N/A: capi 2 mas que nada "contextualizacion" o mas bien bombardeo de mi version del Lore :3

PD: mi beta-reader me pidió que explicara las lineas y slashes xd

la linea que corta el texto es cambio de escena-flashback y los slash que separan párrafos son cambios de POV :3 espero les guste


Capitulo 2

"Date vuelta" (Turn Around)

Diana se sentó en un montículo de pasto, pensando en que tal vez debió abrazar a Leona en vez de huir de su vergüenza y dolor. Estos días habían sido diferentes, a veces peleaban entre ellas, a veces se miraban por horas sin decir una palabra y en otras ocasiones se gastaban bromas entre ellas, como si nada hubiera pasado que las separó hace años. Pero recordar el día en que la lunari se transformo en la escogida de la Luna y mató a quienes la insultaron y llamaron hereje, traía pena a la memoria de ambas, una por perder a su pueblo y a su amiga, y la otra, por perder lo mas importante para ella en su vida, Leona. Pensar esto trajo una solitaria lagrima que descendió por la mejilla de su rostro. No sabía que hacer, o si lo sabia, pero no cómo. Se levanto con una decisión en mente, se acerco a un arbusto que había cerca y de su interior tomo la ropa de Leona, que había escondido en propósito de broma mientras leona se bañaba hace un par de días. Mientras caminaba hacia el río a entregarle sus pertenencias a la pelirroja, Diana se percató que un pequeño objeto se deslizó entre las ropas y dio a parar al suelo. Al ver qué era se heló en el acto, pues era el collar que le regalo a Leona hace mas de diez años. 'No puede ser' se dijo 'Aun lo tiene'... sonrió con infinita alegría, y no pudo evitar las lagrimas de alegría que la asaltaron, mientras se agachaba a recogerlo. Observo el objeto en sus manos y sintió una nostalgia tal que lo único que quería era correr a abrazar a Leona, pero se contuvo, pensando en que sería imprudente. Mirando el collar se olvido por completo de la pelirroja en el río. Se arrodillo en el suelo y dejo la ropa a un lado, mientras sostenía el collar con su mano izquierda, con la derecha se tocaba el hombro contrario.

.Eso – dijo una voz que tomo a Diana por sorpresa – es mío – Leona miraba la montañita de ropa que la lunari tenia a su lado. Mirando de brazos cruzados con una ceja levantada. Evidentemente se había cansado de estar sentada sola en el río por lo que parecieron dos horas.

.Si – respondió escondiendo su rostro y el collar- perdón por tomar tus cosas, solo quería gastarte una broma, lo siento- confeso Diana con voz apenada.

Leona se acercó a la ropa y deliberadamente dejo caer el vestido frente a la lunari, que se sorprendió y se sonrojo en extremo, sujetando con fuerza el collar, no sabia si levantar la mirada o no, era una situación difícil. Leona recogía prendas y se iba vistiendo de abajo para arriba, pero antes de que se pusiera una blusa, Diana levando la vista y miro el cuerpo de leona, que estaba de espaldas a ella vistiéndose. Sus ojos se detuvieron en su espalda, y bajaron lentamente hasta sus caderas, pero al llegar ahí sintió que sus ojos ardían, como si mirara al sol de medio día por horas.

.No me mires fijamente por mucho tiempo- advirtió Leona. Ese mecanismo siempre funcionaba cuando le espiaban sus partes delicadas.

.No te estaba mirando- mintió Diana sonrojándose levemente y frotándose los ojos intentando aliviar el ardor. Se dio vuelta dándole la espalda a la pelirroja. Leona dio un paso acercándose a Diana.

.Date vuelta- le pidió casi en un tono que demandaba.


Monte Targon, una adolescente llora desconsolada recostada en su cama boca abajo, ya llevaba dos meses desde que su amor platónico había partido por segunda vez al Instituto de la Guerra y no respondía sus cartas. "Tal vez se olvidó de mi" pensaba... "tal vez conoció a un chico y no volverá, tal vez yo no sea importante para ella" se decía mientras lagrimas corrían por su rostro. "Tal vez fui ingenua al creer que sentiría lo mismo por mi. No... fui estúpida. La elegida del sol jamás se fijaría en una solari cualquiera como yo" pensaba con la agonía marcada en el rostro. Se imaginaba a Leona de la mano de un hombre sin rostro, alto, con cabello castaño, mirando con asco a Diana, burlándose de sus sentimientos y riendo con aquél hombre. Los veía abrazándose y besándose, lo que provocaba celos y odio dentro de su joven corazón. El dolor que sentía en su corazón con las imágenes que nacían de su propia inseguridad no la dejaban dormir, y lloraba sin descanso. Día tras día, llorar, llorar y llorar, pensar en el olvido y el dolor eran sus únicas actividades.

Después de dos años de la partida de Leona, Diana abandonó toda esperanza de su regreso, ahondándose en sus tareas de solari: alabar al Sol. Pero para ella, la pelirroja era su todo, su sol, su universo, su calor, su esperanza, su razón de existir, y mas importante, su freno. En el tiempo que estuvo sola, investigó acerca de la Luna, encontrando poca o nada de información de los libros de la biblioteca de los solari, así que se propuso realizar su propia investigación, a lo que los Ancianos le dieron una negativa. Cegada por el deseo de saber más, y de probar que ella tenía razón al creer en la Luna, se escapaba en secreto a los lugares donde presuntamente se localizaban los restos de las civilizaciones que adoraban a la Luna en el Monte Targon. Esto saco a Leona de su mente exitosa mente, no era su propósito, pero fue una consecuencia de sus actos.

Meses de investigación y de encontrar escritos de rituales y localizaciones de varios cementerios, la llevaron a un templo distinto a tantos que vió en su tiempo buscando respuestas. Era el doble de grande que los solari, pero con símbolos de los lunari, una luna creciente abrazando una luna llena, en plateado brillante. Adentrándose en el templo, iba descubriendo pinturas e imágenes murales,de eclipses, posiciones astrales, y diversas caricaturas donde se representaba la luna y otros cuerpos espaciales. Hubo un mural que le llamo la atención, dibujado en una muralla de unos quince metros de alto y veinte de largo, se veía un eclipse lunar posado en la punta más alta del Monte Targon, y abajo un guerrero vestido de dorado con los símbolos solari, de la mano de una guerrera lunari, de pelo blanco y ojos plateados, con el símbolo lunari en la frente. Ambos vestían armaduras idénticas, pero con distinta simbología. Estaban parados en un prado extenso, con niños y ancianos, todos felices y en paz. "Si tan solo se dieran el tiempo de ver esto" pensó Diana acercándose a la muralla, estirando una mano para remover el polvo que tapaba una inscripción a los pies de los elegidos. Intento comprender la escritura pero sin resultados, nunca había visto ese grabado en su vida, y claramente no existían libros de traducción para el idioma Lunari.

"Que mierda es esto!?" se dijo llena de frustración, golpeando la muralla, como si le fuera a dar una respuesta. Y así fué.

Los bloques que formaban el muro se desprendieron uno a uno, cayendo a sus pies formando una pila de escombros que levanto una nube de polvo densa, producto de años, quizás siglos sin recibir cuidado. Agitó los brazos para disipar la nube que no la dejaba ver con claridad y le dificultaba la respiración. Luego de unos segundos de luchar contra el polvo, Diana pudo ver con asombro, lo que había del otro lado del muro. Una sala plateada en su totalidad, con pinturas de previos escogidos de la luna en las murallas y sus nombres en una placa en la parte inferior.

A pesar de estar muy bien iluminada, no había origen de luz, pero sus ojos no se despegaban de lo que había al medio de la sala. Un par de maniquíes negros como la noche, vestían armaduras plateadas con símbolos lunari, sin casco, y con unas espadas con forma de luna creciente apoyadas a cada lado de los maniquíes, también plateadas con un mango de cuero negro. "Por fin, la prueba consistente de que la luna tiene poder" susurró. Sin pensarlo dos veces, se acerco a los maniquíes y busco su talla, encontró una que le quedaba perfecto y se la puso encima de la ropa que vestía. Tomó una espada y se miro en el reflejo de la hoja viendo sus ojos azules cielo y su pelo rubio claro, vio en sus ojos la decisión y la perseverancia de sus actos, respiró profundo, y se dirigió donde los solari...

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Leona se miraba en su espejo favorito, cuando la puerta de su cuarto se abrió de par en par.

.Amanecer – Entro diciendo un guardia – Debe venir con nosotros urgente- el miedo y la desesperación eran visibles en la cara del joven guerrero, quien respiraba pesadamente.

.¿Qué pasó?- pregunto curiosa la pelirroja examinando al hombre.

.Es Diana- los ojos de Leona se abrieron como platos- Le pasó algo y se volvió como un demonio- dijo desesperado, rogando con la mirada que lo acompañara.

"Diana?" se preguntó...- Okey, te acompaño- respondió finalmente.

Después de caminar cinco minutos llegaron a la plaza central de la ciudad. Leona se detuvo y dio un respingo al ver lo que la esperaba. Una figura plateada estaba de espaldas a ella y de pie entre unos cincuenta cuerpos de hombres y ancianos. Unos en el suelo, otros colgando de arboles o enganchados en sus ramas, habían cuerpos en el borde de la poza al lado de la figura plateada, todo el suelo y el pasto de la plaza ensangrentado.

.¿Donde esta Diana?- pregunto con miedo por primera vez en su vida, imaginándose lo peor, mientras exigía una respuesta con la mirada al guardia que la llevo al lugar. La única respuesta que recibió fue un dedo tembloroso que apuntaba a la figura en la plaza. Se acerco a la figura y se percato que estaba mirando a la luna llena que estaba sobre el monte Targon, cantando...

.No mercy for the guilty- entonaba mientras levantaba ambas manos, una sosteniendo una espada con forma de luna creciente - Bring down their lying sun – su voz subía y bajaba de tono - Blood so silver black by night – juntó sus manos sobre su cabeza - Upon their faces pale white – una luz plateada empezó a emanar de su espada, lo que hizo que la pelirroja retrocediera un par de pasos, preguntándose quien carajos era la persona que tenia en frente y porqué cantaba con tanto dolor - Cruel moon, bring the end – abrió los ojos, y Leona se percató porque tenían un brillo plateado siniestro muy parecido a dos faroles en la oscuridad - The dawn will never rise again – y de la nada bajo su espada con tal fuerza y velocidad que al impactar con el suelo, todo aquello que no estuviese conectado al mismo se despegó de él y se elevo por los aires, y se vio atraído hacia la figura, como un vórtice.

.Diana?- preguntó dudosa Leona.

La figura frente a ella se paro con prisa y se tensó al reconocer la voz que tantos años anheló escuchar.

.Date vuelta- pidió la pelirroja con un tono de pena en su voz.


NA: yaaay ! capi 2 :3 lo que canta no me pertenece y es propiedad de Riot Games "Ask not the sun" de RiotRunaan. La puse en ingles porque me gusto como esta con sus tonos y es como lunar jeje

Comentarios y criticas se aceptan :D como siempre ^^