Agradecimientos a: tammy22, Le Fray Morgana, Gabriela C, Feer Hummel, HikariXrossRushLove, iMuffink, eva-margarita, Guest, IJustWantMoreKlaine; por comentar, agregar a favoritos y alertas. Me alegran el día.
Advertencia: Escenas de dependencia, incesto, obsesiones y síndrome de Estocolmo.
Pavarotti
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El sonido de la madera chocando contra la pared, una y otra vez. El cabecero se bambolea al igual que la mesita de noche y la lámpara arriba de ella. Cadera contra cadera, pechos sudorosos y húmedos besos desesperados. El ritmo crece al igual que la pasión, y los resortes de la cama chirrían de una forma frenética hasta que el ritmo se ralentiza con la culminación, y la trabajosa respiración de ambos cuerpos se acompasa lentamente.
Sebastian abraza al otro cuerpo, sudoroso y cansado.
o.O.o
Sebastian siempre ha sido apartado, desde pequeño solo se relacionó bien con su hermano menor, solo hablaba con él, ignoraba a todos menos su hermano, parecía -y lo sigue haciendo- que la vida de Sebastian órbita alrededor del menor.
Él, su hermano es bastante contrario a él, no comparten casi ningún rasgo físico ni de carácter, no tiene dificultades para relacionarse, pero siempre se ve limitado a estar en el mismo espacio que Sebastian, no se queja, con todo, le ama.
Desde hace un par de años están solos, su padre un obrero de la fábrica del acero de Lima, tomaba y golpeaba a su esposa noche y día, pero el peor día eran los viernes, al salir con sus amigos y gastarse todo el dinero que tenía y el que no, regresaba a casa enojado y estresado, Mary su esposa sería un delicado y perfumado saco de boxeo que le ayudaría a sacar su furia. Ella lentamente se levantaría y terminaría de preparar la cena propia del día -macarrones con queso- mientras ella limpiaba el desastre de la cocina, Tyler vería el baloncesto en la sala contigua mientras tomaba más cerveza. Pero un día cambió. Cuando Tyler detuvo los golpes Mary no se levantó como lo hacía siempre, nunca más lo hizo.
Tyler se encerró en el garaje, del cual tampoco salió de allí, no al menos de pie. Los servicios médicos le trasportaron en una gran bolsa negra. Con una mueca en el rostro y un orificio en la sien, sin ninguna nota.
Hannah, hermana de Mary se hizo cargo de ambos pre-adolescentes, pero mientras las visitas de los trabajadores sociales menguaban también lo hicieron el cariño y la paciencia.
Y ellos se hicieron más y más unidos.
Cuando Sebastian tenía 9, su hermano menor por dos años le pidió una curruca amarilla que había visto al regresar de la escuela esa misma tarde. El mayor mató a cinco pichones y lastimó a otros tres antes de saber con certeza como hacerlo. Pero valió la pena al ver la resplandeciente sonrisa del menor, la cual duro poco. A falta de jaula la ave volaba libre por las habitaciones de la casa, a la llegada de Tyler ella escapó por la puerta principal, el pequeño lloró por toda la noche, Sebastian simplemente no lo soporto, con furia cazó al ave al amanecer. Por la mañana Sheep -mote del menor- amaneció con el ave en su cama, con las alas lastimadas y sangrantes que impedían un próximo escape. Esté lloró de alegría y abrazó con fuerzas a su hermano, besándole suavemente los labios -una costumbre suya- Sebastian se hincho de orgullo, y Pavarotti se quedó.
Cuando Sheep le pidió a Sebastian, al joven castaño de voz melodiosa que frecuentaba la cafetería no pudo negarse.
o.O.o
Pocas cosas han cambiado desde la última visita, Kurt sigue amarrado a la silla, al menos la mordaza se ha ido. Las horas de comida se han establecido y para su vergüenza también las visitas al pequeño sanitario que se encuentra en la esquina de la habitación.
Con desespero trata de buscar una forma de salir de allí, vivo.
Sabe que la oportunidad está en él, el de manos temblorosas y gentiles.
Cuando el menor entra en la habitación de Kurt. Trae crema de zanahoria y un filete de carne con papas asadas. Algo bastante curioso para dar de comer a un prisionero.
—Día especial— canturrea al entrar.
—Hoy cumples una semana aquí, conmigo— la felicidad en su voz le paraliza más que un golpe.
o.O.o
