Disclaimer: Ni los personajes, ni los caracteres de la historia me pertenecen. Son de nuestra querida S. Meyer. Solo me atribuyo la trama de esta historia, que en muchos sentidos realmente es MIA.
Gracias Ginegine por seguir al pie de cañon beteando mi locura... insisto en que no se que seria de mi sin vos!
Capitulo 12
Despertando
"Ahora me dueles, otra vez.
Como al principio de tu ausencia,
porque sé dónde estás,
porque sé dónde encontrarte …
Y no debo, no puedo… " (*)
Alice encontró la llave que dejó Edward en la maceta junto a la puerta y entró sigilosamente al sencillo departamento ubicado sobre la enorme casa blanca a mitad de la cuadra. Sonrió al mirar alrededor y encontrarse con las persianas bajas y las cortinas cerradas como si nadie estuviera ahí.
De hecho, de no ser por su complicidad con Edward para hacerse de las llaves, si hubiese llegado sola y por su cuenta, no se hubiera molestado en tocar siquiera.
-Bella, Bella… mujer de costumbres arraigadas –murmuró mientras dejaba su elegante bolso sobre el sillón de la salita.
Con ojos emocionados contempló los platos y copas lavados aún dentro del escurridor junto al fregadero. Testigos silenciosos de una cena para dos, y tal vez de mucho más… - añadió su mente inquieta.
La casa estaba impecablemente ordenada como lo suponía. Se entretuvo unos minutos contemplando los adornos y husmeando un poco aquí y otro allá antes de asomarse a la habitación.
Eran casi las 8 de la mañana y su amiga Bella aún dormía placidamente con un brazo colgando de la cama así que se dedicó a recorrer nuevamente toda la casa, esta vez borrando todo rastro de Edward, para que Bella no tuviera que hacerlo después, y tomando nota mental de algunas cosillas que definitivamente había que retocar allí.
Preparó el desayuno casi una hora después con excesiva parsimonia, considerando su incapacidad para hacer alguna cosa con lentitud, y luego se sentó en la mecedora junto a la cama de su amiga revista de moda y diseño en mano, a esperar que Bella despertara.
Bella se movió.
Alice la vio estirar su mano instintivamente buscando algo a su lado aún con los ojos cerrados y una sonrisa dibujada en el rostro, y su pequeño corazón de duende se estrujó. No recordaba haber visto jamás esa sonrisa en el rostro de Bella desde que la conociera.
Pronto el ceño de Bella se frunció y se sentó en la cama de golpe.
-¿Ed…? –
Sus ojos se toparon con ella y la pregunta murió en sus labios. Alice pudo ver el segundo exacto en que la comprensión llegó a su mente y los ojos de Bella volvieron a su estado natural: dolor.
Aún así Bella miró a su alrededor. Se veía confundida.
-¿Alice? ¿Qué haces tú aquí?
- Vine a prepararte el desayuno. –Respondió con desparpajo y poniendo su mejor cara de inocente.
- Pero… ¿y Edward?
-Ya estaba cuando llegué, ¡y menos mal… me ahorraron el espectáculo! –exclamó señalando la desnudez de su amiga, quien se ruborizó hasta los tuétanos y se escondió bajo las sábanas al darse cuenta.
-Vamos Bella, como si no hubiera vivido contigo dos años. Y no me vas a decir que lo lamentas.
Alice se carcajeó a boca suelta, era divertido ver la cara de Bella pasando de la consternación a la vergüenza, a la felicidad y… de repente, supo que tenía que correr por su vida.
-¡Alice! ¡Voy a matarte! ¡Voy a arrancarte las uñas una por una! ¡¿Cómo te atreviste a hacerme algo así?
-Dime que fue horrible, que no lo necesitabas y que cuando viste a Edward en tu puerta le arrojaste un florero y llamaste a la policía - se defendió, largando la frase completa sin respirar.
No había hablado con Edward, pero lo que encontró al llegar ya le había dado una perfecta idea de cuánto había funcionado su plan. Superando incluso sus mejores expectativas.
Bella se rindió.
-Fueron los dos días más felices de toda mi vida, Alice. - Contestó mirando a su amiga a los ojos con toda la intensidad del mundo.
Y aunque el corazón de Alice lloraba por lo que sabia iba a llegar pronto, saltó como un resorte y se acercó a su amiga dando saltos y grititos de alegría.
-¡Lo sabia, lo sabia, lo sabia! ¡Estoy tan feliz por ti! – y Abrazó a Bella con todas sus fuerzas.
-Nunca pensé que te lo diría pero, gracias Alice. – Murmuró una Bella emocionada con su rostro en el cuello de su amiga.
-Bueno Bella, basta de sentimentalismos. Ahora vístete y desayunemos que nos espera un largo día… de compras. – Palmeó la duende, imponiéndole ritmo a las cosas nuevamente, antes de que se quebrara y llorara junto con Bella por el descubrimiento de que Edward se había ido… de nuevo.
- Pero…
- ¡No protestes Bella! Ya tuve tiempo de husmear los alrededores mientras dormías y tu guardarropa, Dios… debo decir que estamos en alerta roja. ¡No puedes estar a punto de graduarte y vestirte de esa manera!
-¡Bueno! No soy una "millonaria" como tú Alice,- se quejó, algo ofendida la castaña- y la gente aquí es algo más "informal" para vestirse. Deberías saberlo. Viviste dos años aquí, ¿lo recuerdas?
- ¡Ugs! Ni lo digas. Lo único bueno de estar en este pueblo fue conocerte.
(Bella pov)
Por inercia y sin atreverme a pensar en nada me duché, me vestí, luego de un buen rato de revolver intensamente en mi armario hasta dar con lo más decente "estilo Alice" que pudiera encontrar y fui directo a la cocina, siguiendo el aroma del café recién hecho.
Ahí, sobre la mesa, mis ojos se toparon con un pequeño papel con mi broche de pelo encima. Mi corazón se encogió al verlo, lo tomé con manos temblorosas.
"Tuve una razón para irme. Dejo contigo el único recuerdo que tuve de ti todos estos años"
Ed.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Me hubiera gustado despedir a Edward. Ésta vez sabía que él se iría. Había disfrutado de mi sueño de tenerlo conmigo sabiendo que despertaría en cualquier momento. Pero era tan doloroso despertar.
Alice me abrazó en silencio.
…..
-¿Alice?
- ¿Si?
- ¿Cómo es que tú me enviaste el broche si Edward lo tenia?
-Mmmm… verás, cuando Edward me contó de ti… yo le enviaba noticias tuyas cada tanto... así supo que terminabas tu carrera y me pidió que te lo enviara como regalo de fin de curso. Yo accedí, pero después se me ocurrió una pequeña idea y decidí cambiar el regalo porque supuse que el broche solamente removería viejos dolores... ¿acerté?
- Eres un caso muy serio ¿lo sabes no?
- Lo sé… pero eso no me preocupa ahora, porque además de tener una mejor amiga psicóloga también me casaré con un psicólogo.
- ¿Jasper no es escritor?
- Sí, pero también está a mitad de su licenciatura… ¿no te lo había dicho?
- Alice, ¿sabes qué? mejor déjalo ahí… ya hay demasiadas cosas que no me has dicho últimamente. - Dije recordando que a Edward se le había escapado lo de su compromiso.
Alice se quedó hasta el siguiente domingo por la tarde.
Para cuando se fue, mi departamento estaba irreconocible. Habíamos cambiado cortinas, cuadros, adornos. Mi guardarropa estaba completamente renovado y hasta colgamos algunas nuevas fotografías que nos tomamos con ella y también con Jasper, cuando vino a buscarla el último día y almorzamos en un pequeño restaurante que estaba sobre el río, a treinta minutos en su auto.
Solo cuando regresé de despedir a Alice me di cuenta de que había pasado toda la semana sin llamar a Jacob.
….
-¿Jake?
-Hola nena… iba a llamarte hoy. Ya te estaba extrañando demasiado.- su voz sonaba alegre y relajada del otro lado a pesar del tono quejumbroso que intentaba dar.
- Lo siento, Alice estuvo aquí toda la semana y literalmente no me dio respiro. –Me excusé-. Creo que no he podido usar mi cerebro para mi misma desde que llegó.
Jake rió del otro lado.
-Me alegro Bella, estabas muy agotada y sobrepasada últimamente, una dosis de Alice siempre es buena para ti.- Comentó comprensivo como siempre y tuve la necesidad de cambiar de tema.
-No reconocerás la casa cuando llegues…
- Sobre eso, Bella, iba a llamarte hoy… no regresaré todavía.
- ¿Por qué? ¿Pasó algo? ¿Cómo encontraste a tus padres, Jake?
El remordimiento se apoderó de mí al descubrir que en toda la semana ni siquiera había recordado llamar para saber si la familia de Jake estaba bien. Aunque si algo pasaba él me lo hubiera dicho pero…
- Ellos están bien, Bella, es solo que como las clases terminaron y no tengo mucho que hacer allá, pues Embry, mi primo me ofreció un trabajo aquí… estuve pensándolo y serian tres o cuatro semanas, no nos vendría mal algo de dinero.
-Claro, pienso que es buena idea Jake, me alegro por ti. Creo que te extrañaré un poco más pero…
- En realidad, Bella…- la voz de Jake se volvió algo dudosa, como cuando estaba nervioso.
-¿Qué? Dime.
- Iba a pedirte que vengas… claro que no tiene que ser ni hoy ni mañana. Organiza tus cosas y ven para el fin de semana si quieres. Puedes traerte tus libros para adelantar la tesis si te aburres, me estoy quedando en la casa de mis abuelos, ya sabes, la que esta vacía, puedes quedarte conmigo ahí, en la playa. Creo que te gustará...
….
Le dije a Jake que lo pensaría.
La idea de estar sola en mi departamento por las siguientes tres semanas después de todo lo que había vivido comenzaba a aterrarme. El campus se volvía enorme y tétrico en esta época del año, cuando toda la afluencia de estudiantes desaparecía por las vacaciones y solo quedábamos los que inevitablemente vivíamos allí.
De todas maneras Jake tenía razón, no podía irme ahora, yo necesitaba organizar mis cosas primero, tenía algunos trabajos que entregar aún, y todavía no lograba hacerme tiempo suficiente como para completar mi búsqueda de los libros que necesitaba para mi reseña bibliográfica de tesis.
Aún así, casi una semana después ya tenía todo listo, y lo siguiente que supe fue que ante mis ojos se desplegaba el despejado y refrescante paisaje de La Push…
El interminable viento y un Jake algo más moreno y delgado que el que despedí dos semanas atrás me esperaban en la pequeña terminal esa mañana cuando el ómnibus finalmente se detuvo.
Podía ver la emoción en sus ojos oscuros y sus movimientos ansiosos mientras esperaba a que el ómnibus aparcara y llegara mi turno de descender la escalera.
Sus brazos cálidos me envolvieron aún antes de llegar al último escalón y comenzó a girar conmigo.
-Jake, ¡Jake!… no puedo... respirar.
-Lo siento, te extrañé un poco.
-Yo también, Jake, pero no te serviré de mucho asfixiada.- Me quejé, sacando a relucir el habitual sarcasmo de nuestras interacciones. Jacob volvió a besar mis labios y a estrecharme en sus cálidos brazos.
-Vamos, que mis padres te esperan para desayunar.- Dijo, recogiendo la pesada maleta cargada de libros mientras yo me calzaba mi mochila.
-¿Tus padres? –pregunté, sin ocultar el temor en mi voz.
-Sí, pero no te preocupes, ya saben que tú eres solo mi eterna e inconquistable "amiga". Solo bueno, ellos esperan que el aire de la playa te embruje y logre conquistarte definitivamente –. Bromeó.
-Jake...- supliqué temerosa.
-Relájate. Te divertirás. Ya veras lo que un montón de Blacks pueden hacer para que te diviertas.
(*) Fragmento de un poema que me pertenece.
Nota.
ESte es uno de los capis mas cortos de la historia.. lo siento pero por la forma en que está escrita es necesario asi, gracias a todas las que siguen agregandose cada semana a leer, a las silenciosas y a las que me van dejando sus reviews, los leo a todos, me alegran el corazon, a veces no puedo contestar enseguida y pido disculpas si no he contestado a alguien, mi vida a veces apesta lo suficiente como para no dejarme energias...
Espero que estén disfrutando de la historia.
¡Gracias por leer!
