Cápitulo 2
POV Discord:
Después de que Celestia y Luna me encerraran en esta… Cosa que soy ahora, no he podido salir ni hacer nada. Al parecer esas dos ordenaron que me pusieran en un jardín (De muy mal gusto por cierto, saben cuánto sol hace aquí? Y la decoración ugh…) para que todo mundo pudiera verme y admirar a sus ahora princesas por haberme hecho esto.
Cada día se vuelve más y más aburrido, no puedo hacer mi magia ni salir de esta piedra, sinceramente creo que este es el peor castigo que pudieron haberme dado solo porque cambié unas cuantas cosas a mi forma.
Aunque…Descubrí que tengo la capacidad de sentir, puedo ver y escuchar a los demás, y si lo deseo, puedo comunicarme también.
Después de un largo y fastidioso día con lo mismo de siempre, llegó la noche y pasó algo que realmente no me esperaba que fuera a ocurrir: Luna se acercó a mí. En realidad en ese momento, no me sorprendió que estuviera ahí (Creo que es muy obvio que si ella se llama Luna debería de estar despierta de noche no?), lo que en verdad me extrañó fue el "por qué?" de su visita.
De repente, la escuché hablar. −En verdad lo siento, lo sé todo. Sé lo que pasó con mi hermana ese día− En ese momento los recuerdos llegaron a mi y con ellos, el dolor de estos. –De alguna forma, el que tiene menos culpa de todo, eres tú. Y si mi hermana llega a darse cuenta que estoy aquí ahora, probablemente te hará daño. No creo que seas malo, un monstruo mucho menos, y no creo que ella deba haberte tratado de esa forma tan… tan cruel.− Hizo una pequeña pausa. Por un momento me sentí comprendido. –Ella se ha comportado de una manera bastante fría conmigo y tampoco no me deja opinar en nada que tenga que ver con el gobierno de Equestria. Quizás sea raro que te lo cuente a ti y ahora, pero siendo sinceros, no tengo a nadie más... Sé que puedes escucharme, y también sé que puedes hablarme, así que te escucho, di lo que tengas que decir.−
−Tal vez Celestia no deba ser la que tenga el poder aquí, sino tú.− Solo pensé en lo que quería decir y pasó. Al parecer si me escuchó porque se sobresaltó, tal vez ella no creía que fuera a hablarle. −Creo que harías un mejor trabajo como princesa por ti misma, sin ella aquí. Eres la única que ahora me entiende, quizás ahora yo esté aquí, y sea un monstruo o lo que quieras, pero sé reconocer cuando alguien es especial, y tú mi querida pony, lo eres.−
Nunca pensé decir eso, en realidad nunca pienso en decir las cosas, solo las digo. Logré ver como unas cuantas lagrimas brotaban por los ojos de Luna, ahí fue cuando se me ocurrió una idea…
−Gracias Discord, en verdad gracias. Si pudiera hacer algo por ti, lo haría. Tú también eres especial, bastante, realmente no creo que te merezcas el estar aquí.− Y ahora tuve otra razón para creer que mi idea era buena. –B-bien creo que debo de irme, es hora de mi guardia y bueno, y-ya sabes supongo…− Su tartamudeo fue de algún modo, adorable para mi. No me contuve más y antes de que ella se fuera, le hablé de nuevo:
−De hecho, si puedes hacer algo…− Se volteó al escuchar mi respuesta, me miró algo confundida. –Sí pequeña, puedes hacer algo por mi. Tú amas a tu hermana?− Ella asintió ligeramente. –Bien, no me lo tomes a mal pero ella no parece sentir lo mismo por ti. Siempre que las veo pareces la segunda, la que solo está de respaldo, la que solo está detrás de la sombra de su hermana, y tú eres mucho más que eso. No piensas acaso lo mismo?− Luna bajó la cabeza con vergüenza. Sí, ella también creía lo mismo que yo.
−E-ella siempre ha sido así, eso n-no significa que no me ame− Su tono de voz era inseguro, demasiado. Había dado en el blanco de sus pensamientos, esos que la atormentaban cada día que pasaba por la indiferencia de su hermana, y de alguna forma, desprecio. Como el que también tuvo conmigo desde que la conocí. En eso Luna y yo, éramos verdaderamente parecidos: Sufríamos el desprecio de la misma pony.
−Tú puedes hacer más de lo que Celestia ha hecho, ella lo sabe, por eso siempre te pone atrás, donde ni siquiera tú puedas ver de lo que eres capaz, sabes que tengo razón. Así que querida, tú más que nadie puedes hacer algo por mí, y al mismo tiempo, por ti. Déjame salir, deja que sea libre para que, tú y yo, gobernemos Equestria juntos, sin ella en el camino.− Después de eso, noté que su mirada de confusión se había convertido en otra, una sonrisa de venganza.
−Tienes razón, en todo. Ya no quiero ser la del fondo, ya no más. Quiero el trono de Equestria, y quiero compartirlo contigo. Si pudiera desear que alguien más hubiera sido mi hermano en vez de ella, creo que te habría elegido a ti.− Esas palabras embriagadoras de odio tocaron mi corazón. Claro, porque ese odio no estaba dirigido a mí y más bien lo que recibía de ella era aceptación. Se hizo hacia atrás y vi su cuerno brillar. –Te liberaré, te dejaré ser libre, y juntos nos liberaremos de mi hermana.− Dejó salir un rayo de magia hacia mí, pronto comencé a sentir mi cuerpo moverse. No estaba soñando, Luna me estaba sacando de mi prisión, se sentía tan bien volver a la vida de nuevo, cuando todo pasó, yo ya había salido de ahí. Era libre, otra vez.
En cuanto salí lo primero que hice fue abrazar a Luna, nunca me había sentido tan bien, todo gracias a ella. Correspondió a mi abrazo y cuando nos separamos, toqué su cabeza liberando parte de mi magia sobre ella. Iba a devolverle el favor de tantas formas, esta era la primera. Su cuerpo comenzó a crecer, su cuerno se alargó, su piel se tornó más oscura al igual que sus alas se hicieron más grandes. La estaba cambiando completamente, llenándola de poder.
Al terminar su transformación ella se quedó perpleja, admirando su nueva apariencia. Volvió a abrazarme con más fuerza y nos quedamos así un buen rato. Ahora solo faltaba que hiciéramos una última cosa: Deshacernos de Celestia.
−Vete de aquí, escapa mientras puedas. Yo me quedaré aquí y la detendré, en caso de que no lo logre sé que tú estarás en otro lado consiguiendo la forma de hacerlo.− Dijo Luna decidida. Vaya, esa pony si que era valiente… −Puedes hacer que controle mi físico ahora? Digo, para pasar más desapercibida y seguirme viendo igual.− Sonreí a su comentario y volví a tocarla, pronto su cuerpo volvió a la normalidad como antes.
−Listo, cuando lo desees podrás cambiar de forma. Solo… No quiero dejarte aquí, ten cuidado, hermana.− Sí, porque ahora ella era mi hermana, Luna era mi hermana, o al menos, logré quererla como tal en tan poco tiempo. A ella no pareció incomodarle que la llamara así.
−Tranquilo, estaré bien, ahora tienes que irte. No dejes que te encuentre nadie, solo con quien realmente tengas confianza y consigue ayuda. Te quiero…− Y ahí más lágrimas bajaron por su rostro, sentí que mi corazón se partía en dos, realmente no quería alejarme de ella. La abracé con fuerza y nos dimos una última mirada de esperanza antes de que alzara el vuelo y me fuera de ahí. No deje de observarla hasta que la perdí de vista entre las nubes y la lejanía.
Aunque yo no era una muy buena persona, aun podía querer a los demás, al menos eso me demostró Luna esa noche. Al mismo tiempo que me sentí tan vulnerable en ese momento, sentí que alguien me quería por primera vez en tantos años, cómo no iba a sentirme así por ella? Ella era perfecta, más de lo que un día creí de Celestia.
Permanecí un tiempo solo, sin que nadie supiera de mi existencia. Hasta que un día escuché el rumor de que una tal Nightmare Moon se había enfrentado contra Celestia. En ese momento lo único que pensé fue en Luna, ella se fue quien se reveló al fin. Lamentablemente en ese rumor también se decía que no lo logró, Celestia la envió a la luna (Oh que irónico…), de donde no se supo más de ella. La ira me envolvió, ahora sentía un odio hacia Celestia más fuerte que antes, me había quitado a la única que me quería. Pero esto no se quedaría así, para nada. No iba a perder a mi hermana ahora.
Que oportuno que en ese momento, estuviera cerca de un lugar donde vivía una amiga de mi infancia: La tierra de los changelings. Sabía que ella me ayudaría. Los tres ahora estaríamos juntos en esto, o al menos, eso esperaba.
