Disclaimer: Los personajes originales pertenecen a Jotaká. Únicamente me encargué de cambiarles el género y adaptar una escena para escribir este fic.


N/A: Bueno, debía elegir una escena y cambiarle el sexo a los personajes, como ya dije. Se me ocurrió la primera parte del Epílogo, y esto es lo que salió.


Septiembre del revés.

Era primero de Septiembre, y como todos los años, cientos de familias se reunían en King's Cross para despedir a sus hijos. Claro, Harriet y Ginno no eran la excepción. Cruzaban la calle junto a sus tres herederos, de los cuales dos iban con carritos: no faltaba mucho para que abordaran el expreso de Hogwarts. Un niño pelirrojo iba aferrado al brazo de su madre, sollozando.

—No pasará mucho tiempo, y tú también podrás ir —consoló Harriet con dulzura a su hijo más pequeño, el único varón de los tres.

—Dos años —resopló Lilo con amargura—. ¡Yo quiero ir ahora!

Los transeúntes miraban con curiosidad a las lechuzas mientras la familia se abría paso hasta la barrera que se encontraba entre los andenes nueve y diez. La voz de Alba llegó hasta Harriet por encima de todo el ruido; sus hijas habían retomado la discusión que habían empezado en el coche.

—¡No, no estaré en Slytherin!

—¡Jemma, dale un respiro! —dijo Ginno a su hija mayor.

—Yo solo digo que podría ser —se defendió Jemma, sonriendo a su hermana menor—. No hay nada de malo en ello, podrías estar en Slyth... —la chica captó la mirada de su padre, y se quedó en silencio. La familia siguió avanzando hacia la barrera. Con una mirada de ligera autosuficiencia hacia su hermano menor, Jemma tomó el carrito de manos de su padre y se echó a correr. Un momento después, se había desvanecido.

—¿Me escribirán, verdad? —preguntó Alba a sus padres inmediatamente, aprovechando la ausencia de su hermana.

—Cada día, si quieres que lo hagamos —contestó Ginno.

—Y no deberías creer todo lo que te cuenta tu hermana de Hogwarts —añadió Harriet—. Sabes que a ella le encanta gastar bromas.

Lado a lado, empujaron el carrito hacia adelante, cobrando velocidad. Mientras se aproximaban a la barrera, Alba hizo una mueca, pero no se produjo ninguna colisión. En vez de eso, la familia emergió a la plataforma nueve y tres cuartos, que estaba oscurecida por el vapor blanco que surgía del expreso escarlata de Hogwarts. Figuras confusas se movían como un enjambre a través de la neblina, en la cuál Jemma ya había desaparecido.