Capitulo 6: Extrañas situaciones.
¿Mentir? Cómo saber que es mentira, si no conoces la verdad de las cosas.
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-¡Listo hemos llegado!
Suingetsu abrió la puerta del departamento asiéndose a un lado dejo pasar al otro hombre que llevo al Uchiha hasta su habitación. Sus ojos se volvieron a la muchacha que se mantenía fuera de la estancia. Ante la acusadora mirada que hozuki le mandaba, ella se giro a él, encontrándose con la seriedad de su rostro.
-Entre por favor, no se quede ahí…-Mencionó haciendo un movimiento con su mano.- Las mujeres tan bonitas como usted no pueden ser tan tímidas ¿o si?
Ella alzo una ceja y entro en la estancia con algo de duda.
-Gustas sentarte en el recibidor o…
-Quisiera estar con sasuke…-interrumpió.- ¿Puedo?
- He…claro. Sube las escaleras, la primera puerta a la derecha. Yo subiré en un momento; hare un poco de té.
Sin contestar, se encamino a las escaleras observando desde la misma al peliblanco encaminándose rumbo a la cocina. Una vez frente a la puerta del dormitorio de sasuke, tomó un poco indecisa la perilla pero justo en ese momento la puerta se abrió.
-¡Oh perdóneme! casi choco contra usted…
-No ahí problema, Juugo-san. -El chico paso a su lado mientras ella se metía en la habitación cerrando la puerta tras de sí.
Miro a su alrededor admirando la estancia para después volverla al pelinegro. Avanzo con firmeza hacia él, tomando asiento a las orillas de la cama. Contemplo el rostro durmiente del chico sonriendo ligeramente mientras con su mano derecha acariciaba su mejilla con un cariño inexplicable.
-Creí que todo había sido un sueño. –Los ojos verdes brillaron emocionados al ver como sasuke abría los suyos y le miraba fijamente.- Suena algo estúpido, pero así fue.
-Eso quisieras, mocoso. De seguro te arrepientes de esto.
Sasuke levanto su mano y sujeto la que le acariciaba la mejilla, la acerco a sus labios depositando un suave beso en ellas. Los ojos jade del demonio brillaron más.
-No me arrepiento. –Aseguro. Ella suspiro, tomando con sus manos las muñecas del joven.- Solo me es difícil de creer que alguien como tu este aquí, que seas real.
-Soy real, sasuke. –Lentamente coloco las manos del mismo en su rostro, le miro fijamente mientras sonreía– Y estoy aquí por ti. Para ti.
La puerta resonó, haciendo que la joven se alejara de él. Sasuke miro cansado la puerta por la que entraba suingetsu con una bandeja en mano.
-Ya despertaste. Espero ya estés un poquito mejor, ¡Jefe! –Dejo la charola en la mesita de noche.- Traje esto para los dos. Supongo que te quedaras aquí ¿no?
- ¿Uh? No creo que…
-Por supuesto…-interrumpió Sasuke a la pelirosa.-…Vivirá aquí.
-¡Valla privilegio! Eres la primera persona que vivirá en este lugar. Nadie ni siquiera su mejor amigo a dormido en este departamento. -Su mirada se volvió pervertida.- ¿Qué piensas hacer con ella aquí sola contigo sa-su-ke?
El tono pícaro que salió en la ultima frese de suingetsu, logro hacer que la demonio enarcara una ceja con credulidad. ¿Acaso estaba insinuando que ella y sasuke tendrían sexo? Una de las almohadas de la cama salió disparada hacia suingetsu que magistralmente logro esquivar. Sasuke respiraba furiosamente con un gran sonrojo en sus mejillas algo que saco la risa del hozuki.
-¡Eres un estúpido, maldito degenerado!
-¿Ahora yo soy el degenerado? –Comento ofendido.- ¡Yo no soy el que ha dejado quedarse en mi casa a una mamacita!
Mamacita.
Una vena se marco en su frente, de solo recordarlo. Nuevamente sasuke arrojo un proyectil, siendo esta vez en lugar de una almohada la taza de té que tenia a un lado. El de ojos lavanda se agacho rápidamente haciendo una mueca.
-¡Estás loco! ¡¿Como se te ocurre lanzarme eso?
Suingetsu grito lo anterior girándose para apuntar la taza rota en el suelo. Sasuke sonrió perversamente. La pelirosa no pudo evitar un escalofrió de terror. Suingetsu se disponía a gritar nuevamente, volviéndose nuevamente al pelinegro para hacerlo. Grave error. La segunda taza salió disparada dando en el estomago del exaltado ojilavanda haciéndolo gritar de dolor por el contenido caliente derramado sobre él. Se dejo caer sin aire y con ardor al suelo, la mujer se mordió los labios para no reír y el Uchiha sonrio triunfante.
-¿Dónde quedo el respeto a tu jefe, idiota?
- ¡U-Ugh!…Creo que no podre presentarme mañana. –Se levanto adolorido.- Merezco unos días de recuperación…
- Yo no te veo muy mal, además aun ahí mucho trabajo que hacer. Por el momento creo que sería bueno que te marcharas a tu casa, duermas un poco y te veo mañana por la mañana en mi oficina.
La pelirosa sonrió burlona, le gustaba el humor negro y la arrogancia del pelinegro. Por el contrario el adolorido suingetsu se dirigió lentamente a la puerta mirando a sasuke una última vez con el ceño bastante fruncido.
-¡S-Seguro Jefe! -Dijo con respeto fingido.- Estaré ahí temprano. Que pase buenas noches señorita…Bueno, ¿Cual es su nombre?
La chica pego un salto y miro asustada a sasuke que se tenso devolviéndole la mirada. Suingetsu esperaba impaciente, ¿Qué no entendían que le dolía estar de pie con semejante ardor? Sasuke detallo el rostro de la joven e instantáneamente le vino a la mente el momento en que la conoció.
"-Yo soy la flor del infierno, unos de los tres grandes del Gahena…"
Flor.
Sonrió a sus adentros, había encontrado un nombre que sería perfecto para ella.
-Sakura…Su nombre es Sakura. –Termino mirando a su empleado.
-¡Lindo nombre! ¿Apellido?
La pelirosa hizo una mueca de desagrado. Miró al humano frente a ella con irritación ante la pregunta formulada por el mismo ¿Por qué no se largaba de una vez? Abrió sus labios dispuesta a decirle unas cuantas palabras para mostrar su incomodidad ante su curiosidad pero el pelinegro intervino.
- Eso no te incumbe, deja de ser tan chismoso y vete a casa que como ya te he dicho quiero que estés mañana temprano en la oficina.
-¡Que amargado eres! Eres un envidioso.
-Y tu eres un renacuajo exasperante. –Contraataco el Uchiha observando al hozuki abrir la puerta para marcharse.- No olvides llevarme un café bien cargado.
-¡Claro jefecito! Maldito…-Susurro entre dientes.
Suingetsu salió cerrando la puerta tras de sí. Sasuke rió sutilmente cuando oyó lo último proveniente de su colega, sakura se levanto y comenzó a recoger cada uno de los pedazos rotos de la taza del suelo.
-¿Qué estas asiendo? -El muchacho guardo silencio instantáneamente y la miro con extrañeza.
Ella le miro por unos instantes para después volver a lo que estaba.
- Estoy limpiando el tremendo desorden que han dejado tú y tu amigo en su pequeña pelea.
Sasuke chasqueo la lengua cruzándose de brazos.
-El no es mi amigo, es solo un colega de trabajo. Aprecio su colaboración y lo que hace por mi pero no lo considero un amigo y estoy seguro de que él tampoco me ve como uno.
Sakura se levanto del suelo y con la mirada busco un lugar donde depositar las piezas de porcelana. A unos metros del Uchiha localizo un cesto, se encamino a él y dejo dentro los pedazos de la taza. Sacudió sus manos y avanzo a la puerta en silencio. El pelinegro le miraba atento, hasta que desapareció por la puerta.
Minutos después regreso con una silla en sus manos, sasuke ladeo la cabeza confundido. Ella se acerco y se sentó en la silla que cargaba a unos centímetros de la cama. Suspiro cerrando sus ojos a lo que sasuke carraspeo haciendo que sakura abrió un solo ojo, mirándole.
-¿Qué sucede?
-¿Qué sucede de qué?
Una vena se salto en su frente otra vez. Primero Ino, luego el idiota de suingetsu y ahora hasta su demonio personal. Parecía que ahora todos querían joderle el día, al menos, lo que quedaba del mismo.
-Tanto te incomoda estar cerca de mí. –Sasuke deseo haberse mordido la lengua, pero era inevitable. Al parecer se había tomado la libertad de ser posesivo con ella.
Ella suspiro, cerrando nuevamente su ojo. Se cruzo de brazos y piernas dispuesta a mantenerse callada. El pelinegro aguardo en silencio logrando impacientarla.
-No se trata de mi, mocoso. Prefiero que estés cómodo y descanses. Cerrar el pacto te ha desgastado, a decir verdad, me has sorprendido y mucho.
-No entiendo porque. –Bufó algo irritado.- Un demonio como tú debió haber visto lo mismo una y otra vez ¿no?
Ella rio recargándose más cómodamente en el respaldo de la silla. Si como no. Eso fue lo que sasuke entendió con la mirada que le mando.
-De hecho…eres mi primer contratista. Solo una vez pise el mundo humano y no fue mucho tiempo. –Sasuke le miro intensamente.- Todo demonio conoce la forma y el reglamente en cuanto a los contratos, por lo que no es necesario tener un cifrado dé contratistas.
Sakura se levanto de la silla y camino hasta la gran ventana que llevaba al balcón de esa habitación. Miro sin interés las calles infestadas de automóviles, se giro a él y se recargo en el marco de la ventana.
- ¿Quieres saber no? –Sasuke asintió. Tomo aire dispuesta a continuar.- Digamos que por mandato del dueño del averno, estoy atada a permanecer encerrada en el abismo. Que es el sitio donde solo las almas seleccionadas por él, pueden residir y volverse en demonios bajo mi mandato. O alimentarme si es que me apetece.
Sakura suspiro y miro con seriedad al muchacho, quien ahora miraba la nada de sus sabanas azules.
- Las cadenas del infierno son imposibles de romper, a menos que seas Satanás o el mismo Dios.
-Eso explica el porque el día que te vi por primera vez, en tus manos aparecieron esos grilletes.
-Exactamente.
-Entonces… ¿Cómo es que estas aquí?
La pelirosa guardo silencio. El joven suspiro recargándose en la cabecera de la cama, esperando que retomara su discurso. Ella le miro con un poco de duda.
-Eso es lo que quiero averiguar. Ese día, la fuerza negativa con la que me llamaste logro debilitar el sello que me tenía cautiva para acudir a ti, pero al desaparecer el poder del mismo volvió junto a esas cadenas. Sin un contrato de por medio me vi obligada a regresar.
Avanzo hasta el escritorio situado al otro lado de la habitación, sentándose cómodamente en la pequeña silla giratoria. No se explicaba el porque estaba contándole aquello a ese humano normalmente ella era muy callada. Sasuke sonrió observando que sakura realizaba un puchero mientras pensaba en algo. Como si fuese una niña de apenas 5 años. Sin embargo, ella no era una niña, ni mucho menos humana.
Era un demonio en forma humana que parecía tener una personalidad hecha perfectamente a ella: extravagante, exótica y única. No era una niña, ella era una mujer que daba a una edad similar a la suya fuese su verdadera apariencia o no. ¿Podría detener su envejecimiento u ocultarlo? Un cuerpo perfecto y deseable a todo hombre ¿Eso también podría ser una ilusión? ¡Hasta podría ser que no fuese mujer!
Agito su cabeza fuertemente con disgusto.
-Deja de hacer eso. –Comento sakura bastante extrañada por su acción.- En fin, para cuando regrese al Manmaden caí nuevamente en un sueño "eterno" o eso debía ser si esa voz no me hubiese llamado constantemente.
-¿Voz? –Cuestiono sasuke con más curiosidad.
-Si. Una voz aparecía en ciertos lapsos y sin saber como lograba despertarme. En uno de esos lapsos, mis cadenas desaparecieron y fue cuando al contestarle me vi transportada al mundo humano.
- Eso no explica como diste conmigo. Ni como sabias de mí.
-Cierto, he de decir que yo tampoco sabia porque estaba aquí. Hasta que te vi salir de tu departamento. –El moreno le miro sorprendido. Ella entrecerró los ojos.- Ahí fue cuando recordé todo, aunque solo sabia tu nombre y no recordaba tu apellido. Así que asiendo uso de mi poder, te seguí y llegue a la empresa. De ahí en más, ya sabes el resto.
-Hmp, bastante raro el sistema de localización que parecen tener todos los demonios. Por cierto, según se los demonios siempre piden el alma de la persona con la que pactan y aunque en el texto decía que no era necesario…Me resulta extraño.
-Tsk, cuando te vi no parecías tan hablador. Supongo que la curiosidad nos gana a muchos ¿no? –Ignoro olímpicamente la fulminante mirada que el Uchiha le lanzo ante su comentario.- No lo hice porque me interesas bastante, tu alma es diferente, eres diferente. Ahí algo oculto en ti y quiero saber que es.
-Eso mismo pienso yo de ti. –Siseo sasuke.- Me atraes bastante, sakura.
Sasuke le miro fijamente mientras se preguntaba si no había sido bastante directo, por su parte sakura se sorprendió al caer en cuanta de lo que le comentaba el mismo con seriedad. La pelirosa bajo el rostro manteniéndose silenciosa. El Uchiha se aseguraba mentalmente a si mismo que no se arrepentía de lo que había dicho.
No sabía absolutamente nada de sakura. Pero aun así, la sentía familiar, conocida…Algo dentro de sí parecía crecer a cada instante en su corazón. O más bien, sentía que ese sentimiento ya existía pero que no había despertado hasta que la conoció.Y él lo sabía, no era normal. Sonrió ante la ironía de la situación, no llevaban ni un día de conocerse y el ya le quería, le deseaba.
Ya la había tomado como algo de su propiedad.
Quería que ella sintiese lo mismo que él sentía sin poderlo definirlo, deseaba que de alguna manera ella no fuera una simple ilusión como anteriormente había pensado. Que ella no lo hiriera más. Deseaba que curara su maltratado corazón. Una mueca de cansancio apareció en el rostro del pelinegro, misma que no paso desapercibida por sakura, quien no había mencionado nada en absoluto después de lo que sasuke había soltado.
-Es tarde, descansa. Yo leeré todos los libros que tienes en ese estante, por lo que veo ahí se encuentra todo lo referente a tu trabajo ¿no?
-Hmp… -Sonrió.- No se te escapa nada ¿he?
Ella le sonrió y los ojos negros brillaron con algo similar a la emoción. ¿Estaba bien sentir todo eso que ella despertaba en él? No lo sabia, pero le agradaba hacerlo.
-Debo conocerte perfectamente para poder complacerte y que nada nos tome desprevenidos como eso de mi "nombre". Seré la única persona que en verdad te conocerá y tal vez la única en quien podrás confiar.
-Hn, me siento alagado. –Comento.- Madame Zazu.
-¡Genial! Aparte de preguntón, sarcástico. –Sasuke sonrio mientras ella rodaba los ojos con impaciencia.- ¿Sabes? Empiezo a reconsiderar matarte…
-Es bastante tarde, querida. –Le comento.- Estas sometida a mí y a mis deseos.
-Si, si lo que digas ¡Oh gran Sasuke-sama!
Sasuke enarco una ceja ¿De donde salió esa alabanza? Aunque el hecho de que la pelirosa no captara la intención oculta en su frase le hizo sonreír de medio lado. Parecía que sakura era un poco distraída cuando le dominaban otras cosas, como por ejemplo, la impaciencia. La pelirosa se levanto y camino al estante sacando una fila de libros para después sentarse con ellos en el escritorio. Sasuke se recostó suavemente, sin despegar la mirada de la espalda de la chica.
-Apagare la luz para que puedas dormir.
- Si haces eso, no podrás leer.
-No te preocupes, ser un demonio tiene sus ventajas y una de ellas es el poder ver en la oscuridad. Que tengas dulces pesadillas.
Volvió a su lectura, no sin antes levantar su mano y chasquear sus dedos con lo cual automáticamente las luces se apagaron. Como primera reacción sasuke se sorprendió para después dejarse caer completamente en la cama.
-Buenas noches…Sakura.
La pelirosa se giro rápidamente, observando al muchacho completamente dormido. Sonrió ligeramente y siguió con su lectura.
-"Sakura ¿he?." –Pensó con algo de alegría.- No es un mal nombre, podría acostumbrarme.
¡Termino!
Enserio, creo que me saldrá algún tumor en el trasero por pasármela sentada frente a la computadora ¡Ba, no importa! Por ustedes hago lo que sea. Una vez mas el capitulo de hoy se termino, espero que haiga sido de su agrado.
¿Saben? hoy amanecí con el pie izquierdo… Pero ver sus comentarios respecto a la continuidad del fic me quitaron el costal de frustración que tenia, ahora estoy Super feliz ¡ha, ha! Los adoro, no tengan la duda de eso. ¿Se dieron cuenta? ¡Sip, después de tanta espera, "sakura" aparece en el texto! Me tarde, pero creo que valió la pena. También espero que la explicación que se da sobre la existencia de sakura en el infierno (Bueno, solamente un poco de la misma).
¡Omg, se termino mi tiempo! Me despido de ustedes mandándoles a todos un enorme abrazo; esperando contar nuevamente con su hermosa presencia en el siguiente capitulo. No se olviden de comentar, su opinión es importante para que un escritor pueda seguir complaciendo a sus lectores. ¡Alabados sean! ¡Nos vemos en la siguiente vez, Sayonara!
