Notas sensuales: Hola de nuevo! Aoi se disculpa de una manera ENORME por no haber actualizado antes, pero tomé la decisión de conllevar el fic aún que comience mis clases. No puedo darle un fin a esta historia tan pronto, y además, viene el salseo. ewe Pero, esto significa: Actualizacion una o dos veces a la semana. No tengo días en especifico, la inspiración llega cuando llega. Pero si o si, habrá una o dos actualizaciones por semana de ahora en adelante. (:
Disclaimer: Shingeki No Kyojin no me pertenece. u_u
Advertencia: Sangre. t(*-*t) Y mucho love.
Capitulo 4: Tranquilidad, viene la tormenta.
Pasaron cerca de 3 días luego del incidente con la chica rubia.
Hanji había despertado al segundo día del incidente, y ahora, mantenía la vista en un Eren que le hablaba animado, aun que con leves dificultades, mientras Levi miraba por la ventana la ciudad que había frente a él, y como el sol comenzaba a esconderse. Recordó que no le había preguntado a Eren sobre como o que paso para que su amiga este en el estado actual.
-Eren...- el mencionado detuvo su conversación, para mirar a los ojos a quien le llamaba.
-¿Si, Levi?- Se puso de pie y se sentó junto al susodicho.
-Quiero que me digas lo que paso esa noche del incidente.- El castaño sintió un leve escalofrió en su espalda. Tomó aire y lo exhaló. Sin entrar en muchos detalles, le contó lo que había sucedido; La rubia que los atendió quería raptarlo y apareció Hanji en su ayuda.
-Ya veo...- Hizo una pausa, mientras se cruzaba de brazos y su cerebro comenzaba a trabajar. -Dime exactamente como era la m...- Se vio interrumpido cuando su amiga, se acomodó en la cama de hospital que ocupaba, y dio un largo suspiro.
-Annie. Annie Leonhardt. Fue mi compañera en un entrenamiento para el uso de armas, y también a cometido secuestros anteriores, pero no los concluye sola.- Acercó su mano a una mesita de noche que había junto a su cama y tomó sus lentes para colocárselos. -Tengo la leve sospecha de que trabaja para cierto rubio cejón.-
-¿Erwin? ¿Estas segura?- El azabache alzó una ceja, totalmente incrédulo.
-Si. Y no creo ir por mal camino, después de todo la chica quería secuestrar a Eren, y Erwin no le quitaba la mirada nunca cuando fuimos a ver la casa.- Acomodo su cabeza en la almohada, dando un ligero bostezo.
-Tch, no me sorprende. Ese hijo de puta siempre me a traído mala espina, desde la universidad.- Bufó algo molesto, poniéndose de pie. -Eren, ya se hace de noche, debemos marcharnos.- El castaño asintió con la cabeza, imitando la acción de levantarse de su asiento. -Mañana pasaremos por ti, cuatro ojos.- Con su semblante serio, como siempre, caminó hacia la salida de la habitación, y salió cuando sintió la mano de su muñeca aferrarse a la propia. Esto por dentro, lo hizo sonreír.
Sin darse cuenta, Eren, la muñeca, había adquirido el sentimiento más empalagoso, y dulce que podría tener, si se sabía manejar, claro. Y esto, se hace de dos personas, pero cuando una de esas personas no corresponde por igual, todo ese empalagoso, se transforma en un rechazo, y lo dulce en agrio. Hablo del amor. El gustar, que se transforma en un amar, y puede terminar con un sabor amargo, o con la propia muerte. Ninguna luce como una buena opción, pero si no es una, es la otra.
Para suerte del castaño, su amo, Levi, ya había vivido ese sentimiento del gustar; Con mujeres mayormente. Pero la diferencia estaba en que a Eren no lo quería, lo amaba. Si ya estaba completamente enamorando de ese amable niño que era antes, ahora estaba vuelto loco por su amorosa muñeca.
Sus manos estaban entrelazadas, mientras el azabache bebía una taza de café, y el castaño mordisqueaba una paleta de dulce. Junto a esto, veían una película para acompañar el ambiente. La película se llamaba Koizora, que relatada la historia de una chica que recordaba como había conocido y todo lo que había vivido con su primer amor, que era como un río. Para Levi estuvo bastante aburrida, pero para Eren, la película era hermosa. Podría decirse que era la trama más hermosa que había presenciado. Y ahora, entendía un poco más de lo que trataba esto del amor. Sus gestos, sus acciones, y los ratos que pasaba junto a su amo eran prueba de ello.
Al finalizar la película, ambos se fueron a la habitación que compartían, con cama matrimonial. Como el castaño, sin notarlo había manchado su pijama con sangre por el incidente anterior, tomó prestada una camisa de su amo y la usó como pijama improvisado. Para el pelinegro, el pijama improvisado de su muñeca era una provocación a hacer maldades, y ahora que lo pensaba, no estaría mal aprovechar su momento a solas, pero reparó en que aún estaba aprendiendo a vivir, y todavía no sabía si le amaba. Sentía que se estaba apresurando un poco con respecto a ese tema, pero a medida que pase el tiempo, pasará lo que deba pasar.
-Levi...- Ya recostados en la cama, y cubierto por sabanas, Eren haló el borde de los boxer's negros de su amo, soltándolos y volviéndolos a jalar, provocando pequeños dolores al contrario.
-Uhg, Eren, basta. ¿Que quieres?- Se giró, viéndose ambos cara a cara.
-Otro beso.- Señaló el borde de sus delgados y suaves labios con su dedo índice.
-...No, ya duérmete.- Cerró los ojos dispuesto a dormir, hasta que sintió como una mano le volvía a jalar el borde de los boxer's. Abrió los ojos encontrándose con un puchero, un llamativo puchero.
-Por favor...- Se acercó a los labios de su amo, rozándolos siquiera, para él, eso ya era un beso, un suave beso. Pero al paso de los segundos, ese beso tierno, pasó a ser uno más pasional. Por mera inercia, separó un poco sus labios, dejando que una lengua intrusa jugara con la propia. Mientras el azabache paseaba sus dedos en su cintura, sintió por primera vez una sensación lujuriosa, conocida como "excitación".
Se separaron a unos centímetros el uno del otro pero seguían unidos por un hilo de saliva. Por la falta de aire que provocaba aquel beso, sus respiraciones eran algo jadeantes. El castaño rodeo a su azabache por el cuello con sus brazos, apegándose lo más posible, mientras el contrario lo abrazó por la cintura, y acomodaba el rostro entre su cuello y hombro. Inhalando ese aroma que lo volvía loco de cierta manera.
-Ya duérmete.- Cerró sus ojos, esperando a que el su muñeca se durmiera. Lo cual, pasó en unos minutos. Se reprimía a si mismo. Casi cometía un error que quizás se arrepentiría más adelante por haberlo echo.
Rodeado de todo estos pensamientos, se entregó al sueño profundo.
En la casa de los Jaeger, Mikasa se encontraba preparándose el desayuno; Un par de huevos con tocino. No había nada más que cocinar después de todo. La casa a estado bastante solitaria y abandonada, se sentía realmente sola. Aveces, cuando subía a su cuarto, se detenía y miraba con nostalgia la única foto que tenía de su hermano, y esto, en pocas ocasiones, le provocaba llorar de una forma muy amarga. Lo extrañaba, y mucho. El ambiente a donde estaba ella era solitario sin el castaño, aún que su amigo rubio la acompañara; Era igual. Mientras arreglaba su bolso para partir, sonó el teléfono de la casa, la pelinegra bajó y contestó.
-¿Hola?- No solían llamar a la casa, así que desconocía quien fuera la persona del otro lado del teléfono.
-¿Ackerman?- Era la voz de un hombre, algo gruesa.
-¿Si? ¿Con quien hablo?- Desde pequeña le han inculcado no hablar con extraños, más por la muerte de sus padres, que fue por recibir en la casa a un par de desconocidos. Por ende, esta hablaba con mucho cuidado y desconfianza.
-Me presentaré breve mente. Mi nombre es Erwin Smith, y quería negociar algo contigo...-
-¿Qué cosa?- Le estaba dando mala espina el rumbo de la conversación.
-Se trata de Eren Jaeger...-
Pasaron dos, tres, hasta cuatro horas hablando. Luego colgó el teléfono, mientras pasaba una mano por su rubio cabello, con una sonrisa lasciva en sus labios. Chasqueó sus dedos, llamando la atención de dos chicos que estaban en la sala.
-Reiner, Bertholdt, tengo trabajo para ustedes. Les avisaré cuando se tengan que poner en marcha.- Ambos chicos asintieron con la cabeza.
-Si, señor Smith.-
-Retirense.- Se retiraron de la habitación en silencio.
Reiner y Bertholdt eran un par de amigos huérfanos, que crecieron juntos. Y este tipo, Erwin los llamó porque los veía como buenos chicos para usar y desechar. Además, estos necesitaban el dinero. Y les causaba curiosidad también, quien era el chico que mantenía tan distraído a su jefe.
Mientras tanto, Mikasa recapacitaba a lo que acababa de aceptar de un desconocido; Eren estaba más cerca de lo que ella creía, y se lo entregarían, pero claro está, que por un muy bajo y sucio precio. Le importaba un bledo, quería a su hermano de vuelta y ya. Y con respecto a su padre, simplemente fingiría creerle sus mentiras, como lo ha hecho hasta ahora. Después de todo, ahora ya nunca estaba en la casa por temas del trabajo, más ventaja para hacer este cometido, del cual, probablemente se arrepentiría.
Ya era viernes, el día en que darían de alto a Hanji. El castaño y el azabache se alistaban para ir a buscarla, pero había un problema: Eren no tenía ropa, además de la interior. Así que Levi no tuvo más opción, que prestarle una camisa suya, y una falda que había entre las ropas de su amiga. La camisa era blanca, y la falda negra con algunos detalles. Solo le faltaba el listón y parecería una colegiala, una muy linda colegiala. Luego de que el castaño pasara media hora en el baño, salió.
-Levi-san... ¿Como me queda?- Cuando tuvo la atención de su amo, dio un giro mostrando desde todas las perspectivas como le quedaba la ropa.
-...Te queda muy bien.- Quedo embelesado con la tierna e inocente imagen que tenía de su muñeca. Por suerte no se le cayó la baba, literalmente. -Bueno... Hora de irnos.- Tendió su mano, tomando la ajena, caminando hacia la puerta de salida del apartamento.
El camino fue bastante tranquilo, en ningún momento soltaron sus manos. Todo iba bien, hasta que se toparon con un accidente de transito en una calle, por lo que tuvieron que ir pasar por un callejón estrecho. Cuando iban por mitad de callejón, un par de tipos corpulentos y bastante altos aparecieron frente a ellos. Obviamente, les estaban impidiendo la pasada. Esto molestó al azabache, haciendo que frunciera su ceño, más de lo que ya estaba.
-¿Qué quieren?- Le dio un pequeño apretón a la mano que traía consigo, haciendo sentir un poco incomodo a su acompañante.
-Oh, nada... Nada que tenga que ver contigo, enano.- El rubio grandulón, se acercó, amenazando con soltar un golpe, provocando que el azabache soltara la mano de su "pareja" para defenderse y devolver el golpe. Pero apenas lo hizo, sintió un fuerte dolor en la parte trasera de su cabeza, y todo se volvió negro y oscuridad. De su cabeza, corría sangre. Le habían arremetido con un fierro, dejándolo inconsciente. En ese momento, el castaño se agachó y tomó la mano de su amo, apretándola.
-¡Levi! ¡Levi!- Gritaba al borde de soltar un par de lagrimas. Otra vez sentía ese sentimiento de tristeza, pero esta vez le dolía aún más, sentía como si le hubieran golpeado una parte del corazón. Sintió como un trapo cubría su boca con un olor algo fuerte y relajante; Cloroformo. Luchó unos segundos por quitárselo, pero a medida que pasaban los segundos, el olor lo consumía, hasta adormecerlo.
Antes de que llegara la policía al lugar, el rubio fornido tomó en brazos al inconsciente Eren, y llamó a su compañero para largarse de una vez, quien tenía un fierro manchado con sangre en sus manos.
-Vamos, Berth.- Se dispuso a caminar cuando su acompañante soltó el fierro y fue a su lado.
Pasaron cerca de 1 hora, cuando el azabache recuperó la conciencia, y junto con ello, olor a sangre seca. Apestaba, pero eso no era lo que importaba, si no lo que pasó para que terminara así; Secuestraron a Eren. Dio un largo suspiro, junto a unos quejidos de dolor. No sentía ni fuerzas para ponerse de pie. Hasta que sintió la presencia de una persona junto a él.
-Vaya que eres descuidado, enano.- La chica de cabellos rubios amarrados, estaba apoyada en la pared, mirando como el "enano" se retorcía un poco, intentando ponerse de pie. Esto le dio cierta lastima, así que le tendió la mano, la cual fue bien recibida.
-Ggh... ¿Y tú quien eres? Oh, espera...- Era la chica del hotel en que se hospedaron anteriormente, donde ocurrió el incidente.
-Dime lo que quieras después, pero antes quisiera proponerte un trato.-
Saboteo a los planes de Erwin.
Notas finales y sensuales: No me golpeen por cortarles el lemmon D: pero ponganse en mi lugar, sería algo extraño poner lemmon luego de que casi matan a tu amiga. (?) Pero no se desesperen, pienso colocarlo en 1 capitulo más (x Bueno, si esto casi no se entiende, es culpa de MierdiWord. Y nuevamente, muchas gracias por los reviews, sin ustedes, no seguiría el fic sinceramente. (: Y aquí viene el extrañado sensual spoiler!
/Sensual Spoiler/
Capitulo 5: Saboteo.
Levi, Annie y Hanji planean la forma de recuperar a Eren, saboteando los planes de Erwin, pero encontrandose con la sorpresa de la hermana de Eren, quien merecia una larga y complicada explicación, o quizás no...
/Fin del sensual spoiler/
Mucho love para todos.
Hasta pront!
Aoi.
