Disclaimer: Ni los personajes, ni los caracteres de la historia me pertencen. Son de S Meyer. Solo me atribuyo la trama de esta historia, que en muchos sentidos realmente es MIA.
Capitulo 2.
Derrumbándome.
(Bella.)
Martes 16 de Abril 2007. 11 00 a.m:
Las puertas plateadas se abrieron automáticamente frente a mí, al mismo tiempo que el pitido intermitente y monocorde me indicaba que había llegado a la planta baja.
Reuniendo todas mis fuerzas me arrastré fuera del ascensor. Un escalofrío me recorrió la espalda al contemplar el desolado y sombrío hall de entrada del edificio. Había llegado a odiar ese lugar en los últimos meses: El juzgado de familia.
Traté de subir el cierre de mi campera con mis dedos aun temblorosos. ¿Era idea mía o estaba más frío aquí abajo?
Había perdido la noción del tiempo. Me sorprendió descubrir en el reloj del celular que ya habían pasado varios minutos de las 11: 00 de la mañana. Llevaba ya más de cuatro horas encerrada en el edificio. Mi mente era un completo caos. Sinceramente creía estar al borde de un colapso.
Una parte de mí desesperaba por correr, gritar, romper cosas: estaba furiosa a niveles insospechados.
Otra parte era solamente una espectadora de la sucesión caótica de imágenes y recuerdos entrecortados de los últimos cinco días.
Lo último que quería hacer, era lo que mi cuerpo estaba haciendo desde el momento en que entré al ascensor: derrumbarme, llorar, temblar y tiritar como una enferma.
Estaba casi paralizada de la angustia.
Haciendo otro intento sobrehumano, alcancé la pesada puerta de cristal de la entrada y la empujé. No pude con ella.
Un hombre mayor que entraba con carpetas la sostuvo mientras yo pasaba sin levantar la vista. Carraspeé un "gracias" casi inaudible sin mirarlo. Mi rostro seguramente era una imagen deplorable en ese momento.
Llevaba mi pelo, castaño y largo, sujeto con una hebilla, formando una cola de caballo. Tenía algunos mechones sueltos al frente, pero había olvidado mis gafas oscuras, por lo que el rostro enrojecido y mis ojos marrones, hinchados ahora por las lágrimas, y con profundas ojeras, eran totalmente visibles.
O totalmente imposibles de disimular.
Ya en la vereda, el golpe frío de la brisa otoñal me espabiló un poco el embotamiento.
Contemple con indiferencia el nítido y despejado cielo celeste sobre los edificios y empecé a caminar sin rumbo. No había ningún lugar donde quisiera estar ahora, y no quería volver a casa todavía.
Tampoco quería encontrarme con ninguna persona a la que tuviera que contestarle alguna pregunta.
Crucé la calle sin mirar, ganándome un par de bocinazos y algunas maldiciones por parte de los conductores, pero no me importó. Ya había comprobado antes que era tanta mi mala suerte que, si deseara morir atropellada por un auto ahora, no lo lograría.
Caminé por las veredas, atestadas de personas, sin siquiera rozarme alguna. La gente parecía no notarme esa mañana. Me preguntaba si había alguna diferencia entre cómo me sentía y estar muerta.
Mientras caminaba sin rumbo por la acera, en mi mente seguían agolpándose sin orden los sucesos del último fin de semana:
...
(Lunes 15 de de abril de 2007. 14: 00 hs.)
-¡Leah! ¡Por favor! ¡Te suplico! Es la cuarta vez que llamo esta mañana... ¡No puede ser que no puedas comunicarme con tu hijo! ¡Que no sepas nada de él! ¡Tiene a Kellan por Dios!..
La madre de Jacob contestaba mi llamada por cuarta vez en el día y me daba la misma respuesta cada vez.
Tratando de reprimir los sollozos tomé aire y seguí hablando:
- ¡Me dijo que iba a estar ahí, en tu casa! ¡Quiero saber cuándo regresará Kellan!
- No te estoy mintiendo, Bella, Jake estuvo aquí durante el fin de semana, pero ahora no se dónde esta. Salieron ayer por la tarde en el auto con Lauren diciendo que iban para llevarte el nene.
- ¡Y ya tendrían que haber llegado! ¡Son dos horas de camino nada más! ¡¿Me estas diciendo que salieron ayer por la mañana?¡Los he llamado más de diez veces a los celulares y no recibo respuesta!
- No sé qué decirte, Bella, realmente. No quiero pensar que algo malo les haya pasado. En cuanto sepa alguna noticia te aviso. Sabes que me preocupa la seguridad de Kellan tanto como a ti. Quédate tranquila por favor…
Sabia que Leah no me mentiría en algo así. El bienestar de Kellan le importaba tanto como a mi, y últimamente no estaba de acuerdo con todo lo que Jacob hacia…
Pero no había manera de que me tranquilizara. A esas horas tal vez hasta hayan tomado un avión, o algo.
Estaba comenzando a desesperar cuando ese pensamiento cruzó mi mente pero recordé que la identificación de Kellan estaba conmigo, en mi bolso. Por lo menos sabía que no saldrían del país. No podrían.
Pero eso no quitaba el hecho de que a estas horas podrían estar en cualquier parte, muy lejos de aquí…
Decidí que no me quedaba más remedio que ir hasta la estación de policía a hacer la denuncia de la desaparición de mi pequeño de tres años y medio después de haber llamado a todas las personas que pudieron cruzarse con Jake y Lauren ese fin de semana, y que todas me dijeran mas o menos lo mismo:
-Que habían salido de la casa de la playa ya.
-Que los habían visto ahí si, pero que no tenían idea de a dónde iban.
-Que asumían que venían a casa, a devolverme a Kellan.
El oficial Mathews, un hombre robusto, de unos cuarenta años, cabello oscuro y penetrantes ojos grises, estaba de guardia y me saludó por mi nombre al entrar.
En los últimos dos meses, había ido innumerables veces a la comisaría. Ya me sentía un tanto familiar allí, aunque no dejaba de avergonzarme la situación, y deseaba profundamente que las cosas fueran de otra manera.
Mathews, después de escucharme y tomar mi declaración por escrito, puso una mano en mi hombro y me sugirió que fuera directamente al juzgado de familia.
-La situación se esta volviendo demasiado compleja-. Argumentó.
...
Martes 16 de abril de 2007: 8 a m. (Oficina de Orientación Legal del Juzgado de familia)
- ¿Cómo que el señor Black ya no vive ahí? ¡Pero si este es el domicilio que él mismo declaró hace cuatro meses como domicilio actual para que se le envíen las citaciones oficiales del juzgado!
La doctora Moure estaba al teléfono, y muy impaciente. Llevaba casi una hora sentada frente a ella en su oficina.
Después de que leyera mi declaración a la policía, y de hacerme un par de preguntas sobre Kellan y su estado de salud, comenzó a hacer las llamadas telefónicas marcadas por procedimiento para dar con el paradero del padre.
Ya había hablado con su madre, su hermana, y había llamado varias veces a los propios teléfonos de Jake y Lauren sin éxito.
Ahora, se comunicaba con el dueño del departamento que Jake supuestamente alquilaba en la ciudad vecina. La policía estaba allí y lo encontró vacío. Después de un largo silencio volvió a asentir.
-Ajá,… y dice usted que el señor Black dejó el alquiler hace dos meses ya,… entiendo. Y no dejó un nuevo domicilio… ajá, muchas gracias -.
Colgó el auricular y me miró fijamente unos instantes. El pánico se estaba apoderando de mí al procesar lo que había escuchado. Tenia toda la esperanza de que luego de explicar los sucesos, y de que autorizaran a la policía para intervenir inmediatamente y buscarlo en el domicilio de Jacob, Kellan estaría conmigo en minutos mas o menos.
Jake se había mudado unos 4 meses atrás. Me había dicho que consiguió un pequeño departamento cerca de la oficina donde trabajaba. Me sentí una estúpida: nunca se me ocurrió ir a conocer su nueva casa.
Seguramente no le había ido bien solo, y había decidido mudarse con Lauren... o tal vez siempre me había mentido…
El asunto era que él ya no estaba ahí, y que yo no tenia idea de dónde vivía Lauren. Solo sabía que trabajaban juntos en la misma empresa, allí se habían conocido, poniéndome los cuernos del siglo...
Le di ese dato a la doctora, quien sonrió con esperanzas renovadas. La miré sin comprender del todo su evidente entusiasmo, había notado su preocupación y que estaba sufriendo con la situación, aunque no tanto como yo.
-Es genial -, me explicó -. soy amiga de la dueña.
Marcó el número personal de Marcela Stain, la dueña de la empresa y jefa de Jacob, en vez del número de la oficina que yo tenía agendado.
-Marcela, querida tanto tiempo...- sí, soy yo, Karen Moure...- sí, es verdad querida, hemos estado algo ocupadas se ve... - rió afablemente.
-Me vas a disculpar querida, pero hoy no te estoy llamando por cuestiones sociales… estoy en mi oficina y con un asunto algo delicado…
-¡Oh no, no! no es nada irregular con tu empresa… es sobre unos empleados tuyos, sí. … - No, no están detenidos, en realidad estoy aquí con la ex esposa de uno de ellos, Jacob Black, y es una situación muy...
-Sí entiendo, estás al tanto de la separación...
-Sí, es algo conflictiva en este momento…
-Ajá, a mí también me da pena el niño. Y... justamente, por ello es que te estoy llamando. No sabemos dónde está y tiene al niño con él y...
Pude escuchar desde donde yo estaba el grito de asombro de la mujer en el auricular, pero la doctora Moure siguió impasible con su relato:
-Su padre lo retiró el viernes por la noche del domicilio de la madre... con el compromiso de devolverlo el domingo por la tarde como siempre. Como verás, hoy ya es martes y estamos tratando de ubicar al señor Black….
-Si, comprendo. ¿Cómo dices? ¿Hace quince días abandonó el trabajo? ….
-Ah, que lo estás considerando abandono de trabajo porque se ausentó sin permiso,…
-No ha comparecido a su puesto en los últimos quince días...
-Entiendo. ¿Y Lauren Garret? ah... claro… ella también...la misma situación...
-Mmmm sí, llama la atención.
La poca tranquilidad que estaba manteniendo se vino abajo. ¿Jake abandonando el trabajo? ¿Lauren también? ¿Con lo ambiciosos que eran?
Todo indicaba que se habían fugado con mi hijo.
Quería morirme.
No. Yo Iba a morirme.
-Bueno querida, muy agradecida, sí, te informaré si sabemos del niño. Claro, claro, Luego vuelvo a llamarte para nuestros asuntos personales pendientes. Me disculpas… hasta luego querida...
La doctora colgó el auricular y me miró.
-Esto, es pasarse de la raya...- murmuró con indignación.
La angustia subió vertiginosamente por mi garganta, pero me obligué a respirar. No podía derrumbarme, no todavía...
- Bueno mi niña -. Dijo la doctora amablemente, apretando mi mano y dejándome entrever con ese gesto lo grave que era la situación. - Lamentablemente como has oído, las noticias no son buenas -, asentí -. el siguiente paso que nos queda es hacer una denuncia penal contra el padre de tu hijo para poder movilizar a la policía en una búsqueda urgente del menor.
Abrí los ojos, algo asombrada.
-Entiendo. –musité con un hilo de voz.
¡No! ¡No! ¡Rayos, no! ¡No entendía nada!
No entendía cómo mi vida había llegado a ese punto. ¡No podía creer que el único recurso que me quedaba para recuperar a mí hijo era denunciar a su padre! y por secuestro… si quería volver a verlo, a saber de él... que ya no hubiera otra opción…
Intenté llamar al celular de Jake nuevamente con la esperanza de que ésta vez atendiera pero nada...
-"…Fuera del área de cobertura" -repitió el lacónico tono de la operadora.
Tomé aire y me decidí:
- ¿Esa denuncia la hago aquí?
- No querida. Llévate este formulario que estoy completando ahora al 4 piso. A la oficina de la Policía Federal que funciona allí y le explicas con tus palabras todo lo que sucedió, tal cual como me contaste a mi. También le cuentas las dos conversaciones telefónicas que acabamos de tener aquí, y las características de Kellan. Si tienes una foto de tu niño para mostrarle mucho mejor.
La doctora se puso de pie y me guió hasta la puerta.
-Cualquier problema me vuelves a ver.
Me estrechó nuevamente la mano, con mucha calidez, intentando impartirme fortaleza.
Yo solamente atiné a asentir y me dirigí al ascensor, mientras sacaba del bolsillo trasparente de mi billetera una foto que había tomado a Kellan apenas un mes atrás: Para el expediente de inscripción del Jardín maternal a donde me habían recomendado mandarlo a fin de que socializara con otros niños de la misma edad.
...
Martes 16 de abril de 2007. 10 00 a.m.(Oficina de la policía federal. 4 to piso.)
- Lo lamento mucho, señora. No hay nada más que podamos hacer a partir de ahora que no sea esperar. La búsqueda ya comenzó. Ahora mismo estamos rastreando los celulares de los dos, pronto tendremos noticias. Solo le pido que esté calmada y atenta a su teléfono. En caso de que el señor Black la llamara o se comunicara por algún medio con usted nos avisa inmediatamente. La tendremos informada de cualquier novedad-.
El oficial que me había recibido me entregó una copia firmada y sellada de la denuncia que acabábamos de redactar, y me acompañó hasta la puerta.
Lo sabía, sabía que el oficial trataba de calmarme. Todo el mundo trataba de calmarme esa mañana. Y yo sabía que debía calmarme, con denuncia o sin ella, lo único que cabía en esa situación ahora era esperar... pero yo solamente desesperaba.
...
(Martes 16 de Abril de 2007. 11: 15 am.) (presente)
El rostro de mi pequeño Kellan sonriendo a la cámara, con sus brillantes ojos cafés, se aparecía cada dos segundos en mi mente mientras caminaba sin rumbo.
Había tenido que entregar la foto a la policía para que la difundieran para la búsqueda y no podía dejar de preguntarme qué estaba sucediendo con él. O dónde estaría, o si me necesitaba.
Todas las personas con las que hablé esa mañana dentro del edificio del juzgado me habían dicho la misma cosa, que encontraban positiva en la situación:
-"No creemos que él le haga daño. Estamos hablando de un niño de tres años y medio que está con su padre. De todas maneras lo consideraremos secuestro por las características adicionales que tiene el caso y redactaremos la denuncia bajo ese título para agilizar la búsqueda."
Pero yo no estaba preocupada exactamente por lo que pudiera hacerle él…
Mi mente seguía dando vueltas en lo que acababa de hacer. Aún era incapaz de asumir que estaba denunciando a Jacob por secuestro y amenazas...
Lo último que quedaba de la vida que habíamos construido durante casi siete años, acababa de derrumbarse en el momento que hice mi relato de los acontecimientos al oficial.
Pero estaba segura de que aquello no podía ser cosa solo de él. Ese no era Jake…
Era obvio que Lauren estaba detrás de esta locura, y era ella la que me preocupaba. Esa zorra sin escrúpulos que había llevado mi paciencia al límite los últimos tres meses.
Me asustaba lo que ella pudiera intentar hacer con Kellan. Ella quería quitármelo. Me lo había gritado mil veces, y me lo repetía cada vez que Jake venia a buscarlo en sus visitas.
A escondidas o a sabiendas de él, Lauren me llamaba cinco minutos después de que salieran de la puerta de casa con Kellan para decirme que no me lo iban a devolver y que Kellan sería suyo.
En el fondo, yo sabía que algo así realmente jamás sucedería, pero no dejaba de preocuparme que una persona con una mente tan sucia y retorcida pasara tiempo con mi hijo.
Y lo que me daba más impotencia era que aun no había encontrado la manera legal de evitarlo.
El hecho de que Kellan era especial era lo que agravaba el caso.
Desde el día en que nació, un mediodía a comienzos de la primavera y casi cuatro semanas antes de lo previsto, había pasado por varias situaciones complicadas de salud, y cuando tenía casi dos años de edad terminamos descubriendo luego de unos exámenes que insistí en hacerle, que era sordo.
Aquello había sido todo lo desalentador que una noticia así puede ser. Pero jamás tuve tiempo de llorar. Apenas me di cuenta de que todas las oportunidades de una vida normal de Kellan dependían de mí, y de lo que yo fuera capaz de hacer y dar por él, las lagrimas y la culpa quedaron en un segundo plano.
Había descubierto las mejores opciones para él a través de Internet, y luego de hablar con sus médicos, logramos hacerlo, hacía escasos cinco meses que en un hospital privado y especializado en audición le habían puesto a través de una delicada cirugía un implante coclear (1)
Kellan escuchó por primera vez en su vida una semana después de cumplir los 3 años de edad…
Fue un día memorable, y sé que la sonrisa en su carita esa mañana cuando lo conectaron al mundo de los sonidos por primera vez y oyó nuestras voces hablándole, es algo que nunca olvidaré.
Habíamos logrado dejar la guerra de lado esos días que pasamos juntos llevando a Kellan a sus primeros controles y acostumbrándolo a la novedad de escuchar, pero Jacob tuvo que regresar a casa por su trabajo.
Me había quedado una semana más en el hospital para los ajustes y el inicio de su rehabilitación auditiva.
Fue exactamente dos semanas después de haber logrado ese milagro que el mundo de Kellan se derrumbó: la tarde que Jake anunció, después de casi un mes sin dirigirme la palabra, que se iría de la casa.
Es cierto que las cosas venían decayendo hacia tiempo, pero lo habíamos llevado con calma durante todo el último año, luego de enterarnos de la situación de Kellan.
Solo que ahora Jake pensaba que las cosas estaban encaminadas con Kellan escuchando, y que no había razones para seguir quedándose en la casa.
Esa tarde que decidimos darnos por vencidos de común acuerdo, luego de poco mas que cuatro años siendo una familia, y pactamos las visitas y la cuota por alimentos que Jake me pasaría para Kellan sabiendo que yo estaría complicada para buscar un trabajo por el apoyo extra que él necesitaba con sus recargados horarios de terapia, creí que las cosas serian diferentes...
Jacob se quedó en la casa hasta que consiguió rentar ese departamento donde dijo mudarse. Luego todo se derrumbó rápidamente… gracias a Lauren.
Nota 1:
La sordera es un universo aparte, totalmente maravilloso y complicado que solo es comprendido por quienes comparten su vida con alguien sordo. Hay mucho qué decir al respecto y no pretendo hacer de ella el tema central de esta historia ni dar "cátedra" del asunto.
Esta no es una historia sobre sordera, aunque cualquier pregunta, comentario o sugerencia será bienvenida.
(1) El implante coclear es un dispositivo electrónico que, a través de una cirugía e implantando una serie de electrodos, se inserta en la cavidad coclear, y permite a las personas con hipoacusia o sordera profunda, recuperar la audición de una manera completa y llevar una vida absolutamente normal.
A pesar de ser un milagro de la tecnología, que mejora muchísimo la calidad de vida de quienes lo reciben, requiere terapias posteriores de estimulación y entrenamiento para mejorar la nueva audición desde cero y para lograr el desarrollo del habla en el caso de los niños sordos de nacimiento.
Hay muchísima información al respecto en la red. Particularmente, y por ser el equipo que usa Kellan, les dejo esta información sobre implantes cocleares donde pueden encontrar todo lo que necesiten saber al respecto:
w w w. medel . com
Ante todo gracias por estar ahí.. Espero que les guste, y también que hagan preguntas, críticas, sugerencias…
Espero sus rewiews
Gracias por leer!
Lakentsb
