Ante todo mis disculpas x no actualizar el Viernes como dije que seria pero realmente esta semana fue de locos a pesar de los feriados y mi mente no daba siquiera para asegurarme de que el capi subiera bien a ff.…

Gracias a las que dejaron sus reviews! Me hacen muy feliz, esta historia es tan especial para mi…

Gracias Gine por compartir tu mundo conmigo en esas conversaciones de beteo y lectura compulsiva!

Y bueno… antes de que pasen al capi, les cuento para las que no lo saben que estoy participando del primer Contest desde que entre a FF:

SINTIENDO LA NAVIDAD

(El link esta en el OS para las que quieran leer los otros que participan tambien... se los recomiendo, hay muchos que valen la pena)

y es con un cuento navideño titulado

EL ANGEL Y EL SALVADOR,

que es mi primer OS tambien…

Asi que espero que pasen por mi perfil o por el contest… y lo lean y si les gusta le dejen un comentario… las tendre al tanto cuando abran las votaciones.

Gracias por estar, por leer, por comentar y alimentar mi pasion x la escritura.


Disclaimer: Los personajes y sus características no me pertenecen, son de S Meyer. Solo me atribuyo la trama de esta historia, que en muchos aspectos es COMPLETAMENTE MIA.


Capitulo 3.

Huyendo de casa.

(Bella)

30 de noviembre de 2006. 19 hs. (cuatro meses atrás…)

Faltaban solo 3 semanas para Navidad.

Apenas habían pasado 14 días desde la charla en que acordamos con Jake los detalles de nuestra separación y las cosas en casa se precipitaron de la manera más inesperada por una discusión estúpida que tuvimos y que terminó en golpes.

"Jacob golpeándome a mi, sería más propio".

Apenas me golpeó se sintió muy mal. Nunca lo había hecho antes en todos los años que llevábamos juntos.

Lo peor fue que yo sostenía a Kellan en mis brazos en ese momento.

Últimamente, cuando Jake se enojaba conmigo -, lo que solía ocurrir cada vez más seguido y por cualquier motivo desde que habíamos terminado nuestra relación-, solía gritarme cualquier tipo de barbaridad que me dejaba destruida emocionalmente y luego se iba de la casa dejándome a mi suerte.

La pérdida de respeto entre nosotros no había llegado jamás al punto de que nos golpeáramos, y aunque sabía que estaba arrepentido, ya no quería escuchar más su lastimero y últimamente repetido discurso de que "se había sobrepasado y que no volvería a suceder".

Ya no me importaba qué volvía a suceder y que no. Para mí, ya todo estaba roto entre nosotros a partir de ese momento. Además, había profundas razones en mí para que las situaciones de violencia me aterraran.

Tratando de no entrar en pánico y sin soltar a Kellan de mis brazos salí de la habitación y tomé las llaves de la casa que estaban sobre la mesa del comedor junto con mi celular, y me abalancé a la puerta, tratando de llegar a la calle lo antes posible.

Para mi sorpresa, Jake no hizo ningún intento por detenernos, simplemente me siguió hasta la sala y se derrumbó en el sillón, mientras yo me alejaba lo más rápido que podía de la casa.

Apenas estuve en la calle llamé al celular de mi amigo Emmett y su esposa Rosalie para que me buscaran.

Era sábado, y a menos que hubieran viajado, estarían en su casa a unas 20 cuadras de ahí.

Tuve suerte, ellos estaban en su auto de camino a mi casa para invitarme-secuestrarme junto con Kellan a una velada de pizzas y películas que habían organizado para esa noche en su casa.

Como últimamente los arranques de Jake eran seguidos, y a ellos no les caían muy en gracia: Jake solía dejarme sola casi todos los fines de semana sin decir a dónde iba, o a qué hora regresaría, ellos ya habían tomado el hábito de "secuestrarnos" para alguna divertida ocurrencia de sábado a la noche.

Emmett adoraba a Kellan de un modo avergonzante a veces, y Kellan se dejaba consentir y se prendía de su cuello como si fuera un pequeño mono en brazos de su papá gorila. Ellos no tenían hijos todavía, pero eran muy jóvenes. Rosalie tenía apenas 21 años y Emmett 24.

Nos habíamos conocido de casualidad, en medio de la calle, años atrás, una tarde cuando Kellan todavía era un bebe de pocos meses. Yo me paseaba con él en su carrito por la vereda de un parque luego de hacer algunas compras, estaba esperando que Jake me recogiera con la camioneta, pues vivíamos en las afueras, con su familia, en la zona de la playa.

Rosalie se me acercó y me pidió si podía sostener al niño en brazos un momento. Al principio me asusté un poco, lo confieso. Su pedido me resultó algo extraño, -muy extraño en realidad-, pero luego de conversar unos momentos con ella, resultó que habíamos estudiado en la misma universidad al otro extremo del país. Solo que ellos llegaron un año después que yo me fuera, y hasta teníamos varios conocidos en común.

Rosalie era maestra, pero no trabajaba, Emmett trabajaba en el Servicio Social de la ciudad desde hacia pocos meses, dirigiendo el departamento de violencia familiar. No conocían a casi nadie en la ciudad aún pues acababan de mudarse y comenzamos a visitarnos desde ese día.

Solía conversar mucho con Emmett sobre su trabajo. Mi licenciatura en psicología había quedado incompleta: abandoné a mitad de mi tesis de grado cuando quedé embarazada de Kellan, pero no había perdido mi vocación y aun amaba mi carrera.

Emmett se asustó al verme con un magullón en mi cara, y yo me apresuré a subir al auto y pedirle que nos alejáramos de allí antes de que preguntara nada.

Rosalie echaba chispas luego de saber lo que pasó, incapaz de quedarse sentada en el auto. Emmett tuvo que convencerla de que no ganaba nada con entrar a casa y romperle la mandíbula a Jake ahora, y yo intentaba no llorar, para no asustar a Kellan.

Salí de la casa sin agarrar ni siquiera mi cartera, así que una vez que llegamos a la casa de Emmett y les conté ahora con detalle todo lo que había sucedido, ellos decidieron intervenir.

Emmett quería asegurarse de todos los detalles para saber cómo intervenir sin embarrar las cosas, por si el asunto terminaba en los tribunales, así que mientras me interrogaba, Rosalie me preparó un cuarto en su casa para que pasáramos la noche allí.

Kellan, ajeno a lo que sucedía a su alrededor, se había instalado en el sillón frente al televisor a ver dibujos animados con un gran plato de galletas y un vaso de leche.

Su capacidad de superar las situaciones, y escucharlo reír a boca suelta, me arrancaron una sonrisa a mi pesar: en ese momento, Kellan, era la viva imagen de la esperanza que yo no lograba tener.

Eran cerca de las once de la noche cuando Emmett decidió ir con Jasper a casa. Lo había llamado para ponerlo al tanto de la situación y Jazz accedió a acompañarlo sin problemas.

Emmett no quería enfrentar a Jake solo. No porque tuviera algún tipo de temor -, físicamente estaba en total ventaja-, y sabía que si las cosas se descontrolaban, probablemente el que terminaría lamentando su suerte seria Jake. Pero convenía que hubiera un testigo de lo que Emmett encontrara al llegar, y un elemento neutral para cuando diera las indicaciones del caso.

Jasper era ideal, era el psicólogo que supervisaba los casos más difíciles en el centro de violencia familiar que dirigía Emmett. Había llegado a nuestra ciudad un año atrás junto con Alice, su esposa y mi antigua compañera de habitación de la universidad. Además, ya era - gracias al rotundo éxito del libro que publicitó la empresa de Alice cuando se conocieron- un renombrado escritor.

Llevábamos tiempo sin vernos por sus innumerables ocupaciones, pero solíamos reunirnos todos a almorzar juntos cada vez que podíamos.

Alice estaba de viaje por Europa por una semana más, su empresa de diseño, edición y marketing ahora estaba promocionando a una conocida escritora norteamericana, que había publicado el último tomo de su saga sobre vampiros adolescentes.

Jasper era muy respetado como profesional, tenía una especie de onda expansiva de tranquilidad cuando estaba en las entrevistas que hacía a la gente que se atendía con él se sintiese muy cómoda. Me pareció perfecta la idea de que fueran juntos.

El plan era principalmente hablar con Jake, darle la posibilidad de que explicara su comportamiento y luego ofrecerle ayuda terapéutica y apoyo para la obvia crisis que estaba presentando con nuestra separación.

Además, Emmett quería sacar mis papeles y los de Kellan de la casa, algunas ropas y cosas que Kellan necesitaba para su equipo de implante coclear como pilas, deshumidificador, etc.

Tardaron más de 4 horas en volver.

Rosalie se había disculpado conmigo y ya se había dormido cuando escuché el auto de Emmett entrando en el garaje. Eran más de las dos de la mañana. Yo esperaba despierta, mirando una vieja película en la tv.

Emmett parecía agotado cuando se dejó caer en una de las sillas en la mesa de la cocina. Me sorprendió.

Jasper -, me explicó-, se había ido a su casa directamente porque tenía entrevistas temprano al día siguiente, pero me había dejado algunas indicaciones para cumplir.

- Lo que nos encontramos fue terrible -. Dijo Emmett -. No puedo explicar a ciencia cierta qué fue lo que hizo Jake en este tiempo desde que saliste de la casa y nosotros llegamos pero estaba totalmente alterado y demacrado.

-¿Alterado? ¿En qué sentido? –pregunté, tratando de hacerme una imagen mental. Aunque una parte de mí estaba muy segura de lo que podrían haber visto.

- Lentificado en sus movimientos… como sin fuerzas... le dije que después de lo sucedido lo mejor sería que abandone la casa. No pueden estar juntos bajo el mismo techo teniendo a Kellan en medio, y exponiéndolo a que las cosas se descontrolen entre ustedes otra vez. Es evidente que la relación está rota, y no es saludable para ninguno de los tres que sigan conviviendo bajo el mismo techo.

Asentí. No podía ser más acertado en sus palabras.

-Le dije también que podía quedarse en la casa si no tenía dónde ir -, continuó Emmett –. y que Kellan y tú se quedarían en casa con nosotros un tiempo. Jake dijo que no, que lo correcto era que regresaras con Kellan y que él se fuera. Mañana por la noche puedes regresar si quieres, prometió que para las nueve de la noche ya habría sacado sus cosas.

Me pregunté a qué lugar pensaba irse. Todavía no había conseguido rentar un departamento. Imaginé que con alguno de sus amigos que no me dejaba conocer… Emmett me apretó la rodilla al decir esto, y se puso de pie para cargar un vaso con agua del fregadero.

Yo no salía de mi asombro. Finalmente todo estaba terminado.

-Jasper está seguro de que Jake tiene abstinencia de alguna cosa ¿sabes? –agregó Emmett como al pasar. No le respondí. No era algo de lo que estuviera dispuesta a hablar ahora.

- No sé si quieres hablar de ello, Bella, pero su conducta responde a la crisis típica de algún tipo de adicción. Veo cosas así a diario… -dijo, escrutando mi rostro al ver que no decía palabra-. No tiene que ser ahora por supuesto…

-Gracias… -dije, y Emmett me sonrió, haciendo que sus hoyuelos se marcaran en sus mejillas.

-Puedes quedarte más tiempo en casa si quieres-, ofreció –. No es necesario que vuelvas a tu casa mañana para estar sola si no te sientes con fuerzas. Sabes que eres como de la familia para Rosalie y para mí y no nos molestas para nada…

-Gracias otra vez… Emm, no sé qué haría sin ti a veces -. Dije, dejándome envolver ahora por uno de sus típicos abrazos de oso. Tenía mucho en qué pensar. No estaba segura de lo que quería hacer realmente.

-Por lo pronto es hora de dormir, pequeña... algunos de nosotros trabajamos…

Emmett me palmeó el hombro cariñosamente y me reí a mi pesar. Nos dirigimos abrazados escalera arriba.

Luego de besar mi frente, me dejó en la puerta de la habitación de huéspedes: mi habitación por el tiempo que yo necesitara. Volvió a decirme que no dudara en despertarlos si necesitaba algo antes de desaparecer por el pasillo.

Una vez que entré a la habitación me derrumbé en la cama, sin desvestirme siquiera.

Kellan dormía placidamente, y escuchar su acompasada respiración por un momento me devolvió la calma. Luego de acariciar su rostro y llenar su frente de besos me acurruqué junto a él y cerré los ojos.

...

La casa estaba extrañamente ordenada cuando Emmett nos llevó, pasadas las ocho de la noche al día siguiente.

Supuse que él tenía algo que ver en el asunto, pero internamente estaba agradecida de no tener que ordenar el caos que podría haber dejado Jake y revivir aquel momento horrible.

Había decidido que lo mejor era volver, y enfrentar en aquel mismo lugar lo que estaba sucediendo. Si me refugiaba en casa de mis amigos a la larga solo seria peor…

Jacob solo se había llevado su ropa y sus libros.

Llamó a Emmett para decirle que le agradecía lo que había hecho, y que me dijera que no me preocupara, que él estaba bien, y que me llamaría para ir a ver a Kellan al día siguiente.

También me avisó que había dejado su juego de llaves de la casa en un bol de cerámica, en la mesa del comedor. Aquello me sorprendió. Era evidente que ya no volvería.

Definitivamente solo quedábamos Kellan y yo ahora…

La casa se me antojó enorme aquella noche, y por primera vez en muchos años volví a sentirme completamente sola…

.

Tengo una tristeza infinita

que se queda sin palabras ya.

Tengo mil lágrimas que no quieren salir,

mil palabras que no quiero decirte,

son el enojo que me produce este dolor.

que otra vez me causas vos,

Tengo un hueco en el corazón tan grande

que se va llenando de silencio, de frío.

¡Que me duele tanto!

con un dolor tan conocido…

que tantas veces temí volver a sentir…

que ya no creo poder sobrevivirlo…

Y en esta noche helada, gris…

Tan sola esta mi casa, mi vida, mi alma.

¡Tan infinitamente solo esta mi corazón!

No veo más allá de mis ojos amor,

no siento nada, más allá de esta piel.

No espero nada, más allá de tu voz.

No quiero luz, quiero la luz de tus ojos,

Ya no quiero amor que no sea de tu corazón.

ni consuelo que no sea de tus palabras.

Y en medio de este silencio, amor

Te espero. Infinitamente, te espero. (1)

(Abril de 2007) (Bella)


(1) Este poema también me pertenece...


Espero que les vaya gustando la historia. Todas sus opiniones son bien recibidas!

Lakentsb.