Como siempre, gracias a mi beta-adicta por su entusiasmo y dedicacion…Gine.
Disclaimer: ya saben, los personajes no son míos... son de S Meyer, y solo los tomo prestados para contar esta historia, que absoluta y totalmente MÍA.
Capitulo 4
El milagro.
...
"… Me quedé tan solo
Como un caballo solo
Cuando en el pasto no hay noche ni día,
sino sal de invierno.
Me quedé
tan sin nadie, tan vacío
que lloraban las hojas,
las últimas,
y luego caían como lágrimas.
Nunca antes ni después
me quedé tan de repente solo…"
(Fragmento de "Olvidado en otoño", de Pablo Neruda. Estravagario)
(Bella)
Martes 16 de abril de 2007. 11 00 am. (Saliendo del juzgado...)
El aroma a café proveniente de un cyber-café me distrajo de mis pensamientos.
No sabia con exactitud cuánto había caminado desde que salí del edificio del juzgado. Me sentía cansada. No había probado bocado en toda la mañana, ni siquiera un vaso de agua desde que salí de casa presa de la angustia y desesperada por tener a Kellan de nuevo conmigo.
La idea de sentarme por unos minutos con un café caliente entre las manos y navegar sin rumbo en Internet me resultó casi placentera.
Mi cara no había mejorado mucho desde que salí a la calle, así que, con mi mejor expresión de "aquí no pasa nada" me acerqué al mostrador y pedí un café y una máquina para navegar.
La chica que me extendió el vaso de café ni siquiera me miró.
-"Once"- murmuró. Y me dirigí sigilosa hacia a la pequeña mesa en un rincón, que tenía un gran "11" pegado en la PC.
No tenía Internet en casa y me conectaba realmente poco. Mi MSN tenía varios contactos si, pero generalmente solo chateaba con mi amiga Alice "la andariega" que después de vivir con Jasper un año en mi misma ciudad, había vuelto a mudarse dos meses atrás.
Por razones que nunca comprendí del todo, ella cerró las oficinas de su agencia de diseño gráfico publicitario, y ahora trabajaba directamente desde su casa.
"O desde cualquier lugar que su casa- pc- notebook-modem pudiera estar conectado".
Por un lado me parecía comprensible: Alice había logrado un éxito enorme y tenía una trayectoria brillante. El éxito logrado en pocos años le había garantizado clientes que se contactarían con ella aunque fuera directamente por su Web.
Era debido a ello "y para mi gran alegría" que Alice estaba casi todo el tiempo online.
Tendría una charla trivial con ella, ni en sueños conectaría la web-cam hoy.
No, no tenía intenciones de que Alice notara cómo habían empeorado las cosas con Jake desde que ellos se habían mudado de aquí. Mucho menos tenia ánimos deleer "no de oír" una diatriba sobre mi deplorable estado de abandono personal.
"Término con el que ella se refería a mi constante falta de maquillaje y mi habitual obsesión por los jeans holgados y las camisetas".
Mientras los muñecos del MSN giraban en la pantalla, mi mente intentaba encontrar alguna imagen o recuerdo lo suficientemente feliz como para contrarrestar las sombras que me rodeaban.
Era una estrategia algo infantil que había aprendido de un profesor en el instituto: él solía decirnos que tuviéramos una vida que valiera la pena, y con una gran colección de recuerdos felices, para poder evocarlos en los días negros y sobrevivirlos. Era algo a lo que solía aferrarme.
El problema era que yo no recordaba haber vivido un día tan nefasto como el de hoy, ni haberme sentido tan desgarrada y angustiada como ahora.
Ningún recuerdo "feliz" que pudiera tener parecía ser capaz de contrarrestarlo.
Aun así, mi mente seguía saltando a través de cantidad de recuerdos. Aunque eran de malos días, todos y por lejos, eran infinitamente mejores que el de hoy.
Me estaba dando cuenta también que en los últimos años no había tenido realmente muchos momentos felices. Todo lo que venia a mi mente se podía clasificar como positivo solamente en comparación a lo que estaba pasándome ahora.
Incluso las enfermedades de Kellan desde que nació, y la noticia de su diagnostico de hipoacusia neurosensorial bilateral profunda, no habían sido momentos tan malos en comparación…
Me di por vencida, definitivamente incapaz de encontrar en mi memoria algún momento tan feliz que borrara el dolor, aunque fuera unos segundos.
¿O es que no tenía realmente ningún recuerdo de esa magnitud? ¿Había olvidado ser feliz, o realmente nunca lo había sido?
Entonces, desde el fondo de mi memoria y muy lentamente, dos imágenes lejanas y borrosas aparecieron llenando mi cabeza.
La primera era casi una postal:
"Un hombre cabizbajo, con las manos en los bolsillos, parado en medio de un sendero en la noche, y una mujer pequeña en comparación a su altura, alejándose de él con lágrimas en los ojos".
Lo siguiente que supe y con toda certeza, fue que en todo caso éste, el de hoy, era el segundo peor día de mi vida. Sí, ya había tenido otro antes... pero mucho antes... si, unos 9 años atrás...
Unidos a esa imagen, una multitud de recuerdos gastados y descoloridos empezaron a surgir en mi mente como una avalancha, y de a poco todo fue tomando una claridad asombrosa:
El peor día de mi vida, -o al menos el primero-, había sido exactamente 9 años atrás: La mañana en que desperté luego de perder a Edward.
La otra imagen, era la de un rostro, uno en el que me había negado a pensar por demasiado tiempo:
Edward.
Él era también, y por mucho, mi recuerdo mas feliz.
…
Los muñequitos del MSN se detuvieron en ese momento abriendo mi ventana de contactos conectados.
Antes de que pudiera reaccionar, un nombre solicitando ser agregado llamó mi atención y me quitó la respiración... estuve suspendida, incapaz de respirar o moverme hasta que el vaso de café quemó mi mano.
Mis ojos seguían clavados, totalmente abiertos e incrédulos, en el nombre que titilaba en la pantalla: "ea _masen hotmail . com desea conversar con ud."
El recuadro titilaba aguardando confirmación.
¡Reacciona Bellaaa!
Me obligue a arrastrar el Mouse torpemente hasta la pestaña aceptar haciendo click mientras sentía mi corazon retumbando en mis oidos.
Lo que no esperaba, fue lo que sucedió después de que el MSN anunciara que Edward Masen había sido agregado exitosamente a mi lista de contactos.
-holaaaaaaaaa!
Unas letras rojas inclinadas llenaron mi pantalla desde una ventanita que titiló nuevamente ante mis ojos, y por primera vez en años, vi el rostro de mi Edward en una fotografía.
Mis ojos se llenaron instantáneamente de lagrimas al contemplar las lineas de su rostro, aquella expresión apagada y triste en sus esmeraldas y los rastros del paso de los años en su rostro, tan hermoso como podia recordar…
No había cambiado mucho desde la última vez que nos vimos y me dio pena pensar en cuánto había cambiado yo.
Mis manos temblaban tanto que no podía teclear una respuesta. Con un esfuerzo casi sobrehumano logré responder:
-Holaaa. No puedo creer…
-hace mucho que te estoy buscando - volvió a titilar la pantalla antes de que pudiera terminar de escribir.
- la verdad es que yo también. Hace un par de años por lo menos… -admití entonces, mientras mi corazón se desbocaba.
-¿Cómo estás, mi hermosa Bella?
Las lágrimas cayeron sin control al leer el habitual saludo que él tenía siempre para mí. Si supiera cómo estaba…
No quería mentirle, pero ¿cómo podía decirle? Cómo podría contarle siquiera del caos que era mi vida ahora, justo hoy...,
La vida de su brillante Bella, esa Bella que él quiso fuera feliz, aunque no estuviera conmigo...Una Bella que ya no existía…
-Acá estamos… tecleé. Tratando de controlar mi respiración -¿Vos?
Ahgrr, ¡qué impersonal, qué estupidez! Bella, llevas años esperando este momento para ser tan fría y ridícula en una conversación!- me reprendí, pegándome internamente por mi torpe estupidez.
-Feliz de encontrarte al fin. ¿Qué fue de tu vida estos años?
Y casi podía imaginármelo: apenas sentado al borde de la silla y con esa sonrisa de oreja a oreja surcando su hermoso rostro…
¿De verdad el quería saber?
-Yo estoy en mi trabajo ahora. Me casé, tengo dos hijos.
Las líneas seguían apareciendo en la pantalla sin darme tiempo a pensar algo coherente que contestar. Y la alegría que había logrado reunir en el último minuto se desmoronaba de nuevo al leer aquellas palabras sin que comprendiera exactamente por que...
¡Que ridícula Bella! Tú te casaste, tienes un hijo… ¿por qué él no habría de hacerlo?
- También… tuve un nene y me casé. –escribi, respirando profundamente, tratando de apartar de mi mente esa profunda sensación de ¿desilusion? -En ese orden, -le aclaré). -Se llama Kellan y tiene 3 años y medio. Este año cumple los 4.
- Éstos son los míos. Gianna de dos y medio y Alan de 2 meses.
Entonces la pantalla se abrió, mostrando un bebe pequeño de apenas unos meses envuelto en una manta celeste y en brazos de una mujer a la que no se le veía el rostro porque estaba cortado.
En la otra estaba una hermosa niña de grandes ojos verdes paseando con él, montados en un caballo blanco moteado, con un paisaje de atardecer de fondo.
Eran tan hermosos como él.
No pude evitar emocionarme al verlo con aquella expresión tan protectora y orgullosa en su rostro contemplando a la pequeña que tomaba las riendas e imaginándolo como padre.
Había evitado esa imagen por mucho tiempo. Desde el día en que Kellan nació.
- ¡Qué hermosos hijos! Te felicito –. Teclee, agradeciendo que no pudiera verme llorar ni morderme los labios… -yo no tengo fotos de Kellan aquí, estoy en un cyber ahora - .Expliqué, tratando de secar las lágrimas que seguian cayendo sin control con el puño de mi chaqueta.
-Yo siempre estoy acá, así que otro día que pases puedes mostrármelo. Seguro es tan lindo como su mamá. Ahora, Bella, antes de que ocurra un cataclismo, ¡Por Favor! dame ¡Ya mismo! un teléfono donde llamarte y anota estos.
No pude evitar una sonrisa ante su forma, aun tan ansiosa e imperativa…
Dos números aparecieron en la pantalla mientras yo tecleaba el número de mi celular sin creer todavía del todo que estábamos comunicándonos…
La sola idea de escuchar su voz después de tanto tiempo simplemente hizo estragos en mi pobre estómago.
-Bella, tengo que irme ahora. ¿Me escribes unas líneas contándome de ti por favor? De verdad quiero saber cómo estás…
-Te escribo. Lo prometo -. Escribí, pero su saludo ya había aparecido en el pequeño recuadro, dejándome de nuevo sin respiración:
-Estoy feliz de tenerte a la vista de nuevo ¿sabes? Te he extrañado. Hasta pronto mi hermosa Bella.
"ea_ masen hotmail . com , se desconectó."
Me quede tildada unos instantes tratando de comprender, de asimilar lo que una parte de mi mente gritaba era surreal, una loca ilusión de mi mente desesperada por el dolor…
Edward… Edward apareció después de….¡Dios mío Edward!
Mis manos torpes fueron hasta mi celular donde en algún momento había guardado sus números y mis ojos se detuvieron allí… aun sopesando todo aquello hasta que recordé que tenía que escribirle y con resolucion abrí mi bandeja de entrada para encontrarme también alli con un breve email de Edward de la misma dirección, fechado unos pocos dias atrás, que decía solamente:
HOLA: SOY EDWARD Y HACE MUCHO QUE TE ESTOY BUSCANDO.
Mi corazón se encogió.
Eran las mismas palabras que yo había escrito mil veces en todos los mensajes que mandé en mi búsqueda fallida de él y que no llegaron nunca a ninguna parte… Esa que había comenzado luego de mi "visión", y que había abandonado al poco tiempo, un poco por razones de conciencia, y luego porque acabé convenciéndome de que era una completa estupidez.
Apreté responder y comencé a escribir un email con un breve resumen de mi vida para Edward desde la última vez que nos habíamos visto. Tratando de no sonar tan triste, trágica y fracasada como me sentía en ese momento.
Después de escribir unas diez líneas y apretar Enviar, toda la fuerza y la felicidad que había logrado juntar en los últimos 20 minutos desaparecieron de nuevo y la oscuridad volvió con todas sus fuerzas…
Pagué mecánicamente el café y la máquina, y salí del local hacia la vereda.
...
Volví a casa.
Ya era más del medio día cuando llegué y me encontré abriendo la puerta de entrada sin recordar absolutamente nada del trayecto desde que estaba en la vereda del cyber hasta llegar allí.
El frío de mi desolada casa vacía me trajo a la realidad.
Dejé mis llaves y la bolsa sobre la mesa. La casa estaba oscura y con las cortinas cerradas. Los adornos de la repisa seguro tendrían polvo. Me estaba volviendo decadente, inerte, pero en ese momento no tenía fuerzas para cambiar nada.
Me arrastré al único y enorme dormitorio que compartía con Kellan y me derrumbé en su cama, aspirando su pequeña almohada, y abrazando su pato amarillo preferido.
En mi PC, eternamente encendida sobre el escritorio a un costado de la habitación, Coldplay sonaba a volumen bajo en el reproductor.
La soledad me perforó el corazón.
Me sentía extrañamente abrumada, cansada. Como si sobre mis hombros estuviera el peso del mundo. Mi vida no podría estar peor. No, nada de lo que sucediera en ella seria lo suficientemente bueno como para remontarla.
Ni siquiera Edward…
Cerré los ojos apretándolos con fuerza con mi mano, intentando no pensar por un rato. Ya eran las dos de la tarde en el reloj de la pared y quizá con un poco de suerte dormiría un poco.
En eso estaba cuando el batifondo del rington para llamadas desconocidas de mi Nokia me sobresaltó.
Me incorporé en la cama sin saber que hacer…
Tenía miedo de atender.
De un tiempo a esta parte, las llamadas con ID desconocida generalmente eran de Lauren o de Jake, y solamente me amargaban la vida. Pero tal vez era Jake, y tendría noticias de mi bebe.
Temerosa tomé el aparato en mis manos y pulse el altavoz, carraspeé esperando que hablen, pero nada sucedió...
Con voz insegura pregunte:
-¿Hola?
- ¿Bella? ¿Eres tú? ¿Mi Bella?
Una voz lejana algo entrecortada por la estática acarició mis oídos y mi corazón reconoció aquella cadencia unica mucho antes que mi cerebro...
- ¿E… Ed…Edward? - pregunté, sin podérmelo creer...
- Bella…-susurro aquella tonalidad unica, despertando mi piel muerta- no debería llamarte pero no pude contenerme, después de leer tu mail yo… yo no puedo creer lo que estás pasando… yo esperaba que estuvieras feliz y… Bella, yo… yo… ¡lo lamento tanto! Quisiera ayudarte Bella.
Su voz, su desesperación, su anhelo… Todo estaba ahí y era… demasiado…
Casi no me importaba lo que estuviera diciendo en realidad. El solo hecho poder escuchar su voz… siempre tenía un efecto tan tranquilizante en mí que era suficiente….
Pero cada palabra que Edward decía era también una caricia para mi corazón roto y yo quería guardarla, grabarla para siempre…
-Estoy bien Edward. Las cosas no están tan mal como se leen. Pasará ¿recuerdas? Y voy a sobrevivir a esto también -, dije, tratando de sonar segura - Hoy es…solo un mal día nada más… pero pasará pronto…
No quería mentirle, y me encontré haciendolo…No sé bien por que… Tal vez porque quería evitar que Edward sufriera con mi desdicha.
De alguna manera también mi mente era conciente de que ni siquiera sabía con exactitud dónde estaba él ahora…. Cuán lejos o cuan cerca estaba de mí, y tambien dudaba que pudiera hacer algo por mí si no estaba aquí conmigo.
Y no había manera de que eso sucediera ya… las cosas eran totalmente distintas ahora... demasiado.
-Quiero ayudarte Bella, quisiera poder estar contigo ahí, ahora… a tu lado, pasando por esto juntos… yo… me gustaría…¡Dios! … quisiera poder encontrar a Kellan y llevártelo yo mismo... Bella…Yo… estoy algo… desesperado ¿sabes? Y no encuentro la manera de hacer algo por ti para que las cosas sean más fáciles…
Casi podía verlo, apretando el celular en su mano delgada y pálida, paseando por el cuarto con desesperación y pasando sus dedos por el cabello una y otra vez mientras hablaba. Cerré los ojos, tomando aire e intentando calmar todo lo que sus palabras despertaban en mi… apartando de mi mente la idea de que realmente estuviera conmigo ahora, en esta casa horrible y desolada…
-Ya lo estas haciendo Edward…-murmuré- no podrías imaginarte cuánto estás haciendo ya -. Era apenas conciente de que mi corazón revivía con solo escucharlo hablar-. Yo nunca pensé volver a oírte...- admití, sintiendo como mi voz se quebraba.
Mis lágrimas comenzaron a rodar mientras desesperadamente luchaba por mantener mi respiración a raya...
-Haz de cuenta que estoy ahí, contigo Bella. Mi corazón está contigo ahora aunque yo no pueda hacerlo. No lo olvides-.
La intensidad de sus expresiones, y aquel tono tan desesperado en su voz me estaban atravesando de una manera que no podía explicar.
- Lo sé Edward, pero no debes ocuparte así de mí. No puedes…Tienes una familia ahora…ellos te necesitan entero y… -dije, recordando las imágenes que había visto recientemente de sus hijos y aquella mujer sin rostro...
Recordando lo que éramos ahora, después de tantas cosas y tanto tiempo... apenas unos extraños... ya no tenia sentido que me dijera esas cosas.
- Bella - me interrumpió con desicion-. Yo solo te llamé para decirte una cosa Bella…y es ésta: estoy aquí para ti,cuando quieras, a la hora que sea. Para lo que sea.Siempre voy a estar para ti.Quiero que recuerdes esto Bella.No estás solaen el mundo. Ya no. Desde hoy ya no estás sola en el mundo porque me tienes a mí,aunque no sea de la forma en que quisiera…
La convicción que dominaba su voz se apagó en las últimas palabras y pude sentir cómo se quebraba, y todo su deseo, su frustración y su impotencia detrás lo que decía…
- Gracias Edward… - apenas musite.
No podía parar de llorar ahora. Aquella admisión casi inconsciente me había revuelto de un modo inexplicable.
- Tengo que irme Bella, prométeme que te cuidaras y…
- ¿Que no haré ninguna estupidez? – casi me reí entre lagrimas mientras completaba mecánicamente aquella habitual recomendación de despedida antes de que la dijera…
- No, no es eso… -dijo, con suavidad, luego de un breve suspiro. -prométeme que comerás algo… tienes que estar fuerte para Kellan. Él te necesita. Promételo Bella.
- Si Edward, lo haré. Ninguna estupidez… y comida.-afirme.
- Te quiero Bella. Siempre.
La comunicación se cortó. Y yo quedé con la boca abierta. No había probado bocado desde el domingo y no podía creer que Edward aun recordara mi estupidez de no comer por angustia.
Cerré los ojos, dejándome caer sobre la cama nuevamente y repitiéndome una vez más cada una de las palabras más dulces que había escuchado en mucho, pero mucho tiempo…
"Quiero que recuerdes esto Bella. No estás sola en el mundo. Ya no. Desde hoy ya no estás sola en el mundo porque me tienes a mí".
La voz de Edward resonaba en mis oídos todavía, llenándome de aquella sensación inexplicable que siempre tenía sobre mi… y que hace rato no experimentaba: Paz.
Pude sentir entonces en mi pecho los latidos frenéticos, casi dolorosos de mi corazón, acompañados ahora de una nueva calidez. Estaba sucediendo algo en mi interior, algo que no lograba comprender.
Podía sentir como poco a poco me iba resquebrajando, e iba tomando conciencia…
…Conciencia de que tenía frío.
…Conciencia de que mi estómago crujía de hambre.
…Conciencia de un dolor profundo en mi pecho que ahora iba subiendo por mi garganta…
Y lloré.
Fueron horas.
Lloré por todo.
Lloré por mí.
Lloré por la vida miserable que tenía y nunca quise, y que sin embargo yo misma construí cometiendo error tras error.
Lloré por el dolor de Kellan -, ese que veía en lo profundo de sus ojitos cafés cuando venía Jake a buscarlo y él quería llevarme hasta el auto sin entender por qué yo ya no podía subirme para ir a pasear con ellos. O por qué Jake ya no entraba a la casa en que vivíamos ahora, ni podía jugar con él en su cuarto antes de dormirse en las noches...
Lloré por Jake y lo que habíamos tenido, y ahora estaba tan empecinado en exterminar.
Y lloré por Edward.
Lloré por todas las cosas que no llegué a decirle nunca.
Por haberlo encontrado ahora: demasiado tarde.
Lloré por su voz, porquesu voz fue el milagro que me devolvió la noción de mí misma y de que aun estaba viva.
Lloré por la injusticia…
Por lo injusto que seguía siendo tener que encontrarnos ahora…
Ahora que ya no tenía sentido: si nunca nos veríamos la cara.
Ahora que él estaba casado.
Ahora que yo no era ni la sombra de su hermosa Bella…
Y por fin, después de vaciar el dolor de meses de mi corazón… tal vez el dolor de años. Después de mucho, mucho tiempo, dormí sin malos sueños.
Nota:
¡Gracias por leer! y por los hermosos rv que me han dejado. De verdad que tocan mi corazón, y mientras pueda voy a seguir respondiendo a cada una
Y es verdad... completamente... en esta historia hay mucho sentimiento de mi parte puesto, no solo mis poesías... y me alegro que puedan verlo. Lakentsb
