Bueno la resolución del encierro en el ascensor ^^
Disclaimer: Ouran Hih School Host Club y sus personajes pertenecen a la gran Bisco-sensei y Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei
Capitulo 5: Mejor que una almohada
Dentro del ascensor del centro comercial había un ambiente relajado, al contrario del que reinaba entre sus familiares y amigos; tras una gran charla de Renge sobre Shaman King y más animes, que Kyouya había soportado porque no quería mandarla a callar y tener un mal ambiente, lo que hizo que al final se animara y hasta se interesara por lo que le contaba la chica, se había quedado dormido, Renge quiso ponerle su almohada pero al intentar moverlo este hizo ruido y se movió por lo que la chica simplemente le quitó las gafas y se alejo ya que no quería despertarlo, en parte por el mal despertar del chico y además porque su rostro durmiendo emanaba tanta paz y relajación, era como si fuera el único momento en el que Kyouya no controlaba todo y estaba alerta.
De repente, mientras la castaña pensaba todo eso, el joven movió la cabeza, encogió las cejas y empezó a murmurar, Renge se acercó a él para observar de cerca a su senpai el cual parecía estar teniendo una pesadilla.
-Los superaré, seré mejor que ellos y tendrás que reconocerlo… - aun en sueños, la asfixiante situación de Kyouya le perseguía, aunque intentara no obsesionarse día a día vivía con el miedo de no superar a sus hermanos, de que nadie se diera cuenta de que él también tenía una gran valía, miedo a ser menospreciado, a que su esfuerzo no diese fruto.
En la cara de la chica ya no había rastro de la sonrisa que hasta hace unos momentos tenia al verlo dormir tan plácidamente, ahora su rostro se había tornado triste, doloroso, enfadado…
Era tan injusto que hasta en los sueños Kyouya se viera perseguido por sus miedos, era horrible, el señor Ootori estaba cometiendo el mayor de los errores en menospreciar a su hijo y hacerlo sufrir de esa manera, una gran rabia inundó a la chica que solo volvió en si al volver a escuchar esa voz llena de dolor y resentimiento.
-Te lo demostraré…
Renge se acercó aun más al chico hasta poner una mano delicadamente en su cabeza.
-No es necesario… -le dijo suavemente y como si el chico pudiera escucharla frunció el ceño – ya los has superado, como persona, como amigo, eres mejor, tu esfuerzo será recompensado ya lo veras…
Como si de un bálsamo se tratara aquellas palabras calmaron instantáneamente la agitación del chico, cuyo rostro volvió a lucir sereno y calmado, sin embargo Renge no dejó de acariciarle la cabeza y sonriendo apartó algunos mechones de pelo de su frente.
-Pues estas muy guapo dormido, más que Miyabi seguro – tras su propio comentario la chica se tumbo a su lado y se propuso también conciliar el sueño, eran las dos de la mañana, el centro comercial abriría a las ocho, en pocas horas todo eso habría acabado, así que cerró los ojos pero de pronto un pensamiento la acechó.
"Las doncellas, habrán llamado a papá para informarle de que no he vuelto a casa… el siempre es muy protector conmigo, tiene que estar muy preocupado"
Se llevo las manos al pecho intentando no sentirse mal, tendría que haber hecho caso a Kyouya, la almohada era importante pero la tranquilidad de su padre lo era aun más. Atormentada por esos pensamientos una lágrima calló por su mejilla.
"Soy una caprichosa, si me hubiera esperado a mañana no habría molestado a Kyouya-sama, ni habría preocupado a papá…papá tranquilo estoy bien, no me pasará nada"
A kilómetros de distancia, un padre completamente preocupado sintió un escalofrío, de repente algo le decía que su pequeña estaba bien, que nada malo le ocurriría y que cierto chico con gafas la protegería, con esta nueva sensación, el hombre suspiró, luego sonrió mientras murmuraba:
-Te quiero… Renge.
Un nuevo día florecía. Los hermanos de Kyouya, se habían marchado a sus respectivos puestos de trabajo al igual que su padre, solo Fuyumi y su marido estaban pegados a los teléfonos en su casa esperando saber noticias del más joven miembro de la familia. Haruhi había vuelto a su casa, ya que Ranka estaba preocupado de que estuviera toda la noche fuera y el resto del club había dormido en casa de Tamaki para que así al recibir uno de ellos información todos fueran juntos al sitio del que recibieran dicha información.
Todos lo habían pasado mal, Tamaki estaba muy nervioso, había tomado varias tilas y tés a lo largo de la noche y aun así apenas pudo dormir; Mori mantenía su semblante serio, pero todos notaban con facilidad que su senpai estaba bastante preocupado; Honey había advertido que si alguien se había atrevido a hacerle daño a su Kyo-chan y Renge-chan se las vería con él, dejando ver al temible Black Honey y los gemelos no habían bromeado en toda la noche ni apenas habían pronunciado palabra intentado conciliar el sueño dormidos ambos en una sola cama.
En el ascensor del centro comercial Kyouya abrió lentamente sus ojos, aun somnoliento se extrañó al no ver su extenso cuarto ante él y encontrar tan solo una sobria y gris pared, entonces subió la mirada hacia arriba y viendo el simple techo del ascensor recordó de que desgraciadamente no se encontraba en su casa. Entonces noto un peso extraño sobre su pecho y cuando enfocó su vista hacia la fuente de ese peso se quedo estupefacto al ver que se trataba ni más ni menos que de Renge durmiendo sobre su pecho acurrucada a él y agarrándole la cintura con una de sus delicadas manos.
No esperaba eso para nada y tardo un poco en reaccionar, suponía que Renge se habría dormido pero no recordaba que lo hubiera hecho sobre él. El rostro de la chica lucia completamente tranquilo y relajado, esto hizo que él chico se diera cuenta de que aquella era la primera vez que se encontraba tan cerca de una chica y además era la primera vez que veía a Renge tan tranquila; viéndola así no parecía la misma chica revoltosa y escandalosa de siempre.
De pronto se fijó en el detalle de que no tenía sus gafas puestas e intento buscarlas con la mirada, las encontró al lado de la almohada culpable de todo ese lío y de esa noche durmiendo de forma incomoda en un frío suelo de ascensor. De pronto se dio cuenta que no recordaba cuando se había dormido, así que tampoco recordaba haberse quitado las gafas, al contrario, estaba seguro de que no se las había quitado, eso solo podía significar que Renge se las había quitado para que no le molestaran. Una vez más su mirada se dirigió a aquella chica que descansaba cómodamente en su pecho y una extraña sensación recorrió su cuerpo, sus mejillas se tornaron rojizas y su puso se aceleró.
"¿Qué te pasa? No es muy normal que se haya quedado dormida en mi pecho pero tampoco te tienes que poner nervioso, quizás ni lo ha hecho aposta y adoptado esa postura en sueños, no debe quedar mucho para que abra el centro comercial será mejor que la despierte y me aleje de ella."
Pero al acercar su mano al hombro de la chica para agitarla y que abandonara su estado de sueño paró su mano en seco, no sabía porque, pero no podía quitar a Renge de encima, algo dentro de él no se lo permitía, sentía una paz interior increíble al ver el perfecto rostro de su compañera durmiendo así que tal como ella hizo horas antes, acerco su mano al suave rostro de la chica y le quito un mechón de la frente, luego puso su brazo tras la cabeza e intento volver a conciliar el sueño, objetivo que fue imposible pues la presencia de la chica no se lo permitía, así que finalmente se quedo mirando el techo del ascensor esperando bien a que abriera el centro comercial o bien a que a chica despertara, aunque realmente a segunda opción no le atraía demasiado.
Un rato después de que el joven despertara su compañera despertó también de su sueño, abrió lentamente los ojos y aturdida al igual que su compañero un poco antes, parecía estar desorientada y no saber exactamente en qué lugar se hallaba.
-Vaya la bella durmiente ha hecho el honor de despertarse…
"Kyouya-sama"
Esa voz hizo que abriera definitivamente los ojos. Entonces vio que no se encontraba en su casa y en pocos segundos recordó todo lo ocurrido la tarde anterior y tomo consciencia de que debía de hallarse en el ascensor, pero contra todo pronóstico no sentía frío y estaba bastante cómoda, así que al moverse para ver a que era debido se encontró con que estaba descansando en el pecho de Kyouya y que este parecía llevar despierto un buen rato.
Renge se puso roja como el tomate más brillante del mundo y se incorporó rápidamente, volviendo a mirar al chico que la miraba con el ceño fruncido pensando que tampoco era para reaccionar así, aunque divertido por el rostro colorado de esta decidió molestarla un poco.
-Ya era hora de que te despertaras, no me dejabas moverme… - se incorporó también mirando a la chica con una traviesa sonrisa.
-¡Lo-lo siento Kyouya-sama! Yo… yo no me he dormido ahí a propósito te lo prometo, no recuerdo haberme acercado tanto, siento haberte incomodado perdóname.
Kyouya seguía riéndose, verla tan colorada y nerviosa y por su culpa era bastante divertido.
-Bueno al menos uno de los dos ha dormido cómodo – dijo mientras se estiraba y comprobaba lo que él ya suponía: le dolía muchísimo la espalda.
-Yo quise ponerte mi súper almohada de Uki Doki Memorial – dijo la castaña mientras se levantaba y abrazaba su almohada – pero no quería despertarte.
-Mejor, yo no duermo sobre frikadas como esas – Kyouya reprimió una risa al ver el rostro molesto de Renge, anteriormente ya la había llamado friki, otaku y quien sabe que más pero nunca se había divertido por ello, pero ahora el rostro enfadado y molesto de Renge le divertía bastante.
-Ehh – dijo ella molesta – seguro que hubieras dormido mejor.
-Sí, quizás si – Kyouya removió su pelo despeinado y decidió confirmar que no había sido el mismo en sueño quien se había quitado las gafas sino ella – no me pusiste la almohada para no despertarme peo sí que me quitaste las gafas…
-Es que no quería que te hicieran daño.
-Sí, bueno gracias…oye tú si podrías haber dormido con la almohada y haber estado más cómoda ¿por qué no la usaste?
-Porque hubiera sido injusto que yo hubiera estado más cómoda que tú.
"Sera tonta… ¿por qué se preocupaba por eso? Tenía que haberse preocupado por sí misma"
-Claro, eso es lo que me dices a mi, pero realmente querías dormir agarrada a mí.
La chica volvió a ponerse roja, definitivamente Kyouya se había despertado juguetón, pasar tantas horas con Tamaki, Hikaru y Kaoru le habían pasado factura, pero Renge no pensaba quedarse atrás y tras pensar una respuesta que estuviera a su nivel le contesto:
-Quizás fueras tú el que quería que durmiera agarrada a ti, porque de lo contrario podrías haberme apartado al despertarte o haberme despertado.
La sonrisa traviesa de Kyouya desapareció de su rostro, desde luego no esperaba que Renge fuera a contestarle y menos una respuesta tan acertada, pero antes de que pudiera responder el ascensor hizo un ruido y la luz que iluminaba los números que indicaban las plantas se encendieron.
-¡Por fin vamos a salir! – exclamó Renge alegre mientras se levantaba.
-Se van a arrepentir de esto… -el Rey de las sombras había aparecido de nuevo rodeado por un alma maligna digna de un anime.
-No seas así – interrumpió su amenaza la chica – todo el mundo puede cometer errores, estoy segura de que no lo hicieron a propósito.
-¿Y? Igualmente nos hemos quedado aquí, no pienso pasarlo por alto.
-¡Kyouya-sama! Déjalo estar, por favor.
Por ahora le daría la razón para no pelearse en el rato que les quedaba pero eso no significaba que le fuera a hacer caso.
Renge pulso el número de la planta baja y el ascensor comenzó a descender mientras que ambos se mantenían en completo silencio.
Al llegar a la planta baja y salir del ascensor los empleados quedaron congelados.
¿Qué hacían dos jóvenes en el centro comercial cuando todavía no habían abierto al público? Quizás eran ladrones.
-Eh, ¿se puedes saber qué diablos hacéis en el centro comercial? Todavía no hemos abierto – uno de los empleados rompió el silencio.
-Esto es el colmo – Kyouya parecía que iba a estallar en cualquier momento, así que Renge se adelantó.
-¿Sabes? No tienes derecho a decirnos eso, ayer estábamos comprando y paso la hora del cierre y mientras estábamos bajando en el ascensor os fuisteis y cortasteis la corriente así que nos quedamos cerrados y hemos tenido que pasar la noche ahí, atrapados, deberíais tener más cuidado. Suerte tenéis de que no vayamos a decirle a nuestras familias que cierren este centro comercial, soy la hija del señor Houshakuji y el es Kyouya Ootori.
Si bien no iba a hacerles nada al respecto, echarles la bronca si era sumamente necesario.
Entonces apareció un hombre de mediana edad, que parecía ser el dueño.
-¿Por qué me habéis llamado?
Al cabo de unos minutos el hombre estaba haciendo infinitas reverencias a ambos jóvenes arrepintiéndose completamente, pues bien sabía que su negocio corría un gran peligro. Kyouya lo miraba con desprecio manteniendo sus brazos cruzados mientras Renge escuchaba su disculpa, hasta que finalmente le dijo que era suficiente que sus familias estarían asustadas y que debían irse.
Al salir del centro comercial se encontraron con el gran cuerpo de defensa de los Ootori que cuando vieron salir al joven señorito no daban crédito, algunos incluso pensaron que eran alucinaciones debidas a la falta de sueño por haber estado toda la noche vigilando. Tachibana se acerco corriendo.
-¡Señorito! ¿Se encuentra bien? ¿Qué ha pasado?
-Básicamente nos dejaron anoche encerrados en el centro comercial, después te lo contaré con más detalle, primero voy a llamar a Fuyumi, seguro que está muy alterada.
-Sí, así es su hermana está muy preocupada seguramente no haya dormido nada, estuvo hasta tarde buscándolos como sus amigos.
-¿El Host Club? - preguntó Renge.
-Así es, todos los miembros vinieron a intentar ayudar en la búsqueda de ambos pero tras unas horas los convencimos para que volvieran e intentaran descansar.
"Perfecto, ¿por qué tenían que informarlos? Seguro que fue idea de mi hermana."
-Bueno voy a llamarla, Renge deberías llamar a tu padre.
-Sí, si eso mismo iba a hacer.
…
El teléfono móvil de Fuyumi empezó a sonar a su lado, ella y su marido lo miraron inmediatamente y al ver en la pantalla el nombre "Kyouya-san" se puso de pie inmediatamente y descolgó.
-¡Kyouya-san, Kyouya-san! ¿Estás bien, donde estás, donde has estado, te ha pasado algo?
-Fuyumi-neesan tranquilízate, estoy bien y no me ha pasado absolutamente nada, voy a ir a casa ¿vale? No te preocupes más…
Pero su hermana lo interrumpió.
-¡No! ¿Dónde estás?
-Ahh… en el centro comercial al que fui ayer con Renge, ayer nos dejaron encerrados cuando cerraron las tiendas y…
Kyouya procedió a contarle todo a su hermana la cual le dijo que no se moviera de donde estaba, indicándole que iría allí inmediatamente, claro que antes llamó a Tamaki y le contó todo lo que su hermano pequeño le había dicho.
…
-¿Papá?
-¡Renge! ¿Hija donde estas? ¿Estás bien, te han hecho algo? – el padre de Renge estaba completamente nervioso al escuchar la voz de su hija por el teléfono, estaba feliz de que le hubiera llamado pues era una buena noticia pero seguía temiendo que le hubieran hecho algo.
-Estoy bien, veras papá ayer Kyouya-sama me acompaño hasta el centro comercial para no dejarme ir sola ya que estaba lloviendo mucho, pero nos entretuvimos, llego la hora de cerrar y justo cuando estábamos en el ascensor cerraron las tiendas y cortaron la corriente. Por lo que no hemos podido salir, tampoco teníamos cobertura así que hemos tenido que pasar la noche ahí y ahora que han abierto hemos conseguido salir. Jejejejeje ¿a qué parece la historia de un manga? - preguntó la castaña intentando suavizar la situación.
Pero su padre, guardo silencio así que la chica temió que fuera a regañarla.
-Jajaja pues claro mi hijita es la más indicada para ser la heroína de un manga, pero como padre de la heroína te prohíbo volverme a asustar y preocupar así ¿de acuerdo?
-Jajajaja prometido papá.
-¿Qué objeto ha sido el culpable? Y no digas que ninguno, te conozco lo bastante como para saber que si no podías ir al día siguiente era para comprar algún objeto, ¿me equivoco?
-Jooo, como me conoces… es que era la almohada de Uki Doki Memorial- le explico con voz de niña de cinco años triste porque está siendo regañada.
-Vaya, por qué será que no me sorprende que sea un artículo de Uki Doki Memorial.
-Por supuesto, Uki Doki Memorial es lo mejor, bueno papi voy a colgar, tengo hambre jajaja.
-Vale cuando comas y descanses, vuelve a llamarme, te quiero hija.
-Y yo a ti papá.
…
Renge colgó y miro a Kyouya.
-¿Te ha regañado?- preguntó este.
-No, no mucho, es normal que a una heroína de manga le surjan dificultades JOJOJOJOJO.
"¿De qué habla? Ya se está riendo como siempre"
Kyouya miro a la chica que seguía hablando alegremente sobre los peligros a los que se enfrentaban las heroínas cuando de repente paro de hablar. Su rostro se tornó serio y a continuación le hizo una reverencia a Kyouya.
-Lo siento, todo lo que ha pasado es culpa mía, si no me hubieras tenido que acompañar hubieras dormido tranquilamente en tu cama y no hubieras tenido que pasar tan mal rato.
Kyouya se sorprendió de que le pidiera esa forma, realmente tenía razón en cada una de sus palabras, pero si se detenía a pensarlo quizás no había sido tan malo: quitando el que tenía hambre, que había dormido en el suelo y por consecuencia le dolía la espalda, que había sido patético y humillante que un Ootori como él hubiera dormido en el suelo, no había estado tan mal. Volvió a pensarlo, no, realmente había sido horrible, lo único bueno era que se había reído esa mañana al hacerla aso vergüenza así que volvió a sacar ese tema, como pequeña venganza por lo que había sufrido.
-Bueno, no importa, gracias a esto he descubierto que te morías de ganas de dormir abrazada a mí.
El color rojo volvió a las mejillas de la chica.
-Eso no es ciert…
Pero antes de que pudiera acabar la frase, la voz de un rubio al que ambos conocían bien le corto.
-¡Kyouyaaaaaaaaaaa!
El aludido se giro, aunque prácticamente no le dio tiempo a ver nada antes de sentirse aprisionado bajo los brazos de su enérgico amigo.
-Oh, Dios mío Kyouya, que miedo he pasado, como se te ocurre hacer sufrir así a otosaan, no tienes corazón, nuestros hijos han sufrido mucho – y tras el cálido, exagerado y apasionado abrazo del Rey pudo ver al resto del Club sonriendo al salir de la limusina – tenía tanto miedo de que te hubieran secuestrado, pero yo hubiera pagado cualquier rescate con tal de recuperarte sano y salvo, y Honey-senpai y Mori-senpai se hubieran encargado de los malhechores, pero Fuyumi-san me ha contado lo que pasó, te abras portado como un verdadero caballero con Renge no?
Antes de que Kyouya pudiera contestar, vio ese vergonzoso abrazo reforzado por su hermana que parecía otro Tamaki más.
-¡Ahhhh Kyouya-san que miedo he pasado!
Haciendo un gran esfuerzo pudo soltarse de ambos y ver que el resto de su familia también estaba ahí. Su madre se acerco y le abrazó, mientras su padre le preguntaba si estaba bien mientras que sus hermanos no dijeron nada lo cual era mejor para el que sentía mucha humillación.
Mientras los Ootori veían a su hijo, la doncella ocupada del cuidado de Renge abrazo a su señorita llorando. El club se acerco a Renge para preguntarle si estaba bien.
-Oh, mi pobre princesa Renge ¿espero que Kyouya te haya tratado como te mereces? – le dijo Tamaki mientras le daba una rosa.
Renge le dio un manotazo la rosa:
-Pues claro, el no es un príncipe farsante como tú.
Ese comentario fue suficiente para mandar a Tamaki a una esquina a llorar, los gemelos fueron tras él para hundirlo aun más, Mori le ofrecía un trozo de tarta y Honey le prestaba a Usa-chan para que se animara.
Aprovechando ese momento Haruhi se acerco a la chica.
-Renge, ¿seguro que estas bien? No habéis comido nada y tendréis sueño deberíais iros a descansar.
-Ohh, Haruhi-kun pero que encantador eres preocupándote por mí, estoy bien no te preocupes – decía Renge mientras agarraba a Haruhi del brazo.
-Pero si yo también me he preocupado por ella… -se quejaba Tamaki con lágrimas cayendo por su mejilla.
Fuyumi volvió a abrazar a su hermano y aunque ha este no le gustaba que le dieran semejantes muestras de cariño en público, sabía bien que su hermana habría estado muy preocupada por él, ella siempre se preocupaba por él y lo cuidaba; lo mínimo que se merecía era un abrazo. Así que la rodeo con sus brazos correspondiendo su fuerte abrazo y acariciándole la cabeza la consoló.
-Ya has visto que estoy bien… no te preocupes Fuyumi-neesan.
Este gesto no pasó por alto para el Host Club que sonrió al ver ese gesto cariñoso de su vicepresidente y mucho menos para Renge quien termino de confirmar que Fuyumi era una persona muy importante para Kyouya.
Todos se acercaron al chico. Mientras que la familia de Kyouya fue a interesarse por Renge.
-Kyo-chan… ¿estás bien? – pregunto Honey mientras abrazaba a Usa-chan.
-Claro, siento haberos preocupados senpais – dijo mientras miraba al pequeño Honey y a gran Mori, a lo que ambos contestaron con una sonrisa.
-¿Y a nosotros no nos pides perdón por habernos preocupado? – se quejo Hikaru.
-Anoche salimos a buscarte con tanta prisa… ¡que no llevábamos la ropa combinada! – le dijo Kaoru como si eso fuera el acto más extremo y horrible por el que él y su hermano podían pasar.
-Sí, si lo siento, aunque no creo que lo de la ropa sea tan grave…
-Lo es – dijeron ambos hermanos a la vez.
-Bueno, tampoco pasa nada porque seas tú el que nos ha asustado una vez, nosotros seguro te hemos asustado más de una vez – le dijo Haruhi sonriente.
-Cierto – dijo Kyouya.
-Ahhh pues no lo hagas más, he sufrido muuuuucho – Tamaki volvía a abrazarlo como si hubiera estado al borde de la muerte.
-He dormido en un ascensor una noche Tamaki, no he ido a la guerra.
-Me da igual, me da igual.
-Gracias – susurro el chico de las gafas en el oído de su mejor amigo antes de quitárselo de encima.
Cuando estuvieron uno enfrente del otro se sonrieron con una sonrisa que solo entre ambos podían entender.
Poco después todos se fueron a sus casas para descansar ya que esa noche nadie había podido dormir tranquilamente, pero antes de irse Kyouya se acercó a Renge.
-Más vale que esta noche duermas con la dichosa almohada y sea cómoda.
Renge decidió vengarse por toda la vergüenza que la había hecho pasar.
-Por supuesto, aunque seguro que no lo será tanto como dormir en tu pecho.
Kyouya se sonrojo y frunció el ceño, ¿a qué venía eso?
-Jajajaja ¿Quién es ahora el que está nervioso y colorado? Además no te lo tengas tan creído, es broma seguro que la almohada es más cómoda.
Quizás eso era mentira, o quizás era verdad.
Continuará...
Pues ya esta, salieron del ascensor... tendría que haberlos dejado más tiempo que la cosa iba bien xD
Creo que ha sido un importante acercamiento entre estos dos ¿no? aunque eso todavía no quiere decir nada wajajaja.
Kyouya ha sido muy malvado poniéndola nerviosa, pero me ha encantado.
Una vez más tengo que decir... ¡que me encanta la amistad de Tamaki y Kyouya! (El TamaKyo también me gusta jajjaja xD)
