Y bien, he aquí el último capítulo de esta historia. Lamento la tardanza, pero por varios motivos tuve complicaciones para terminar de escribir el capítulo y blah blah... xD Pero bueno, espero que lo disfruten, sayonara :)
Capítulo VII
POV Celestia:
Abrí los ojos lentamente, era recién de mañana y comenzaba un nuevo día. Bajé a desayunar y después hice mis labores del día, que eran ahora en mayor cantidad. Desde que Luna se había ido todo había cambiado, ahora yo tenía que cumplir sus labores también. Hacer aparecer la luna cada noche y cuidar el sueño de cada pony en Equestria, no era una tarea sencilla cuando al mismo tiempo debía hacerlo en el día. A veces no quisiera haberla desterrado, era más fácil que se nos dividiera el trabajo. De una forma u otra, la princesa mayor soy yo, puedo hacer todo sola, al cabo que ella decidió revelarse, eso no es mi culpa. ¿Que si la extraño? Algo así.
Salí a mi balcón un rato, quería ver mi bello reino desde lo alto. Era realmente hermoso tener todo el poder, toda la riqueza, todo el amor, todo. Todo. Escuché que alguien llamaba a la puerta así que le dejé pasar, debería ser la mucama o algún guardia para darme una actualización del reino y lo que pasaba.
−Hola… Celestia. – Me quedé helada al escuchar esa voz tras de mí, era él. Era él.
POV Discord:
Entré a su habitación, la escuché hablar de lejos así que supuse que estaba en su balcón. El mismo balcón que quedaba frente al jardín en el que yo la observaba juguetear, también es el mismo en el que ella encendió mi flama de odio al rechazarme y humillarme de esa manera, como en ese entonces todos lo hacían. De veras que en ese entonces era un ingenuo, ¿Cómo pude creer que alguien como ella me amaría? Bien, al final conseguí que dos ponies me amaran, y valían mil veces más que Celestia.
Fui al balcón y efectivamente ahí estaba ella, se veía hermosa, debo admitirlo, aunque solo estuviera de espaldas y no pudiese ver su rostro. −Hola… Celestia− Pronuncié detrás de ella. Quisiera haberle hablado de frente, para ver su cara petrificarse ante mi voz. Al parecer ella nunca se dio cuenta de que me había ido de la prisión en la que me había encerrado, porque al voltearse, me miró −−había salido de sus sueños para ir por ella, ¿Acaso ella creería enserio que yo podría ser peligroso? ¿O sólo fingía que se asustaba para complacerme? ¿O es que tal vez ella al estar sola conmigo no se sentía lo suficientemente fuerte como para vencerme? Bueno, admito que cuando quiero puedo llegar a ser peligroso. Asesiné a tantos alicornios antes hasta casi extinguirlos, excepto por Celestia y Luna. Pero para situaciones drásticas, debía tomar decisiones y acciones drásticas, así que por ahora, eso quedó únicamente en el pasado.
−T-tú… ¿C-cómo… Cómo has venido? Aléjate de mí, no te acerques…− Wow, sí que me temía, era extraño. Yo con toda la tranquilidad del mundo y ella casi desplumándose las alas del miedo.
−Oh querida, ¿acaso eso importa ahora? Lo importante es que estoy aquí, y no pienso irme de aquí antes de arreglar algunos… Asuntos pendientes.−
−¿A-asuntos? ¿A qué has venido? – Podía al menos quitar esa cara de susto, su expresión me asustaba más que cuando me miraba en el espejo a mí mismo en las mañanas, y eso es mucho decir.
−¿Crees que Equestria se merece tu gobierno? Yo podría hacerlo mucho mejor que tú. Y para demostrar tu inutilidad solo te haré una pregunta: ¿Celestia, qué es lo que ves ahora?− Le pregunté ya con su respuesta adivinada.
−El jardín, aves volando, y ¡oh sí! Varios guardias allá abajo que si les ordeno que suban acá y te decapiten en este mismo instante, no dudarán en hacerlo. ¿Qué dices a eso, hmm? – Ella era tan tonta, o yo tan inteligente. Creo que optaré por ambas. Me resultaba tan sencillo engañarla.
−Oh… ¿Estás segura? Creo que solo vez lo que quiero que veas, mejor te muestro todo como está.− Chasqué los dedos y el espejismo de Celestia desapareció. El jardín seguía ahí, pero en lugar de aves revoloteando por los aires había todo un ejército de changelings justo en frente de Celestia, lo que ella decía que eran guardias solo eran nada más y nada menos que más changelings utilizando sus poderes de cambio de forma. Su cara expresaba temor y horror, no creo que se haya esperado ver eso en frente de ella, aparte dudo que ella conociera lo que es un changeling, así que era algo completamente nuevo para ella. Esta fue de las mejores ideas que había tenido en mi vida. Debo decir que jugar con la mente de los demás no es muy bien visto, pero era divertido en ocasiones, más con alguien como ella. Desaparecí solo para volver a reaparecer del otro lado, asustándola aún más y haciéndola retroceder dentro de la habitación.
−¿¡Qué has hecho!? ¡¿Cómo te atreves a traer aquí a más monstruos como tú?! ¡Te ordeno que te largues de aquí ahora mismo y con todas esas… Cosas, de mi reino! – Ahora tenía ira formándose en sus ojos, ¿acaso Celestia era bipolar o qué?
−Pequeña me temo que ni él ni yo nos iremos, me parece quién se ira de aquí serás tú… ¿Interrumpo algo amor?− Y la caballería había llegado para rescatarme de esa bruja con la que estaba hablando. Mi bella Chrysalis, sin ella nada de esto habría sido posible. Le debo un agradecimiento a Celestia, si ella nunca me hubiera lastimado así no habría recurrido a Chrys ni tampoco habría descubierto que la amaba.
−No no no, claro que no hermosa, solo es una charla amistosa con una… conocida. Celestia querida, quisiera presentarte a Chrysalis, la que logró que todo esto fuera posible, ¿no es acaso fantástico? – Le pregunté con felicidad a mi enemiga. Soy fanático del sarcasmo, que lindo que soy, estoy orgulloso de mí. Ella parecía una piedra, como en la que me había encerrado, no se movía ni hablaba. Cansado de esperar una respuesta, me dirigí mirando hacia Chrysalis.
−¿Qué crees que debamos hacer con ella? ¿Desterrarla, encerrarla, asesinarla? Sólo dilo y se hará. –
−No tengo idea, pero, ¿por qué no me dejas un rato más a solas con ella antes de decidir su destino? Solo espera un momento afuera, ¿si linda? – Le dije a Chrys con ternura, ella solo asintió con la cabeza y salió de la habitación.
−¿No es acaso una lindura? Adorable, como siempre. – Me acerqué a ella que aún seguía absorta en sus pensamientos, o almenos eso parecía ya que no decía nada. Me permitió acercarme hasta su oído y le susurré: −Todo te ha fallado, no es tu culpa, solo que el destino no lo deseaba así…− No pude si quiera alejarme cuando ya me había abofeteado en la cara y hacía brillar su cuerno apuntándolo a mí. Con que esa era la Celestia rebelde, que bien. Disparó un rayo de luz enorme hacia mí, lo esquivé fácilmente elevándome un poco para que su tiro errara. Aunque la pared no tuvo la misma suerte, debajo de mi había un enorme agujero en el muro de la habitación. Esa chica sí que tenía agallas cuando quería.
−¡Maldita sea! Solo vete de aquí y déjame en paz, maldito monstruo. ¡Vete, vete!− No dejaba de dispararme con su cuerno, aunque no medía bien sus tiros, solo trataba de darme al azar. Yo era mucho más rápido que ella, desaparecía dos segundos antes de que pudiera atinar siquiera una vez. Eso sí, la habitación era todo un desastre con agujeros de color negro en todos lados.
Quería proteger a Chrysalis, sé que ella dijo que mientras más peleáramos sería mejor, pero no quería que ella resultara herida, la lucha era entre Celestia y yo. Cerré la puerta con magia antes de que Chrys se diera cuenta de lo que sucedía e intentara entrar. Esperaba que funcionara para mantenerla ocupada mientras lograba controlar a Celestia y a sus disparos de francotiradora.
Desaparecí completamente haciéndome invisible, dejándola confundida sin saber dónde me encontraba, pero sabía que tan pronto como volviera a verme seguiría tratando de matarme. Busqué algún arma que pudiera utilizar, no podía seguir huyendo de ella todo el bendito día. Afortunadamente, justo al lado mío había una espada colgada en un estante en el muro. La tomé y me hice visible justo sobre Celestia. Sus reflejos lograron sentirme encima de ella, pero cuando se estaba volteando para volver a atacarme, fui más rápido y golpeé la espada contra su cuerno, partiéndolo en dos. Nunca me había sentido más agradecido con un objeto inanimado en mi vida. Ya sin su cuerno ella estaba indefensa, indefensa a mí.
Ella por el golpe cayó al suelo y al ver su situación, puso los ojos en blanco del terror. Derretí la fina espada de metal en mi mano, no iba a acabar con ella así. −Owww… Celestia, Celestia. No me gustan las despedidas, siempre las he odiado, así que terminemos con esto rápido, ¿no?− Le dije haciendo viajar la magia por mis manos apuntando a ella. Ella estaba llorando incontrolablemente. –No es nada personal, o bien, sí, si lo es. Pero es porque tú lo has decidido, querida. – Estaba a punto de disparar contra ella cuando de repente alguien se apareció entre nosotros…
−¿L-luna…? P-pero tú e-estabas... ¡Oh Luna! No sabes el gusto que me da de…− Celestia no pudo terminar la frase, Luna le mando una mirada asesina en cuanto la vio.
−Luna. Quítate de en medio. Ahora.− Le dije a regaños, pero con firmeza.
−No, Discord. No vamos a hacerle eso, es mi hermana, ¿recuerdas? Quizás ya nunca nada sea igual después de esto, pero le has quitado una de las cosas que más aprecia, su magia. ¿No es suficiente castigo ya?− Me quedé atónito, pero rápidamente cambie mi expresión hasta transformarla en seriedad, negando a su petición. Al notar mi reacción volvió a hablar: −Sí, sé que ella puede llegar a ser mala, egoísta, presumida, y más cosas, está bien. Yo me encargaré de ella, pero no dejaré que la lastimes. Tú no eres así, hermano, no eres un asesino, al menos no porque quieras, saca ese rencor de ti de una vez. Yo te amo mucho, pero dejaré que le hagas daño.– No podía creer lo que había escuchado salir de sus labios. Sé que Luna nunca había estado del lado de su hermana y que sabía que Celestia no la quería como Luna a ella, pero aun así, seguía defendiéndola. Por eso la amaba, a mi pequeña hermanita, porque eso era, mi hermana. La amaba porque era siempre tan considerada, y tenía piedad de hasta el más cruel. Me tuvo piedad a mí. ¿Cómo negarle lo que ella ahora me pedía? Bajé mis brazos y abracé a Luna, ignorando la expresión de shock que tenía Celestia.
−Está bien, está bien. Haré lo que desees.− Le dije con pequeñas lágrimas en los ojos, al parecer ya no podía llorar más. Tanto llanto en estos días ha hecho que mis glándulas lagrimales se agoten, que ironía. Volteé a ver a Celestia otra vez. Seguía tirada en el piso, temblando y procesando todo lo que había pasado. −¿Estás segura que podrás con ella? – Le pregunté a Luna guiñándole el ojo, ahora ella me había pegado su costumbre al parecer.
−Claro, pues ¿quién me crees que soy, eh? – Me contestó con otro guiño. –Estoy segura que si me vuelve a causar problemas la mandaré al Sol.− Celestia abrió los ojos como platos al escuchar eso.
−Tranquila, no seas tan dura con ella. Recuerda que ahora eres la más poderosa de las dos, así que no se te suba a la cabeza…− Iba a seguir hablando pero un estruendo gigante se escuchó en la habitación. Chrysalis había logrado romper mi hechizo de la puerta, cuando logré verla parecía bastante agotada, no debí haber reforzado tanto la puerta.
−¡¿Alguno de ustedes me puede explicar por qué la puerta estaba trabada y por qué diablos Celestia no se ha muerto?!− Me gritó acercándose a mí. –¡¿Estás loco o algo?! Cuando intenté entrar la puerta estaba así y llevo como 5 minutos intentando e intentando abrir y…− La abracé antes de que pudiera decir más…
Lo que quedó del día, Luna y Celestia hicieron las pases, al igual que yo. Tuve que explicarle todo lo que pasaría ahora a Chrys, ella y yo no iríamos del reino con los changelings, intentando establecer una tregua con Equestria, para que pudieran ir y venir y convivir con los habitantes de Equestria. Aunque no fue del modo que yo esperaba, logré conseguir que los changelings salieran de la ruina y cumplí mi parte con Chrysalis, y a fin de cuentas, gobernaría todo un reino al lado de Chrys. Mientras tanto, Luna y Celestia seguirían gobernando el reino juntas, no tengo ni idea de cómo lograrían convivir después de esto, pero ambas lo habían decidido así. Cuando llegó la hora de irnos, también llegó una de las cosas que más odio en mi vida: Las despedidas.
−Nos visitarán pronto, ¿no?− Nos preguntó Luna con una sonrisa.
−¡Claro que sí linda! Aunque no siempre me veas, recuerda que siempre estaré contigo, solo mira al cielo y lo sabrás…− Le dije abrazándola con fuerza, no quería soltarla nunca, pero bueno, tendría que hacerlo. De todos modos, no nos separábamos para siempre.
−Si del cielo es de lo que estamos hablando, entonces tú mira a la Luna ¡y te acordarás de mí!− Me contestó con una risotada separándose de mí.
−Está bien, lo haré. Cuídate, te amo…− Le dije con una pequeña sonrisa.
−También te amo… Adiós hermano, adiós a ti también Chrys.− Nos dijo alzando la pezuña en un saludo.
−Adiós…− Dijimos Chrysalis y yo antes de desaparecer en un destello.
Nunca me imaginé que así terminaría esto, no fue nada a lo que me esperaba, pero creo que fue mucho mejor, con Chysalis y Luna aprendí tantas cosas, y creo que seguiré aprendiendo más. Y aunque, soy el amo del caos, ahora sé que un poco de armonía en mi vida no me haría nada mal.
FIN
