POR FAVOR NO ME MATEN! TT-TT

Muchas son las razones por las cuales no pude llegar antes, pero se que no tengo justificacion, de verdad lo lamento mucho...seguramente hasta creian q iba abandonar la historia...PUES NO! heme aqui mas viva que nunca.

Mis estimados lectores les pido disculpas por la tardanza y les quiero decir a todos aquellos que quedaron algo inconformes con los cambios del cap 8...espero con este reivindicarme con ustedes.

Gracias x la larga espera y no les distraigo mas. Abajo pondre los correspondientes saludos, asi q x ahora nada mas q decir.

A LEER!


Capítulo X – Luz en las tinieblas

El monstruo, notando la intervención de Eustace, furioso se abalanzó sobre él, logrando herirlo profundamente en su pecho.

De lo profundo de su alma salió la exclamación de dolor que le provoco aquella herida. Inmediatamente después de eso, Eustace Scrubb, cayó al suelo estruendosamente, quedando inconsciente, ante las miradas de terror de sus primos, los que junto a Caspian, Ripichip y Lord Octesian, no tuvieron más remedio que salir corriendo de la habitación a riesgo de correr la misma suerte a garras de la horrible bestia.

El cuerpo de Eustace quedó tirado en el suelo entre los congelados tripulantes del Viajero del Alba. Todo se volvió negro para el pequeño, mientras que el punzante dolor poco a poco fue reemplazado por un inmenso sopor. Las voces de sus primos y el rugir de la bestia fueron reemplazados por un incesante gemir de miles de voces a su alrededor. En un principio le pareció sumamente inquietante, pero con el correr de los minutos se fue acostumbrando, e incluso comenzó a sentir que era parte de ellos.

De repente, un suave susurro, distinto a los otros, llego hasta los oídos del pequeño, llamando su atención a tal al punto que lo sacó del letargo en el que estaba cayendo.

- Eustace... – escucho – Eustace...

El chico miro a sus costados, pero no encontró nada más que oscuridad.

- Eustace...levántate... – escucho nuevamente -... se valiente, tú puedes hacerlo... solo debes creer en ti...

Luego de esas sencillas palabras, las que acallaron por completo al resto de voces, el pequeño Eustace sintió nuevas fuerzas rodeándole el cuerpo. Sintió una renovada confianza en el mismo, al tiempo que una suave briza cálida lo envolvió y se concentró en aquella área en su pecho en donde estaba originalmente su herida. El pequeño no entendía lo que estaba sucediendo, pero reconocía en esa voz a alguien de confianza, por lo que haciendo uso de toda su fuerza, comenzó a levantarse.

- Ahora abre tus ojos y sigue la luz...

De inmediato Eustace hizo caso de esa voz. Lentamente abrió sus ojos para darse cuenta de que aun estaba en el lúgubre castillo semi destruido. Los tripulantes congelados del Viajero del Alba seguían en el mismo lugar y el cielo seguía tan negro como lo había visto antes de cerrar sus ojos. No tenía idea de cuánto tiempo había pasado, ni que le había sucedido a sus primos... pero tenía la fuerte corazonada en su pecho de que ellos le necesitaban. En ese momento Eustace recordó a la serpiente y la herida que esta le había causado. Algo asustado el chico-dragón dirigió su vista hacia su pecho para darse cuenta que no tenía ningún vestigio de llaga abierta, ni tampoco dolor. Eso le dio aun más confianza para ayudar a los que no solo eran su familia, sino que también eran sus amigos.

...

Entre el polvo y los escombros, tan solo el estruendoso rugido que escucharon, les hizo saber a todos que ya no había más escapatoria. La bestia los había alcanzado.

La serpiente de dos cabezas era tan grande que para entrar en la gran habitación debía encorvarse un poco quedando justo al lado de los largos candelabros que colgaban de unas gruesas cadenas, algo que no pasó desapercibido para Peter, el que de inmediato ideó un plan.

- ¡Las cadenas! – exclamó el mayor de los Pevensie – ¡Podemos usarlas para ganar tiempo!

- ¡¿Y según tú cómo llegaremos hasta ellas?! – pregunto Edmund a su lado haciendo lo posible por esquivar los escombros que la bestia había logrado desprender del techo tan solo al entrar en la estancia.

- ¡Necesitamos una distracción! – exclamó Caspian al tiempo que protegía a Lord Octesian de una gran roca caída del techo que cubría sus cabezas.

- ¡Majestades, yo me ofrezco voluntariamente! – exclamó Ripichip valientemente.

- Es demasiado peligroso para cualquiera de nosotros – dijo Lucy tratando de razonar con el temerario ratón.

Justo en ese momento un fuerte coletazo de la bestia dio por terminada la charla. De no ser por Peter, que alcanzo a tomar de la mano a Lucy, ésta hubiese quedado sido alcanzada. Sin embargo Susan no tuvo la misma suerte.

- ¡SUSAN! – gritaron sus hermanos.

- ¡Estoy bien! – exclamó Susan tras la cortina de polvo que se había levantado. El coletazo la había alcanzado, lanzándola contra una pared lateral, golpeándola fuertemente, pero lo importante era que un seguía con vida.

En ese momento Susan recordó el pequeño artículo que llevaba en su mano derecha y con eso las palabras de Lilliandil...

"Cuando vean que la oscuridad los rodea y sientan que sus fuerzas ya no dan más… piensen en la Luz de la Estrella Azul y la oscuridad se irá"

Susan miró con determinación el presente de la joven estrella y rápidamente se levantó del suelo. Una arriesgada idea se estaba formando en su cabeza y si funcionaba... podía salvarles la vida a sus hermanos y amigos.

- ¡Tengo una idea! – exclamó la joven - ¡Ustedes ejecuten el plan y yo distraeré a la bestia! – grito a sus hermanos y a Caspian, al mismo tiempo que corría hacia la serpiente que en esos momentos se encontraba persiguiendo a un escurridizo Ripichip.

Con valor, Susan se colocó frente a esta y levanto la joya que llevaba en sus manos, mientras que en su mente evoco la imagen de Lilliandil y con todo su corazón pidió a la estrella de su luz. De inmediato un fuerte resplandor azulado emano del objeto entre sus manos, dejando boquiabiertos a todos los presentes y completamente aturdida a la bestia.

Esa fue la señal para que Capian, Peter y Edmund actuaran. Velozmente se movieron por la habitación soltando las cadenas de modo tal de rodear a la serpiente y así evitar su avance hacia ellos, el único problema fue que no contaron con distraer a la serpiente del resplandor de Susan, tirando sobre ella ese viejo y pesado objeto.

- ¡Deben apresurarse! – les insto Susan manteniendo la joya en alto. Edmund y Peter cruzaron las cadenas de un extremo, mientras Caspian y Lord Octesian, las cruzaron del lado opuesto.

- ¡TODOS JUNTOS, TIREN! – exclamo Peter. De inmediato Edmund, Caspian y Lord Octesian obedecieron la orden, justo a tiempo para detener la arremetida de la serpiente en contra de Susan.

El intento por atrapar a la bestia había sido exitoso. Ambas cabezas del reptil se hallaban inmovilizadas, sin embargo aun podían lanzar hielo y fuego por lo que podían congelarlos o incinerarlos en instantes. El otro problema era la cola, con la cual aun trataba de golpearles. Por todas esas cosas, el grupo se reunió atrás de un pilar caído, a un costado del reptil de dos cabezas, de modo que ni el fuego o hielo, ni la cola los pudiese alcanzar.

- ¡Debemos salir de aquí y volver con Eustace! – exclamo Lucy. Los chicos se miraron entre ellos y luego observaron a su alrededor. Estaban atrapados entre el monstruo y una gigantesca pared de piedra y su única salida se encontraba en la parte delantera de la bestia, lugar en donde sus cabezas, si los encontraban, podía atacarles fácilmente con hielo o fuego, a pesar de estar inmovilizadas por el candelabro. Era una maniobra extremadamente peligrosa... pero si querían volver por Eustace y de paso salvar sus propias vidas, debían arriesgarse.

Con esa motivación, uno a uno fue moviéndose. Edmund, junto a Ripichip fueron los primeros, que sigilosamente lograron llegar del otro lado de la pared, evitando ser vistos por las cabezas del reptil. A continuación Lucy y Lord Octesian siguieron los pasos de Edmund y Ripichip, sin embargo, un fuerte coletazo desprendió unas cornisas del techo asustando a Lucy, la que dio un pequeño gritito dejando en evidencia su posición. De inmediato Peter salió en ayuda de su hermana, a la que alcanzo a tomar en el momento preciso en que la bestia arremetía nuevamente contra ellos.

Los chicos no contaron con que ese intento de fuga, sumado al anterior ataque, enfureciera tanto a la serpiente, la que con una fuerza descomunal logró finalmente liberar sus cabezas del candelabro y las cadenas lanzando fuego y hielo hacia sus presas, lo que obligo a los que estaba fuera de la habitación a apartarse rápidamente del agujero, mientras los dos que habían quedado adentro, Susan y Caspian, debieron volver a su anterior escondite.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? – pregunto Susan sumamente asustada, y no era para menos con esa cosa lanzando fuego y hielo a diestra y siniestra.

Por si fuera poco, todo el alboroto causado por el monstruoso reptil de dos cabeza causo un nuevo derrumbe que esta vez tapo la única salida que Susan y Caspian tenían para escapar. En otras palabras, ambos jóvenes quedaron atrapados en ese salón con esa bestia llena de maldad y sedienta de sangre.

La única ventaja que tenían era que el derrumbe había aplastado una de las cabezas de la serpiente dejándola inmovilizada temporalmente y también algo aturdida. Más era cuestión de tiempo para que volviese a atacar.

...

Eustace no sabía cuánto tiempo había pasado, pero si recodaba esa profunda voz que lo había instado a volver... que le había hecho creer en si mismo y lo había llevado hacia la luz.

Con asombro y alegría notó que su herida estaba completamente sanada y es más, sin ninguna cicatriz. No obstante toda su felicidad se esfumó al escuchar un fuerte rugido. Eustace lo supo de inmediato... era la bestia. El pequeño sintió un fuerte escalofrío recorriéndole la espalda y tuvo el deseo de esconderse, sin embargo, nuevamente aquella voz llego a su cabeza

"se valiente"... El chico-dragón respiro profundo. Debía ser valiente. Sus primos le necesitaban y él debía ayudarles.

Con ese nuevo pensamiento, recobró confianza. La primera intención de Eustace fue buscar a sus primos, más algo en el suelo, entre escombros y cuerpos congelados, llamó su atención. Un alargado y brillante objeto se hallaba tirado en el suelo. Con algo de recelo se acercó lo suficiente para darse cuenta de que aquello era una espada... pero no cualquier espada.

¡La espada de Aslan! pensó...

Ahora ya sabía lo que tenía que hacer.

A toda carrera, con la séptima espada de Aslan firmemente agarrada entre sus patas, Eustace salió volando por los negros cielos con rumbo fijo hacía la isla de Ramandú, confiando en su instinto que le indicaba que debía seguir en línea recta hasta volver a ver estrellas en el cielo. Pero al parecer la oscuridad de la isla no tenía ni la más mínima gana de dejarle cumplir su cometido. El pequeño Eustace de un momento a otro se vio envuelto en una feroz tormenta con olas gigantes que intentaban atraparte, truenos ensordecedores y rayos que amenazaban con golpearle. Era una prueba inmensa, pero el valiente chico dragón no estaba dispuesto a darse por vencido.

Ya había recorrido casi todo el trecho cuando un rayo le alcanzo mandándolo directo al mar. Con ímpetu agito sus alas intentando en vano volver a remontar vuelo, pero las olas se lo impedían y el peso de su cuerpo le hacía muy difícil mantenerse a flote. De repente sintió una fuerza sobrenatural que quiso arrebatarle la espada de entre sus patas. Eustace sintió que aquello le estaba hundiendo cada vez más aprisa, por lo que nuevamente batió sus alas para intentar volver al cielo y al mismo tiempo pataleo para mantenerse a flote, hasta que luego de varios intentos y casi al borde del cansancio logro finalmente volver al cielo.

El pequeño estaba exhausto, no obstante con celeridad siguió su camino hasta que consiguió salir de la estela de oscuridad que cubría la isla. Lo primero que diviso fue el hermoso castillo de Ramandú iluminado por un brillo azul intenso, como indicándole el camino. Sin dudarlo se dirigió hasta aquel lugar.

Eustace no tenía ni la más mínima idea de donde se hallaba la mesa de piedra, más una corazonada le dijo que debía dirigirse al punto más alto de la isla... y ahí la encontró. En el borde de un acantilado, de frente hacia la isla negra, ahí estaba la mesa de piedra, con las seis espadas en su centro a la espera de la séptima y última.

Solo debía colocarla y todo acabaría, pensó el chico, pero no contaba con que la bruma verdosa le siguiera para impedir su misión. Sorpresivamente, esta le envolvió tratando de impedirle la visión, sin embargó Eustace luchó y trató de seguir avanzando, sin embargo el cansancio pudo más que él...

El chico ya no tenía más fuerzas para luchar. Tenía el deseo en su corazón de salvar a sus primos, a Ripichip, Caspian... a todos, pero su cuerpo estaba cediendo, tanto así que sin darse cuenta comenzó a caer directo hacia el mar.

...

- Esa cosa no sabe que estamos aquí – susurro Caspian a Susan, que se encontraba firmemente aferrada a su mano – de no ser así, ya nos habría atacado.

- Tal vez pueda volver a distraerlo – sugirió Susan.

- ¡No! – respondió Caspian tajante – no dejare que te pongas en riesgo nuevamente... si algo te llegara a pasar no me lo perdonaría nunca – dijo seriamente, para luego fijar su vista en ella y tomar firmemente su rostro – eres lo más importante en mi vida.

- Caspian...- musito la joven sumamente conmovida con las palabras del rey narniano.

Susan sintió un nudo en su garganta y un vuelco tremendo en su estómago al ver la mirada de Caspian fija en ella, tan profunda, tan sincera, tan llena de afecto por ella. La joven se sintió abrumada por el mar de sentimientos que la llenaron en ese momento tan inoportuno, en medio de una guerra contra el maligno poder oscuro de la isla, a metros de un ser que podía acabarle en segundos, dentro de un castillo siniestro que podía sepultarlos en cualquier momento...

En medio de todo eso... ella sintió amor...

Sin previo aviso, Susan acabó con toda distancia entre ella y Caspian uniendo sus labios a los de él fundiéndose en un dulce beso que tomó por sorpresa al joven rey, más no se apartó. Las sensaciones que ambos sintieron se escapaban de sus propios cuerpos, siendo dirigidas por ese acompasado movimiento de labios, algo tímido en un principio, pero lleno de los más hermosos sentimientos.

Sin embargo, algo tan hermoso y mágico como ese beso, no podía ser para siempre y menos con una bestia gigante de dos cabezas asechándoles. Más pronto que tarde, la feroz serpiente advirtió su presencia.

...

Justo cuando Eustace vio que todo estaba perdido, un fuerte rugido, venido desde algún punto que no alcanzó a distinguir, resonó por todo el acantilado. De inmediato una fuerza desconocida le cogió firmemente y le impulso nuevamente hacía arriba, permitiéndole a Eustace volar nuevamente, esta vez, sin ningún impedimento.

Una vez en la cima, se acercó con algo de recelo a la mesa de piedra. Las seis espadas ahí colocadas vibraban cada una en su lugar, mientras un resplandor azulado las rodeaba. Llenando de aire sus pulmones terminó depositando la espada en su lugar e inmediatamente un fulgor cegador se extendió hacia el cielo produciendo que todo se iluminase. Lo que vio Eustace a continuación lo dejó sin aliento...

Desde el cielo, una figura comenzó a materializarse poco a poco. Con mucho asombro Eustace observo detenidamente hacia el cielo y escucho fuerte y claro un gran rugido... un rugido como el de un león.

Sin embargo antes de lograr distinguir por completo esa figura, como si de un rayo se tratase, todo el resplandor se fue directo hacia la isla negra dejando una estela de brillo a su paso.

Eustace no estaba seguro de lo que había sucedido, pero luego de ver esa figura y sentir ese rugido, se había dado cuenta de algo. Aquel ser no era nada más ni nada menos que Aslan, el gran león.

Solo esperaba que no fuese demasiado tarde.

...

Caspian no fue consiente del instante en que todo sucedió. En un momento le estaba diciendo a Susan cuán importante era ella para él y al siguiente ella le estaba besando. ¡Besando! Y por supuesto que él no se iba a negar. Con extrema delicadeza, como si se tratase de un sueño que en cualquier momento fuera a quebrarse, posó una de sus manos en el rostro de Susan y con la otra rodeó su cintura, de modo tal de profundizar un poco más el beso. Se sentía en el cielo y aun más arriba... mas tristemente todo lo que sube... siempre termina bajando y es su caso, fue un golpe extremadamente fuerte.

Un rugido inmenso y estrepitoso resonó en toda el salón rompiendo el mágico momento. La bestia se había levantado finalmente y estaba furiosa. Ambos chicos al observarla, notaron de inmediato que le faltaba una de sus cabezas. Seguramente el derrumbe provocado por ella misma le había causado esa gran lesión, sin embargo, ahora estaba mucho más enojada que antes. La pregunta era cual de las dos cabezas había muerto...¿la de fuego o la de hielo?

No tuvieron que esperar mucho por la respuesta, ya que la serpiente, en cuanto los encontró les lanzó fuego desde su boca. Por poco fueron atrapados, pero un gran pilar los protegió de morir carbonizados.

- ¡Caspian, debemos hacer algo con esa cabeza! – exclamó Susan tratando de hacerse oír por sobre los bramidos de la bestia. Caspian le observó. Él sabía que ella tenía razón, pero se negaba a dejarla arriesgar su vida.

- Es demasiado peligroso – contestó el joven rey.

- Debemos intentarlo, o si no ¡moriremos aquí! – insistió Susan.

- Bien – aceptó finalmente Caspian, aunque no muy a gusto.

No hicieron falta muchas palabras más. Susan se fue por su parte y sigilosamente se paró a un costado de la serpiente y apuntó. Un tiro certero y preciso le llegó directo a un ojo, sacando de inmediato un aullido de dolor y furia. El monstruo intentó morderla, pero la joven fue más rápida y logró escapar, dejando a la bestia a merced de la espada de Caspian, quien la incrusto justo en su otro ojo, dejándole ciega completamente.

El rugido que se escuchó luego de ese ataque resonó en cada parte de la isla y aun más allá. Fue como si cada alma perdida bramara de dolor e ira.

De repente, sin que Susan ni Caspian lo esperaran, una nueva masa negra comenzó a transmutarse alrededor de ellos. Nuevamente cientos de engendros del mal comenzaron a rodearles.

No tenían escapatoria.

Poco a poco, entre gritos de espanto, dolor y cólera, todas esas sombra comenzaron a ceñirse sobre ellos, entre el alboroto de la gran bestia que seguía esparciendo fuego por toda la habitación. Todo indicaba que era el fin de ambos chicos.

Como último acto, Caspian y Susan se miraron entre ellos y se abrazaron, cerrando sus ojos... esperando el fin.

Inesperadamente una corriente de luz invadió toda la habitación. Era como un potente rayo que cayó de la nada y se posó sobre los chicos protegiéndolos de las sombras, al mismo tiempo que cada una de ellas era desintegrada por los rayos de luz que comenzaban a colarse por las pareces, el techo, las ventanas e incluso el piso.

Rápidamente la luz se coló en la gran bestia también, que intentó escaparse, más no lo logró y con el último alarido finalmente desapareció, al igual que cada uno de los espectros del salón y de toda la oscuridad de la isla.

Caspian y Susan se mantuvieron abrazados en todo momento y ambos con los ojos cerrados. Un cálido viento llegó a ellos, más aun así no quisieron separarse.

- Todo ha pasado ya Majestades, la oscuridad ha sido vencida – dijo una profunda voz, la que de inmediato reconocieron.

- ¡Aslan! – exclamó la joven separándose de Caspian y dirigiéndose hacia el majestuoso león que estaba frente a ella. Llena de alegría le abrazó - ¡Aslan, nos has salvado!

- Realmente ha sido Eustace el que ha depositado la última espada en su lugar, asi que creo que es a él a quien debes agradecerle.

Susan sonrió. Un cálido sentimiento llenó su pecho al escuchar esas palabras. Era alegría y orgullo por su primo.

- Lo haré – dijo con una gran sonrisa.

- ¡Aslan! – exclamó alguien a sus espaldas. Sin duda era la conocida voz de Lucy, la que en cuanto vio al león se abalanzó sobre él para darle un gran abrazo.

- Pequeña... – rio Aslan - ¡Lucy, también me alegra verte!

- ¡Susan! – era Peter - ¿Estas bien? – preguntó llegando a su lado seguido de Edmund que se veía igual de preocupado que él.

- Lo estoy – contestó Susan sonriéndoles tranquilizadoramente..

- Majestad, ¿usted también se encuentra bien? – preguntó Ripichip respetuosamente a Caspian.

- Si, Rip, me encuentro bien – respondió - pero dime ¿Cómo lograron entrar?

- Encontramos un pasadizo que nos trajo aquí, aunque en un principio estábamos algo perdidos, finalmente el resplandor del gran Aslan, nos permitió llegar – contestó Lord Octesian.

Luego del reencuentro, Aslan se encargó de descongelar a cada marinero congelado. Todos se alegraron al verse a salvo de la amenaza y se alegraron aun más cuando vieron al Viajero del Alba, como si nunca hubiese sufrido ningún rasguño, a orillas de la playa, listo para zarpar.

- Es increíble... – musito Edmund.

- Estamos en Narnia – contestó Lucy – cosas así suceden a cada minuto.

Y tenía razón, porque no solo el Viajero del Alba estaba intacto, sino que también una decena de barcos más.

- ¿De quién son todos esos bracos? – se preguntó Ripichip, más su respuesta llego prontamente. Poco a poco distintos tipos de criaturas comenzaron a materializarse alrededor de ellos. Hombres, mujeres, centauros, faunos, animales del bosque, entre otros.

¡Todos los que una vez fueron capturados por la bruma verde, estaban reapareciendo!

De pronto una figura alada bajo a la isla causando algo de temor, al darse cuenta todos que se trtaba de un inmenso dragón, más los Pevensie lo reconocieron inmediatamente.

- ¡Eustace! – exclamaron aproximándose a el para abrazarle y felicitarle por su gran valentía. El pequeño se alegró en gran manera por los elogios de sus primos, más había algo que aun le entristecía. Con mucha humildad miró a Aslan tratando de hacerle saber lo que deseaba.

Aslan no necesitó palabras para comprender.

- Te lo has ganado pequeño... – dijo Aslan para lanzar su suave pero poderoso aliento sobre Eustace.

Cada parte del cuerpo dragón de Eustace comenzó a descascararse para dar paso a una luz cegadora que poco a poco dio la forma de un pequeño niño, el cual fue depositado suavemente en el suelo.

El chico parpadeó un par de veces, para luego mirarse a si mismo, comenzando por sus manos, las que ya no eran garras, como tampoco sus pies, y su piel ya no era escamosa, ni rojiza, sino que suave y clara, y volvía a tener su cabello rubio, su nariz, sus orejas, su boca...¡todo!

¡Todo estaba exactamente igual a como lo era antes!

- ¡Soy yo!... ¡Soy yo nuevamente! – exclamó Eustace lleno de júbilo brincando alrededor de sus primos.

- Bienvenido de vuelta Eustace Scrubb –dijo Aslan dándole una pequeña reverencia con la cabeza. El pequeño Eustace se llenó de felicidad al darse cuenta de que ya no era el mismo de antes. Haber sido dragón por todo ese tiempo le había ayudado en gran manera a cambiar su caprichosa forma de ser y algo le decía que Aslan lo había permitido así por ese motivo.

- Gracias – respondió Eustace –... por todo.

...

De vuelta en la isla de Ramandu, se hizo una gran fiesta por el regreso de todos los cautivos. Canticos, danzas, comida, bebida y risas por cada rincón de la isla. Eustace se maravilló en gran manera por toda la diversidad de criaturas que conoció. Sus primos estaba igual de maravillados que él, no solo por la diversidad, sino también la cantidad.

- ¡Hay gente aquí que lleva más de 1000 años encerrada! – exclamó Edmund asombrado.

- La maldad llevaba muchos años expandiéndose, majestad – comentó Aslan apareciendo junto a Ramandú causando la sorpresa del chico.

- Ya no va a volver, ¿no es así? – preguntó Peter, sentado al lado de Edmund.

- No puedo asegurarlo Majestad – contestó el majestuoso felino – la maldad siempre encuentra forma de escapar, pero mientras haya guerreros valientes como ustedes, dispuestos a dar su vida por la de otros, todo estará bien – dijo finalmente Aslan con una sonrisa en su rostro, para seguir su camino con Ramandu hacia otra parte del salón.

Los chicos asintieron en silencio. Por los siguientes minutos se dedicaron a mirar a sus hermanas que estaban en el centro del salón bailando alegremente, junto a Eustace que hacía todo lo posible por seguirles el paso, no obstante, el pequeño era bastante malo en la danza lo que causo gracia en Susan y Lucy, las que hicieron uso de toda su fuerza de voluntad para no reír, sin embargo el impulso fue más fuerte que ellas.

Peter y Edmund no pudieron evitar la sonrisa ante la cara que molestia de Eustace, el que rendido, terminó dirigiendo sus pasos hacia sus primos.

- No me gusta bailar... no es que no sepa – dijo finalmente al llegar junto a ellos.

- Si...claro... – corroboró Edmund conteniendo su risa, al igual que Peter.

- ¡Así es! – afirmó Eustace molesto todavía, causando las risas de sus primos. – yo que ustedes en vez de estar riendo, me preocuparía más por Susan – dijo el chico cruzado de brazos mirando fijamente la pista de baile. De inmediato las risas pararon y ambos hermanos dirigieron su vista hacia el mismo punto de Eustace para ver a Susan bailando alegremente junto a Caspian.

- Hacen una linda pareja – comentó Lucy llegando junto a sus hermanos. Ellos no contestaron, más en su interior y por mucho que les molestara, sabían que era cierto.

- ¿Por qué los dejaste solos? – cuestionó Peter haciendo gala de todos sus celos de hermano mayor. Lucy rodó los ojos.

- Porque Caspian quería bailar con Susan y yo no iba a negarme – contestó Lucy como si fuera lo más lógico del mundo.

Peter solo negó con la cabeza y se cruzó de brazos observando fijamente a su hermana.

...

Susan y Lucy estaban ayudando a Eustace a bailar hasta que finalmente el chico se rindió y se fue a sentar junto a Edmund y Peter, los que sonreían descaradamente frente al fracaso del chico.

- Se le pasará pronto – aseguró Susan. Ella y Lucy se disponían a seguir en la fiesta cuando alguien las detuvo.

- Si no es mucha molestia, Lucy ¿Me permitirías bailar con tu hermana? – era Caspian que respetuosamente ofrecía su mano a Susan.

Lucy no pudo evitar una pequeña risita ante el sonrojo repentino de su hermana.

- ¡Por supuesto! –exclamó con alegría, marchándose, no sin antes guiñarle un ojo a Susan. La joven se limitó a desviar la mirada de su hermana.

- ¿Me concedes esta pieza? – pregunto Caspian galantemente extendiendo su mano hacía Susan haciendo una pequeña reverencia frente a ella.

Susan amablemente sonrió ante el gesto.

- Será un placer – contestó, tomando la mano de Caspian.

Juntos se sumergieron en un acompasado vals. Todo el que los veía podía asegurar que parecían una verdadera pareja de enamorados. Estaban tan sumergidos el uno en el otro, bailando ajenos a su alrededor, que ni siquiera notaron que estaban siendo el centro de atención de todo el mundo. Entre ellos, de Aslan, quien al lado de Ramandu y Lilliandil, observaba el romántico espectáculo.

El león observo detenidamente a la pareja, hasta que pasado unos minutos decidió que ya era tiempo de hablar con los chicos.

A paso lento se acercó a los hermanos Pevensie y a Eustace, indicándoles que debían seguirle, no sin antes observar detenidamente a Susan, esperando un contacto visual.

La joven al percatarse que Aslan le esperaba, muy a su pesar, tuvo que romper con la magia del momento.

- Lo siento... – murmuró – creo que Aslan quiere hablar con nosotros... quiero decir... mis hermanos y yo – dijo.

Caspian suspiro con pesadez. Tenía la leve sospecha de saber la razón de esa reunión.

- Claro... ve – dijo apartándose unos centímetros de Susan sin mucho entusiasmo.

Sin mediar más palabras Susan se dirigió hacia Aslan, el que dándose la media vuelta la guió hacia otra habitación, en donde Peter, Edmund, Lucy y Eustace los estaban esperando.

- Queridos... – comenzó a hablar Aslan – me imagino que ya saben porque lo he traído hasta aquí. Todos asintieron, menos Eusace que los observaba a todos algo confundido

- Esta es nuestra última visita... ¿no? – se atrevió a preguntar Lucy.

- Si... ya han crecido mucho, querida – contestó Aslan con su profunda voz - todo lo que Narnia podía ofrecerles para aprender... lo han aprendido y de mejor forma en la que lo esperaba – continuo el majestuoso león – me siento muy orgulloso de ustedes – a pesar de la tristeza, los chicos lograron poner una pequeña sonrisa ante esa última frase.

- ¿Y debemos volver? ¡¿Ahora?! – pregunto Edmund sumamente entristecido por la noticia.

- Mañana a primera hora zarparemos hacia el fin de este mundo – contestó Aslan – donde el mar, la tierra y el cielo se juntan constituyendo el principio de mi país. Allí los llevaré nuevamente a su mundo.

Los chicos asintieron tristemente.

- ¿Yo... yo podré volver? – pregunto Eustace algo temeroso. Aslan le observó detenidamente y sonrió.

- Narnia podría necesitar tus servicios nuevamente - dijo tranquilizando al chico, sin embargo una punzada de culpa le invadió. Algo temeroso observó a sus primos.

- No te preocupes – dijo Peter – nos alegra que por lo menos tú puedas volver – dijo el chico hablando también por sus hermanos, los que asintieron.

- Pero debes prometer que nos contaras cada una de las aventuras que pases aquí– dijo Lucy con una gran sonrisa, palmeando afectuosamente la espalda del chico.

Luego de esas palabras Eustace se sintió algo más tranquilo.

- Ahora vuelvan a la fiesta y disfruten. Ya mañana habrá tiempo para despedidas – dijo el león dándose la media vuelta desapareciendo detrás de la puerta dejando a los chicos.

- Bueno... sabíamos que esto pasaría tarde o temprano – dijo Edmund siendo el primero en hablar.

- Volvamos a la fiesta y disfrutemos esta noche – ordenó Peter – es la última que nos queda en Narnia.

Uno a uno, los chicos fueron saliendo de la habitación para volver al gran salón, siendo Susan la última. La joven había quedado sumamente triste luego de las palabras de Aslan y lo último que deseaba era volver a la fiesta. En cambio decidió dirigir sus pasos hacia el jardín del gran castillo. Necesitaba con mucha desesperación de aire fresco para poder volver a respirar. La joven sentía su corazón oprimido por la pena y sin darse cuenta, silenciosas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

Caspian, pensó. Desde la primera vez que le había visto, había sentido algo especial en su corazón y nada de eso había cambiado dos años más tarde, sino más bien se había intensificado, al punto de dejar de ser una simple atracción física a algo más... algo más profundo...

Ella... Susan Pevensie estaba enamorada de Caspian X. Ya no podía negárselo a si misma. ¡Hasta su hermana se había dado cuenta incluso antes que ella! se reprochó mentalmente.

La joven suspiró largamente.

- Tan solo me hubiese gustado confesarte lo que siento – murmuró la joven mirando al cielo, sin darse cuenta de la figura que la observaba a sus espaldas.

...

Caspian, que se había quedado sumamente nervioso luego de separarse de Susan en la pista de baile. Estaba atento a cualquier señal de los chicos o de Susan para saber lo que Aslan planeaba, sin embargo tenía la leve sospecha de saber de qué se trataba. El chico no dejaba de pasearse de un lado a otro por todo el salón, llamando incluso la atención de Ramandú y Lilliandil.

- ¿Caspian...te encuentras bien? – preguntó Lilliandil acercándose a un nervioso Caspian que no dejaba de moverse. El aludido parpadeó un par de veces antes de contestar

- ¿Qué?...Si... – contestó – Si... estoy bien – aseguró Caspian asintiendo torpemente.

Lilliandil asintió, aunque no muy convencida.

- ¿Sabes en que momento Aslan terminará de hablar con los chicos? ¿O de que están hablando? – preguntó Caspian tratando de verse sereno.

- No, no lo sé – contestó la joven estrella – pero algo me dice que hablan sobre su regreso a su mundo.

Caspian asintió levemente. Él también lo sentía de esa forma. Luego de unos minutos más de espera, el joven rey notó que Aslan ya había regresado junto a Ramandu, lo que significaba que los reyes y reinas de antaño, junto a Eustace, estaban por aparecer, y así fue después de otro par de minutos. No obstante, Caspian notó la ausencia de uno de los integrantes de la familia real.

Ella no se veía por ningún rincón del salón y sus hermanos no parecieron notar su ausencia, por lo que el joven rey salió en su búsqueda. Caminó por el mismo pasillo por donde ellos llegaron, pasando por la habitación que recientemente habían utilizado, más Susan ya no estaba en ese lugar, por lo tanto siguió buscando.

Avanzó un par de pasos más, hasta el jardín del palacio en cuyo centro diviso una estilizada figura deambulando por sus alrededores. Era ella... él estaba seguro de eso, por lo que sin dudarlo se acercó, pero antes de llegar a su lado escucho unas palabras que le dejaron pasmado.

- Tan solo me hubiese gustado confesarte lo que siento – escucho el joven que decía Susan hacia la nada. Sería posible que ella estuviese... hablándole a él...

Caspian quedó tan aturdido que ni siquiera fue capaz de ver la maceta que tenía en frente, con la cual se terminó tropezando. El joven logró no caer al suelo, pero la expresión de dolor provocada por el golpe no pudo reprimirla, llamando la atención de Susan.

- ¡Caspian! – exclamó sorprendida - ¿Cuánto llevas ahí parado? – pregunto sumamente nerviosa.

- Lo suficiente para saber que tienes algo que decirme – contesto el joven rey completamente seguro, ya repuesto del golpe.

- No sé de qué hablas – dijo Susan desviando su mirada inmediatamente.

- Susan... sé que sientes algo por mí – aseguró Caspian dando un paso hacia ella.

- Si lo dices por lo que paso en la isla negra... – comenzó a decir la joven – de verdad lo siento mucho... yo... estaba confundida... realmente no sé qué me llevo a hacer lo que hice...

- Tú sientes algo por mí y ese beso me lo ha demostrado – volvió a decir Caspian dando otro paso hacia la joven, que seguía sin mirarle a los ojos.

- Todo fue una confusión, ya te lo dije... – dijo Susan. No solo estaba tratando de convencer al chico que tenía en frente, sino que también a ella misma.

- De haber sido una confusión no estarías tan nerviosa – afirmó Caspian, tomándola firmemente por los costados –... y no evitarías mi mirada – murmuro cerca de su oído, causando un leve temblor en la joven – Susan... – musito dando un suave suspiro, posando sus manos en el rostro de la joven mirándola fijamente – Susan... para mí... ese beso significo todo...

Ambos jóvenes estaban a centímetros de unir sus labios, sin embargo, antes de besarse, Susan se apartó, rompiendo con el momento y dejando una agridulce sensación en los labios de Caspian.

- Mañana nos vamos... – dijo la joven en cuanto se separó – mis hermanos y yo... mañana volvemos a nuestro mundo.

Esa noticia golpeó fuertemente a Caspian. Él sabía que ese momento debía llegar, pero sinceramente no esperaba que fuera tan pronto.

- Espero que entiendas porque... lo nuestro no puede ser – musito Susan sintiendo como las lágrimas volvían a sus ojos.

Caspian negó con su cabeza.

- No... no lo entiendo – dijo con fastidio - ¡No entiendo como dos personas que se aman no pueden estar juntas! – exclamó.

- Ningún amor va desaparecer la distancia de dos mundos completamente diferentes... – dijo haciendo uso de toda su fuerza de voluntad para no romper a llorar ahí mismo.

Con esas últimas palabras, Susan comenzó a caminar de vuelta al castillo. Sentía que su corazón en cualquier momento se le haría trizas, sin saber que esa ya era la condición del joven rey que aun no era capaz de moverse de su lugar.

- Solo respóndeme una cosa... y juro que no volveré a molestarte – murmuró Caspian con lo poco de fuerzas que le quedaban - ¿Me amas? – preguntó, no obstante no escucho respuesta alguna, ya que Susan se fue corriendo en dirección al castillo.

El joven rey, con lágrimas en los ojos, con sus ilusiones destrozadas y su corazón robado por aquella castaña de ojos claros, se quedó en el solitario jardín, llorando sus penas frente a las estrellas por el resto de la noche.


Las lagrimas tambien corren por mis ojos, no crean q soy una despiadada q le gusta ver sufrir a los chicos lindos como Caspian...

En general ¿q les ha parecido? lleno de Suspian ¿no?

Les cuento q este cap fue sumamente dificil de escribir. Supuestamente la batalla con la serpiente no-tan-marina iba a ser cortita, pero se fue alargando y alargando y alargando hasta q llego un punto en q queria tirar todo x la borda xq me habia aburrido...hasta q las ideas magicamente comenzaron a fluir nuevamente...y el cap originalmente iba ser hasta la parte en la q Eustace agradece a Aslan...pero senti q iba a quedar muy inconcluso el cap, x eso determine dejarlo hasta esta conversacion...

En cuanto a mis motivos de demora... q les puedo decir... estudios, cosas personales, contratiempos, pc malo... pero finalmente llegue y es hora de agradececer a todos ustedes x sus cariño y animos ^^

Nicole SHRBCOGP: gracias x tus palabras, como el tuyo fue el primer review me alegro mucho q me dijeras q las modificaciones del 8 te habian gustado. Espero compensarte la demora con este cap XXXL ^^cariños!

W.E morgah: tenías razon: ASLAN! jeje, con este cap ya resolvi todas esas dudas, pero si aun sigues confundida con algo puedes consultarlo y lo respondere en el cap q venga (el q x cierto esta ves no tardare tanto en publicar)

Viky16melendez: me alegra mucho q te hayan gustado las modificaciones y el cap completo. Mchos cariños para ti y espero tambien q este cap te guste.

AmarilisL: querida espero q ahora comprendas las razones de porque cambie ese cap. Yo queria que el primer beso tuviera mas...drama en un ambiente mas extremo.. pero q de igual forma fuera romantico... espero q te haya gustado y siento mucho mucho la demora (de verdad esta vez tratare de no tardarme tanto) cariños! ^^

sporusnote: la verdad es q si era en parte obra de la bruma que de alguna forma acrecento los malos sentimientos de Lilliandil y la llevo a hacer todo lo q ya sabmos q hizo. Gracias x tu comentario!

silvia123: disculpamen querida x tardarme tanto. De verdad tratare de q no vuelva a suceder.

Y a todos ustedes mis queridos lectores ninjas q solo se q estan ahí x el contador de visitas muchas gracias x darle una oportunidad a este fanfic y gracias x su paciencia para conmigo ^^ cariños a todos ustedes!

No les puedo dar una fecha exacta, pero para q no vuelva a pasar lo de ahora (mas de un mes de no actualizar, de veras de veritas q lo siento) les dare un estimativo..espero antes del 31 de Julio estar actualizando nuevamente (hare todo lo posble xq asi sea) y esta noticia, aunq no les guste mucho...debo decirla..

EL PROXIMO CAPITULO ES EL ULTIMO! si, asi es...asi q junten ganas para lo q viene...xq se viene bueno cha chan chan! XD

Cariños y abrazos a todos ustedes y desde ya muchas gracias x sus comentarios ^^

ATTE

VEDDARTHA