Bueno aquí esta el tercer capitulo, con el prometido cosplay ^^
No tengo mucho que decir del capitulo, solo que aunque os demás personajes sean secundarios los considero importantes pues son parte de la vida de Kyouya, además me gusta poner los comentarios de Haruhi y los gemelos.
Si encontráis algún error no dudéis en decírmelo. Los pensamientos van entre comillas ""
Disclaimer: Ouran Highschool Host Club pertenece a la gran Bisco Hatori.
Capítulo 3: Sin mentiras.
Aquel día como cualquier otro las impacientes clientas salían apresuradamente de clase para tomar rumbo a la tercera sala de música del Instituto Ouran, adentrarse en su querido Host Club, ver a sus encantadores príncipes y ser las primeras en compartir pastas y té con ellos.
Pero hoy no solo encuentras a los 7 Host esperando en un sofá, hoy al abrir la puerta de la tercera sala de música…
-Irasshaimase…
Encuentras todo un parque de bomberos.
Extintores por todos lados, mangueras, cascos de bomberos en las mesas y sillones, un teléfono instalado en la pared y encima de este una sirena la cual accionar si tenían algún incendio que apagar, en medio de la sala la barra digna de todo parque de bomberos americano para desplazarse de una planta a otra; lo que hizo que la pobre Haruhi se preguntara una vez más si realmente eso era una simple sala de música; y por ultimo pero no por ello menos importante, los miembros del Host Club, portando escaleras, mangueras y extintores.
Ir todos del mismo color hubiera sido demasiado poco original para ellos, así que igual que el día que se vistieron de policía, iban a pares excepto el rey: los gemelos con el típico rojo, Haruhi y Honey-senpai de amarillo, Kyouya y Mori-senpai de negro y Tamaki de azul marino.
Por supuesto aquel novedoso cosplay atrajo a muchísimas clientas, tantas que cada Host se veía inundado por varias chica a la vez.
En la mesa del centro de la sala se encontraba el rey con siete chicas alrededor y tras servirles a todas un ardiente té, se te dispuso a beber de su taza.
-Tamaki-kun ten cuidado –le advirtió una clienta- el té esta aun muy caliente.
-No importa, mi bella princesa, soy un bombero mi cuerpo está acostumbrado a temperaturas extremas, además tengo un extintor cerca para apagar toda clase de fuegos, aunque hay uno que nunca podría apagar…
-¿Cu-cual? – preguntó completamente conmocionada la chica.
Ante la pregunta Tamaki se acerco a ella y acaricio suavemente su cara mientras se acercaba encantadoramente y cuando los separaban unos pocos centímetros, susurró:
-El ardiente fuego que nuestros corazones se profesan.
-Ta-Tamaki-kun – la chica estaba tan emocionada que no puedo articular más palabras, al contrario que las otras seis chicas que estaban alrededor que empezaron a gritar "KYAAA" al unísono.
Un poco a la derecha del área del rey se encontraban los pequeños diablos del club con cinco clientas.
-¿No os da miedo el fuego?- pregunto tímidamente una clienta.
-El miedo es un sentimiento humano, y nosotros no somos menos pero aun así – Hikaru miro hacia abajo para luego subir su cara dando mayor emotividad a su discurso – siempre mantendría la calma y rescataría a Kaoru.
Las clientas ya empezaban a agarrarse las manos las unas a las otras.
-Pe-pero Hikaru, eso es muy peligroso, podrías quemarte – respondió tímidamente su gemelo poniendo una cara de dolor y sufrimiento con tan solo imaginárselo, tan perfecta que hubiera sido envidiada por cualquier actor de Hollywood.
-Que importa eso, si así puedo salvarte… – espetó Hikaru mientras ponía una mano en la barbilla de su hermano y lo acercaba peligrosamente a su cara mientras que con su otra mano le agarraba el brazo de forma posesiva y protectora - …Kaoru.
-Hi-Hikaru…
-Kyaaaaaa!- las clientas no podían gritar más estaban todas agarradas de la mano.
-¡El amor de hermanos en peligro es precioso!
En otra parte de la sala la única plebeya del instituto atendía tambien a varias clientas a la vez.
-Haruhi-kun tu vives solo con tu padre ¿no es así? Así que sabrás que hacer en caso de incendio ¿no?- le pregunto la chica que se sentaba a su derecha.
-Sí, nosotras no sabemos, porque si eso pasa nuestras doncellas se encargarían de todo y nosotras solo tendríamos que escapar rápidamente.
"Ricos bastaros" pensó una vez más la pobre Haruhi para sus adentros y procedió a explicarles como mantener la calma en un incendio y las medidas de evacuación necesarias.
A la izquierda el infalible loli-shota y su siempre atento primo atendían a cinco chicas que no podían creer la dulzura que destilaba aquel rubio con ojos de color miel vestido de bombero.
La chica que estaba a su derecha no pudo evitarlo más y expreso lo que todas pensaban:
-Honey-kun vestido de bombero estas tan…tan… ¡Kawaii! – la chica no pudo más mientras estallaba en gritos y las demás la coreaban a grito de "moe" y "kyaaa"
-Gracias – la tierna sonrisa de Honey solo hizo que la chica gritara más fuerte mientras que las otras tres chicas tenían los puños cerrados a ambos lados de la cara como conteniendo las ganas de abrazar al que era ni más ni menos que un senpai en el instituto – demo… Usa-chan… ¿Usa-chan no es kawaii? – pregunto con cara de pena al ver que nadie se había fijado que su lindo peluchito tambien estaba haciendo cosplay.
Las chicas pararon de gritar para analizar bien a Usa-chan, el cual llevaba una manguera adaptada a su tamaño colgando del hombro y un adorable gorrito de bombero con las ranuras necesarias para sacar sus orejitas.
-¡Kyaaaaaa! ¡Usa-chan es tan kawaii, pero nunca tanto como tú! – las chicas volvieron a enloquecer, ciertamente Usa-chan estaba adorable pero eso solo hacía que Honey-senpai luciera mas adorable.
Mori-senpai acercó una bandeja con seis trozos de pastel, uno para cada clienta, uno para Honey y uno para él (que aunque no compartía la pasión de su primo por aquellos dulces si le gustaba y disfrutaba comiéndolos al lado de su Mitsukuni), para Usa-chan no había tarta porque estaba a dieta.
-Kyaaaa, Mori-senpai tiene que ser un bombero tan entregado y valiente...
-No me importaría estar atrapada en un incendio con tal de que él me salve...
Mori solo les sonrió, para luego limpiar la boca de Honey que a los dos segundos de empezar a comer ya estaba toda manchada, este gesto solo aumento los gritos de las clientas hasta decibelios inhumanos.
Para variar un poco la rutina, nuestro vicepresidente no se hallaba en su mundo de subastas, ventas y notas secretas, sino que se encontraba rodeado de clientas, cuatro exactamente, no cabía duda de que ese cosplay había sido un éxito rotundo, Renge una vez más lo sorprendía de sobremanera luego e diría que su idea fue estupenda… un momento ¿Qué hacía pensando tanto en Renge? Las clientas le hablaban y él ni les prestaba atención aunque tuvo suerte pues cuando volvió al mundo alcanzo a escuchar la pregunta de la clienta que tenía enfrente.
-Kyouya-sama, ¿por que habéis elegido el cosplay de bomberos? – pregunto la chica completamente interesada.
Y como si de un mecanismo se tratara parece que en la cabeza de Kyouya se activó un interruptor que decía "Modo Host ON".
-¿No es de su agrado, estimada princesa? – pregunto con voz y rostro decepcionado a la chica tras depositar un beso en la mano de esta.
-¡N-no! No quería decir eso- la chica ante tal acción estaba completamente sonrojada y no sabía ni cómo actuar pero la sonrisa de alivio que su Kyouya-sama le dirigió la sereno un poco- es justo lo contrario, me encanta el cosplay, solo quería saber si existe algún motivo.
-Pues, ha sido elegido por vosotras princesas, queríamos mostraros que no importa cuán peligrosa sea la situación, el Host Club siempre estará allí para rescatar a nuestras princesas ya sea de las llamas o de la más cruel tormenta.
-Pre-precioso – musitó otra de las clientas emocionada.
"Es tan sumamente sencillo hacerlas felices, visto así Tamaki no es tan importante ni superior a los demás como Host, si yo actuara así siempre bien podría arrebatarle el puesto de Rey y líder en clientela…bah ¿para qué? No me reportaría mérito alguno, al contrario tendría que aguantar más gritos de los que aguanto y no creo que pudiera soportarlo"
Aunque ese fue su pensamiento, solo su mente pensaba de forma tan egoísta; pero su corazón sabía perfectamente que aunque pudiera superar a Tamaki nunca le haría eso, gracias a Tamaki todos habían avanzado y mejorado sus relaciones, además la sonrisa y felicidad que le proporcionaban las clientas a Tamaki eran demasiado importantes para el Rey en las sombras como para arrebatárselas.
-Y dime Kyouya-kun – otra clienta retomó la conversación- ¿Quién decide los cosplays que usareis y las fiestas temáticas?
-Pues antes digamos que era un trabajo conjunto entre Tamaki y yo, yo le ayudaba a orientarse y elegir, pero ahora que tenemos manager es muy distinto.
Cuando él no pensaba en ella eran los demás los que hacía que la nombrara.
-Renge es realmente imaginativa, tiene una gran imaginación además de bastantes conocimientos acerca de otros lugares o momentos históricos "y frikadas de animes pero eso mejor no lo digo". Ella nos propone siempre varias ideas y Tamaki elige la que más le guste , pero por supuesto yo siempre pienso en si el cosplay será del gusto de nuestras clientas o no, ya que en caso de no ser así quedaría descartado de inmediato, no podríamos venir vestidos de una forma que no agradara a las princesas.
Mentira. El daba la última palabra sí, pero basándose en el presupuesto del que disponían, por supuesto que los cosplay atrajeran a la clientela era crucial pero realmente las chicas del Ouran parecían ser capaces de emocionarse y gritar con cualquier cosplay.
-Ohhh Kyouya-senpai es tan atento…
-¿Entonces Renge-chan tiene grandes ideas? – cuestiono una de las clientas que había conseguido volver al mundo y dejar de soñar con las palabras del joven.
-Si, siempre se esfuerza por que todo vaya bien, y realmente se esmera en elegir buenos cosplay es muy entregada en su trabajo.
CLICK
Un extraño sonido sonó seguido de la activación de un motor de alta potencia y así de repente la enérgica administradora del club surgió ante ellos del suelo con su inseparable motor de alta potencia, el cual Haruhi todavía no entendía su localización.
-JOJOJOJOJOJOJOJOJO, así es Kyouya-sama – su inconfundible risa lleno toda la sala no dejando a nadie al margen de su triunfal entrada- me entrego completamente en mi trabajo como administradora.
Con gran presteza (adquirida de aparecer siempre así) bajo de su gran plataforma como de costumbre pero extrañamente portaba con ella una caja para el bento. La hora del almuerzo ya había pasado y aunque no fuera así Renge no comería algo así, ella iba al comedor de la escuela y pedía un carísimo menú.
Ese hecho no paso por alto para el chico de las gafas que fijo su vista en el bento.
-Veréis chicas las bases para un buen cosplay…
Y así estaban oficialmente todos los miembros del club en aquella sala, Kyouya casi agradeció su llegada pues su clientas escucharon su charla acerca de la importancia de un buen cosplay y eso le permitió ir hacia su querido cuaderno y su ordenador.
Cuando Renge acabo de hablar las chicas decidieron volver con Kyouya, el cual no tuvo más remedio que volver a atenderlas, entonces Haruhi se acerco a Renge la cual se había sentado en un sofá vacio mientras observaba toda la sala, para interesarse por su raro comportamiento.
-¿Renge? ¿Cómo es que no te has ido? Tú sueles aparecer y decir lo que tienes que decir he irte, ¿cómo es que hoy te quedas y por que llevas un bento? – no habría esperado que Haruhi se pusiera escéptico simplemente estaba sentada.
-Nada, no tiene nada de malo que me quede ¿no?- Haruhi negó con la cabeza y ella prosiguió- bueno lo del bento es una historia muy larga no te quiero aburrir, además tus clientas te echaran de menos vuelve con ellas.
-Sí, tienes razón si descuido a las clientas Kyouya-senpai desatara su maldad sobre mí y eso sería terrible.
Sin más Haruhi se dio la vuelta y volvió a sus clientas, las cuales al ver el interés de este por Renge empezaron a fantasear acerca de una relación secreta entre ellos y quien sabe que más, definitivamente las alumnas del Ouran eran todas unas amantes del romance y las historias de amor complicadas.
Renge se quedo observando la mesa de Kyouya, a veces le resultaba raro ver cómo podía cambiar de ser tan frio y malvado a ser tan extremadamente caballeroso, en esos momentos le volvía a recordar a Miyabi pero esa actitud no era más que una fachada, Kyouya no era así; pero…¿cómo era entonces? Estaba segura de que no era así pero tampoco podía afirmar nada acerca de su personalidad realmente no lo conocía, pero recordando el día del Festival Otaku recordó que en aquellos momentos Kyouya parecía alguien completamente distinto, pudo ver a un Kyouya avergonzado por cantar, emocionado al comprobar el sabor de la salsa e incluso tierno al comprarle un peluche a su hermana.
Definitivamente aunque Kyouya fuera un perfecto caballero si se lo proponía, Renge prefería el chico que vio aquel día, que en momentos parecía ser su senpai pero en otros parecía una persona completamente distinta, le encantaría poder saber más de él, examinar si tenía más caras ocultas.
El gesto de unas chicas la saco de sus ensoñaciones, la chica en cuestión se había pegado al vicepresidente como si no tuviera espacio para guardar distancias y además le hablaba sin ningún honorífico siendo menor que él ¿pero que se creía esa chica? Solo deberían tener contacto con él si él lo quería así, llamarlo así sin ser amigos era una falta de educación tremenda y…y sin darse cuenta la castaña estaba agarrando su vestido con fuerza conteniendo su furia.
"¿Qué haces Renge? Si Kyouya no se queja es porque son amigos y puede permitirse esas confianzas, además ¿a ti que más te da? Bueno es tu senpai y sientes admiración obvio quieres que la gente lo respete"
Renge se había auto sermoneado sola intentando buscar un resto de lucidez en su repentino enfado, entonces pensó que no había visto la reacción del chico y enfoco su vista en él.
Kyouya había vuelto a establecer las distancias entre la clienta y él de forma sutil y educada aunque su rostro seguía luciendo molesto.
Actuando por impulso Renge se acerco a la mesa y sofás donde este se encontraba.
-Ho-hola, ¿os importa que me siente con vosotros? Es que me siento un poco sola- sonrió tímidamente intentando ser convincente.
Kyouya la noto extraña, nerviosa pocas veces había visto así a Renge ella era todo seguridad y confianza, quizás luego le preguntara, pero ahora debía invitarla a sentarse con ellos; en primer lugar porque a idea no le desagradaba en absoluto, en segundo lugar puestos a escuchar chicas gritonas desconocidas prefería escucharla a ella que era más cercana a él, además su intromisión haría olvidar a aquella chica que no paraba de acercarse a él, su objetivo.
-Por supuesto, es un placer que te unas a nosotros – haciéndole una pequeña reverencia el chico tomó su mano y la sentó entre él y la huésped acosadora.
Definitivamente entre tener pegada a esa cliente acosadora y a Renge prefería tener a Renge por lo menos ella no le acosaba, definitivamente lidiar con las clientas era bastante duro en ocasiones.
-Es adorable ver o bien que se llevan todos los miembros entre sí ¿verdad?
-Sí, tienes razón.
Como por arte del destino las clientas se sumergieron en una animada conversación acerca de la buena relación que unía a los miembros e increíblemente no estaban hablando de relaciones amorosas.
-Muy bien, tu papel de host caballeroso es todo un éxito - musitó Renge en un susurro que solo el aludido pudo escuchar.
-Por supuesto ¿qué esperabas?- respondió dedicándole una sonrisa divertida.
-Bueno ya que eres tan Host, ¿me sirves una taza de té?
Kyouya frunció el ceño ella no era una clienta no tenía derecho a pedirle eso, podía servírselo ella misma, pero entonces fijo su vista en las clientas que los miraban fijamente, daría una pésima imagen si se negaba a servirle té a su compañera, así que sonriendo otra vez pero esta vez de una forma más cínica le contestó:
-Por supuesto, princesa- si quería que la tratara como a una clienta eso haría, Renge no iba a poder con él, había hecho eso para ponerlo a prueba pero no caería en su trampa.
Ante la sonrisa cínica del chico la castaña sonrió, esa sonrisa si era más propia de él.
Al servir el té las clientas elogiaron a Kyouya diciéndole que ser un host lo llevaba en las venas pues había atendido a una chica que no era una clienta y dijeron que los caballeros como el eran admirables.
-Por supuesto, Kyouya-sama es un caballero encantador, el chico por el que toda chica suspiraría, ¿no creéis?
-Sí, tienes razón.
Kyouya quedo pensativo por un momento ¿qué había sido eso? Pensaba que Renge había querido probarlo solo por molestar pero realmente pareciera que lo había ayudado a dar una mejor imagen ante sus clientas, ¿sería eso cierto? ¿Otra vez Renge sin esperar nada a cambio había vuelto a dejarlo en una buena posición ante alguien como ya pasó en la cena de su casa? Pero esa chica no era tan rebuscada ni astuta, no dudaba de que fuera lista y audaz pero… ¿tan calculadora? Vaya y eso que pensaba que aquella chica no ocultaría nada.
-Hikaru, Hikaru- Kaoru tiraba de la manga de la chaqueta de su hermano y una y otra vez, el cual estaba distraído con una clienta - mira.
- ¿Qué quieres que mir- Hikaru calló al dirigir la vista hacia el punto al que su gemelo miraba- dime que estás viendo lo mismo que yo – pidió con voz seria.
-Kyouya-senpai con – empezó Hikaru al ver que su hermano no respondía.
-Renge –termino Kaoru, tras comprobar que veían lo mismo Kaoru giró hacia su gemelo el cual tenía la misma cara de incredubilidad que él.
-¿Cómo es posible? – preguntó este en un tono que no especificaba si la pregunta era para sí mismo, para su hermano o para un ser superior que explicara aquello.
-Kaoru-kun, Hikaru-kun…- sus clientas al verlos distraídos los llamaron buscando su atención.
-Oh, perdón, perdón, jejeje nos hemos despistado –Kaoru les sonreía mientras les decía esto ganándose el perdón de la chica – a cambio de habernos despistados jugaremos a un juego.
Kaoru miro a Hikaru, se pusieron de pie, sacaron unas boinas verdes, se las colocaron y empezaron a dar vueltas para mezclarse, cuando acabaron en perfecta sincronización dijeron:
-¿Cuál es Hikaru-kun Game?
-Jajajaja – las clientas rieron felices mientras intentaban adivinar cuál era Hikaru, inútilmente por supuesto, porque a sus ojos esos gemelos tan distintos en carácter, en madurez y en sentimientos, eran idénticos.
Una vez acabada la actividad del Club y cerrado este, los host terminaban de recoger todo y de entretenerse en minucias cuando Renge finalmente procedió a realizar la actividad que había provocado que se quedara en el club.
-Kyouya-sama – llamó dulcemente la chica ubicándose detrás de este que para variar estaba envuelto en sus notas.
-¿Sí? – respondió sin atender a la voz que lo llamaba por lo que al darse la vuelta se sorprendió al ver todavía ahí a Renge, pero luego recordó lo extraña que la había notado y decidió que sería un buen momento para preguntarle. Pero antes de que pudiera abrir la boca la chica comenzó a hablar.
-Veras, desde que fuimos al Festival he estado practicando la salsa ultrasecreta en mi casa, porque realmente me gustaría saber hacerla y bueno… como tú también la probaste conmigo he pensado que quizás querrías probarla.
Kyouya la miro con extrañeza ¿se había quedado todo este tiempo solo para eso, para que él la probara?
-De casualidad vi un bento bastante bonito en una tienda hace tiempo y lo compre así que cuando hice la salsa pensé que podría traer el arroz y la salsa en el.
La chica tomo asiento al lado de Kyouya y destapó el recipiente, estaba dividido en tres partes: en dos de ellas había arroz y en la restante un pequeño frasco con lo que Kyouya supuso tenía que ser la salsa.
-¿Quieres probarlo? – le dijo Renge con total ilusión.
Kyouya se quedó pensativo, no tenía hambre, ni tampoco ganas de probar la salsa pues el color no tenia buen aspecto; pero Renge se había quedado todo el rato solo para eso, además de librarlo de una clienta pesada y hacerlo quedar bien ante estas, vaya volvía a sentir agradecimiento hacia ella pero… ¿por qué cada vez que le tenía que agradecer algo tenía que comer arroz Otaku?
-Está bien –respondió seriamente.
-¡Bien! – Renge estaba completamente feliz, le dio unos palillos a Kyouya destapo el frasco de la salsa y la hecho en las dos partes que tenían arroz.
Kyouya cogió los palillos, los acerco al bento, cogió una pequeña cantidad de arroz con salsa y con sumo cuidado como si le tuviera miedo la acerco a sus labios y se la comió.
-¿Y bien?
No sabía cómo expresarlo, si es que para ello había expresión. Sabia fatal, por una parte tenía un sabor demasiado fuerte que no dejaba claro ningún ingrediente, por otro lado estaba saladísima y por último no sabía muy bien por qué, pero a Kyouya le recordó al sabor de alguna medicina amarga tomada en la infancia. Aunque él no tenía palabras para decir su opinión al tragar, su cara actuó como respuesta.
La cara de Renge se torno triste y con una voz decepcionada dijo:
-Ya veo…
Al chico le dio un poco de pena así que trato de arreglar lo que su gesto había arruinado.
-No, no está mal es solo que tiene un sabor peculiar y bueno…
-¡No! – Renge le interrumpió- no está buena es obvio tras verte la cara no quiero que me digas "cualquier cosa hecha por ti esta deliciosa Renge" eso es lo que Miyabi-kun diría pero tú no eres él, quiero la verdad no quiero que me mientas y está claro que no te ha gustado, si me mientes no podré saber lo que piensas o sientes realmente y me será muy complicado entenderte y conocerte.
"Bueno tampoco te iba a decir eso pero…"
-No, no me gusta esta fuerte, salada y sabe a medicina – vio que el rostro de la chica se entristecía aún más al borde del llanto, quizás había sido demasiado duro- pero no puedes rendirte, que no te haya salido ahora no significa que no le consigas, sigue intentándolo y estará tan buena como la del puesto, estaré esperando.
-¡Siiiii! No te decepcionare Kyouya-sama hare la salsa ultrasecreta, estará buenísima y la comeremos juntos.
"…pero se ha esforzado y ha querido saber mi verdadera opinión para entenderme, no sé si eso es bueno o una locura pero quizás sea interesante"
Al otro lado de la sala de música se encontraban los otros Host: Tamaki peleaba con Haruhi intentando que no se fuera a casa para pasar más rato con ella por lo que no se dieron cuenta de nada; Honey introdujo otro trozo de pastel en su boca mientras miraba hacia Kyouya y Renge para luego mirar a su primo y sonreírle, sonrisa que este le correspondió; los gemelos miraron la escena, se miraron el uno al otro y luego miraron otra vez la escena cuando el mayor por fin habló.
-Sabes Kaoru – hizo un pausa mientras seguía mirando la escena – creo que tenemos que ir al oculista, hace tiempo que no vamos.
-Sí, o revisar que lo que comemos no lleva ninguna sustancia extraña.
Y el dúo que tanta sorpresa había causado seguía hablando de la salsa.
-¿Seguro que no quieres que envíe a uno de mis hombres a encontrar al tendero y sobornarle? – pregunto una vez más el chico convencido de que eso era lo más fácil.
-¿Qué te dije del orgullo Otaku? – le espetó la chica completamente indignada.
Así, una nueva misión había surgido en la vida de la manager del Host Club: conseguir que su salsa ultrasecreta fuera aceptada por Kyouya.
