CAPITULO 5: RECUERDOS
Mire un artículo que reconocí de inmediato. Era el del cuello de Atem. La pirámide. Me acerque a él y después llame a Eliseo y pregunte por él.
-Ese es un artículo del milenio.-Me dijo cuando los demás veían las cartas.
-Los vi en mis recuerdos… que significan?
-Bueno pequeña yo no sabría decirte que hace cada uno pero poseen un poder especial cada uno de ellos y solo los pueden usar los elegidos.-Suspiro y miro a Eliseo.
-Y cuando comenzaremos con mi pasado?
-Mañana.- Lo miro y asiento. Me sentía confundida. No sabía por qué rayos hacia esto. La noche paso volando y cuando menos acordamos ya estábamos en nuestros cuartos en el hotel. No podía dormir a sí que fui a ver la tele pero no había nada interesante.
-No quiero que te quedes aquí.- La voz de Atem me izo saltar del sillón y ponerme de pie.
-Porque no?
-Porque yo…te necesito.- Lo mire incrédula.
-Tú ya tienes a Tea y aunque no me quedara aquí ya sabes me iría y dejaría de ser su amiga.
-Yo no lo iba a permitir
-Y porque no?.- Dije molesta.
-Porque… no se…
-No sabes.- Digo en todo de burla.-Atem me quedare te guste a o no. No puedo irme con ustedes y ver cada día como estas enamorado de Tea…-De repente me doy cuenta de algo.- Como sabes que me quedare? Yo no les he comentado nada.
-Cuando te fuiste Sali detrás de ti y escuche la conversación que tenias con Eliseo. Te necesito.
-Sabes qué?.- Digo con lágrimas en los ojos.- Ya vasta Atem deja de decir que me necesitas porque no es así. Creo que Eliseo me necesita más que tu. Vete con Tea y por favor… no quiero que vengas a buscarme.-Me doy la vuelta y camino hacia mi habitación y él se queda parado viéndome. No podía decir eso. No podía. Además éramos hermanos. Entre a mi cuarto y llore. Me quede dormida pronto. Al día siguiente después de bañarme y vestirme para ver a Eliseo Salí al pueblo y mire alrededor. Mis amigos se alistaban para irse devuelta a nuestra ciudad. Ya les había comentado que me quedaría y tanto May como Yugi no lo tomaron bien. A Tea le dio lo mismo pero Atem no estaba presente. No sabía donde se había metido y tampoco nadie lo sabía. Me dio nostalgia porque cuando regresara al Hotel ya se abrían ido. Le dije a Yugi que viniera cuando quisiera y también a May la única amiga que tuve. Mama ya me había dado su permiso solo me dijo que fuera a visitarla de vez en cuando.
-Hola Eliseo estoy lista.- Le dije cuando lo vi entrando a el museo de cartas
-Bien Julieta vamos.- Viajamos hacia las pirámides que había cerca y entramos. Todo era fascinante pero lo que más me sorprendió fue que podía leer los jeroglíficos con mucha claridad. Baya. Nos dimos cuenta de que había muchas trampas pero al final llegamos a nuestro destino. Este parecía dos puertas grandísimas de oro. Al frente había un sarcófago.
-Bien encuéntrate con tu destino pequeña.- Señalo un punto y eran las puertas grandes.
-Cuando las atravieses veraz mas de tu pasado pero no todo. Ese es como un universo paralelo. Entraras y asegúrate de llevar tu baraja contigo porque es peligroso.-A sentí y camine hacia las puertas. Estas se abrieron y yo entre. Había mucha luz y por un momento estuve perdida en ella. Atem de nuevo conmigo en el desierto. El señor que dijo que era mi hermano estaba presente. Estaba segura que era mi padre. Tente mi cuello y traía el collar del milenio. Mire al señor que miraba a Atem con rabia y este me tenia agarrada de la mano…
-Agárrenlo.- Ordeno y los tipos nos separaron
-Julieta!.- Gritaba Atem desesperado por alcanzar mi mano y por una extraña razón yo también quería tocarlo.
-Atem!.- Grite con mucho temor a…. que lo hirieran.
-Mátenlo.- Ordeno el señor que parecía ser mi padre y entonces mi corona cayó al piso. Gritaba de desesperación por alcanzarlo cuando vi que lo iban a matar. Mi collar cayó al piso y entonces cuando estaban a punto de matarlo la visión se borro. Estaba llorando inconsolablemente y caí de rodillas al piso llorando. No sabía si lo habían matado pero sentía una desesperación muy grande por verlo. Ahora estaba en otro lugar que no conocía pero las puertas habían desaparecido detrás de mí. Seguí llorando tirada en el piso. Esto no tenía sentido si era su hijo y el era mi hermano porque trato de matarlo?
