Chicas, de verdad lamento lo del ch anterior, ha sido una tonta confusión.

Verán, he salido de vacaciones, y para no hacerlas espera con el capitulo por todo un mes, lo he subido desde el iPad (y continuar la historia), pero me confundí con los nombres de los capítulos. Lamento tardar tanto para cambiarlo, pero sinceramente, este capitulo me ha traído muchos problemas a la hora de redactarlo. Lo cambie, como mínimo cinco veces. Por cierto, durante el camino a Los Cabos(a donde voy de vacaciones) he escrito un pequeño fic. Es dramione también, pero muy diferente a este, aunque si me lo permiten, me ha gustado mucho. Me divertí escribiéndolo.

De nuevo lo siento. Para no molestarlas mas, aquí esta el capitulo.


Disclaimer: Los personajes, lugares y objetos de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling.


On the pursuit of happiness and some more

-no tengo la menor idea de que hago aquí, así que deberás explicármelo si no quieres que me vaya en este mismo instante.

-estás aquí, tomando un capu-no sé qué más, con un conocido al que no ves desde hace mucho tiempo, eso haces

-olvidaste el hecho de que escucho y veo.

-también respiras, saboreas y tocas.

Merlín, como odiaba esa mueca. No era la típica mueca de asco y autosuficiencia que Malfoy paseaba por Hogwarts.

No, era una mueca del tipo "se algo que tú no, retuércete de la envidia"

Y eso no lo iba a permitir. No cuando ella es la que tiene cara de sabelotodo.

-¿Qué es lo que quieres Malfoy?-preguntó empezando a hartarse.

El rubio, de nuevo volvió a sonreírle, e ignorándola se concentró en su café.

Idiota, bobo, aggh!. Malfoy

Cuando quiso emprender su huida en la tienda y Malfoy le ofreció un café, jamás se imaginó que terminaría aceptando. Por eso ahora que se veía sentada frente a Malfoy no sabia muy bien por que terminó aceptando.

Su historia no era la mejor.

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Al terminar la guerra, volvió a Hogwarts. Un renovado colegio dirigido por Minerva McGonagall, con poco menos alumnos de lo normal, y demasiadas heridas sin cerrar.

Al llegar ahí, se topó con lo grata sorpresa de que sería nombrada premio anual. Eso era algo que espero desde su primer año.

Pero también se topó con la no tan grata sorpresa que su compañero sería Draco Malfoy. Eso era algo que ni en sus pesadillas pasaba.

Já, eso no era nada, lo peor era que debían compartir torre. Eso, era motivo de suicidio.

Al principio, Malfoy y Hermione tenían toda la intención de ignorarse y tratar de estar el menor tiempo posible en la torre de premios anules, o en su defecto, en la sala. Hasta ahí todo bien, las primeras semanas no se volteaban ni a ver; todo se complicó cuando McGonagall les ordenó organizar una fiesta de navideña antes de las vacaciones. Eso fue algo que no tenían previsto: responsabilidades de premio anual. Responsabilidades compartidas.

Ninguno de los dos quería pasar tiempo juntos.

Ella no le soportaba y aunque decía que no, aun sentía un rencorcillo por todo lo pasado en mansión Malfoy. Él, estaba demasiado arrepentido y enojado consigo mismo como para poder verle la cara a Hermione mas de lo necesario, el sentimiento de deuda hacia el trio de oro seguía ahí y a él no le gustaban las deudas, menos con ellos tres.

Así, que como no queriendo la cosa, se fueron adaptando a un estricto horario en el que planeaban todo lo del baile. Todos los sábados de noviembre se vieron, en lo que ellos creían a escondidas, en un salón del quinto piso cerca del aula de música.

Dentro del salón abandonado se trataban con cortesía, nada más. Hablaban lo necesario, y por sobre todo, evitaban pelear, la situación ya estaba demasiado tensa como para crear más.

Todo cambiaba al salir, Hermione caminaba presurosa hasta la biblioteca, mientras que Malfoy se iba un poco mas tranquilo a sabrá Merlín donde. Cuando se veían en la torre de premios anuales, clases, en el gran comedor, simplemente se ignoraban. Como si el otro fuera invisible, no respeto; solo indiferencia.

Poco a poco, diciembre llegó, el baile estaba listó y McGonagall contenta. Pero la directora, al ver que habían hecho tan buen trabajo juntos creyó adecuado juntarlos a hacer las rondas y otras cosas como las salidas a Hogsmade.

Así siguió la rutina, las rondas se planeaban, se hacían, y cada uno a su dormitorio. No hablaban ni nada.

Era como un acuerdo silencioso y tácito.

Todo se complicó el día de san Valentín. No era como si Draco se puso celoso de los chicos que pretendían a Hermione. O que ella se sentía sola y recurrió a refugiarse en un Malfoy dispuesto a ayudar. No eso hubiese sido muy sencillo.

Hermione no tenía pretendientes, estos volaban al ver que ella no era muy perceptiva. Malfoy no era un donjuán.

Vale que ella fuera amable, pero algo tosca. Y si bien él era guapo, no quería problemas con nadie, eso incluía a las citas.

Pero….todo tiene un pero. Esa mañana, el rubio se encontró con la sorpresa de que Astoria Greengrass estaba en la entrada de la torre de premios anuales.

Esperándole.

Conocía muy poco a la chica, y no le caía muy bien que digamos.

Pero era joven, y estúpido, y Astoria de un momento a otro le estaba besando, o mas bien comprobando el estado de sus anginas con la lengua.

Debía reconocer que era buena con la lengua, y con las manos, y que la forma en que la chica restregaba sus caderas contra las suyas era condenadamente deliciosa.

Entendía el mensaje, y no se iba a negar.

Lo demás es fácil de adivinar, pero no pasó así precisamente.

Cuando estaban en medio apañamiento en uno de los sillones de la sala común, la puerta se abrió. Y oh, Santo Merlín.

Ahí estaban Granger, Longbottom y Lovegood, parados en la entrada viendo como la pequeña mano de Greengrass se encontraba sobre el botón del pantalón del slytherin.

Las reacciones fueron diferentes.

Hermione Granger frunció el ceño y un extraño tic apareció en su ojo izquierdo. Apretó los puños y los labios. Enojada.

Neville Longbottom estaba sonrojado hasta la coronilla y con vergüenza cerró fuertemente los ojos, como si a él lo hubieran cachado en plena movida. Nervioso.

Luna Lovegood tenia los ojos demasiado abiertos y la cara ladeada como buscando un mejor ángulo para ver. Confundida.

Astoria Greengrass se levantó lentamente y sin nada de vergüenza, comenzó a abrocharse la blusa. Altanera.

Draco Malfoy, estaba ahí. Medio recostado en el sillón, con las mejillas ardiéndole como nunca, sin corbata y con el cabello revuelto. Jamás, en toda su vida se había sentido tan…raro. Dando gracias a que llegara lo suficientemente temprano cuando todavía no estaba lo suficientemente excitado como para tener una erección. Avergonzado.

Desde ese día, en el que Granger sacó a patada a Astoria de la torre y que Neville y Luna se fueran sin siquiera avisar, su relación con Hermione Granger cambió.

Y no precisamente para bien.

Toda la diplomacia de un principio fue cortada de tajo.

La castaña estaba furiosa de verdad. No eran celos, era rencor. Malfoy había utilizado la sala que compartía con ella como motel, y eso era asqueroso. No podía pasar por ahí sin que la imagen de Greengrass sobre Malfoy. O sentarse en ese sillón sin sentir que le picaba el trasero como pica pica.

En cambio, en Malfoy, ese incidente pareció ser lo único que necesitaba para convertirse en un promiscuo rompecorazones.

El curso siguió así, con ella insultándole y él correspondiendo. Tampoco iba a dejar que la gryffindor le insultara.

Al final del curso, abrieron el baile de graduación como premios anuales que eran. Después de ese baile, no se volvieron a ver en toda la velada.

Ella estudió leyes mágicas en una universidad, y de Malfoy no supo nada mas.

Hasta ahora.

En el mundo muggle. Cuando buscaba un vestido para la boda de Ginny y Harry.

Lo veía por vez primera después de cinco años, y así sin más le acepta un café.

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-asi que Granger, ¿Cómo dormiste?- apenas escucha a Malfoy, y ya quiere matarle.

Pedazo de imbécil.

-horrible, como si hubiera dormido con un troll- contesta de mala gana. Miente, porque ha pasado la mejor noche desde hace tiempo.

La carcajada limpia de Malfoy le resuena en los oídos por los siguientes cinco minutos.

Idiota, baboso, tonto.

Las chicas en Hogwarts decían que Malfoy era el dios del sexo, ella siempre las ignoraba.

Era bueno comprobarlo.

Tarado, ardiente, sensual, Malfoy.

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¿Y bien, les gustó? Espero que si. Ahora comprenden un poquito más del pasado de estos chicos.

Lamento mi error pasado. Pero ya lo resolví y el ch correcto esta aquí.

Para las que se quieran pasar por mi nuevo short fic, ya saben, en mi perfil…

Gracias por leer, a las que estén de vacaciones, les deseo que se la pasen genial, para las que siguen en la escuela…igual pásenla genial.

Un review se agradecería como a nada en la tierra, y haría de las vacaciones las mas geniales.

Con cariño,

UM