HOLA!
Soy muy muy feliz x haberme demorado tan poco en subir el segundo cap (o más bien el primero, ya q lo q había subido antes era el prologo). Quiero agradecer a shineevero, Silviaxl17, Guest y serena1614 por sus reviews que me alegraron mucho! y especialmente Silviaxl17 por darle otra oportunidad a esta historia, (esta vez la terminare).
No les distraigo más.
A LEER!
Capítulo I – El cuadro de la habitación
Era ya pasado el medio día y dos jóvenes caminaban apresuradas a tomar el autobús.
- ¡Vamos Lu! – gritaba una – ¡o si no llegaremos tarde para el almuerzo! – dijo mientras alcanzaba a coger una de las manillas de las puertas del vehículo antes de que estas se cerraran.
- ¡Susan! – llamo la otra joven – ¡espérame!.
- ¡Sube! – exclamó la joven llamada Susan tomando de la mano a su hermana e impulsándola al autobús.
Justo frente al asiento de Lucy estaba sentado un guapo chico de la clase de Edmund, ya lo conocía de antes y sinceramente esperaba que el también a ella. Lucy lo miro disimuladamente, cosa que el chico noto. Apresuradamente la joven volteo el rostro.
Lucy noto como el chico continuo mirando hacia donde ella y su hermana estaban sentadas. Pasados unos minutos las chicas ya debían bajarse del autobús, pero antes de que se fueran y mientras Susan le indicaba al chofer donde debía parar, el apuesto joven se acercó a Lucy.
- Hola – dijo.
- Ho… la – contesto Lucy algo nerviosa.
- Sabes, sucede que… - el joven estaba también algo nervioso – sucede que quería saber si tu hermana tiene novio… - dijo. Al escucharlo, Lucy se entristeció. Cada minuto en el que ella creyó ser la chica más hermosa del mundo por tener captada la atención de ese guapo chico mayor había sido tan solo una ilusión pasajera. Estaba claro que ella no llamaba tanto la atención como su hermana.
Su hermana. La amaba, pero siempre era la que se robaba todas las miradas. Y lo más terrible era que ella ni se daba cuenta o si lo hacía, no le tomaba importancia. Como deseaba Lucy tener aunque fuese un mínimo de atractivo como el de Susan…
Y ahora, ante ella, un guapísimo chico le hablaba… pero nuevamente de Susan.
- Si…ella tiene novio – contesto Lucy. Sabía que era una mentira, pero estaba demasiado molesta para meditarlo - y se va a casar con él – agregó rápidamente.
El chico se disponía a responder, pero justo en ese momento llegaron a la parada y tanto Lucy como Susan se bajaron, dejando al chico muy confundido en el autobús.
Camino a casa de sus tíos, Lucy se mostro muy callada y pensativa, cosa que le pareció muy extraña a su hermana, ya que la joven siempre demostraba ser todo lo contrario.
- Lu… ¿sucede algo? – pregunto Susan algo preocupada. Pero en vez de contestar, Lucy respondió con otra pregunta.
- Susan, ¿tú crees que yo soy bonita?
- Pero… ¿A qué se debe esta pregunta? – consultó Susan sumamente extrañada por la pregunta de su hermana.
- Solo responde, ¿soy bonita o no? – volvió a preguntar Lucy, esta vez parándose frente a su hermana.
- ¡Claro que si Lu! Eres hermosa – contestó – y no solo exteriormente si no que también por dentro, pero ¿por qué me lo preguntas?.
Lucy bajo su rostro algo avergonzada.
- Sucede que….
- ¿Es por un chico? – pregunto Susan, tomando el mentón de su hermana obligándola a levantar el rostro. La joven asintió.
- Déjame decirte que si él no noto lo bella que eres es porque no es el indicado para ti. – dijo Susan. Terminada la frase Lucy sonrió ampliamente y le dio un fuerte abrazo a su hermana. No era la respuesta que esperaba, pero si su hermana decía que había alguien esperando por ella… entonces iba a creerle.
Luego de esto las dos chicas continuaron el camino hacia la casa de sus tíos. Al llegar, como siempre, lo primero que escucharon fueron los temerosos gritos de Eustaquio que, de seguro, estaba siendo perseguido por Edmund.
- Sera mejor que entremos pronto – dijo apresuradamente Susan, mientras tomaba a su hermana de la mano.
Al entrar a la casa encontraron a Eustaquio debajo de una mesa y a Peter intentando detener a Edmund, el que trataba con todas sus fuerzas de zafarse para ir tras su primo.
- ¡Edmund! – exclamó Lucy llamando la atención de su hermano mayor – ¿Qué sucedió? – pregunto. Pero en vez de contestar el aludido, una voz proveniente de debajo de la mesa contestó.
- Lo que pasa es que ustedes y ese extraño y tonto jueguito que tienen ya me están hartando – dijo Eustaquio saliendo de su escondite, pero manteniéndose alejado de los brazos de Edmund.
- ¡ACÉRCATE Y TE ENSEÑARE UN JUEGUITO! – amenazó Edmund con su puño en alto y con rapidez corrió hacia el chico, pero una fina silueta se interpuso en su camino.
- ¡BASTA LOS DOS! – sentenció Susan frenando a su hermano. Estaba bastante cansada de todos esos comportamientos infantiles. Era en momentos así que deseaba más que nunca haber ido a los Estados Unidos junto a sus padres – Edmund ya estas grande para andar persiguiendo a las personas ...¡compórtate! – le reprendió Susan.
- ¡No tengo porque aguantar a personas molestas como esas!– indicó despectivamente a Eustaquio – ¡Yo estoy muy por encima de todo esto! – exclamó haciendo un gesto con sus brazos. Ninguno de sus hermanos dijo palabra alguna. Llevaban escuchando ese mismo discurso desde que volvieron de Narnia.
Desde que habían vuelto a su mundo, para Edmund había sido especialmente difícil acostumbrarse a ser solo un chico más. En Narnia era un rey. Tenía poder y riquezas, además el respeto de toda criatura narniana. Mas en su mundo a penas y era conocido.
Solo un chico más. Eso le fastidiaba.
En silencio, Edmund se fue de la sala a su habitación del segundo piso… bueno, la de él, su hermano y su primo. Pasados unos minutos Susan llegó a verlo.
- ¿Ed? – le llamo suavemente.
El chico mostró indicio de haberla escuchado, por lo que la joven se sentó en la cama junto a él y volvió a llamarlo.
- ¿Ed, está todo bien? – preguntó.
- ¿No crees que se cuadro tiene rasgos narnianos? – preguntó a su vez. Susan levanto una ceja en señal de no entender nada. – ¡míralo! – insistió el chico – es un barco narniano – dijo.
Ante la obstinación de Edmund, Susan se vio obligada a observar dicho cuadro y se sorprendió al reconocer claramente las facciones narnianas del barco. Y no solo facciones… el barco completo era narniano, pero ¿cómo era posible?. En ese momento sus otros hermanos llegaron a la habitación.
- ¿Que miras Su? – pregunto la pequeña.
- Es el cuadro...Edmund dice que ese barco es narniano – contesto la chica.
Tanto Peter como Lucy se acercaron a observar. No les hizo falta esforzarse por captar cada detalle, porque las similitudes saltaban a la vista. No solo era un barco de Narnia, si no que era uno de los mejores que hubiesen visto en su vida. Hermoso. Su proa era dorada y tallada en forma de una cabeza de dragón con su gran boca abierta, tenía sólo un mástil y una gran vela cuadrada, de un vivísimo color púrpura y la parte trasera terminaba dándole la forma a las bellas y verdes alas del dragón. Un barco digno de un rey.
Los cuatro hermanos se quedaron observando aquella imagen.
- ¿Me pregunto… – comento Edmund, más para si mismo que para sus hermanos – si no será peor mirar un objeto que nos recuerde a Narnia cuando uno no podemos ir allí?
- Incluso mirar es mejor que nada - señaló Lucy acercándose al cuadro.
- Es un típico barco narniano….realmente hermoso – dijo Peter al tiempo que se estiraba en la cama en la que Edmund y Susan estaban sentados.
- ¿Siguen con su viejo jueguito? —preguntó Eustaquio entrando imprudentemente a la habitación con una molesta sonrisa burlona. De seguro había estado escuchando detrás de la puerta pensaron los chicos.
- ¿Porque no te pierdes? – pregunto sarcásticamente Peter. Realmente también estaba harto de su primo.
- Esta es mi casa, puedo hacer lo que quiera y ustedes son solo invitados – dijo con autoridad. Los Pevensie se miraron entre si y luego miraron a Eustaquio con fastidio.
- Eustaquio mejor déjanos solos – pidió Susan lo más amablemente que pudo en ese momento.
- ¡¿Tanto les gusta meterse en ese tonto juego imaginario de criaturas parlantes y tierras mágicas, que prefieren quedarse en estas cuatro paredes observando un estúpido cuadro que le recuerda a su país inventado?! – pregunto Eustaquio sin comprender el razonamiento de sus primos. Definitivamente necesitaban ayuda profesional, pensó el chico.
- De veras, mejor vete, nadie te quiere aquí – le respondió de muy mala manera Edmund para que de una vez por todas el chico se fuera.
- ¿Qué rayos tiene ese tonto cuadro? —preguntó Eustaquio aun con más curiosidad.
- Sencillo - respondió Lucy - el barco parece moverse. Y el agua se ve como si estuviera en verdad mojada. Y las olas se ven como si en verdad subieran y bajaran con la marea…. – dijo simplemente la joven.
Eustaquio considero aquella respuesta como una de las más tontas que en su vida había escuchado, pero al mirar al cuadro no tuvo palabras para responder a Lucy. Por unos segundos vio como realmente las olas parecían subir y bajar moviendo suavemente al barco. Pero para sorpresa del chico, aquellas olas ¡no se detuvieron! Al ver esto, los cuatro hermanos Pevensie supieron de inmediato que algo iba a suceder.
De repente todos los elementos del cuadro comenzaron a moverse tal como si fuera una muy vivida película. La proa de la nave se sumergió en la ola, haciendo explotar una masa de espuma; luego la ola se alzó tras el barco y por primera vez se pudo ver su popa y su cubierta, pero pronto volvieron a desaparecer con el impacto de la siguiente ola que lo azotó, levantando nuevamente su proa. En ese mismo momento los cinco chicos en aquella habitación sintieron la brisa del mar golpeando suavemente en sus rostros, pero de los cinco, solo cuatro lo estaban disfrutando.
Poco a poco se comenzó a oír el golpeteo del agua contra el barco.
- ¡BASTA! – vociferó sorpresivamente Eustaquio, lo que hizo que los Pevensie volvieran a la realidad - ¡Esto debe ser un estúpido truco inventado por ustedes! – chilló el alterado niño. Pero antes de pronunciar cualquier otra palabra una gran ola salada y fría reventó justo sobre él y sus primos, empapándolos a todos.
Eustaquio estaba ahora, además de alarmado, furioso. Tanto así que tomo el cuadro entre sus manos para intentar romperlo, pero Peter y Edmund reaccionaron rápidamente para intentar detener al chico, pero sus esfuerzos no fueron suficientes. Repentinamente una desbordante masa de agua comenzó a salir de dicho cuadro, lo que tomó por sorpresa a Eustaquio haciendo que lo botará, pero no por eso dejó de salir agua de este.
- ¡Chicos tómense de las manos! – exclamo Peter.
- Yo no voy a tocar a este – reclamó Edmund señalando despectivamente a su primo, el que estaba casi al borde de las lagrimas y gritando como loco.
- ¡EDMUND, SOLO HAZLO! – le ordenó Peter al tiempo que tomaba la mano de Lucy que a su vez agarraba la de Susan.
Era necesario que todos se mantuvieran juntos. El agua no parecía querer dejar de salir del cuadro y eso significaba que en cualquier momento la habitación se les haría demasiado pequeña para tanta agua.
De un momento a otro, los hermanos Pevensie junto a Eustaquio, se vieron rodeados de agua marina y por alguna razón ya no reconocían nada a su alrededor. Una cegadora luz provenía de sus cabezas, por lo que por instinto los cuatro chicos, llevando casi a cuestas a su primo, nadaron hacia aquella luz. Cuanto agradecía Lucy en ese momento las clases de natación que había tomado el verano pasado, ¡vaya que le estaban sirviendo ahora!.
Con algo de esfuerzo los chicos salieron por fin a la superficie y con sorpresa notaron la cercanía del barco que habían visto en el cuadro. Unas figuras se lanzaron rápidamente a socorrerlos, pero en un arranque de pánico Eustaquio aferrado de Lucy hizo que los dos se hundieran. La joven se estaba quedando sin aire, pero justo en último momento unos fuertes brazos la sostuvieron y permitieron que ella y su primo salieran a la superficie nuevamente. No pudo distinguir bien quién era el que la estaba ayudando, pero vaya que lo agradecía.
Una escalera de cuerdas fue bajada para que los chicos, con la ayuda de los tripulantes de la embarcación, subieran. Lucy y el joven desconocido fueron los primeros en subir. Una vez a bordo Lucy pudo inspeccionar un poco más a aquel joven que le había salvado y ¡muy grande fue su sorpresa al constatar que aquel joven le era completamente conocido!
- ¡¿Caspian?! – pregunto la joven con un evidente tono de sorpresa en su voz y a la vez alegría. Caspian sonrió y abrazo a la pequeña. En ese momento oyeron chillidos de Eustaquio junto con la malhumorada voz de Edmund, quien lo apuraba a subir rápido ya que quería salir pronto del agua helada.
Por unos momentos, Caspian temió que solo Edmund, Lucy y ese pequeño niño chillón estuvieran allí. Pero rápidamente se quito esa idea de la cabeza, ya que luego de que subieran Edmund y Eustaquio de inmediato una cabellera rubia y mojada apareció por el costado el barco.
Ayudado por los tripulantes Peter llego por fin a bordo del barco y fue el mismo quien ayudo a la última persona a salir del agua, que como Caspian esperaba, resulto ser Susan.
Caspian creyó estar viendo una ilusión. Había soñado tantas veces con verla o encontrarla, que sentía que en cualquier momento iba a despertar en su cama y ella volvería a desaparecer. Pero esta vez, para alivio del rey, ella se quedó allí. De inmediato hizo una seña a sus hombres para que cubrieran con mantas los fríos y mojados cuerpos de los náufragos recién llegados.
- ¡Chicos no van a creer quien nos salvó! – exclamó Lucy llamando la atención de sus hermanos que voltearon a verla. Los tres aludidos se quedaron mudos de la impresión, mientras un sonriente y empapado Caspian los observaba.
- ¡FANTÁSTICO! – exclamó Edmund, saliendo del shock de la primera impresión, dándole un fuerte abrazo a Caspian. Peter, a su vez, también se acercó a saludar a Caspian, pero a diferencia de Edmund, este solo le tendió la mano.
- Es un placer volver a encontrarte – dijo sonriendo Peter, estrechando la mano de Caspian.
En cuanto a Susan, aún no era capaz de salir de su sorpresa inicial. No era posible que de todos los narnianos existentes en Narnia, justamente él, ¡Caspian!, fuera el que los sacara del agua. Definitivamente eso tenía que ser una broma de mal gusto. Por supuesto que estaba feliz de verlo. Es más, la palabra "feliz" se quedaba pequeña para lo que realmente sentía en aquel momento. Para ella era un sueño hecho realidad y estaba muy agradecida con Aslan por darle esta oportunidad, solo que… ¿no había una forma menos vergonzosa de volver a encontrarlo?. Estaba mojada de la cabeza hasta los pies y a pesar del sol y de la manta, el frío del agua le calaba hasta los huesos, sin mencionar que de seguro su maquillaje estaba arruinado. En cambio él… él se veía aun más guapo de lo que recordaba, aun estando empapado.
Susan no pudo evitar sonrojarse al ver a Caspian y se sonrojó aun más cuando notó que él se le acercaba. Con mucha dificultad tuvo que obligarse a sí misma a mirarlo y sonreírle.
- Gracias por sacarnos del agua – musito tímidamente, sacando una de sus blancas manos por entre las mantas para estrechar la de Caspian. El joven rey tomó la mano de Susan entre las suyas, pero en vez de solo estrecharla, deposito un suave beso sobre ella.
- No tienes idea cuanto me alegra verte de nuevo – dijo mirándola fijamente.
Un agradable calor sintió Susan al escuchar esas palabras. Deseaba responderle, pero los chillones gritos de Eustaquio la interrumpieron.
Todas las miradas se volvieron a Eustaquio que se encontraba en medio de cubierta.
- ¿Y quien es este amiguito que nos acompaña? – pregunto Caspian señalando a Eustaquio.
- Te presento a Eustaquio, nuestro primo – contesto Lucy.
Era difícil creer que ese niño chillón fuera pariente de los Reyes de Antaño pensó Caspian observando detenidamente a Eustaquio.
- ¡¿DONDE ESTAMOS?! – vociferó el chico – ¿QUE SON TODAS ESAS CRIATURAS EXTRAÑAS? ¡EXIJO RESPUESTAS! – chilló.
- Estamos en Narnia, llorón – le hablo Edmund – así que deja de chillar sino yo mismo te boto por la borda – amenazo. Peter rio de buena gana. Realmente estarían mucho mas tranquilos sin su primo, pero la mirada de Susan hizo que dejara la sonrisa en ese mismo momento. Por su parte Lucy simplemente se limito a rodar los ojos.
- Estoy seguro que a su estimado primo le encantará pasar tiempo con las sirenas – comentó una pequeña criatura que fue reconocida inmediatamente por los reyes.
- ¡Rípichip! – exclamo Lucy muy alegre.
Eustaquio, al escuchar al pequeño ratón hablar perdió el poco color que le quedaba en el rostro.
- ¡HABLO! ¡ESA RATA HABLO! – exclamo el chico aterrorizado.
- Es todo lo que hace – dijo uno de los tripulantes de la nave.
- Yo diría que lo difícil es obligarlo a callar – dijo Caspian provocando algunas risas.
- En el momento en que no haya nada más que decir, Alteza, le prometo que no diré nada – contesto respetuosamente Rípichip.
- ¡PERO QUÉ CLASE DE BROMA ES ESTA!... – comenzó a gritar Eustaquio fuera de sí.
- ¿Seguro que no podemos devolverlo al mar? – preguntó suplicante Rípichip. Peter y Edmund se miraron entre sí, considerándolo seriamente, pero una mirada de "ni siquiera lo piensen" de Susan los hizo desechar sus pensamientos.
Mientras, Eustaquio seguía reclamando y viéndolo todo como un sueño.
- ¡EXIJO QUE ME DIGAN DONDE RAYOS ESTAMOS! – chilló el muchacho muy alterado.
- En el Viajero del Alba, el mejor barco de la flota narniana claro está – contestó un centauro.
En ese momento Eustaquio se convenció de que estaba en un sueño y se desmayó. Un coro de risas se escucho en toda la cubierta. Susan se acercó para revisar si estaba bien. Por muy molesto que fuera el chico, no dejaba de ser su primo.
- ¿Fue por algo que dije? – preguntó contrariado el centauro.
- No te preocupes – le dijo Susan – esta asustado. Solo debe descansar.
- Cuidalo Taurus – le pidió Caspian a lo que el centauro asintió no sin antes dar un fuerte suspiro.
Caspian sin perder el tiempo se dirigio al centro de la nave para anunciarle a todos sus marineros las buenas nuevas que habían llegado.
- Mis amigos, quiero que todos les den una gran bienvenida a nuestros náufragos – anunció – Peter, el magnífico; Edmund, el justo; Lucy, la valiente; y Susan, la benévola. Los reyes y reinas de Narnia.
Al escuchar esas palabras todos los presentes se arrodillaron en señal de respeto. Los chicos estaba muy contentos de volver y recibieron gustosos aquel gesto.
- Ahora acompáñenme, por favor – les indicó Caspian – seguro se pescaran un resfriado si no se cambian prontó – dijo sonriendo.
El joven rey los condujo por las habitaciones del barco. A Peter y a Edmund lo llevó a los cuartos de la tripulación, mientras que a las chicas las condujo hacia su propia habitación.
- Pueden cambiarse aquí – dijo – le pedí a uno de mis hombres que les trajera ropa… aunque no esperen mucho, sucede que no tenemos ropa femenina a bordo – se excuso –
- No te preocupes – dijo Susan con una sonrisa en su rostro. Por un par de segundos Caspian quedo prendado de aquel gesto, pero la voz de Lucy lo sacó de su trance.
- Tienes una hermosa habitación– dijo
- Y desde hoy, será de las dos – dijo a su vez Caspian y antes que sus huéspedes pudiesen objetar agrego – no puedo permitir que ninguna de las dos se quede a dormir en las bodegas con el resto de los tripulantes, por lo tanto se quedarán aquí. Siéntanse como en casa y tómense todo el tiempo que estimen necesario para descansar y reponerse del chapuzón que se dieron. Rip vendrá por ustedes más tarde.
Dicho esto, tomo un par de cosas de unos cajones y se retiro, sin antes dar la última mirada a Susan.
- ¿Viste como te miró? – pregunto Lucy inmediatamente después de que Caspian hubiese salido.
- No entiendo lo que tratas de decirme – contesto su hermana haciéndose la desentendida.
- ¡No me digas que no lo notaste¡ - exclamó Lucy incrédula. - ¡Susan, si hubieses sido un cubo de hielo, seguro te habrías derretido!
- ¡Lucy! – le reprendió Susan. Pero en realidad Susan sabía que lo que Lucy le estaba diciendo era cierto. Ella misma sintió un extraño calor dentro de si, al ver a Caspian y notó sin ningún esfuerzo la mirada llena de sentimientos que este le dedicó.
- Oye Su, ¿cuantos años crees que han pasado en Narnia? – preguntó la menor, cambiando de tema al notar que su hermana se perdía en sus pensamientos.
- No lo sé Lucy, no hay forma en que yo adivine – contesto, ella tampoco lo había pensado. Caspian se veía joven aún, aunque más maduro y definitivamente más guapo de lo que recordaba.
Lucy descubrió de inmediato los pensamientos de su hermana que se quedo observando el vasto mar que se alzaba por el gran ventanal de aquella habitación con una expresión de hipnotizada que hizo romper en carcajadas a la pequeña. Susan al percatarse, a pesar de estar molesta, no pudo evitar reír junto a su hermana. Por unos minutos se dedicaron a tirarse cojines y correr por la habitación como dos niñas pequeñas. Luego de otro par de minutos y después de hacer milagros con la ropa que recibieron, las chicas ya estaban listas para juntarse con el resto.
Y bien? q les parecio? Me divertí mucho escribiendo este cap...o bueno, reescribiendo. Silviaxl17, tu que leiste este fic antes, q te parecieron los cambios (si es q los notaste XD). Y para todos los lectores nuevos espero ansiosa sus comentarios. Si son criticas tambien las acepto^^
Bueno, quiero decirles que la proxima actualización será para el 7/Dic/2012 (si ahora actualice tan pronto, fue xq justamente sabía q después el tiempo no me iba a dar para hacerlo).
En cuanto a la edad de Caspian eso lo sabremos en el proximo cap.
Sin más q decir, me despido. Son las 4:50 am en Chile XD y tengo mucho mucho tuto, asi q hasta el proximo cap.
ATTE
VEDDARTHA
