La subasta
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Amanecía cuando Naruto y Sasuke se levantaban para arreglar lo que llevarían al club. El moreno solo empacaba unas mudas de ropa y unos palos de golf, mientras que Naruto empacaba quién sabe qué cosas haciendo un bulto enorme que intentaba meter en una maleta ante la vista de fastidio de Sasuke, quien se sentó esperando que llegara la hora de partir.
—¿A qué hora nos vamos?— preguntó impaciente al ver que su amigo aún metía cosas a su maleta.
—Lo chicos vendrán dentro de media hora, nos iremos en mi camioneta para que no llevemos tanto carro.
—Llevaré mi coche— respondió Sasuke para evitar ir apretado con ellos, escuchando los gritos del rubio.
—¡Genial!— gritó Naruto desde su habitación— me iré contigo… para poder platicar y que Neji maneje mi camioneta.
Sasuke rodó los ojos ante la auto invitación del rubio para viajar con él, sonrió al pensar que preferiría viajar mil veces con el sobreprotector primo de su novia que con el ruidoso de Naruto, pero no dijo nada, pues eso solo lograría una discusión en la que no estaba dispuesto a participar.
Marcó el número de Hinata para despedirse pero no le contestó. Marcó nuevamente obteniendo el mismo resultado. Le pareció extraño, pues Hinata siempre contestaba su celular, aunque cabía la posibilidad de que estuviera en la escuela y lo hubiera olvidado.
—Ayúdame a cerrar esto— escuchó que le gritaba Naruto desde su habitación, se paró fastidiado, pero de no ir en su ayuda, Naruto gritaría más fuerte aún. Entró al cuarto de su rubio amigo, viendo que la maleta estaba al tope. Naruto estaba sentado sobre ella ejerciendo presión para cerrarla.
—¿Qué tanto llevas?— preguntó acercándose y cerrando la maleta.
—Lo indispensable para pasármela de diez este fin de semana — exclamó el rubio mientras sonreía.
El Uchiha solo salió de la habitación rumbo a su cuarto para sacar la maleta que llevaría, no era mucho salvo unas cuantas cambias de ropa.
El reloj avanzaba, marcando las nueve de la mañana. Salieron del departamento rumbo al estacionamiento, para sacar la camioneta del rubio y el deportivo de Sasuke. Apenas salieron a la acera llegó Sai en su motocicleta.
—Llegas temprano— murmuró Naruto al ver llegar a su pálido amigo.
—La puntualidad es mi fuerte— contestó Sai— ¿podré dejar la moto aquí?
—hablé con el gerente para que los demás guarden aquí sus coches.
Minutos más tarde llego Neji.
— Es tarde—murmuró Sasuke al ver que Shikamaru llegaba casi media hora más tarde de lo acordado.
—Tráfico— contestó el Nara, aunque todos sabían que seguramente se había levantado tarde.
—Bien— gritó Naruto – Neji manejará mi camioneta. Yo, me iré con Sasuke.
—Como quieran— comentó Shikamaru subiendo a su auto para poder guardarlo.
—¿Shikamaru?— una voz detuvo sus pasos, volteó despacio encontrándose con unos ojos cafés que conocía bien.
—Matsuri— contestó el chico mientras una chica castaña de mediana estatura se acercaba a él.
—Vaya, todo el grupo está reunido— Matsuri se acercó al grupo mientras sonreía a modo de saludo.
—¿Qué haces por acá?— Shikamaru soltó la pregunta más por cortesía que por otra cosa.
—Gaara piensa comprar un departamento cerca de aquí y vine a acompañarlo.
Shikamaru sonrió al escuchar el nombre de su cuñadito. Tragó saliva al saber que estaba en la ciudad. Seguramente visitaría a Temari y preguntaría por él. Vio detenidamente a la castaña mientras ésta sonreía. Ella le contaría a Gaara que lo había visto y éste a su vez le diría a Temari.
—iremos a una junta— dijo en busca de una salida.
—Pues no te detengo más— Matsuri veía su reloj mostrando algo de impaciencia— también tengo prisa, a las chicas les urge iniciar la subasta y apenas tengo tiempo de ir a ver a Gaara y regresar a la escuela.
—¿Qué subasta?— preguntó Naruto movido por su curiosidad.
—La subasta que organizó Tsunade-sama, las chicas les ayudaran a reunir fondos para poder así comprar el material de laboratorio.
—Sakura siempre tan generosa— murmuró el rubio mientras cruzaba los brazos y sonreía satisfactoriamente al saber que su novia ayudaría en una buena causa.
—Ya lo creo— la castaña regresó un poco sus pasos— y no solo Sakura, también Ino, Temari, Tenten e Hinata ayudarán, además de otras chicas por supuesto… es un buen gesto, pues a la escuela le urge el material para avanzar.
—No me extraña de ellas— contestó Naruto— son amigas y se apoyan en todo… ¿tú no participaras?
—Oh, no… Gaara no me lo permitiría.
—Pues ese Gaara es un antisocial— el rubio llevó su puño a la altura de su rostro en señal de desacuerdo— cuando regrese hablaré con él por no permitirte ayudar, como mi Sakura.
—Te lo agradezco— contestó la chica alejándose nuevamente— que alegría saber que no les moleste que sus novias participen en una subasta de besos… bueno, me voy— dijo mientras emprendía el camino nuevamente.
Los cinco chicos quedaron mudos al oírle decir de qué era la subasta. Naruto bajó lentamente su mano, mientras su vista seguía a Matsuri, que se perdía en una esquina.
Shikamaru abrió los ojos cuando escuchó decirle eso a su concuñada, incluso el sueño se le disipó más rápido de lo que le llegara.
A Sai se le borró la sonrisa que siempre llevaba en el rostro, para quedarse totalmente serio.
Neji y Sasuke no mostraron cambios. Su semblante siempre serio no parecía haberles cambiado, aunque por dentro trataban de comprender si era cierto lo que habían escuchado.
Naruto reaccionó mientras sonreía tontamente y llevaba su mano tras su nuca.
—Esa Matsuri siempre tan bromista— dijo sin dejar de sonreír— mira que decir que Sakura participará en una subasta de besos… no hay como iniciar el día con una buena broma.
Dejó de reír mientras los demás lo veían con su misma postura.
—Yo… —la voz de Sai se hizo notar entre el silencio— creo que se me olvido algo— lo decía mientras caminaba en dirección a su motocicleta— pueden irse y yo los alcanzo luego— apenas acabó su frase, arrancó su moto, alejándose a una velocidad impresiónate ante la vista de todos.
—A mi también— murmuró Shikamaru subiendo a su automóvil— iré a traerlo...
Neji y Sasuke sólo se miraron entre sí sin decir nada, en total silencio se subieron cada uno en su automóvil dejando a un Naruto confundido.
—¡Yo también voy! —Gritó mientras subía a su camioneta y seguía a sus amigos.
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—Listo— murmuró Matsuri mientras se acercaba a Temari y Sakura— les apuesto que no tardarán en estar aquí.
—¡No sabes cómo te lo agradezco!— gritó Temari— qué suerte que estabas en la ciudad.
—Tu hermano quiere ver cómo va la empresa— Matsuri caminó junto a las chicas rumbo a un salón donde estaban las demás chicas sentadas esperándolas— y me pidió que lo acompañara.
—Listo, chicas— gritó Sakura— la gente está llegando... bueno en su mayoría son hombre pero eso es perfecto.
—No sé… — murmuró Hinata dudosa mirando hacía la ventana viendo a varios chicos en el patio de la escuela— me parece muy atrevido.
—Vamos, linda— Tenten se acercó a Hinata poniendo su mano en el hombro de su amiga, buscando tranquilizarla— piensa que con esto no les quedarán más ganas de intentar mentirnos.
—Además— intervino Sakura— no tienen idea de lo que me costó convencer a Tsunade-sama de hacer esto.
Hinata solo asintió sin convencerse tanto. Al salón entraron otras chicas a quienes habían persuadido de participar.
—Llegan temprano— Temari se levantó para darles el número que les correspondía a cada una.
—¡Una subasta de besos!— gritó Tayuya, una chica pelirroja y de piel morena, mientras recibía el número— me pregunto… ¿qué chico me tocará?
—Espero que, al menos, sea lindo—decía una rubia tomando su tarjeta.
— ya verás que sí, Shion— contestó una pelirroja.
—Me alegro que aceptaras, Karin—murmuró Ino— seguro conseguirás a uno muy guapo.
—¡No puedo creer que Tsunade-sama me obligara a participar!— gritó una morena de pelo negro y corto.
—Vamos, shizune— Sakura intentó calmar el enojo de la chica— eres muy bonita además de que aún eres alumna…
Shizune se encogió de hombros y tomó su número resignada. Mientras, les daban a las demás chicas el número correspondiente.
—Nunca esperé que participaran tantas— gritó emocionada Ino, al ver que una veintena de chicas estaban en el salón.
—A la mayoría le urge el equipo de laboratorio, además de que será una experiencia agradable— intervino Karin conforme sonreía.
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Llegaron a la escuela casi al mismo tiempo. Shikamaru bajó de su automóvil seguido de Sai. Un poco más tarde llegó Neji, Sasuke y Naruto, quienes también ingresaron a la escuela, observando que había mucha gente, en su mayoría hombres. Casi todos eran de la escuela pero había también desconocidos, que tenían curiosidad por ver a las chicas que subastarían un beso y que tanto pagarían por uno.
Entre tanta gente Naruto se encontró con chouji, un compañero de grupo, quien estaba sentado en una silla comiendo unas papas.
—¡chouji!— le gritó, el aludido le regresó a ver— ¿has visto a Sakura?— le peguntó impaciente.
—Ésta con Ino en el salón de mate... pero no dejan pasar a nadie
Esto último no lo escuchó el rubio pues salió corriendo en la dirección señalada. Llegó al mismo tiempo que los demás. Pero cuando quisieron pasar más allá de la puerta, un hombre alto los detuvo. La subasta ya había iniciado y veían que una chica de pelo azul estaba sobre el improvisado escenario.
—No pueden pasar— todos regresaron a ver quién les había hablado, encontrándose con un sujeto más grande que ellos.
—Mi novia está adentro— contestó Neji irritado.
—Poco me importa— el cuidador se cruzó de brazos al mismo tiempo que les veía retadoramente— ahora váyanse.
—¡No me iré sin mi novia!— gritó Naruto.
— Si quieres irte con tus dientes te aconsejo que te largues— la voz de aquel tipo sonó decidida pero no intimidó a ninguno, que lo miraron desafiantes.
—Apártate— masculló Sasuke acercándose aún más, en su mirada se notaba seguridad pero el otro no pareció sorprendido.
—¿Qué pasa aquí?— los cinco voltearon a ver a la dueña de la voz reconociendo inmediatamente a Tsunade; la directora del plantel.
—Tsunade-sama— gritó Naruto— este tipo no nos deja pasar.
—Claro que no… es una orden mía.
—Pero Tsunade-sama… —el Nara quiso intervenir no obstante Tsunade lo interrumpió.
—Pero nada… no quiero que vayan a poner más nerviosas a las chicas… ahora váyanse.
Dio la orden con su muy acostumbrando tono autoritario que hizo que desistieran de insistir pues algo que recordaban muy bien era el carácter de la directora.
Los cinco se detuvieron en medio de la multitud, sin saber qué hacer, aunque en el fondo tenían la esperanza de que fuera una broma. Sin embargo tenían pocas esperanzas en ello. Escucharon un murmuro crecer y dirigieron su vista hacia allí, viendo subir a Tsunade a una plataforma puesta con anterioridad.
—A todos, les agradezco que hayan respondido a esta subasta— empezó la rubia— comenzaremos de inmediato. Recuerden que todo lo recaudado servirá para mejoras de la escuela. También les agradezco a las chicas que se apuntaron voluntariamente a este proyecto. Sin más, empezamos.
Un aplauso general se hizo notar mientras Tsunade daba una seña par que una chica subiera.
Subió una joven de pelo azul y morena de buen cuerpo que portaba el número uno a la altura de su pecho, apenas lo hizo el murmullo creció seguido de algunos chiflidos de parte de la población masculina.
—ella es la número uno y empezamos con quinientos yenes.
—Doi mil— se escuchó decir de uno de primer año; la chica sonrió mientras Tsunade asentía.
—Dos mil— subió alguien desde más al fondo.
—Tres mil…
—Cinco mil…
—Siete mil…
—Diez mil— se escuchó decir mientras un chico de pelo naranja avanzaba. Un silencio se produjo al ver a Pein quien era líder de una banda y nadie se atrevería a contradecirlo.
—Un beso por diez mil yenes— contestó Tsunade, todos aplaudieron conforme el ganador se acercaba a la tarima y recogía un pase que le daba Tsunade.
—Es un beso en la boca con duración de treinta segundos— explicó Tsunade— y la chica se lo dará apenas termine la subasta… bien, la siguiente.
Así subieron cada una de las participantes ante la mirada curiosa de todos, al parecer era todo un éxito pues las cantidades empezaron a aumentar frente a la mirada de nuestros protagonistas quien veían todo con desgano, esperando que subiera su respectiva novia para poder gritarle que bajara y llevársela.
Fueron pasando cada una, por Karin un chico llamado Suigetsu dio quince mil, a pesar de la mirada asesina de ella, quien no lo soportaba. Por Tayuya dieron doce mil y por Shion catorce mil. La más sorprendida fue Shizune, por quien pagaron veinte mil yenes ante la mirada incrédula de ésta.
Ya habían pasado todas pero faltaban aún las cinco chicas, el río de gente aumentaba ya excitado por tanta mujer linda que había pasado, sabiendo que lo mejor lo dejaban al final. La multitud se había triplicado, los aplausos se dejaban escuchar y los piropos estaban a la orden del día.
— Aquí está la chica número veinte.
Ante la mirada impasible de Neji, Tenten salió ataviada con un pesquero ajustado negro, una blusa de tirantes, el cabello, siempre amarrado en dos chongos, iba suelto, y estaba levemente maquillada.
Se escuchó enseguida los chiflidos de los presentes, su rabia crecía al ver que ésta sonreía.
Se acercó en dos zancadas al lugar pero antes de llegar nuevamente lo detuvieron.
—No puedes pasar si no has comprado un beso— Escuchó decir de dos tipos enormes. Se alejó maldiciendo todo mientras se empezaban a escuchar ofertas para besar a su novia.
—Veinticinco mil— escuchó gritar a alguien que reconoció como Juugo, quien sonreía mientras miraba a Tenten.
Se produjo un silencio. A Neji, al ver a aquel tipo e imaginarlo besar a su novia, se le revolvió el estomago.
—Treinta mil— ofreció muy a su pesar Neji, notando la mirada sorprendida de Tenten quien "no se esperaba que Neji estuviera ahí"
—Treinta y cinco mil— ofreció otro sujeto que no pudo identificar. Neji lo miró con cara de pocos amigos pero que no parecía intimidar al tipo en cuestión, que se acercó a donde él estaba sin dejar de ver a Tenten
—Cuarenta y cinco mil— gritó desganado y más molesto que al principio.
—Un beso en cuarenta y cinco mil— gritó Tsunade ante la mirada de todos quienes aplaudían mientras Neji se acercaba a la tarima par que le dieran su pase, mientras Tenten regresaba por el mismo lugar que llegara.
—Ahora la número veintiuno —anunció Tsunade. Shikamaru despertó de su somnolencia al ver que su novia salía arreglada con un vestido verde, ajustado, que le llegaba a mitad de sus piernas y con una apertura en la falda que hizo que más de uno chiflara emocionado.
—Veinticinco mil—vociferó un tipo apenas salió Temari, quien sonrió al ver a Shikamaru sentado en una banca. Shikamaru se limitaba a observarla pues no estaba dispuesto pagar por besar a su novia. Si ella quería besar a otro era su problema, no de él, hablaría con ella después para que le explicara qué pasaba. Sintió de pronto como alguien se situaba su lado, volteó aburrido pero despertó al reconocer a los hermanos de Temari, quienes la veían con la cara roja de la furia al verla parada frente a decenas de chicos vestida así. Los negros ojos de Shikamaru se encontraron con los verdes ojos de Gaara, quien lo veía con cara de pocos amigos; una mano se posó sobre su hombro y supo de inmediato que era de Kankuro. Tragó saliva al sentirse en peligro y más aún cuando notó la penetrante mirada de su rubia novia.
—Veintiocho mil— Shikamaru volteó a ver que era, notando que se trataba de Sasori, un tipo que trabajaba con él y que fue un antiguo pretendiente de la rubia. Eso sí no lo soportaría.
—Treinta mil— ofreció el Nara parándose para tapar al pelirrojo que estaba tras él; éste caminó para quedar a un lado de Shikamaru, metió sus manos a los bolsillos de su pantalón y sonrió de lado.
—Treinta y cinco mil— gritó ante la mirada atónica de Shikamaru— siempre quise probar su dulce boca— murmuró el pelirrojo sin importarle la mirada asesina del chico, a quien no le importaba ya en lo absoluto gastar todo su dinero con tal de que ese tipo no estuviera cerca de Temari.
—Treinta y ocho mil—Shikamaru quiso acercarse a la improvisada tarima, pero no pudo, pues un sujeto le impidió el paso.
—Cuarenta mil— Sasori sonrió ladinamente un poco sin que le importara la mirada furiosa de Shikamaru— iré a recoger mi premio.
—Cuarenta y cinco mil— se escuchó que gritaba alguien al fondo, ambos chicos regresaron a ver de quien se trataba pero no le dieron importancia alguna.
—Cincuenta mil—refutó el Nara ya con la rabia puesta sobre él. Sasori solo se alejó del lugar dando a entender que no ofrecería más.
—Un beso por cincuenta mil—recalcó Tsunade enfureciendo a Sasori. Shikamaru dejó escapar un bufido de pesadez mientras Temari sonreía y se dirigía a la habitación recibiendo algunos chiflidos de los chicos que estaban emocionados esperando la siguiente en pasar.
Minutos después Ino salía tras el anuncio de Tsunade.
—Treinta mil— ofrecieron. Ino observó que un tipo alto y moreno la veía con interés.
—Treinta y siete mil— ofreció Sai sin dejar de lado su rostro serio. No es que le sintiera celos, era solo que conocía a su novia y sabía que si él no mostraba interés enfurecería.
—Treinta y nueve mil— un tipo algo chaparro y rubio se acercaba a la tarima.
—Cuarenta mil— ofreció Sai, sin dejar de ver a Ino, aunque ahora sentía que tal vez sí tenía celos.
—Cuarenta y dos mil— el tipo se acerco ignorando la mirada de Sai, cuyo rostro reflejaba ira por primera vez.
—Cuarenta y cinco mil—exclamó Sai a la vez que ponía una mano sobre el hombro del chico, quien le miró molesto, pero la mirada impasible de Sai, así como su semblante enfurecido le asustó.
—Ya está— gritó Tsunade. Sai se acercó a la tarima y la mujer le dio un papel para que pudiera pasar a ver a su rubia novia.
—Casi terminamos— anunció Tsunade mientras le indicaba a Sakura que pasara— ella es la número veintitrés.
Sakura salió con una bella falda rosa, dejando ver sus bien trabajadas piernas, una blusa blanca le hacía juego. Apenas salió busco con la mirada a Naruto quien al verla pegó un brinco y se acercó a donde ella estaba.
— ¡Sakura!— gritó el rubio desde abajo— ¡no hagas esto!— su voz mostraba enojo y algo de nervio. Sakura solo sonrió y se alejo de él.
—Treinta y cinco mil— se escuchó que gritaron en el fondo. Naruto sintió como esa voz se metía hasta cimbrar su delicado oído. Reconocía esa voz. Volteó lentamente, para encontrase frente a frente con su más grande rival de amor.
—Lee…— murmuró entre dientes, mientras un tipo extravagante, vestido de verde y con un peinado extraño, sonreía ampliamente al verlo.
—Vaya... vaya— Lee se acercó a Naruto lentamente— no esperaba verte aquí.
—¡No besaras a mi novia!— le gritó le rubio casi en la cara al chico.
—Vamos, Naruto—Lee sonrió aún más, cosa que irritó a Naruto—es una subasta… gana quien dé más.
—¡Treinta y ocho mil!— ambos voltearon a ver quién había hecho la oferta, distinguiendo a un tipo a lo lejos.
—Cuarenta mil— ofreció Lee rápidamente alzando el brazo para que lo vieran.
—Cuarenta y dos mil— gritó Naruto, alzando también el brazo—nunca la tendrás— le murmuró a Lee.
—Cuarenta y cinco mil— aumentó Lee— eso lo veremos. Naruto… tengo bastante ahorrado y con gusto lo cambiaría por un beso de Sakura —ambos chicos se veían retadoramente.
—Cuarenta y siete mil— se escuchó que pujaban desde atrás. Naruto recordó de golpe que no tenía tanto dinero y el estómago se le encogió al pensarlo, aunque tenía la esperanza de que Lee no rebasara lo que él había prometido.
—Cuarenta y ocho— ofreció Lee. Haciendo que Naruto pusiera sus manos sobre su cabeza ante la falta de dinero— al parecer gané— le murmuró Lee
Naruto salió corriendo hacia una banca donde estaba Sasuke sentado, escuchando en la distancia las ofertas que otros más ofrecían por Sakura.
—Teme…
—No te prestaré— contestó Sasuke sabiendo a lo que iba Naruto.
—Por favor— murmuró el rubio—no te pediré nada más en la vida.
—No…
—Es Sakura y no dejaré que Lee le ponga una mano encima… por favor.
Sasuke rodó los ojos ante las súplicas de Naruto.
—Bien, pero… —murmuró, no había acabado bien su frase cuando Naruto salió corriendo.
—Cincuenta y cinco mil— ofreció sin más.
Sasuke suspiró sabiendo que ese dinero probamente no estaría de vuelta en sus manos.
—Cincuenta y ocho mil— ofreció Lee ante el asombro de todos y del propio Naruto quien no esperaba que Lee ofreciera más dinero aún.
—Sesenta mil— Naruto gritó mirando a Lee retadoramente.
—Vendido— gritó Tsunade ante las quejas de Lee. Naruto respiró tranquilo ante eso, pero algo no estaba bien lo supo por la mirada de Sakura antes de bajar.
—La última pero no menos importante; la número veinticuatro.
Hinata salió ante el murmullo de los chicos, vestida de un short negro dejando al descubierto sus pálidas piernas, la blusa rosa que llevaba marcaba perfectamente bien sus senos. Sasuke desde su sitio, solo levantó la vista un momento.
—Treinta y cinco mil— gritó un chico que estaba a un lado de Sasuke, éste lo observó pero no hizo nada, se quedó sentado mirando a su novia en aquel estrado, el pálido rostro de la chica estaba adornado de un sonrojo que parecía que no se iba nunca de su rostro.
—Treinta y nueve mil— ofreció otro más cerca de ella. Sasuke solo veía lo que pasaba. La mirada de Hinata se encontró con la de Sasuke. Se sintió triste al ver que éste no hacía nada, debía haberlo supuesto, a pesar de ser celoso, Sasuke, era orgulloso hasta la muerte.
—Cuarenta mil— ofreció un tipo castaño, a quien Hinata reconocíó como Kiba. Éste le sonreía e Hinata sintió que las fuerzas le faltaban en las piernas. Kiba había sido novio de ella un tiempo, fue un romance de niños por así decirlo.
—Cuarenta y tres mil— ofreció otro sujeto. Sasuke solo prosiguió tomando el jugo que llevaba en la mano como si lo que pasara no tuviera nada que ver con él. Hinata bajó la cabeza para que así no vieran la desilusión que estaba sintiendo.
—Cuarenta y cinco mil— murmuró un tipo rubio, que al parecer no era de la escuela, pues Hinata no lo recordaba.
—Cincuenta mil— dijo Kiba acercándose. Hinata a pensó que si Sasuke no hacía nada, al menos besaría a alguien conocido, aunque al pensar que besaría a otro que no fuera Sasuke el corazón se le encogió.
—Cincuenta y cinco mil— ofreció el tipo extraño, su sonrisa ladina le dio escalofríos a Hinata, quien rogaba que Sasuke la salvara de esa situación. Pero Sasuke parecía inmune a todo, aunque ella sabía que estaba molesto.
—Sesenta y cinco mil— Kiba se acercó aún más y sonrió como un niño al ver el sonrojado rostro de Hinata.
—Vendida— gritó Tsunade ante una sorprendida Hinata, quien buscó con la mirada a Sasuke, pero no lo encontró. Se sintió caer en un pozo sin fin. Le horrorizó pensar que debía besar a Kiba, no porque le desagradara, sino porque nunca había pensado besar a alguien que no fuera su novio. Lo estaba traicionado. Las demás también se vieron sorprendidas por la resolución tomada, eso no estaba en los planes. Estaba de más decir que todo se había salido de control.
Kiba sonrió ampliamente y se acercó al estrado, pero antes de que recibiera el pase que necesitaba, la voz de Sasuke se dejo escuchar.
—Cien mil— murmuró ya cerca de Tsunade, quien abrió los ojos ante la desorbitarte cantidad que ofrecía el Uchiha.
— Lo siento, pero ya fue anunciada…
—¿Prefiere sesenta y cinco mil, que cien mil?— preguntó apretando los dientes. Tsunade caviló un momento.
—Cambio de planes— susurró— vendida por cien mil.
Hinata sintió que el alma se regresaba a su cuerpo, volteó a ver a Sasuke y pudo notar rabia en los negros ojos de su novio, quería ir con él, pero este dio media vuelta y se alejó del lugar sin tomar el pase que le daban a los que habían pagado por un beso…
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Continuara…
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Bien, otro capítulo más y esta historia habrá acabado. Me despido agradeciendo de antemano sus mensajes.
Hasta la próxima.
