HOLA! Les traigo un nuevo cap! esta vez no me demore tanto ^^
Gracias a todos por sus reviews, por agregarme a favoritos y hacerse seguidores! Me alegran muchos todas estas cosas y me ayudan a seguir escribiendo ^^
Gracias
Ahora, a leer! cap 4!
Capítulo IV – Pensamientos durante una Tormenta
Según lo que el Duque Bern le contó, los seis lores que siguieron su camino fueron testigos por lo menos una vez de aquel extraño fenómeno. Por esta razón decidieron seguir en esa dirección para desentrañar los misterios de aquella nube negra, pero… jamás regresaron.
- Realmente, Alteza, no tengo ni la menor idea de que fue de sus vidas – dijo el duque al finalizar su relato.
- Si los lores siguieron ese camino, entonces nosotros también – sentenció Caspian levantándose de su asiento.
Luego de los acontecimientos de esa mañana, Caspian creyó conveniente informarse más sobre el fenómeno de la nube negra antes de zarpar, por lo que pasaron una noche más en el castillo, después de celebrada la gran fiesta.
- Hay otra agrupación de islas desconocidas hacia el oriente – comentó Dridian – seguramente debieron pasar por ahí.
- Será un viaje peligroso – murmuro Peter.
- Pero no se preocupen hoy por eso Majestades – dijo el hombre – siéntanse como en casa y descansen todo lo que deseen para mañana continuar con su duro viaje.
Era ya muy tarde cuando aquella reunión termino. Luego de una agradable cena los invitados quedaron en libertad para retirarse a sus habitaciones para descansar de tan cansada jornada. Susan en cambio aprovecho para dar un paseo por los jardines del castillo.
Los sucesos de aquel día aun la tenían algo abrumada. En sus tiempos de reina paso por muchas situaciones peligrosas, pero ser vendida como esclava… eso había sido demasiado. Gracias a Aslan que Caspian llego a tiempo.
Caspian.
Una extraña, pero agradable sensación le recorría el cuerpo cuando pensaba en él. Llevaba dos años completos anhelando verlo nuevamente, y cuando ya estaba perdiendo la esperanza sucedió todo. El cuadro, el agua, el barco. Todo fue tan rápido. En apenas un parpadeo paso de estar en la casa de sus tíos a navegar en un barco narniano.
Y no solo volvieron a Narnia, sino que también se encontraron nuevamente con Caspian. Fue una grata sorpresa encontrarlo nuevamente. Se notaba en sus facciones que el tiempo también había pasado en Narnia. Él seguía viéndose guapo y joven, pero mucho más maduro. Y en tan solo cinco años había logrado la paz en Narnia, lo que era fabuloso.
- Es maravillo estar de vuelta – murmuro para si misma.
- ¿Susan?
La aludida giro rápidamente para encontrarse con su hermano mayor.
- ¡Peter! Me has asustado – exclamó.
- Lo siento – se disculpó el joven - ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Lucy?
- Yo solo vine a pasear un rato y Lucy está en la habitación – contesto Susan pacientemente al cuestionario de su hermano.
- Vuelve con Lucy – pidió Peter – no quiero que este sola – dijo – y tú tampoco deberías en vista de lo sucedido hace unas horas.
Susan sabía a lo que se refería su hermano. Eustaquio se había encargado de contar con lujo de detalles como había sido la experiencia en el mercado. Por supuesto, no se guardó ninguno de sus comentarios al respecto añadiéndole en la mayoría de los casos mucha más fantasía que realidad.
- Estoy bien – dijo Susan suavemente para tranquilizar a su hermano – iré con Lucy enseguida y cualquier problema que tengamos te llamare – agrego tomándole la mano a su hermano dándole un pequeño apretón – lo prometo.
Dicho lo último, Susan se fue a su habitación dejando a Peter solo en los jardines de palacio. El joven se tomó su tiempo para volver a su habitación. Se sentó cómodamente en un banquillo cerca de unos rosales y contemplo el bello cielo. Tanto tiempo había soñado con volver a Narnia que por un segundo creyó que nuevamente estaba en un sueño. Un sueño con sus hermanos, barcos narnianos, criaturas narnianas, mares narnianos…
Y su primo, Eustaquio…
Ya había perdido la cuenta de las veces que le había dado gracias a Aslan desde que comenzaron el viaje. Y, por mucho que le costara, Peter debía aceptar que el trabajo de Caspian en esos años había sido excelente.
De camino a su habitación, Peter se encontró con Lord Bern, ahora Duque Bern junto a Caspian.
- Alteza, ¿necesita usted algo? – preguntó el duque cortésmente.
- No, solo paseaba un poco – contestó Peter – para tomar aire, ahora mismo estaba volviendo a mi habitación a descansar.
- El viaje será largo, yo también me retirare a mi habitación, Duque – informó Caspian.
Luego de despedirse cada uno se fue por su camino. Al llegar a su habitación Peter encontró a su hermano menor.
- Creí que estarías dormido – dijo Peter.
- Frente a todo lo que ha pasado – comenzó a decir Edmund – y no me refiero solo a lo de hoy.
Dicho esto se lanzó hacia su cama con los brazos extendidos dando un gran suspiro.
- ¡Aun siento que estoy en un sueño! – exclamó
- Una pesadilla querrás decir – musito de mala gana Eustaquio que estaba echo un ovillo en su propia cama.
Peter se limitó a ignorar a su primo.
- Creo que todos lo sentimos Ed – contestó el mayor de los Pevensie hacia su hermano acostándose en su cama. Pasaron tan solo unos minutos para que este se durmiera profundamente.
- No sé cómo puede dormir estando en un lugar tan peligroso – murmuro Eustaquio nuevamente.
- ¿Peligroso? – cuestionó Edmund que aun estaba despierto – Esta bajo la soberanía narniana, ¿Qué puede haber de peligroso en eso? – preguntó el chico como si la respuesta fuera obvia.
- ¿Qué puede haber de peligroso? – se burló Eustaquio – Criaturas parlantes, barbaros con espadas, esclavitud, nubes mohosas come gente… ¿necesitas que siga?.
Eustaquio estaba muy alterado. Pero no era para menos. En su pequeño y estrecho mundo lleno de bichos, razón y ciencia, no había espacio para cuadros mágicos, criaturas parlantes y mundos paralelos. Todo eso era completamente nuevo para el pobre chico.
- Si cambiaras un poco tu visión de las cosas todo sería mucho más grato para todos – dijo Edmund para luego salir de la habitación. Estaba cansado de escuchar a Eustaquio, por lo que decidió ir a ver como estaban sus hermanas.
De camino hacia la habitación de ellas no pudo reprimir una gran sonrisa en su rostro. Mientras más pensaba en el asunto más increíble se le tornaba.
Narnia. Estar en Narnia nuevamente. De seguro Lucy tendría a Susan vuelta loca con el tema. El chico de cabello castaño sonrió aun más al pensar en eso. Todo era como un sueño hermoso. Solo había un par de cosas que le incomodaban, pero aun así nada podía empañar el hecho de estar en su añorada Narnia.
Al llegar a la puerta de la habitación de las chicas escucho sin lugar a dudas la voz de su hermana menor dando pequeñas risitas de alegría.
- ¿Lucy? ¿Susan? Soy yo – dijo el chico antes de entrar al cuarto – solo quería saber si estaban bien – se excuso el chico ante la miradas de interrogación de sus hermanas.
Ambas chicas sonrieron entre si.
- No – dijo Lucy – tu viniste porque te cansaste de Eustaquio – terminó entre risas que fueron acompañadas por las de Susan.
Edmund no pudo más que acompañar a sus hermanas con sus contagiosas risas.
- Tienes razón Lu – aceptó finalmente Edmund.
- ¿Y dónde está Peter? – preguntó Susan.
- Él se quedó dormido – contestó Edmund – supongo que estaba cansado.
- ¡Y no es el único! – exclamó Lucy estirándose en su cama – pero a pesar de todo estoy muy feliz – dijo – y creo que Susan lo está aún más – agregó mirando pícaramente a su hermana. La aludida se sonrojo levemente.
- Estoy igual de contenta que todos ustedes de estar en Narnia – dijo sentándose en el borde de la ventana de su habitación que daba con una hermosa vista al mar y al patio de armas del castillo.
- Hey Lu, ¿y cómo fue que descubriste que estábamos en problemas? – preguntó Edmund lleno de curiosidad.
- Caspian dijo que si a la mañana siguiente no sabíamos nada de ustedes, debíamos ir a la isla – contesto – y eso hicimos. Al llegar nos mezclamos cuidadosamente con la gente que encontramos y así supimos de la subasta de esclavos en la plaza pública. No tienes idea el miedo que tuve al ver a Susan y a Eustquio ahí, entre los esclavos.
- Pero finalmente todo salió bien – exclamó Edmund volviendo a la puerta – Peter y yo estamos en la habitación de al lado por si nos necesitan, buenas noches – dijo para después salir del cuarto y volver al suyo.
Luego de la visita de Edmund, Lucy se acostó de inmediato y se durmió. Susan en cambio se quedó observando el mar por su ventana. Desde su posición incluso podía ver a lo lejos al Viajero del Alba.
A la luz de la luna se veía majestuoso. Poco a poco el sueño fue venciendo a Susan que termino por volver a su cama para descansar sin saber que desde el patio del castillo un joven la había estado observando desde hacía ya varios minutos.
Caspian salió de entre las sombras dejando que la luz de luna lo iluminase tenuemente. El joven rey no se casaba de mirar a Susan. Sentía que en cualquier momento podía irse, como sucedió la primera vez. Habían pasado muchos años desde aquel día, pero para Caspian aun se sentía como si tal solo hubiese sido el día anterior. El vacío que sintió al ver a Susan desaparecer por esa ranura… fue indescriptible. Por eso ahora no podía desaprovechar ningún momento.
Caspian suspiro pesadamente.
Y además de todo eso estaba también el tema de esa extraña nube que parecía ser la fuente de todos los males. Sin lugar a dudas los lores debieron topársela, como dijo el Duque Bern.
- Tal vez un buen descanso me venga bien – se dijo a si mismo luego de dar un par de vueltas más por el castillo.
A la mañana siguiente los chicos volvieron, a pesar de las quejas de Eustaquio, al Viajero del Alba. El barco estaba abastecido por completo y listo para partir.
- Cuídese mucho majestad – le dijo el duque a Caspian mientras se despedía de el – y cuando regrese de su aventura no dude en volver con las novedades.
- Así lo hare, viejo amigo – contesto Caspian.
Luego de zarpar, el viaje fue bastante tranquilo hasta que unas nubes grises comenzaron a nublar el horizonte y una fuerte brisa se comenzó a sentir.
- Creo que es una tormenta, Majestad – informó Dridian a Caspian al tiempo que le pasaba un telescopio.
- Crees que sea posible rodearla – preguntó este.
- Lo dudo - contesto Dridian – está casi encima de nosotros.
- Entonces debemos prepararnos - dijo Caspian para luego dar las órdenes para asegurar las escotillas y bajar las velas de inmediato. Lo último que necesitaban eran velas rotas o peor aún, un mástil caído. Y lo otro muy importante era asegurar la comida y el agua. Una tripulación sin comida y sobre todo agua, estaba muerta.
Peter y Edmund se sumaron a todas las tareas del barco. De paso Peter aprovecho de pasar a la habitación principal a informarles lo que podía suceder a sus hermanas.
- Se aproxima una tormenta – dijo – quiero que las dos se queden en el cuarto y no salgan. Las cosas pueden ponerse un tanto peligrosas allá afuera.
- Peter no puedes pedirnos eso… comenzó a decir Susan, pero su hermano la detuvo con un gesto.
- Su, todo allá arriba se volverá peligroso y no podré hacer nada tranquilo si ustedes están allá – dijo.
Luego de un breve intercambio de miradas, Susan y Lucy aceptaron quedarse en la habitación principal.
- Pero, ¿Qué pasara con Eustaquio? – preguntó Lucy algo preocupada.
- Esta abajo, pero le diré que venga aquí en cuanto lo vea – dijo Peter antes de salir del cuarto.
...
Mientras tanto, en cubierta se podía observar como las nubes cubrían por completo el cielo y el mar, oscurecido por la falta de luz, se mecía de un lado para otro por la fuerza del viento sobre las olas. Todo era la antesala de la fuerte tormenta que se les venía encima. La tripulación estaba trabajando al ciento por ciento por asegurar cada parte del barco cuando el primer azote llego.
Una ola inmensa, impulsada por fuertes ráfagas de frío viento, los golpeo ferozmente de lado meciendo peligrosamente el barco hacia un costado. La lluvia pronto apareció y con esto los rayos y truenos que se encargaron de asustar a más de un marinero. El miedo se podía oler en el aire.
...
La olas azotaban fuertemente al barco provocando un fuerte oscilación. Susan y Lucy a penas y podían mantenerse en un mismo lugar. Frente a ellas tenían el hermoso ventanal de la alcoba principal que en esos momentos les mostraba el terrible panorama del exterior.
- ¡Crees que ese sea un vidrio resistente? – pregunto Lucy a su hermana al ver como el mar se movía peligrosamente tras el cristal. En su voz se podía escuchar el temor.
- Por supuesto Lu – afirmó Susan tratando de tranquilizar a su hermana – son vidrios especialmente gruesos, echos para resistir grandes volúmenes de agua, especialmente forjados para barcos – explico la chica. Pero la verdad era que ni ella misma se sentía segura en esos momentos.
De repente una fuertísima ola azotó el barco, haciendo que este se meciera casi hasta darse la vuelta, haciendo que las chicas rodaran por el suelo. Con gran dificultad volvieron a ponerse de pie para darse cuenta que el piso estaba mojado.
- ¡Nos estamos inundando! – exclamó Lucy llena de temor. Ciertamente Susan también lo estaba, pero cuando estaba a punto de contestarle a su hermana recordó algo sumamente importante.
¿Dónde estaba Eustaquio? Peter les había dicho que lo enviaría allí en cuanto lo viera, pero de eso ya había pasado mucho tiempo.
- Lucy – comenzó a decir Susan – debemos buscar a Eustaquio – dijo.
- ¡Es cierto! No ha venido – exclamó la aludida – debe estar muy asustado.
- Tendremos que hacer esto rápido – dijo Susan a su hermana, mientras las dos salían tambaleándose de la habitación – estoy casi segura que debe estar en los cuartos de la tripulación o en la bodega.
Dicho esto las dos jóvenes salieron en busca de su primo. Se movieron lo más rápido que pudieron, lo que no era mucho teniendo en cuenta las constantes sacudidas de las olas. En el camino se encontraron con otros tripulantes, pero cada uno ocupado en una tarea, por lo que ninguno las ayudo, hasta que a la altura de las habitaciones una voz familiar las llamó.
- ¡MAJESTADES! – exclamó una voz corriendo hacía las jóvenes – Majestades, ¿qué hacen aquí? – preguntó.
- ¡Rip! – exclamaron Susan y Lucy un poco más aliviadas. Tal vez el astuto ratón podría ayudarles a encontrar a su primo.
- Dime Rípichip, ¿Has visto a Eustaquio? – preguntó Lucy esperanzada.
- No, Alteza – contestó el pequeño ratón – vengo de revisar los cuartos y por lo menos no lo he visto ahí – dijo – ¡pero puedo ayudarles a buscarlo! – exclamó de inmediato al ver el rostro de desilusión de las dos jóvenes.
Las chicas le respondieron con una amable sonrisa y sin perder más tiempo retomaron su búsqueda.
...
Mientras tanto en cubierta las cosas no andaban mejores.
- ¡SUJETEN ESA VELA! - exclamó Caspian a sus hombres - ¡SI SE ABRE SE ROMPERA!
– ¡Alteza! – le llamo Dridian - los hombres están asustados – dijo acercándose a Caspian - jamás nos habíamos topado con una tormenta tan grande.
- Siendo mar narniano no me sorprende – contesto Peter apareciendo al lado de los dos – cuando navegábamos con mis hermanos, era bastante común encontrarse tormentas así, aunque debo admitir que ésta es particularmente fuerte.
- ¿Cuánto solían durar las tormentas en tus tiempos? – pregunto Caspian.
- Por lo menos cinco o seis días – contestó Peter - pero te repito, esta es particularmente fuerte, siento que durara más – advirtió Peter.
Caspian observo preocupado a su alrededor. La tormenta no daba tregua y apenas habían pasado un par de horas de su comienzo. ¿Sería posible que aquella nube negra estuviese involucrada en el origen de esa tormenta?
...
Susan, Lucy y Ripichip aun continuaban buscando a Eustaquio. ¡¿Dónde rayos estará?! Era la pregunta que Susan se hacía cada cinco segundos. Los golpes de las olas eran cada vez más fuertes llegando incluso a dejarla a ella y a su hermana en el suelo. Con mucha dificultad lograron llegar hasta la bodega.
- ¡Busquen en cada rincón! – exclamó Susan – puede estar escondido en cualquier parte.
Rápidamente comenzaron a revisar cada parte de la bodega hasta que entre unos barriles vacíos Ripichip lo encontró.
- ¡MAJESTADES! ¡AQUÍ ESTA! – exclamó el ratón.
Al acercarse, las chicas se encontraron a su primo acurrucado con su libretita entre las manos, tiritando de frío y miedo.
- Eustaquio… - musito Susan intentando alcanzarlo para sacarlo de entre los barriles.- Eustaquio - volvió a llamar.
En ese momento el chico pareció reaccionar. Con sus grandes ojos azules observo con pavor a su alrededor, fijándose en el suelo, que estaba todo lleno de agua salada. Sin previo aviso un sonoro grito salió de la garganta de Eustaquio provocando un gran susto en sus primas y Rípichip.
- ¡EL BARCO SE HUNDE! ¡EL BARCO SE HUNDE! – comenzó a repetir frenéticamente entre gritos de pavor - ¡TODOS SALGAN DEL BARCO! – exclamó mientras se ponía de pie y salía precipitadamente de la bodega.
- ¡EUSTAQUIO, NO! – exclamó Lucy, pero ya era tarde. El chico se había perdido entre los pasillos del barco.
...
La tormenta no daba tregua en cubierta. Todos se mantenían trabajando al máximo, pero las fuerzas comenzaban a flaquear. De un momento a otro un fuerte alarido lleno de terror a todos los presentes. Peter y Edmund se miraron entre ellos sabiendo el origen de ese sonido.
Desde la escalera que daba a la cubierta inferior un acelerado Eustaquio salió gritando como loco.
- ¡EDMUND! ¡PETER! ¡ATRAPENLO! – grito Susan apareciendo apresuradamente tras su primo, junto a Lucy y Rípichip.
Los chicos reaccionaron inmediatamente, pero su primo fue más rápido y llegando hasta la punta del barco, fuerte azote de las olas lo hizo tropezar. Con todas sus fuerzas intentó agarrarse de la baranda, pero el viento y la lluvia fueron más fuertes.
Eustaquio cayó por la borda.
- ¡AAAHHH! – fue lo último que se escuchó de Eustaquio antes de caer al agua frente a las atónitas miradas de sus primos.
Gracias x leer hasta aqui! ¿Y q tal les parecio? Me encantaria saber sus opiniones, criticas, sugerencias, etc etc, por lo q les invito a dejarme un review ^^ (me alegran el día)
Bueno, les cuento que la primera vez que subi este fanfic este fue el ultimo capitulo q prublique, aun teniendo el siguiente listo (o casi) pero no se preocupes q no pasara lo mismo esta ves. Pretendo volver a aparecer para la segunda semana de febrero (xq ahi y no antes, bueno, sucede q me voy de vacaciones en esa fecha)
Un gran saludo a todos y todas y nos leemos en Febrero!
ATTE
VEDDARTHA
