CAPÍTULO 2: NUEVAS PÁGINAS
Esa mañana me levanté temprano para irme a mi departamento antes de que Takano lo notara, pero luego recordé la invasión de cucarachas que tenía y salí a vagar un rato hasta que la hora de trabajar llegase.
— Ricchan, hoy llegas más temprano de lo usual. — Me miró de pies a cabeza y añadió sonriendo — Y con la misma ropa de ayer, ¿eh?
— Tuve… unos pequeños percances.
— ¿Ah sí? ¿Qué tipo de percances por ejemplo? — El segundo nombre de Kisa debería ser 'Chismoso'— Le conté sobre la plaga.
— Pero, ¿Dónde dormiste anoche entonces?
— ¡Re- Renté una habi! — Sentí un golpe en la cabeza
— ¡Oye! ¿Por qué ni siquiera te molestaste en esperarme?
— ¡Ta-Takano-san, no andes golpeando así a la gente!
— Creo que olvidé algo la recepción — Kisa salió más rápido que volando.
— Además no comiste lo que compré.
— ¡Eran las tres de la mañana! En todo caso acabémosla hoy.
— No, olvídalo, hoy no puedo. Tengo asuntos que atender.
— ¿Hm? Bueno, entonces siento las molestias.
Fue un día monótono como cualquier otro, lo raro fue que Takano casi no me llamaba y cruzábamos solo unas cuantas palabras referentes al trabajo. Por un lado eso era bueno y por otro no, ¿Se habrá enfadado por lo de ayer? Y… ¿Qué fue eso de "Onodera, la otra vez dije que te esperaría, pero, ahora… Simplemente no puedo hacerlo más"?; además, yo, "¡Yo no confío en ti!", aún recuerdo la cara que puso cuando dije eso, dios, debo disculparme.
Takano dijo que iría a una junta y no regresó hasta la hora de salida, por lo que lo mejor sería disculparme llegando a casa. Renté una habitación en un hotel cercano — Mi departamento estaba siendo fumigado, la señora de limpieza y el fumigador casi se desmayan al verlo— Me dije a mi mismo que solo dormiría media hora, Al final, ¡Fueron 5 horas!
"No, debo ir ahora mismo" — Mi reloj marcaba las dos de la mañana — .Por alguna razón asumía que lo encontraría despierto, debía arreglar las cosas; siempre me cuestiono por qué es que peleamos por cosas así de… no, triviales no son. Y ahí me encontraba, frente a la puerta, dudosamente iba a tocar el timbre cuando la puerta se abrió.
— ¿Yo-Yokowaza-san?
— ¿Onodera? ¿Qué haces aquí? — Su tono de voz era bajo.
— Yo, vine a…
— Olvídalo, hazte a un lado.
— Uhm, sí
— Solo, no entiendo cómo puedes decir que amas a Masamune. — Añadió pasando al lado mío dejando la puerta del lugar abierta, alcancé a ver que guardó una llave en su camisa, ¿Sería la del departamento de Takano?
— ¿Vas a pasar o qué?
— ¡! — Odio ser tomado por sorpresa — S-Sí.
Ahí estábamos de nuevo, silencio. Solo me limité a observar a todos lado menos a él, había una bolsa de medicamentos en la mesa, o al menos eso parecía por el logotipo de la bolsa. Como de costumbre, él rompió el silencio.
— Ten — Me entregó una libreta, tenía otra idéntica consigo.
— ¿Esto… es para…?
— Tómalo como un diario o algo así.
— ¡¿Eh?! ¡Ni que fuera una adolescente!
— Son órdenes de tu jefe, además yo también haré lo mismo.
— ¿Qué de útil tiene esto?
— Lo entenderás luego, que irritante eres…
— ¡Me niego!
— Onodera — Se acercó lo suficiente como para sentir su respiración — Es una orden, no te pregunte si aceptabas.
— E-Es absurdo… — Las inquietudes s de hace un rato regresaron a mí, ¿A qué había venido Yokozawa?, "Dije que te esperaría, pero, ahora… Simplemente no puedo hacerlo más"; "No entiendo cómo puedes decir que amas a Masamune". Además de eso, las llaves…
— Por lo de hace rato, no contamines tu cerebro pensando cosas que no son.
¿Lo que me dijo fue porque…? ¿Por qué yo no puedo…? Tal vez se cansó de mí y…
— Yo, siento haberte molestado tan tarde, nos vemos. — Dije ignorando lo que acababa de decir.
— ¡Onodera, espera! ¡Ya te-! — Cerré la puerta sin deseos de oír más.
Entré a mi departamento y casi muero asfixiado, olvidé por completo lo de la fumigación. Salí rápido, llegué al hotel y aún mi mente estaba confusa, en mis manos llevaba el cuaderno que me había dado Takano. Recuerdo que en la secundaria Ann me dijo que escribir, más que una cosa de moda, ayudaba. "Sip, luego leo lo que escribo y a veces, es algo tonto como uno se puede dejar llevar por el momento ¡Aunque Rit-chan, no te perdono por haber leído mi diario!" (Esto sucedió antes de que ella se confesara)
— Quizá, no sea tan tonto después de todo. — Abrí el cuaderno y comencé a escribir desde los pasados tres días.
— Yokozawa, ¿Tienes tiempo más tarde?
— Sí, ¿Qué sucede? Si es para ir a beber, lamento decirte que no.
— No, nada de eso. Solo dime si tienes tiempo o no, me gustaría que vinieras a mi departamento más tarde.
— Claro, solo déjame arreglar algunos asuntos…
— Yokozawa.
— ¿Qué, qué haces aquí?
— Te necesito urgentemente — Kirishima tenía un celosímetro para acudir en momentos así además de un agudo sentido auditivo.
— Bueno, te espero más tarde.
— S-Sí… — Aceptó Yokozawa sabiendo que luego de un rato sería sometido a un interrogatorio de parte de Kirishima.
