Aoi is back.

Espero sigan este fic.

Nos leemos abajo.

Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece.

Capitulo 5: La verdad viene.

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Francia. Casa de los Leonhardt. 15:00 PM.

Sostenía su cabeza vendada entre sus manos. Le dolía a horrores. Ya habían pasado 2 horas desde que esos grandulones se marcharon con SU Eren, pero ya tenía idea de quien podría haber pedido que se lo arrebataran; Erwin. Todo su silencio y tranquilidad se fueron cuando sintió como alguien entraba a esa vieja casa.

-¡Levi! ¿Qué te pasó?- La castaña fue inmediatamente junto al azabache, notando su cabeza vendada.

-Nada grave, solo siéntate y escucha.- Dejó sus manos sobre la mesa, dejando al descubierto su mirada indiferente, y unas grandes ojeras. Sus ojeras eran de ansiedad, no de sueño.

Luego de que la chica cuatro ojos tomara asiento, lo hizo también la rubia de ojos azules.

-Bien... Hay que idear un plan, ¿Que proponen ustedes? Tiene que ser rápido.-

Y así, hubo una lluvia de ideas. No pasaron de la media hora de terminar ideando un plan entre los tres. Así que apenas terminaron de hablar, se pusieron de pie decididos.

Manos a la obra.

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No sabía cuando tiempo llevaba ahí, tampoco como había terminado ahí. Estaba sentado dentro de una especie de jaula, pero esta jaula estaba cubierta con un manto, que le impedía mirar donde estaba.

-¿Donde estoy?- Susurró para si mismo. Probablemente estaba en una habitación encerrado, porque no se escuchaba ningún tipo de ruido. Todo era silencio, hasta que sintió el cerrojo de una puerta abrirse. Estaba confirmado que estaba en una habitación. Sintió como se le heló la sangre por unos segundos, ¿Qué le iban a hacer? Quien sabe... De improviso una luz se adentró en la jaula; Alguien había levantado la manta. Cerró los ojos por reflejo, y los volvió a abrir lentamente, encontrándose con un tipo rubio, de cejas gruesas, un particular peinado, y ojos azules, que le miraban lascivamente.

-¿Qué tal, hermosura?- Adentró una mano a la jaula, tratando de tocar el rostro del castaño, pero este le dio un manotazo y retrocedió.

-No me digas hermosura, viejo verde.- Frunció el ceño con enojo, y sin querer, había agravado su tono de voz.

-Wow! ¿Eres un niño? De seguro Levi te enseño a ser así de insolente con los desconocidos.- Alejó su mano de la jaula y se la acarició.

-No precisamente. -

-Vaya, también te enseñó a hablar mucho, ¿No crees?- Alzó una ceja, increpando al pobre chico.

-Para nada. Lo logré por mi propio merito, y eso a usted no le importa.- Retrocedió hasta apoyarse al lado contrario de la jaula. Su mirada mostraba cierta rabia hacia la persona que tenía enfrente, simplemente porque le traía mala espina.

-Tranquilo, no te haré daño... No por ahora.- Dicho lo último, sonrió maliciosamente.

-Tssk, imbécil...- Susurró con recelo, rodeando sus muslos con sus brazos, atraiéndolos hacía si mismo.

-Quéjate todo lo que quieras, no saldrás de aquí por un largo tiempo, y si es que te portas bien, tendrás alimento. Por hoy y tu actitud, no lo tendrás.- Enrabiado, volvió a cubrir la jaula con la manta. Creía que sería fácil de persuadir al chico, ya que siempre junto a Levi lo notaba sumiso y hasta inocente. Sus planes iban a cambiar un poco por eso, aún que no sospechaba que su plan se iría a la total mierda.

Eren, luego de quedarse solo, recostó su rostro sobre sus piernas, y comenzó a sollozar. Tenía una mezcla de sentimientos; Miedo, angustia, y extrañaba a Levi. ¿Donde estaría? ¿Qué habrían echo con él luego de que lo drogaran? Lo único que quería, era ver a su Levi. Ahora que lo pensaba, ya definitivamente podía decir abiertamente que se había enamorado de su creador. Sentía eso que describían como un sentimiento único y hermoso, pero a la vez peligroso; El amor. Con todos esos pensamientos en su cabeza, se quedó dormido en la misma posición, y su rostro con lagrimas secas.

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Se escucharon unos pequeños golpes provenir de la puerta, y luego ser abierta dejando pasar a una chica de rasgos finos. Llamando la atención del rubio.

-Hasta que al fin llegas, Ackerman.- Sonrió ladino al tener a la asiática en su oficina.

-Un gusto en verlo.- Hizo una reverencia cordialmente, volviendo al instante a su postura anterior. -Ahora... Llevame con mi hermano, por favor.-

-Lamento decirte que para ver a tu hermano deberás hacer algo por mi.- Cambió su expresión de una amable a una seria.

-¿Qué cosa, señor Smith?- Divisó al rubio abrir el cajón de su escritorio, tomando unos papeles para luego lanzarcelos. Esta hizo una mueca mostrándose algo confundida.

...Matar a Levi Lance Rivaille.

Luego de meditar por unos segundos la petición, tomó los papeles que habían en la mesa, viendo en estos la foto e información del nombrado. Suspiró, y en un leve susurro dio su respuesta.

Acepto.

Si con eso tendría a Eren para ella otra vez, haría cualquier cosa.

Cualquier cosa.

Una sonrisa se formó en los labios de Erwin al ver los ojos decididos de la asiática. Vaya sorpresa que se llevaría después.

Erwin era un hombre cruel, desde que tuvo el primer rival en su vida, y ese era Levi Rivaille.

Iba a ordenar unos papeles que estaban regados por el escritorio, pero la pelinegra lo interrumpió.

-Lo haré, si me dejas ver a Eren primero.- Su mirada era intimidante, tanto así que podía helar la sangre de ese fuerte rubio.

-Esta bien, pero un trato, es un trato. Si lo ves, cumples con lo pedido, sino... Me las pagarás caro. ¿Entendiste, niña?- Apoyó sus palmas sobre la mesa, desafiándola con la mirada. A lo que recibió un asentimiento de vuelta. -Bien... Sígueme.- Guardó las manos en sus bolsillos, y caminó a la salida de la oficina, siendo seguido por la joven.

Pasaron por diversas puertas y pasillos. En definitiva, ese lugar era enorme. Luego de un largo recorrido, llegaron hasta una puerta que se veía igual a las otras, con la diferencia de que a esta se le podía poner seguro, a las demás, no. Erwin sacó una llave con una leve marca roja, y abrió la puerta. Mikasa comprendía donde estaba, pero no como estaba su hermano. Encerrado en una jaula como un pájaro.

-Eren...- Se acercó un poco a la jaula, y con temor, levantó un poco la manta que cubría aquella jaula. Esa persona que estaba ahí, no era su hermano. Lo supo al momento de ver esas pálidas manos blancas, aún que tenía esos cabellos castaños que recordaba. Sintió un profundo vacio en su interior, lo sabía. Desde el día en que su "padre" había llegado extraño, es porque algo había sucedido con Eren, y no era algo bueno. -... Quiero que me dejes a solas con él.- Se dirigió al rubio con esta petición.

-Okay, no hagas alguna tontería. Estarás vigilada.- Se encogió de hombros y salió de la habitación.

Ya sola en la habitación, carraspeó un poco su garganta para suavizar su voz.

-Eren... Eren...- Comenzó a llamarlo con la voz más suave que podía hacer. Sintió un leve cosquilleo en su estomago cuando vio a ese cuerpo indefenso moverse lentamente; Estaba despertando de una larga siesta con lagrimas.

Narrado desde el punto de Eren.

Sentí unas voces provenir desde fuera de la jaula. Estas voces hicieron que despertara de mi largo sueño. En el momento en que reconocí la voz del rubio ese, me acurruqué más en mis piernas. No iba a mostrarle mi rostro débil a ese estúpido, pero me relajé un poco cuando sentí la voz de una mujer. No la reconocí, pero provocaba un leve cosquilleo en mi estomago, y un leve dolor de cabeza. No entendía el porque de esto, simplemente quería estar solo, o con Levi-san.

Extrañaba mucho a Levi... Lo único que quería era estar en sus brazos y ver esas películas tan entretenidas con palomitas y caramelos, ¡Y marcharnos de dulce! para luego largarnos a reír.

Esos momentos únicos...

En los que nadie nos molestaba...

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando sentí una luz invadir mi espacio. Alguien había levantado la manta que me cubría y sentí de nuevo la voz de esa mujer, llamándome...

Eren... Eren...

¿Como sabía mi nombre?

Levanté un poco mi rostro de mis brazos, y abrí lentamente mis ojos. Ahí estaba, una hermosa chica de rasgos delicados frente a mi. Noté que se sorprendió un poco cuando abrí mis ojos, ya que los suyos se agrandaron con sorpresa. No entendía nada, no entendía porque.

Ya pasados unos segundos de habernos mirado a los ojos, ella estiró su mano hacía mi, y por inercia le di un manotazo. No permitiría que nadie me tocara a excepción de Levi-san. Pero noté que ella se veía herida, sus ojos lo demostraban, y sus rasgos del rostro, sus muecas.

Eren... ¿Por qué has echo eso? Soy yo, Mikasa... Tu hermana.

¿Qué? ¿Había oído bien? ¿Ella era mi hermana?

...Imposible, no sé de que hablas.

Sus ojos se descolocaron tanto que me asustó, no entendía que tanto le molestaba, quizás me confundió de persona.

...Eren, ¿No me recuerdas? Yo...

Los ojos de la chica se volvieron aguados, como si fuera a llorar. ¿Qué había hecho yo para que la pobre chica llorara? ¿Por qué la debería recordar? Mi única familia es Levi y Hanji.

No... No sé quien eres.

Esto hizo que la joven rompiera en llanto, no exagerado. Me dio pena, mucha pena. Suspiré con mucho pesar, y me acerqué un poco a las rejas de la jaula. Tomé el rostro de la joven y lo acuné entre mis manos, mientras que mi dedo pulgar secaba sus lagrimas.

No llores... ¿Si?

Pero era caso perdido, la chica de rasgos asiaticos no paraba de llorar entre mis manos, al menos, no era bulliciosa. Mis pulgares pasaron por debajos de sus ojos una, dos y hasta tres veces limpiando los restos de sus lagrimas. Seguía sin entender que estaba ocurriendo, hasta que sentí sus manos sobre las mías de una forma calida.

Eren... Eramos una familia.

¿Una familia?

De repente, un fuerte dolor volvió a asotar mi cabeza, causando que cerrara los ojos con fuerza llegando a arrugar la nariz.

-Ha terminado la hora de visita.- Apareció el cuerpo fornido del rubio cejotas por el umbral de la puerta, sorprendiendo a Mikasa.

-¡No!- Se puso de pie retando con la mirada a Erwin.

-El trato era que me ibas a devolver a Eren, y él.- Señaló la jaula. -No es mi hermano...-

-Ah, pequeña mocosa... ¿No lo entiendes, o es que sufres retraso mental?.- Mikasa comenzó a armar un rompe cabezas en su mente.

La desaparición repentida de su hermano...

El comportamiento extraño de Grisha, muy frío a decir verdad.

Eren nunca se comunicó con ella luego de que desapareciera, lo cual, era más extraño aún.

Ahora comprendía todo...

¿Eren había muerto? No...

Eren se había vuelto una muñeca con vida.

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Notas finales y sensuales: Sé que me echaron de menos :c Bueno, aviso que volveré a continuar este fic! No sé, como que releí el capitulo y me dieron unas ganas de actualizar xD Y como habran notado, re-escribí el cap y su titulo y todo, porque... Como lo diría al buen chileno: "Tiré todo a la parrilla", y creo que ese fue mi error. ¿Por qué lo hice? Sentí que los estaba haciendo esperar mucho por el yaoi, pero luego comprendí que son tan buenos lectores que tendrán la paciencia de esperar (eso creo) y no hay que perder el hilo de la historia, que es lo que la hace atractiva.

No quiero ilucionar, pero aún falta para el lemmon cof cof porno cof cof pero el reencuentro y el amor ya viene.

Han sobrepasado los 50 reviews, eso me hace muy supah feliz, y merece un one-shot que lo haré dentro de la semana, por lo mismo...

Muchas, muchas, muchas, muuuuuchas gracias! Las quiero un montón a todos y todas las y los lectores y lectoras. xD

Desde el capitulo siguiente comenzaré a responder review (si es que me dejan aún)

Well... ¿Review? ¿Tomate? ¿Lechuga?

Hasta pront!

Aoi.