Suspiro, recostándose nuevamente en el regazo de ella. Suingetsu abrió sus ojos sorprendido, aquello era impresionante y nuevo para el.
-Esta inconsciente…-Llamo la atención de los demás. Entrecerró sus orbes jade sintiendo la respiración del pelinegro serena.- ¿Podríamos llevarlo a casa?
-Claro.- Juugo cargo al pelinegro con rapidez.- Sígame, señorita.
La chica asintió siguiendo por detrás al peli naranja. Suingetsu les seguía desde muy atrás observando atento a la sorprendente desconocida. Una vez fuera del edificio y tras recibir miles de miradas y susurros llegaron al automóvil negro que ya les esperaba. El de cabellos blancos abrió la puerta de atrás permitiendo que Juugo recostara al muchacho en el sillón. La pelirosa no se hizo esperar y entró junto a sasuke. Los otros dos entraron en la cabina delantera y emprendieron marcha.
El largo día que había iniciado esa mañana, estaba por terminar.
¿Onta, Luu-chan? ¡Aquí ta!
Ok, ok, eso a sido algo bobo. (Sonrisa nerviosa) Un muy buen día tengan ustedes, muchas gracias por leer el capitulo de hoy. Ojala fuera de su agrado.
Bien, resumiendo: Ya hemos visto la confirmación del asunto pendiente que sasuke y el demonio habían dejado desde hace muchos años atrás. Por suerte ya en el siguiente capitulo el "sakura" aparecerá en el texto ¡Wii! XD Otra cosa ¿Lograron reconocer al rubio del taxi? (Risa) Supongo que si, demasiado evidente de quien se trataba ¿verdad?
Nuevamente, agradezco que se tomen el tiempo para leer y comentar este fic, como ya saben son ustedes los que hacen que este fic sigua publicándose. Sin más me despido de ustedes, espero sus review y su presencia en la próxima vez. ¡Bye, Bye chuu!
