Hola perdón por haberme tardado tanto en responder, creo que ya pasaron 2 años, en verdad lo siento :C, pero hace poco me volvieron las ganas de volver a escribir y no pude evitar sentir que debía terminar esta historia, no sé si aun haya personas con interés en esta historia, pero ojala me brinden otra oportunidad, prometo ser constante y seguir actualizando. Ojala le den una oportunidad a la historia, no se pueden arrepentir :)


7. Un nuevo comienzo

Parecía realmente joven, tal vez de unos quince años, tenía la tez blanca, casi transparente, cabellos negros sedosos y largos, que caían como olas sobre sus hombros, usaba una clase de traje de cuerpo entero negro de un material que se asemejaba al metal y finalizaba en un par de botas. Seguía viva, porque de sus labios rojos aun se escapaba el exhalar de su respiración.

- ¿Qué creen que sea? – pregunto Robin, sin perder de vista a la visitante.

- Su traje, es muy parecido al que usan los guerreros en mi planeta, pero no tiene el escudo o una insignia – respondió Starfire.

- Una desertora ¿tal vez? – dijo Raven.

Los chicos permanecieron a una distancia considerable de la nueva, la habían puesto sobre una camilla, conectada a algunas maquinas, esto a consideración de Cyborg boy, ya que decía que era mejor tenerla en observación, y evitar sorpresas.

- Parece estar en un sueño profundo – dijo Cyborg boy, mientras checaba sus signos vitales – tal vez mañana despierte.

- Muy bien, chicos vayan a descansar, nos turnaremos para vigilarla –ordeno Robin - Cyborg ¿podrías iniciar tu? – él solo asintió con la cabeza.

Todos pasaron a retirarse, la luna se alzaba por fin sobre la torre T, y debían descansar unas horas antes de que cada uno vigilara a la joven.

Entre el pasillo que conducía a la habitaciones, Chico Bestia intercepto a Raven, la tomo por el brazo, tratando de ser cuidadoso.

- Oye – dijo en tono juguetón, ella solo lo miro - ¿te parece mañana? – ella solo asintió con un ligero movimiento de cabeza.

Antes de soltarla y dejarla ir, decidió acercarse y darle un suave beso la mejilla, después salió corriendo por el pasillo y desapareció en una esquina. Raven soltó un pequeño suspiro.

Un frio glacial, había caído sobre la habitación, eran aproximadamente las dos de la madrugada. Robin estaba situado a un lado de la joven que parecía haber caído en el más profundo de los sueños.

- ¿Algún cambio? – pregunto sin apartar la vista de ella.

- Ninguno, esperemos mañana despierte – respondió el chico robot.

- Ve a descansar – le dirigió una mirada serena, pero su amigo parecía hundido en sus pensamientos.

Robin volvió a dirigir su atención a la joven, algo en ella, le resultaba increíblemente familiar, algo que era imposible, porque posiblemente ella vendría de otro planeta. No era algo relacionado a su rostro, era su esencia, lo que le parecía conocido.

- ¿Qué ocurre con Raven? – pregunto, llevando a Robin a la realidad.

- ¿Qué hay con ella? – respondió irritado.

- No te hagas el tonto, sabes de que hablo – dijo, a la vez que le dirigía una mirada severa - ¿Podrías dejar tu estúpido juego de don Juan?

- No, ¡no debes hablarme así! – dijo Robin alzando la voz, pero su compañero ya se había levantado y se dirigía a la salida.

- Soy tu amigo ¿No?, también de ellas – dijo girando su vista hacia él – deja tus juegos o decide.

Salió de la habitación, sin mirar atrás, pero Robin no tenía nada que decirle o refutarle, él tenía razón, no entendía que juego enfermizo estaba jugando. No podía seguirse engañando, ni fingir que no sentía algo por Raven. Debía hallar una solución, debía ser un adulto y enfrentarse a sus propios sentimientos.

Robin permaneció junto a la chica el resto de la noche, había estado dándole vueltas al mismo tema, hasta quedarse dormido en su asiento. A la mañana siguiente fue Starfire quien decidió que era hora de despertarlo.

- Robin, despierta – dijo suavemente cerca de su oído, mientras acariciaba su espalda, después le dirigió una mirada a la joven que dormía del otro lado, seguía creyendo que su uniforme debía pertenecer a su planeta.

- ¿Star? – dijo somnoliento el chico.

Comenzó a incorporarse y lo primero que vio, fue a una joven parada a su lado, sostenía una humeante taza de café, y lo miraba con sus cálidos ojos verdes.

- Vamos, yo me quedare con ella, ve a desayunar – le dijo regalándole una sonrisa.

- No ha presentado ninguna mejoría.

- No te preocupes, se que despertara, y podremos saber que hace aquí – dijo, dirigiéndole una mirada a la chica dormida.

Robin abandono la habitación, cediéndole su lugar a su novia. Se sentía cansado y adolorido, por haber dormido en la pequeña silla. En el comedor ya lo esperaban el resto del equipo, todos lo saludaron cortésmente, incluso Cyborg boy, al parecer pretendía fingir que no había ocurrido la conversación de anoche.

La mañana pasó rápidamente sin ningún problema, y llego el turno de Chico Bestia para quedarse a vigilar. Starfire ya había salido de la habitación, y se sorprendió de ver a Robin esperándola fuera.

- Hola ¿ocurre algo? – dijo con su dulce voz.

- No, ¿podrías acompañarme a mi habitación? – dijo, sin fijar su vista en ella.

- Claro – dijo, caminando detrás de él.

Entraron en silencio, Starfire dirigía su mirada a cada rincón y espacio de la habitación, cada vez que entraba se encontraba fascinada con ese lugar, ya que para ella era el santuario de Robin. Su Robin.

- Debemos hablar – dijo mirándola fijamente, su voz era inconstante.

- ¿Ocurre algo malo? – dijo sorprendida, sus miradas se cruzaron por un largo tiempo.

- No malo, es solo que, no se hacia se dirige va nuestra relación – dijo, ahora un poco frustrado, ni el mismo sabia que esperaba de aquella conversación.

- ¿A qué te refieres? – dijo confundida - ¿He hecho algo mal? – esto último hirió al chico, se sentía un monstruo por hacerla pensar que era culpa de ella.

- No, es solo que, estoy confundido – dijo resignado y bajando la mirada.

- Robin – dijo, tratando de hacer que mirara sus ojos verdes.

Sin esperarlo, poco a poco se fue acercando hasta quedar a centímetros de él. Robin fue levantando la vista, hasta quedar mirando sus ojos verdes, eran como dos grandes esmeraldas. Starfire siguió acercándose, deposito sus brazos alrededor de su cuello y sin decir nada, lo sorprendió con un beso. Él no respondió, se sentía confundido ante la reacción de ella. Pero poco a poco lo fue invadiendo el calor de sus labios y no pudo resistirse a corresponderle envolviendo su cintura en sus brazos, atrayéndola más a él.

Permanecieron así un rato, hasta que todo dio un giro inesperado, Starfire comenzó a mover sus labios de manera que fue abriendo la boca del chico, poco a poco fue introduciendo su lengua, pero antes había tocado sus labios con esta, en una sensual caricia. Robin no sabía si sentirse asustado o sorprendido, solo sentía un extraño calor subiendo por su cuerpo.

El beso fue tomando cada vez más intensidad y Robin no pudo contenerse a no corresponderle, sus lenguas comenzaron a tocarse, primero tímidamente y después con mucha más pasión. La acerco mas a él, mientras la sostenía con fuerza, y con su otra mano jugueteaba con sus rizos rojizos. Ella a su vez acariciaba su fuerte espalda.

Hubieran podido seguir así, de no ser porque en medio de esa pasión, un pequeño sonido se escapo de los labios de Starfire, un ruido que a los oídos de Robin había sido un gemido.

Con el color en sus mejillas Robin la empujo, alejándola de él, a pesar de no seguir con sus cuerpos cerca, aun sentía la excitación correr por sus venas, y no podía creer que él pudiera provocar emociones tan humanas, e intensas dentro de ella. Starfire, permanecía quieta en su lugar, se podía percibir un reflejo de dolor y decepción en sus ojos. Tenía las mejillas sonrojadas y los labios hinchados. Para Robin, jamás lucio tan hermosa.

- Lo siento – dijo ella desviando la mirada

- Fue mi culpa, soy un estúpido – dijo, acercándose, intento tomarla de los hombros, pero ella lo evito.

- Debo irme – respondió inmediatamente, su mirada era indescriptible.

No pudo detenerla, Starfire rápidamente había cruzado la habitación y desaparecido por la puerta, dejándolo sin poder hacer nada, y aun así, no tenía nada para decirle, ni si quiera él sabía la razón de su reacción. El resto de la tarde Robin no salió de su habitación.

A pesar de sus muchos intentos, Raven no lograba que su maquillaje quedara como deseara, simplemente no sabía qué hacer. Había permanecido sentada frente al espejo por varios minutos, solo contemplando su reflejo, pensó que se veía exactamente igual que siempre, nada especial. Resignada pensó que el maquillaje jamás será para ella y soltó un ligero suspiro.

- Te vez hermosa – dijo una voz detrás de ella.

- Hola, Starfire – saludo, apenada.

- Yo puedo ayudarte – comenzó a caminar hacia la chica y se inclino para quedar frente a frente.

Sabía que con un tono tan pálido, debía aplicar un poco de rubor, le puso un tono rosado muy tenue, después se dedico a sus ojos, eran de un tono violeta, así que decidió enmárcalos con sombras y delineador negro y para finalizar le aplico un labial rosa.

- Gracias – dijo Raven, al ver su reflejo.

- Diviértete – respondió Starfire, su voz intentaba sonar alegre y era sincera en su deseo, pero aun así Raven percibió una pizca de tristeza.

- ¿Estas bien?

- Si, no te preocupes – dijo, dirigiéndose a la salida.

Raven seguía mirando su reflejo, hace mucho que Starfire se había ido. Era tarde y sabía que debía salir, pero aun no se sentía segura de su imagen. Llevaba un vestido negro y corto sobre las rodillas, era suelto por debajo de la cadera, pero pegado en el área del busto, tenía un corte en forma de corazón.

Dio una gran bocanada de aire y decidió que era hora de bajar. Al andar por los pasillos, y cruzar por la habitación de Robin pudo sentir su mirada escrutándola, ella se giro a mirarlo también. Entre las sombras de su habitación, él permanecía en silencio, de pie cerca de la puerta, parecía querer decirle algo, pero nada salió de su boca. Raven siguió su marcha.

Al llegar a la planta baja, Chico Bestia la esperaba, parecía excesivamente nervioso, e incluso mas, cuando se giro a verla. Él tampoco lucia mal, pensó Raven. En realidad lucia muy bien. Llevaba pantalones de vestir negros, una camisa de color hueso y una bufanda negra. Era la primera vez que lo veía tan elegante.

- Luces hermosa – dijo tímidamente.

- Gracias – respondió apenada.

- Vamos – dijo, tendiéndole la mano.

Un silencio inundo la Torre, una vez que los chicos habían salido a su cita, Cyborg boy permanecía con la chica, que a lo largo del día, no había podido despertar, mientras, Robin y Starfire permanecían, cada uno en su habitación.

Robin había decidido, que debía disculparse con Starfire, que debía hacerle saber que lo que había ocurrido le había gustado, y que no estaba molesto con ella, ni muchos menos debía sentirse culpable.

Camino por los oscuros pasillos, hasta quedar frente a su habitación, estaba por tocar, para pedirle entrar, pero justo en ese instante la alarma comenzó a sonar e invadió la serenidad del momento. Antes de que pudiera reaccionar, Starfire ya había abierto su puerta, y se encontraron cara a cara. Por un momento sintieron ignorar la alarma y solo se concentraron en la mirada del otro, azul sobre verde; Pero fue Cyborg boy quien los hizo volver a la realidad.

- ¡Despertó! – dijo en un grito.


Gracias por leer besos :)