Gracias a: Adriana11, tammy22, Gabriela C, Changuich, candy Criss, Sarguereta, Yan Spears; por comentar, poner favoritos y seguir. De verdad muchas gracias.


Cats

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Ahora solo una venda cubre el rostro de Kurt. Con el tiempo la mordaza se acompañó de los lienzos que sujetaban sus muñecas y tobillos, ahora guardados en el tercer cajón de la cocina. Kurt puede caminar por la habitación, siempre y cuando mantenga la venda sobre sus ojos. Y sí, sí ha intentado retirarla en dos ocasiones, su espalda fue -brutalmente- golpeada y dejado sin comer dos días consecutivos.

En ocasiones piensa en que estará haciendo su padre, ¿por qué él sigue allí?, ¿Por qué no le ayuda? ¿Acaso no era todo el uno para el otro? ¿Quizá dejó de amarle? ¿De buscarle?, en ocasiones piensa que quizá fue así.

Hecho un ovillo en la esquina, meciéndose con las rodillas en su pecho y la tela que cubre sus ojos, mojada. Piensa que quizá de alguna forma, bajo la decisión de alguna deidad en la que no cree, es su castigo. Por ser como es. Que algo está mal, que erró en alguna situación, y Kurt no sabe en qué. El frío del piso de piedra le entumece el cuerpo, hasta que queda dormido.

Despierta en la cama, arropado como siempre.

o.O.o

Kurt es una persona centrada, siempre busca las razones de las cosas, no se deja hacer por las especulaciones o datos al azar. Y por más que piensa la razón de porque está en ese lugar, no puede dar con una respuesta, ni clara ni difusa.

o.O.o

Kurt llora, duerme y come, quizá no con ese orden pero lo hace.

En ocasiones sus ojos están secos casi pegados al tejido, arden con intensidad, demasiado cansados aun para parpadear y dar un poco de alivio, aunque sea momentáneo. Por lo general su garganta queda dañada, por todos esos sollozos estrujados, que no se liberan de su pecho y quedan como fantasmas en el movimiento de sus costillas. También por lo general sus piernas lo lamentan, por las uñas enterradas por cada lágrima. Su cuerpo duele y pena, pero nunca más que su alma.

o.O.o

Casi siempre es la misma persona quien le lleva la comida, el de manos suaves y temblorosas.

Casi siempre llega con una aroma cargado a café, en otro tiempo para Kurt era un olor de la comodidad y protección.

Esa misma persona se sienta su lado, muy pegado a él, sus piernas se tocan al igual que sus hombros. A veces habla, le cuenta datos históricos e incluso historias de su niñez.

Desde hace una semana, nada le anima, ni la promesa de una plática en su enclaustro ni la esperanza de salir. Quizá la esperanza de la última por fin ha llegado a su deceso.

El otro joven le mira ansioso sin saber qué hacer, con preocupación le ha preguntado a Sebastian, pero él se ha enojado y vuelto acostar. Sheep siente que Kurt se deja morir lentamente de tristeza.

Por la tarda se le ocurre algo, va rápido al Blockbuster cercano y renta todos los musicales que encuentra disponibles.

Kurt despierta por el ruido de voces rítmicas y entonadas, conocidas. Nunca espero que escuchar Cats, representaría una felicidad tan grande para él.

Con la agilidad de hace unas semanas se acomoda en la cama y trata de desamarrar el nudo que descansa en su nuca.

-No, no lo hagas.- La voz le detiene.-No hasta que me marche.

Kurt asiente. Él se marcha y ve el musical por horas y horas, cuando termina lo reinicia, hasta quedar dormido por el cansancio, y quizá con una ligera sonrisa en el rostro.

o.O.o

Sebastian mira al otro lado, su mandíbula está apretada y choca el pie contra el piso repetidas veces, impaciente.

-Has pasado prácticamente todo el día con él- Casi se puede sentir el rencor entre sus palabras.

Sheep sale sonriente de la habitación, para cambiar de expresión al mirar el enojo en la cara de su hermano.

-Compénsalo.

El menor se quita la ropa, cuando los pantalones y los interiores se van Sebastian se apoya en él, le toma por la caderas y entra en él, Sheep aprieta los labios y trata de sostenerse de alguna manera, con las manos en la pared, las piernas separadas mientras su cuerpo es mecido con intensidad, solo puede pensar en el cuerpo acurrucado que se encuentra un par de metros de la pared con la que se equilibra.