Disclaimer:

Ni los personajes, ni los caracteres de la historia me pertenecen. Son de S Meyer. Solo me atribuyo la trama de esta historia, que en muchos sentidos realmente es MIA.


Hola chicas, pido disculpas por la demora, aquí les dejo el siguiente capitulo de este fic tan especial para mi, a ver si este año lo terminamos!

Gracias Ginegine por betear y sufrir conmigo en cada línea…

Gracias a todas las lectoras nuevas que se están sumando con sus alertas, y por dejarme sus rev, y tambien a las que leyeron mi nota y se pasaron gentilmente por el contest para votar por

EL ANGEL Y EL SALVADOR,

Gracias a ustedes y su voto logro pasar a la ETAPA FINAL!

Esta semana serán las votaciones finales, las mantendré al tanto para que puedan seguir apoyando el OS y llegue a algún lugar cercano a los primeros puestos. Tal vez hasta gane un premio…

Hay muchísimas buenas historias, eran 64 OS en el contest y El ángel quedó entre los 21 finalistas… ya es mucho decir para una autora desconocida como yo… asi que, si llega a mas, ya seria un regalo enorme, pero solo depende de ustedes, las que leen y les gusta, que lo hagan saber con su voto…

Gracias por leer

Lakentsb.


Capitulo 5

Conversación pendiente.

Bella POV

Unos golpes en mi ventana me hicieron saltar de la cama.

Me había quedado profundamente dormida luego de llorar por horas. Mi reloj marcaba unos minutos más de las 9 de la mañana y al intentar incorporarme noté que estaba completamente mareada y débil, al final no había comido nada en días.

Reconocí la voz atronadora de Emmett dando gritos desde la vereda, alternando con fuertes golpes en la ventana:

-¡Bella!… ¿Bella?... ¿Estas ahí?

Los sonidos de los golpes estaban resquebrajando mis oídos. Mi cabeza iba a estallar.

-Emmett, ya voy…ya te oí -. Respondí, pero mi voz no pasó de un murmullo. Intenté, otra vez, sin éxito salir de la cama.

-¡Vamos Bella! ¡Abre la maldita puerta o la tiraré abajo!

Mi celular sonó sobre la cama. Era Emmett, su voz totalmente alterada a causa de la desesperación.

- ¿Bella, dónde diablos estás? ¡Por Dios!

- Ya te oí, Emmett, ya voy… deja de demoler mi casa… -susurré, lo más claro que pude y me arrastré a la puerta, con mucho esfuerzo quité las llaves y desaparecí lo más rápido que pude en el baño.

Mi estado era deplorable.

Mientras me arreglaba un poco el pelo y lavaba mi cara, ignorando la deteriorada imagen que me devolvía el espejo, oí que Emmett abría las persianas y luego revolvía en mi cocina.

- ¿Qué haces? – Pregunté, luego de observar por un momento cómo se desenvolvía en ella con total tranquilidad.

- Preparo café. Traje tus masas preferidas. Vine a desayunar contigo –. Dijo, volviéndose con una sonrisa de oreja a oreja, y mostrándome un paquete con el envoltorio de mi pastelería favorita.

-¿No deberías estar trabajando?

- Estoy trabajando, Bella –, resopló -.Y tenemos una larga conversación por delante.

Abrí los ojos como platos mientras me sentaba a la mesa. Emmett cambió repentinamente su expresión:

-Bella ¿Cómo pudiste? ¿Cómo fuiste capaz de no avisarnos sobre Kellan?

Era eso. Diablos… no me iba a gustar nada esta conversación…

-Yo… no lo sé. Supongo que… no he actuado muy coherente estos días –, me excusé, sabiendo lo patético que sonaba -. Además, no hubieras podido hacer nada.

- ¡¿Cómo que no, Bella? Hubiéramos podido "Acompañarte". ¡¿Cómo has podido atravesar todo esto tú sola? Bella…

Su voz se suavizó al final, y supe que detrás del reproche prevalecía ese instinto de oso protector que Emmett tenía hacia Kellan y hacia mí, desde que nos conocimos.

-¿Y tú, cómo lo supiste? No le he dicho nada a Alice, a nadie que conozcas en realidad…

-¿Te olvidas de dónde trabajo? – negó con la cabeza -. Además, sigo tu caso desde aquella noche, Bella, y el que no pueda intervenir por "cuestiones éticas", no me impide "echar un ojo" a tus asuntos de vez en cuando. De todos modos esta mañana tu abogada en el juzgado de familia llamó al centro pidiendo que algún asistente social te visitara como apoyo terapéutico, por procedimiento. Como no entendí de qué rayos hablaba y era sobre ti le pedí detalles. Casi me da un síncope cuando supe lo de la denuncia, y que todavía no tenían ninguna noticia de Kellan.

Rompí en llanto y Emmett rodeó la mesa rápidamente y me estrechó entre sus brazos.

- Sssshhhh Bella, mi pequeña… resolveremos esto, ya verás –, me consoló-.Y por lo que creo, las cosas solo están empeorando para Jake. Está actuando como un loco.

Asentí, tratando de consolarme. El aroma a café recién hecho hizo que mi estómago crujiera de forma estruendosa y Emmett estalló en carcajadas. Parecía que tenía un tiranosaurio en mi barriga.

-Bella ¡por Dios! ¿Hace cuánto que no comes? –preguntó entre risas.

-¿Tengo que contestar? –su rostro de volvió serio de repente.

- Mejor no, o también tendré que ponerte un acompañante terapéutico full time, como a las pacientes con trastornos de alimentación.

- ¡Oh no, no! –Me burlé, exagerando y tratando de quitarle gravedad al asunto- moriría si tengo a alguien contando cuantos ravioles como o siguiéndome al baño y escuchando del otro lado de la puerta todo lo que hago!

Ataqué la bandeja de masas sin vergüenza. Realmente no tenía conciencia de que estaba tan famélica.

-Bueno Bella, ahora que ya hemos tenido el "momento social de la entrevista" -, bromeó Emmett unos minutos después -. Tú sabes, ya hemos reído un poco, y ahora ya tienes algo en el estómago… tenemos que entrar en tema.

Asentí, sabiendo que no había venido solo con la excusa de un desayuno de compañía por mi mal momento.

-Hay algo sobre lo que no me has contado, Bella, y tienes que decirme la verdad -. Dijo, escrutándome con su seriedad característica cuando se trataba de asuntos de trabajo.

-No entiendo.

- Hablo de la noche que Jake te golpeó. Y de lo que vimos Jasper y yo en tu casa cuando fuimos a verlo.

- ¿A qué te refieres?

Me moví incomoda en la silla, definitivamente la conversación seria desagradable y no había nada que hacer por el momento para seguir evitando "aquello". Emmett resopló molesto.

- Jake estaba drogado hasta la inconsciencia cuando llegamos Bella. Estaba en un limbo de estupidez por ingesta de alcohol y marihuana. Ni siquiera se molestó en ocultar las evidencias antes de abrir la puerta cuando llegamos.

Me quedé con la boca abierta.

Finalmente Jake había sido tan estúpido.

No supe qué decir.

-Tuvimos que darle algo para "aclararlo". Ya sabes, Jasper es muy bueno para manejar esas cosas. Él no regresó conmigo porque se quedó acompañándolo el resto de la noche, y también estuvo con él parte del día siguiente. Jake estaba arrepentido de golpearte Bella, pero en ningún momento, a lo largo de la extensa entrevista que tuvimos esa noche y después, en los dos días sucesivos que Jasper estuvo siguiéndolo, expresó que drogarse fuera un problema para él. Y créeme que lo es, Bella.

- Lo sé-, admití - oí mil veces su maldito discurso sobre los "beneficios" del fumar marihuana.

- ¿Desde cuándo lo sabes?

- Hace demasiado tiempo… desde la noche de la fiesta en que Kellan cumplió los dos años. Vivíamos en la playa en esa época, en la casa que fuera de los abuelos de Jake. Kellan ya dormía y yo no encontraba a Jake en ninguna parte después de una conversación algo complicada que habíamos tenido. Supuse que había bajado a caminar a la playa y fui a buscarlo hasta allí. Lo vi fumando de lejos, el disimuló cuando me oyó llegar. De todas maneras en ese momento yo pensé que era tabaco... creo que soy algo estúpida para algunas cosas…

- Yo prefiero inocente –. Me palmeó Emmett, con una sonrisa de comprensión.

- El caso es que lo increpé por ser tan ridículo de ocultarme las cosas como si yo fuera una niña, y que podía haberme dicho que había empezado a fumar de nuevo. Cuando nos conocimos Jake fumaba, pero lo dejó porque yo no soportaba el olor. Nunca se lo pedí, pero él sabía que me traía malos recuerdos de Charlie, mi padre, en fin… discutimos porque él seguía negándomelo. Me tomaba por estúpida y eso me enfurecía, hasta que le restregué su propia mano en la nariz y le dije

"– ¿y este olor es de tocar la arena verdad? ¡Diablos, Jake! ¡No ayuda en nada que me tomes por idiota!"

Terminó admitiendo que era cierto, que sabía que era una estupidez negármelo y luego dijo que ya era hora de que supiera la verdad acerca "de todo". No supe de qué hablaba, entonces me contó.

-Entiendo. Asintió Emmett.

-¿Te imaginas? Mis años de práctica en clínica de adicciones de la facultad me vinieron a la mente cuando lo escuché. Me sentí morir cuando dijo que "se sentía más libre ahora que me lo había contado porque ya no tendría que ocultarse para hacerlo". Me di cuenta de que Jake estaba a años luz de verlo como un problema o como algo que cambiar. Le pregunté cuanto tiempo llevaba haciéndolo y me dijo que solo lo había dejado por unos dos años, el tiempo que estuvo lejos de la playa: que fue cuando nos conocimos y los meses antes de que naciera Kellan. Que era una costumbre que tenía con sus primos desde los 16 años, y que cuando volvimos a vivir allí a la playa cerca de ellos, la había retomado.

- ¿Alguna vez te obligó a hacerlo? Sabes que a veces…

- No, no, yo ni siquiera puedo tener un cigarrillo común cerca. Llegó a decirme alguna que otra vez que le hubiera gustado que "lo comprenda", y que" compartiera eso con él". Que yo vivía en un frasco y no sabía nada de cómo era la vida en realidad… pero nunca me obligó a fumar. Pero después de esa conversación tuve que aguantarme estar en alguna fogata en la playa, en ronda con sus primos, eso si, viéndolos pasarse el maldito cigarro sin poder irme ni quejarme, pero…

- ¿Qué hay sobre Kellan? Quiero decir, ¿lo hacía estando con él?

- Bueno, yo no dejé que estuviera mucho tiempo solo con Kellan desde que lo supe, pero no pude evitar que algunas veces se lo llevara en el auto y volviera en estado deplorable. Kellan llegaba alterado algunas veces y yo me enojaba, pero esa noche en la playa, cuando Jake se dio cuenta que yo no lo tomaba tan ligeramente, me hizo jurar que no le diría nada a nadie, o me tendría que ir de la casa sin Kellan y con lo que tuviera puesto encima en ese momento solamente.

- ¿Por qué no lo dejaste Bella? ¿Por qué nunca nos dijiste nada? Te hubiésemos ayudado.

- Supongo que tuve miedo. Aunque conocía mis derechos ya, y sabía que no podría echarme de la casa así como así. ¿Te acuerdas que te lo pregunté?

- Si, lo recuerdo. Pero me dijiste que estabas ayudando a una amiga… ¿sabes que todo eso es muy peligroso para Kellan verdad? ¿Lo que implicaría que en el futuro Kellan tomara ese habito con las dificultades que él ya tiene de por si?

- Si, Emmett. Se lo dije miles de veces. Jake solo me replicaba que "seria lo mas hermoso del mundo si Kellan algún día decidía acompañarlo con eso y si podían compartirlo."

- Bella ¿te oyes?

No iba a admitir que la sola idea me daba nauseas, que también me daba terror pensar en un futuro así para mi hijo… aunque fuera consciente que últimamente fumar marihuana era una costumbre social bastante arraigada, y que tal vez cuando Kellan fuese un adulto, se considerara parte de lo normal… pero no podía ser ciega y negar el lado oscuro y negativo de todo eso…

- Emmett, Jake es temperamental desde que lo conozco –, expliqué -. Pero nunca fue violento. Eso es cosa del último tiempo. Esta más irracional, y reacciona impulsivamente de un momento a otro, pero solíamos tener conversaciones inteligentes ¿sabes? Aunque hace tiempo que ya no es así –. Admití con pesar

- Supongo que sus neuronas han comenzado a "quemarse" con el tiempo… pero sé que él no haría fumar a Kellan ahora, ¡solo tiene 3 años y medio!

- Es peligroso Bella. Jake necesita tratamiento. No quiero saber que más me has ocultado...

- Bueno… ¿que quiso estrangularme hace poco una noche que trajo a Kellan descalzo y le pedí que fuera por los zapatos?…

La cara de Emmett se transformó.

-Pero alcancé a patear el portón antes de que me hiciera daño y le pegó en la cara, casi le rompo la nariz…- sonreí, recordando su expresión en aquel momento.

- Dime que Kellan no estaba en tus brazos… -masculló.

- Acababa de dármelo…

Vi como los músculos de Emmett se tensaban bajo su camisa. Realmente agradecía que Jake estuviera tan lejos, no estaba segura de que Emmett se contuviera si lo tenía en ese momento frente a él.

- ¿Sabes Bella? Si hubieras dicho una sola de todas estas cosas en tu denuncia ayer, Jake ya tendría como mínimo una orden de restricción sobre ti y Kellan.

- Lo sé, pero si no lo hice fue por Kellan. Él ama a Jake desesperadamente, no podría separarlos sin lastimarlo, Emmett. No puedo partir el corazón de mi hijo de esa manera. Él ya está sufriendo demasiado con todo esto… tener que irse de la casa sin mí, ver que su padre lo trae y se va... que ya no juega con él en su cama en las noches antes de que se duerma… que ya no esta en las mañanas cuando despierta… su mundo está de cabeza, y no hay muchas formas explicárselo. El que sea sordo y todavía no sepa hablar lo hace todo mucho mas difícil para él… yo, no soy capaz... yo solamente quisiera que Jake lo entendiera, y que cambiara… por él mismo ¿sabes?, por su propio bien… sé que en el fondo Jake no es mal tipo.

Quise ayudarlo todo este tiempo, le di mi apoyo sin juzgarlo, pero no pude ceder ¿sabes? Hay cosas que no son negociables y tuve que elegir.

Kellan me necesita, él tiene toda una difícil vida por delante... yo solo quiero que deje de pelear conmigo por quitármelo Emmett, que podamos seguir la vida en paz... como adultos.

-Bueno. De eso precisamente quería hablarte. ¿Sabes que si lo denuncias por adicción a las drogas probablemente las cosas solo empeorarían más?

- ¿Eh?

- Sí. Nuestras leyes son algo retorcidas. Todo un asco te diré. Es muy probable que lo declaren enfermo, hasta incapaz, si lo hicieras… y si eso sucediera, tú tendrías que mantenerlo a él. Tendrías la custodia absoluta de Kellan, eso sí. Pero también tendrías que pasarle una manutención económica a Jake.

- No puedo creerlo.

- Es un riesgo. Pero por otro lado, si comentaras tu "preocupación al respecto" con tu asesora, en la defensoría de la mujer y el niño, harías que lo citen para una evaluación psicológica y de esa manera descarten riesgos. La jueza que intervenga tomará medidas cautelares seguramente.

- ¿Qué tipo de medidas?

- Los enviarán a terapia, a ti y a Jake, él además tendrá que hacer un tratamiento de desintoxicación por su adicción, y le restringirán los horarios de visitas o pedirán visitas supervisadas hasta que consideren que el ambiente es sano para Kellan.

-Eso me parece razonable. De otra manera lo vería como jugar sucio, sería sacar los trapos sucios de Jake.

-¿Te parece que él juega limpio, Bella? ¡Vamos! Lo llamé como quince veces antes de venir hacia acá. Nunca atendió.

.

Dos días más pasaron de lenta agonía y sin ningún tipo de noticias de Jake, Lauren o Kellan, a pesar de la insistente campaña de llamadas a sus celulares y el operativo de búsqueda de la policía.

Simplemente no había datos.

Yo apenas respiraba, arrastrándome de un lugar a otro.

Rosalie me acompañaba en casa, o a donde tuviera que ir, durante las horas en que Emmett trabajaba, y Alice llamaba cada dos minutos maldiciéndome por no tener Internet en mi chatarra prehistórica de PC. Tenía que recordarle una y otra vez que necesitaba la línea despejada por si Jake me llamaba.

Vivía entre sombras. Sombras que solo se desvanecían por escasos instantes, con chispazos de Edward.

Sus mensajes por la mañana, al mediodía o la noche, creaban una fantasía de cercanía que disipaba por momentos el dolor.

-"Buenos días, preciosa. Levántate a desayunar conmigo."

-"¡Apenas son las 6: 30 Edward, es madrugada!"

"Vamos Bella, dame el gusto, a las 7 entro a la oficina. Tómate un café conmigo"

Y así, me obligaba a levantarme y desayunar en mi cocina solitaria, jugando a que compartíamos la mesa.

"–¡Mmmm! ¿Y ese aroma? ¿Qué está cocinando mi princesa hoy?"

"- Hoy hay pastas a la Swan – le respondía, siguiendo el juego, y poniendo una olla al fuego para cocinar pasta, incapaz de mentirle.

"- Agrega un plato a la mesa, Bella, que en media hora salgo de este infierno"

Mi corazón saltaba ante la idea. No había nada que deseara más que escuchar que llamaban a la puerta y que fuera él. No dejaba de agradecerle estas interrupciones a mi oscura soledad.

"Es la manera en que puedo estar contigo" - me decía.

Y por momentos, era tan fuerte la sensación de tenerlo cerca, de saber que estaba pensando en mí, que podía jurar que si me daba vuelta lo suficientemente rápido, lo pillaría detrás de mí. Su presencia era tan real que podía sentirlo.

El viernes por la noche el auto de Jake se estacionaba en mi portón.

Fui hasta la reja con cierto temor, pero me tranquilicé al ver que traía a Kellan dormido en brazos. Me lo entregó sin decir palabra.

No pude decir nada tampoco, en ese momento, toda la angustia, el temor y la incertidumbre de esos días desaparecieron cuando el cuerpo tibio de mi hijo estuvo entre mis brazos y lo único que quería hacer era desaparecer con él dentro de la seguridad de mi casa, y abrazarlo por horas.

Aun así, alcancé a ver en sus ojos oscuros un odio que me impresionó.

Cerré el portón con el pie, tratando de mantener la calma, y entré a la casa cerrando la puerta detrás de mí, rogando que Jake no notara el miedo que tenia, y mi desesperación por volver a mi lugar seguro.

Dejaba a Kellan en su cama cuando escuché la voz de Jake en la ventana del frente:

-Bella, sal afuera, tenemos que hablar.

Me acerqué a la ventana sin prender la luz de la sala y desde adentro le contesté.

-Vete Jake. No lo empeores.

No le veía el sentido a ninguna conversación.

Lo único que con seguridad quería saber era dónde habían estado y por qué habían evitado que nos comunicáramos en todos estos días, pero estaba segura de que eso era lo último que Jake me diría.

Kellan estaba en casa ahora, y lo demás tenía muy poca importancia para mí.

- ¡Te zarpaste a la mierda, perra! - Rugió Jake de pronto, y pateó el portón con todas sus fuerzas, haciendo que retumbara en toda la pared del frente de la casa –. ¡Una denuncia por secuestro! ¿Qué te crees? ¡Es mi hijo!

- ¡No te comunicaste en una semana, Jake! ¡Te llamó todo el mundo! ¡Cien veces por lo menos! Nunca contestaste el teléfono, ni siquiera a tus padres, Jake! –grité, enfurecida.

-Tuve mis razones.- dijo, bajando la voz y la cabeza.

No podía creer su cinismo… su egoísmo… falta de madurez…

- Igual yo. ¿Dime, Jake, que más querías que hiciera después de todas tus amenazas y de las estúpidas llamadas de Lauren?

Pude ver como su rostro se transformó en una mueca de ira e incredulidad, como si estuviera escuchando una blasfemia.

- Deja de inventar Bella, ella nunca te llamó –, Bramó -. Estás enloqueciendo. ¡Igual que tu padre, Bella! ¡Deliras!

- Vete Jake. No lo empeores.

- No Bella, retira la denuncia o lo pagarás caro. Te lo advierto.

-Te estás arruinando solo Jake, no hace falta que yo te ayude para hundirte.

Me alejé de la ventana, dando por terminada la conversación. Jake siguió pateando el portón, maldiciendo y zamarreándolo y llamé a la policía.

Minutos después vi las luces intermitentes del patrullero, y que ponían a Jake contra el auto. Un oficial lo revisaba. Lo escuché maldecir y subir a su auto cerrando la puerta con estruendo.

El oficial golpeó mi ventana. Me anunció que el "Sr. Black" se había retirado ya, y que ellos tendrían en cuenta mi casa esa noche en la vigilancia. Le agradecí, y le pedí que avisara que Kellan había aparecido por si la búsqueda continuaba. Quedó en que me llamarían por la mañana para que fuera a declarar y se fue.

Mi celular sonó en ese momento con una llamada de ID desconocida. Lo abrí sabiendo perfectamente quien era.

La voz furiosa de Jake gritaba:

-¡Pagarás muy caro por esto perra!… no sabes con q…

Corté.

No me importaba.

Ya no iba a darle espacio para que me aterrorizara con amenazas. Kellan estaba de vuelta, y era lo único que me importaba.

Por otro lado, Jake seguía cavando su propia tumba con mucho empeño, estaba segura de que su despliegue de esa noche le había hecho ganar una orden de restricción aunque yo no la pidiera y eso me daba tranquilidad.

Entré en mi habitación y acaricié el calido cuerpecito de mi hijo a través de las mantas, deteniéndome en sus pies, y dejándome anegar por lás lagrimas de alivio, gritando interiormente un gracias enorme a quien quiera que estuviera ahí arriba y me lo había traído de vuelta sano y salvo hasta mi casa.

Rápidamente tecleé un mensaje y lo envié a mi grupito de ángeles guardianes (Emmett, Rose, Alice, Edward) con la noticia:

"Kellan ya está durmiendo en su cama".

Mi teléfono enloqueció por un par de horas y tan solo diez minutos después, Emmett y Rosalie golpeaban ansiosos la puerta de mi casa. Querían ver a Kellan.

Entre los tres lo revisamos minuciosamente mientras dormía. Kellan no tenía señales de lesiones ni marcas en su cuerpo y se veía limpio y bien alimentado, y su sueño era hasta el momento tranquilo.

Con alivio nos abrazamos los tres, con lágrimas en los ojos, y luego de observarlo dormir por unos largos minutos se fueron a casa.

Esa noche, me acurruqué junto con Kellan en su pequeña cama.

Necesitaba velar su sueño, contar sus respiraciones, sentir sus dedos enroscados en los míos aun en medio de su sueño.

Me la pasé despierta, llenándolo de besos y ordenando con ternura su rebelde cabello castaño, contemplando su pacifico sueño con una sonrisa boba y a través de las lágrimas, mientras me preguntaba un millón de cosas que jamás podría saber.

En ese momento, el hecho de que Kellan no fuera capaz de hablar, y que yo no tuviera ninguna forma de preguntarle nada, me desesperó hasta las lágrimas...


Ya saben, sus opiniones me hacen muy feliz, y contesto cada uno de los revs!

Gracias por leer.