Notas sensuales: Buenas noches, días, madrugadas.~ :3 Aoi presente con otro cap. Bueno, explicación de la demora: A mi amiga le entró un virus en el pc y lo esta arreglando, por eso no ha podido revisar el cap y tampoco la quiero apurar o presionar, así que lo publicaré igual. Si les molesta alguna falta de ortografia, narración, o algo más, diganlo. Así resuvo el cap o lo edito. (:
Disclaimer: Shingeki No Kyojin no me pertenece.
PD: Este cap, o más bien el fic será algo... Romanticon. Así que no esperen un lemmon hard. Gracias por su comprension. (?)
Capitulo 2: Aprendiendo a caminar.
Laboratorio de Levi.
El azabache dejó su gélida mirada, abriendo sus ojos con sorpresa, mientras se acercaba al cristal que lo separaba de su muñeca. Apoyó sus manos en el cristal, admirando el cuerpo que había ahí dentro; Se estaba moviendo, y lo estaba mirando.
Sus ojos: grandes y redondos, color ámbar. Sus facciones: delicadas. Su cabello: desordenado. Pero todo eso, lo hacía lucir perfecto.
Eren miraba a aquella persona que estaba fuera del vidrio. No recordaba nada, no lo reconocía. Cuando vio al pelinegro apoyar sus manos en el vidrio, luego de unos minutos, hizo lo mismo. Con cuidado y lentitud, sentía que debía hacer eso, quería hacer eso. Las apoyó sobre donde estaban las manos ajenas, como si intentara tocar o unir sus manos. Y sin esperarlo, curvó sus labios en una leve sonrisa. [N/A: Tal como en la imagen del fic.]
Levi estaba atónito. Nunca se esperó que su muñeca se moviera, y hasta pareciera que entendiera lo que hacía. Pero no le asustó, simplemente lo dejo boquiabierto, y por otro lado, feliz. Muy, muy feliz.
-Eren...- Pronunció el azabache en un suave tono de voz, mientras miraba a los ojos al anterior mencionado, y este mismo, solo se limitaba a mirarlo y mantener esa leve sonrisa en sus labios.
Mientras tanto Hanji, solo miraba esta peculiar escena. Tampoco se esperaba que el cuerpo reaccionara tan rápido, pero tampoco era algo malo; Entre más rapido, mejor. Eso significaba otra cosa también; El cuerpo podría salir de esa especie de "incubadora" en un corto tiempo. Quizás en unos días ya podrían quitarlo de ahí, y comenzará la acción.
En la azotea del hospital Maria.
Se encontraba un rubio fornido, bien vestido, de ojos azules y cejas gruesas; Erwin Smith. Dueño del hospital Maria, y un gran científico e investigador.
Miraba los edificios a lo lejos, mientras se llevaba a la boca el cigarro que portaba en su mano derecha, dándole una calada a este, y luego alejándolo para exhalar el humo. Repitiendo esta acción un par de veces más.
-"Levi... ¿Por qué has echo esto ahora?"- Se preguntaba el ojiazul a si mismo.
De pronto, su celular comenzó a sonar. Hasta que contestó.
-Y bien... ¿Esta todo listo?-
-Claro que si, Erwin. Ya se mueve, y en menos de unos días lo sacarán de ahí.- Una voz femenina.
-Perfecto. No necesito que vigiles más, has echo un buen trabajo, vuelve por la tarde, ¿De acuerdo?-
-Entendido.- La llamada finalizó.
Sonrió de lado, mientras botaba el cigarro al suelo y lo pisaba para apagar la mínima pisca de fuego que le quedara. Su plan, daría un gran vuelco en la vida del azabache y su valiosa muñeca. Pero, no iba a echarlo a andar ahora. Esperaría un tiempo determinado antes que nada. Después de todo, nada podía fallar.
En la casa de los Jeager, estaba Mikasa y Armin, haciendo unos trabajos para el instituto. Extrañaban mucho a Eren. Las tardes no eran las mismas sin el moreno. Casi siempre era el que ponía la diversión en ese trío de amigos, y ahora, ya no estaba. La chica de rasgos le explicó a su amigo rubio, Armin, lo mismo que le había explicado Grisha. Pero el rubio, de rasgos casi femeninos, era lo bastante inteligente y poco idiota para creerse esa mentira. Aún así, no quiso tocar más el tema, sabía que a su amiga le dolía tanto como a él mismo.
Una semana después...
-Eren, ten cuidado, puedes caerte.- Hanji corrió detrás de Eren, al ver que intentaba caminar por si solo apoyando sus manos en un mueble. Hubiera caído en seco al suelo si no fuera por la agilidad de la castaña y lo atrapó justo a tiempo.
-Idiota, si te pasa algo Levi me mata.- Tomó las manos del antes mencionado, como si fuera un bebé aprendiendo a caminar, aún que eso era, pero en versión adolescente. Lo llevó al comedor, y lo sentó en una silla junto a una mesa, y sobre la mesa, había un libro de letras grandes, con dibujos; Sencillo.
-Haber, Eren... Tienes que aprender a hablar, ¿Si? Así nos será más facil comunicarnos y nos podremos entender.- Abrió el libro, indicándole con el dedo la primera palabra del texto. -Vamos Eren, dilo.-
-Ha... Había... U... Una V... Vez.- El pobre chico, no le costaba mucho realmente leer, pero tartamudeaba, y eso era algo normal al principio. Al menos, eso pensaba Hanji.
Al paso de las horas, llego Levi con víveres para la casa y una bolsa llena de ropa. Depositó las bolsas sobre la mesa donde anteriormente Eren intentaba leer.
-¡Estoy en casa!- Gritó de forma que sea donde sea que estaba su amiga con su muñeca, lo escucharan y bajaran a recibirlo. Lo cual, hicieron. Hanji traía a Eren tomado de sus manos para evitar que se tropezara y cayera, caminando hacia Levi. Este, miraba con cierta ternura como su "mocoso" era como un bebé en cuerpo de adolescente, y el mencionado juntó sus manos frente a su "amo" e hizo una leve reverencia.
-B... Bien-venido, Levi-san.- Sus labios se curvaron mostrando una amplia sonrisa hacia el mayor, y este le desordenó el cabello, con cariño.
-Haremos la cena, Eren, quédate aquí leyendo el texto que te pasé, y en voz alta, ¿Si?- La castaña le dejó unos 4 libros infantiles y lleno de dibujos sobre la mesa. -Diviértete.- Dejó al de ojos color ámbar solo en el comedor, para ir a ayudar a Levi a hacer la cena.
Eren tomó el primer libro que le había llamado la atención de los otros tres. Trataba de un chico llamado Link, que creció en un bosque donde todos tenían un hada, menos él. Un día, aparece un hada, llamándolo a que hablara con el Gran Árbol. Luego de eso, comenzaron sus aventuras, por calabozos y templos. Al derrotar al gran Ganondorf, el malo del cuento, todo volvió a la paz. Y la princesa, que no había echo prácticamente nada, solo entregarle la Ocarina del tiempo, y otros detalles por ahí, pudo conciliar la paz junto a su reino, y todo gracias al pequeño aventurero.
Esta historia le encantó al castaño, incluyendo los dibujos que habían. Cuando terminó de leer, Hanji y Levi aparecieron con platos de comida, sirviéndolos a cada uno respectivamente.
Eren estaba sentado junto a Levi, mientras Hanji se sentaba en el otro lado de la mesa, quedando frente a ellos. El azabache aprovechó esta oportunidad para ayudar a su muñeca a comer. El castaño estaba a punto de echarse una bocanada de fideos enrollados en su tenedor a la boca, cuando su mano tembló sin razón y casi deja caer el utensilio, pero el azabache y sus reflejos reaccionaron al instante, tomando la mano de Eren, evitando que los fideos cayeran al suelo. Y de paso, guió el tenedor a la boca de este mismo, quien no lo pensó dos veces y separó sus labios dando paso a la comida.
Su loca amiga estaba a punto de tener una hemorragia nasal. La escena era extremadamente linda para sus ojos.
Luego de cenar, ordenaron el lugar y dejarlo bien limpio, se fueron a dormir. Hanji dormía en la habitación de huéspedes, mientras Levi dormía con Eren en su cama matrimonial. Mientras el chico de ojos color ámbar dormía, el azabache le acariciaba el cabello, y de paso la mejilla. Todo había ocurrido tan rápido. Pero al fin de cuentas, tenía a su castaño para él solo.
Al día siguiente se levantaron bastante temprano, irían a ver la nueva casa en la que vivirían, ya que el rostro de Eren podía serle familiar a cualquier persona, no podían quedarse ahí por mucho, y no encontraron mejor hogar que la ciudad natal del azabache; Francia.
Luego de que desayunaran, antes de partir, Levi le entregó una bolsa llena de ropa a su amiga.
-Ponle algo de ahí, irá con nosotros.- Luego se retiró de la habitación.
-Okay~.- Tomó la bolsa y la abrió para ver lo que traía dentro. Pegando un grito de emoción, fue corriendo hacia Eren, quien estaba sentado en la cama mirándole.
Al pasar dos horas, Levi fue a tocar la puerta de la habitación que compartía con Eren.
-Oi, cuatro ojos, apúrate.- Estaba algo molesto, ya que si se demoraban mucho, no tendrían tiempo para pasear un poco por la ciudad.
-¡Ya voy~!- Abrió la puerta de un golpe, tomando la mano de su amigo, jalándolo hacia dentro de la habitación.
El azabache estupefacto, si no fuera por su obsesión por la limpieza, hubiera dejado caer una chorrera de saliva. Eren lucía un vestido rosado, con pequeños toques dorados y blanquecinos, como el de una princesa. El vestido combinaba perfectamente con el castaño, aún que este no fuera mujer, le dio cero importancia. Y sus manos, cubiertas por unos guantes color plateado, no eran guantes para el invierno, eran de esos delgados y largos, que cubre el antebrazo. Lucía estupendamente perfecto. Como una muñequita.
-¿Qué te parece, enano?- Sonreía orgullosa de su resultado.
-Te vez preciosa, Eren.- Se acercó y le acarició la mejilla, mientras este le sonreía, como siempre. Solo que ahora, tenía un leve rubor en sus mejillas. La hacían verse más hermosa de lo que ya era.
Habían olvidado por completo que el castaño era un chico, pero, no se notaba. Desnudo quizás si, ya que tenía cuerpo de hombre, pero unas menudas caderas femeninas. De todos modos, fue Levi quien diseñó el cuerpo, que se le iba a hacer.
Todos listos, partieron rumbo al tren que los dejaría en Francia. Eren llamaba la atención de las personas al caminar, chicos y chicas se les quedaban viendo babosamente, y Levi se dio cuenta de esto, por lo que tomó la mano del castaño y entrelazaron sus dedos, incluyendo miradas asesinas a quien siguiera viendo a SU castaño. Ante esto, la chica de lentes no pudo evitar soltar una leve risita.
El viaje en tren fue tranquilo. Largo, pero tranquilo. Al llegar, caminaron hacia la calle principal. Luego, hacia donde estaba su nueva casa. Y el trayecto fue igual de tranquilo y callado. Estando próximos a llegar a la casa, notaron a cierto rubio de cuerpo macizo, y al girarse, notaron una sorpresa; Era Erwin Smith.
Para su sorpresa, estaba justo afuera de la casa que iban a comprar, y aún faltaba otra sorpresa. Erwin es dueño de la casa en venta.
El azabache frunció el ceño, más de lo que podía, llegando hasta a apretar un poco la mano de su acompañante (que no soltó en todo el camino). Le había pedido expresamente a Hanji buscar una casa en venta, bonita y comoda, pero nunca, pensó que el dueño de dicha casa "soñada" era su ex-compañero de Universidad. Aparentó estar calmado, y caminó hacia el susodicho.
-Levi, tanto tiempo.- Le tendió la mano cortés.
-Eso creo.- Con la mano libre correspondió el saludo, estrechando sus manos.
-Vaya, vaya... Así que conseguiste una noviecita, es muy hermosa.~- Miró de reojo a Eren, haciendo que se cohibiera un poco, y el azabache le diera una mirada fulminante.
-¡Bueno~! ¿No es hora de que veamos la casa?- Sonrió, rompiendo el silencio incomodo que apareció.
-Claro, claro, pasen.- Abrió la puerta dejando el paso libre a sus invitados.
La casa era enorme, como las casas antiguas, con segundo piso, comedor gigante, una cocina grande y tres habitaciones amplias. Una habitación tenía cama matrimonial, las otras restantes solo tenían de una plaza. Y así, pasaron toda la tarde recorriendo la casa. Durante el trayecto, Levi y Hanji conversaban sobre lo perfecta y comoda que era la casa, mientras Eren solo miraba con curiosidad. Y estos, no se daban cuenta de que estaban siendo observados por el mismo propietario de la vivienda, sobre todo el castaño. El rubio se relamió los labios, cuando el castaño se giró a verle. Sospechoso.
Ya agotados de haber recorrido la casa, fueron a un parque a tomarse unos helados. Levi mientras daba mordiscos leves a su helado de frambuesa, vio de reojo como el castaño lamía de manera hasta erótica el helado, esto casi hace que se desmaye y la entrepierna de su pantalón se apretara. Giró la vista hacia su amiga que engullaba asquerosamente el helado. No sabía que era peor. Luego de terminar los helados, decidieron ir a un hotel.
Las habitaciones eran comodas, ni muy lujosas, pero ni muy pobres. Solo estaban disponibles unas habitaciones del segundo piso, las cuales optaron por usar. Una chica rubia, de ojos azules, pelo tomado y bien vestida, los llevó a su piso. Luego se retiró.
De un momento a otro ya estaban recostados en la cama, pero solo Eren y Hanji, ya que Levi debía ir a hablar con Erwin para arreglar los asuntos de la casa nueva. Así que por primera vez, el castaño dormiría solo, y su habitación estaba al lado de la cuatro ojos.
1:00 AM.
La chica rubia, la misma que había atendido al trío que recién había llegado, sacó una tarjeta, mostrando el codigo de la misma, abriendo la puerta de un piso.
Mientras Eren, en su habitación, no podía conciliar el sueño, le faltaba su Levi. Ya llevaba dandose vueltas en la cama desde que se recostó, pero un extraño ruido interrumpió su intento de girar sobre la cama. Alzó la vista y no vió nada ni nadie, sería su imaginación quizás. Estaba a punto de acomodar la cabeza sobre la almohada, cuando sintió una mano bajo su cabeza y otra sobre su boca.
-Ssshh... Tranquila, no te haré daño... Aún.
Notas finales y sensuales: Esta vez no habrá spoiler sensual porque estoy algo apurada. u_u Así que lo que pase en el siguiente cap se los dejo a su imaginación. Y muchas gracias por los review (': Han sido bastantes (Por lo menos para mi) Nunca llegué a pensar que un fic así llegara a llamar la atención de alguien. xD Son unas personas bonis uwu
Well...
Hasta pront!
Aoi.
