Disclaimer: Los personajes del fic son del derecho de su creador, Gosho Aoyama, yo solo hago una versión a mi estilo sin ánimo de lucro.
LUZ BLANCA Y NEGRA
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2 - LAS PALABRAS DE LA JOVEN BRUJA
Me desperté, malhumorado, por el coñazo sonido de cada mañana. ¿Quién te crees que eres para interrumpir mis dulces sueños? Él, a irritantes pitidos me ordenaba que era la hora de levantarse para así poder llegar puntual a clase. Di una media vuelta en la cama, tapándome como un niño pequeño. ¡Tengo sueño! Levanté la cabeza, y miré de reojo el despertador que indicaba las siete de la mañana. A ver, despertador, nunca me he levantado temprano para ir al colegio y hoy no será la excepción. Haz un favor al mundo y cállate. El sonido seguía, desbastando el silencio de toda la habitación.
¡¿Que debía levantarme para llegar puntual al instituto?! ¡Eso no te lo crees ni tú! ¡Las clases son un tostón! Él siguió con el ruido. ¿Te estás riendo de mi, cacharro metálico? ¿No me estarás desafiando, verdad? Porque si es así, tienes las de perder. Sonreí travieso y levanté un poco la cabeza. Muy bien... tú te lo has buscado, esto será un Kaito VS "maldito" Despertador. El molesto sonido siguió con bastante intensidad. Ya me estas cansado.
Entonces que empiece nuestra competición, a ver quién gana. Preparados, listos... ¡Ya!
Cogí la almohada con la cual tenía la cabeza apoyada y le di un fuerte golpe al objeto circular. Este cayó de un golpe seco al suelo y dejó de sonar.
- ¿Qué, eh? Ahora ya no te quejas. -murmuré, completamente consumido por el sueño.
Je, te he ganado, eso te pasa por meterte con Kaito Kuroba. La próxima vez te lo pensarás dos veces antes de empezar a hacer ruido a estas horas de la mañana. A continuación, dejé en su sitio la almohada y me volví a dormir.
Sonó el timbre de la puerta.
Alguien me llamaba. Balbuceé una especie de insulto para el individuo que me había despertado, por segunda vez del día. Hice un bostezo. Es que un adolescente ya no puede ni dormir tranquilo, aprovechando que aún le quedan... Miré el despertador y vi que no se encontraba en su lugar de la mesita de noche. Ah... es verdad, le he ganado. Una risita burlona salió de mis labios inconscientemente, a continuación, miré el suelo donde había tirado de mala manera el despertador, que por suerte estaba con el lado de las manecillas hacia arriba. Éste me indicaba que faltaban doce minutos para las ocho. ¡¿Doce minutos para las ocho?!
- ¡Mierda! -grité a todo pulmón.
Me levanté de un brinco, no podía permitirme llegar tarde. Miré vengativo el despertador que se encontraba en el suelo. ¿Porque no me avisas maldito? ¿A ver para que te tengo si no me ayudas? Suspiré. Ésto no acaba aquí, despertador, algún día seré yo quien ría último.
Fui al baño, me arreglé con suma rapidez y me vestí con el uniforme escolar. Exactamente todo eso lo hice en dos minutos. Después cogí los libros de texto para colocarlos en mi mochila aunque me di cuenta que me faltaba el de matemáticas. ¿Dónde estará? Como iba apretado de tiempo pensé que luego ya lo buscaría.
Ya listo, salí de mi habitación y baje hasta el comedor. Un gruñido procedente de mi estomago me hizo aflojar la marcha que llevaba por unos momentos.
El timbre siguió sonando, por lo que abrí la puerta. Faltaban nueve minutos para las ocho.
- Eres un tardón, ¿qué es eso de hacer esperar a una señorita? -preguntó mi mejor amiga de la infancia, Aoko Nakamori en modo de presentación.
- ¿Señorita? ¿Hay alguna por aquí? - entretanto moví la cabeza en señal de estar buscando algo- Lo siento pero, no he encontrado ninguna.
- ¡KAITO! -gritó enojada y frunciendo el ceño.
- Aoko, eres una persistente, entre tus gritos y tanto darle al timbre, me vas a dejar sordo. -dije como si nada, cerrando la puerta de mi casa.
- Si tú fueras más responsable y puntual, yo, no tendría que despertarte cada mañana con el dichoso timbre de la puerta. -gritó fuera de sí, mientras levantaba el puño para atizarme un buen puñetazo.
Nunca cambiará, eso es lo que más me gusta. A continuación, antes que me llegase su golpe, me fui corriendo hasta la acera de la calle.
- ¿Te vas a quedar mucho rato allí? -le pregunté. Ella aún se encontraba en el portal de mi casa- Porque quiero llegar puntual a clase y si la conversación se alarga, por lo visto no podré conseguirlo. -seguidamente mostré una fantástica sonrisa.
Mi amiga suspiró y cambió su cara de enojada a una más acogedora. Es tan dulce.
- ¡Espérame Kaito, espérame!
A continuación, los dos empezamos a correr, para poder llegar a tiempo al colegio. Solo faltaban cinco minutos. No hay nada mejor que una carrerita a primera hora de la mañana, se burló mi subconsciencia.
Cuando entramos en clase, jadeando y con nuestros corazones latiendo a mil por hora, observamos que la profesora aún no había aparecido. Eso me alegró. Salvado.
- Estamos de suerte ¿eh, Aoko?
Ella asintió y a continuación, se dirigió a su grupito de amigas. Por mi parte, me senté en mi lugar. Mientras el trayecto de mi amiga duró, fue saludando a todos los compañeros. Espera, espera... ¡A mí no me ha saludado para felicitarme el buen día! Sin enterarme hice un puchero y fruncí el ceño.
- ¿A qué viene esa cara tan larga? -preguntó con sorna una voz femenina por detrás.
Poco después, percibí que el individuo me rodeaba el cuello con sus brazos, queriendo darme un cariñoso abrazo.
- ¿Eh? ¿A ti qué te interesa? -hablé tajante.
Ella me aprisionó más en su abrazo y vi que el resto de compañeros nos empezaban a mirar. Suspiré. Cansado del comportamiento de la bruja, me deshice del abrazo. Al instante, los estudiantes pusieron su atención en otros temas.
- Kaito, relájate. –ella se colocó a mi lado- Cualquier asunto que al mago de la luna plateada le inquiete es importante para mí. –habló con un tono suave.
- ¿A si? –pregunté dudándolo.
Siempre que Akako Koizumi se acerca a mí, me conlleva problemas.
- Mira, te quería decir una predicción. -seguidamente, acercó su boca a mi oreja y puso sus manos alrededor de ésta- Dice así: "Cuando la luz blanca haya perdido hasta su último rayo y vuele majestuoso por el cielo azul, empezará la lucha, la luz negra nunca descansa. Las amistades jugarán un papel importante, cualquier sombra puede traer problemas, aunque a veces, el mayor enemigo se puede convertir en la persona que mejor te comprenda. No siempre es todo lo que parece."
- ¿Y qué rayos significa eso? -pregunté desinteresado- ¿Luz blanca y negra? No me hagas reír.
Akako sonrió.
- Tendrás que averiguar tu mismo el significado. Personalmente, te recomendaría que vigilaras tus amistades.
- Entonces debería empezar contigo.
- Conmigo no te hagas el listo. En fin, yo ya te he avisado, el resto es cosa tuya. -me miró con indiferencia aunque por unos instantes percibí en sus ojos un rayo de humildad y tristeza que no comprendí.
En ese momento por la puerta entró la profesora. Ésta joven, con gafas, altura promedio, e iba cargada con un par de carpetas.
- Buenos días. -saludamos los alumnos.
- Buenos días también a ustedes, siento el retraso pero había ido a recoger a conserjería unas fotocopias. -miró a todos- Y por favor, vayan tomando asiento que la clase ha empezado.
Las ocho horas siguientes fueron muy largas, aburridas y pesadas, además, que para el colmo me habían puesto una falta de material por no traer el maldito libro de matemáticas. ¡Maldita sea! ¡Odio las matemáticas! ¡Ellas se creen tan exactas y perfectas!
Después de todo el día, por fin sonó el timbre que indicaba que era la hora de culminar las clases. Guardé los libros y todas las herramientas en la mochila. A continuación, miré hacia Aoko que se encontraba despidiéndose de todas sus amigas.
- ¡Venga Aoko, con más brillo! -le dije cuando me encontré en la puerta.
- Si, si, si... Un momento Kaito.
- Venga Aoko vete con tu marido, te está esperando. -dijo picarona la mejor amiga de Aoko.
- ¡Keiko!
Al poco rato, entre risitas tontas entre amigas y algún comentario más, Aoko vino y salimos juntos del instituto.
- ¡Qué bien, ya han terminado las clases!
- Kaito compórtate, y no grites tanto, la gente pensará que estás loco.
- Ay, que pesadita eres... -la miré y vi que ella tenía un rostro apenado- ¿Aoko, qué te ocurre? ¿Estás bien?
- Si... Bueno, es que... -tragó saliva- ¿sabes el robo de ayer de Kaito Kid? -asentí con la cabeza. Como no me voy a acordar, si yo mismo soy Kid- Pues otra vez se ha salido con la suya, ha robado el diamante y después lo devolvió, y para acabar nadie sabe que trucos ha utilizado.
No sabia como tomarme la situación, por una parte estaba eufórico porque ayer fue una buena actuación; y por otro lado, me sentía triste al verla de aquella forma.
- Pero aún hay más...
- ¿Eh? ¿Más? –pregunté atónito.
- Sí... Se ve que Kaito Kid después de entregar la joya se disfrazó de agente. Entonces pidió a mi padre si podía ir a la azotea. Él como buen hombre que es, no se negó. Poco después, mi padre vio que ese agente tardaba demasiado por lo que subió con algunos agentes más, y...
- ¿Y... qué? Dímelo.
- Pues... pues... encontraron un cadáver.
- ¡¿Un cadáver?! -hablé sobresaltado, medio gritando.
- Sí...
- ¿De quién?
- Pues no lo sé... mi padre de la identidad no me ha dado demasiados detalles. Una de las cosas que le he sacado es que era hombre e iba vestido completamente de negro y llevaba sombrero del mismo color que su traje.
¿Negro? Fugazmente me vino la imagen de cierta persona que me había encontrado la noche anterior en la azotea. No me digas que es Snake... No me lo puedo creer.
- Aunque hay una cosa bastante peculiar.
- ¿El qué? -cada vez me sentía más intrigado.
- Otro dato que me ha contado mi padre. Me ha dicho que el hombre murió por cinco apuñaladas justo al corazón con una daga y en la hoja de la ésta había clavada una estrella de papiroflexia que estaba manchada de sangre. ¿Tú qué opinas, Kaito?
¿Estrella de papiroflexia? ¿Será una casualidad? Estoy convencido que esto de una forma u otra tiene alguna relación con el tipo que me ayudó ayer. ¿Pero por qué lo ha matado? Demasiadas dudas aún.
- La verdad es que si es bastante peculiar, -empecé a decir, pensativo- quizá la estrella sea como su firma ¿No te parece?
- Puede...
- Bueno... Lo más probable es que la policía ya esté investigando el caso, así que no le des más vueltas, Aoko. Olvídalo.
Ella asintió, verdaderamente odiaba verla de aquella forma.
Finalmente, ella llegó a su casa y poco después yo también. Cuando entré, fui a la cocina, me cogí una manzana para merendar y empecé a comérmela. Poco después, subí las escales que llevaban hasta mi habitación.
Encendí la televisión mientras dejaba en un lado la cartera. Me estiré en la cama y poco después puse el canal de noticias. En éstas hablaban sobre el caso que Aoko me había mencionado.
- "Ésta madrugada fue encontrado el cadáver de un hombre de unos cincuenta años, cuya identidad aún estamos investigando. La policía está intentado averiguar si el caso se trata de un suicidio o un asesinato..." -narró la reportera de las noticias y después prosiguió- "El arma empleada es una daga renacentista de longitud 45 cm y de peso 0'7 Kg. Los investigadores no descartan la idea que sea un asesinato y si fuese así, habría podido ser cometido tanto por una mujer como un hombre y eso aumenta el número de sospechosos. La empuñadura del arma no se ha encontrado sangre, hecho curioso para los investigadores porque da más solidez la teoría que sea un asesinato premeditado."
¿Una daga renacentista? ¿Por qué de esa clase?
- "A más, hay un objeto en la escena del crimen que a los investigadores les tiene muy interesados, se trata de una estrella de papiroflexia. Ésta a sido encontrada clavada en la hoja del arma y manchada de sangre de la víctima." -siguió informando la reportera.
Era lo que Aoko me había comentado. Ahora que me acuerdo, dejé la de ayer en mi mesita del escritorio... Sin mucho más, me acerqué a la estrella y la sujeté entre mis dedos. ¿Será un mensaje del presunto asesino o...?
Al instante de que esos pensamientos pasasen por mi mente, la luz de la casa de fue. Aún con el objeto de papel en la mano, fui a la habitación de mis padres que actualmente solo usaba mi madre cuando volvía de un viaje. Mi madre siempre solía guardar muchas velas y para ésta ocasión me irían bien. Seguidamente, bajaría y encendería los plomos.
Me dirigí a las palpentas por el pasillo y mientras, observé por la ventana que el resto de casas tenían luz. Qué extraño, bueno, lo más probable es que haya sido un fallo del circuito eléctrico, no hay que darle más importancia.
Cuando estuve en la habitación y hube encendido la vela, la olor anaranjada pasó por mente. Cuando recogí este papel recuerdo que sentí esa olor... Espera, si no me acuerdo mal... Intuitivamente, desdoblé la estrella y quedó una hoja normal de A4. Entonces dejé la vela en la mesita de noche y acerqué el papel un poco a ésta aunque de tal forma que no se quemara.
En ese instante la luz de la vela me dejó ver una frase. Parecía auténtica magia y me quedé perplejo.
- "Esto solo acaba de empezar." -leí que ponía con una caligrafía impecable.
¿El qué acaba de empezar? ¿...los asesinatos? Con esos pensamientos se me revolvió el estomago.
Poco después de haber descubierto lo que había escrito en el papel, la luz volvió y el ruido de una ventana de la planta de abajo me sobresaltó. ¿Qué está ocurriendo?
Rápidamente me encaminé corriendo hacia abajo. Esto no pinta nada bien. Cuando llegué no encontré a nadie, aunque observé que las cortinas del comedor estaban un poco mal colocadas, por lo que imaginé que por ese lugar había entrado y salido alguien. Instantes después, abrí la ventana pero por la calle no supe identificar quien había entrado. Suspiré, para después dirigirme a la caja de plomos.
Como me esperaba, el apagón no había sido accidental, más bien intencionado ya que los plomos habían sido apagados y encendidos manualmente.
- Alguien va detrás de mi... -fue lo único que pude murmurar.
~Fin del capítulo: 2 - LAS PALABRAS DE LA JOVEN BRUJA~
¡Hola de nuevo! Aquí vengo con el segundo capítulo, espero que os haya gustado xD A más que ya os habréis fijado que algo pasa con la Organización esa. Jejejeje :)
Sin mucho más, una pequeña contestación a los reviews y me ha alegra leer que os ha gustado. Gracias por las personitas que han puesto este fic en followo fav: Aoko45, Mystery-thief y Saori Kudo ;D
Mystery-thief: Holaaaa! Me alegra que te gustase mi anterior fic, y verte leyendo este! ¡Me haces sacar una sonrisa! ¿Terminará bien o mal el fic? Mmm... Interesante pregunta, ya lo verás xD Y bueno... en parte si soy mala. Jajajaja xD Sin mucho más, espero impaciente un nuevo capi de tu fic (No me he olvidado xD) A ver con que aventuras me sorprendes entre esos dos! Un beso!
Saori Kudo: Me ha gustado leer que te ha causado intriga el fic, es lo que me propongo xD Bueno, espero que este también te haya gustado! Un besote!
¡Dejar reviews, que me anima a seguir escribiendo! xD
Un beso ;)
