Holaaaa, he tardado mucho en actualizar porque no sabía como darle forma a las ideas, finalmente así a quedado, no me convence demasiado pero más que nada es un capitulo de enlace sin grandes acontecimientos pero para asentar las cosas.

Espero que os guste y muchas gracias por los reviews que me habeis dejado ^^

Los pensamientos y también los mensajes van entre comillas ""

Disclaimer: Ouran Hih School Host Club y sus personajes pertenecen a la gran Bisco-sensei y Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei


Capítulo 6 : Una foto vale más que mil mensajes

Los días se sucedían unos a otros, sin pausa, pero todos distintos. ¿Cómo no iba a vivir cada día nuevas aventuras si era el vicepresidente del club escolar más loco que pudiera existir? Pues sí, con cada nuevo día también llegaban nuevas clientas desmayadas, nuevos cargamentos de tartas para Honey-senpai, nuevos silencios de Mori-senpai, nuevas indiferencias de Haruhi, nuevas travesuras de los gemelos y nuevas paranoias e imaginaciones de Tamaki.

-Y entonces podemos poner en el centro el pavo real ¿Qué te parce Kyouya? – el rubio preguntaba con sus ojos fuera de las órbitas como si realmente viera todo lo que estaba imaginando enfrente suya y eso le hacía emocionarse hasta extremos inimaginables.

-¿Qué? ¿Un pavo real? – los ojos de Kyouya también estaban ahora algo desorbitados, ¿de qué rayos estaba hablando Tamaki? ¿Qué pintaba un pavo real en el Host Club? Lo cierto es que no había prestado demasiada atención a la conversación del rubio pues últimamente se distraía con mayor facilidad que nunca y se sentía un poco aburrido y cansado del agotador día a día en el club.

-Por supuesto, para la caracterización de la sala del lunes próximo, el pavo real ira completamente acorde con el tema y nuestros cosplays.

-Aja y ¿¡de que rayos vamos a ir disfrazados para necesitar un pavo real!? Tamaki, tomate esto en serio y no pienses cosas tan escandalosas, vístete de príncipe o lo que quieras pero no voy a meter animales en el club ¿y si alguna clienta es alérgica a algún animal? ¿Y si las atacan?

De los azules ojos de Tamaki brotaban dos grandes lagrimones.

-O-okaasan… ¿Qué te ocurre? ¿Por qué contestas así?

-No estoy de humor, últimamente se me está acumulando todo y bregar con tus paranoias y excentricidades ya es demasiado para cualquier ser humano.

-Deberías descansar o buscarte un hobby para entretenerte, el estrés no es bueno para la piel, te saldrán arrugas y es una pena solo tienes 17 años; sin contar que eso hará que tu atractivo caiga y con ello tus clientas, lo cual sería terrorífico pues eres el vicepresidente y el numero uno de 2º curso lo cual te hace bastante deseable. Eso sin contar con el fetiche de las gafas que te suma aun más puntos, en resumidas cuentas que eres popular y sabes tratar con las clientas, por lo que las arrugas no te ayudarían, tú mismo veras que es un desperdicio y una perdida para el club, sin contar que si dejan de elegirte irán a otros host y por supuesto siendo yo el Rey las posibilidades de que vengan a mi son altísimas, aunque como buen Host y caballero que soy abriré mis brazos a esas pobres princesas desagradadas por la vista de un príncipe con gafas arrugado y…

El asfixiante aura maligna que su compañero emanaba hizo que el rubio dejara de hablar sin parar cual cacatúa, pues el aura era más maligna que nunca e iba enfocada completamente hacia el Rey.

Si normalmente Tamaki ya podía resultar cargante para alguien tan tranquilo como Kyouya en estado normal, estando estresado era mucho peor, las palabras; mejor, el gran discurso de Tamaki había embotado la cabeza del Rey de las sombras como si cada palabra fuera un tambor retumbante hasta que el contador de paciencia estallo dentro del pelinegro.

-¡AHHHH! ¡Vete al diablo tú, el estrés, las gafas, las arrugas y el pavo real! ¿Qué te parece como hobby el boxeo, tú podrías hacer de mi saco de arena, te parece adecuado?

-Hombre quizás un poco doloroso para mi…- murmuro tímidamente Tamaki pero la mirada asesina de Kyouya a través de unas gafas que brillaban de pura maldad le hicieron callarse – me- me voy a ver a Haruhi, descansa.

Y así el rubio prácticamente huyó de la escena dejando solo al vicepresidente aun más estresado y cansado que antes.

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Al llegar a su casa dejo caer la cartera del instituto y se tumbo en la cama, no tenía nada que hacer pues aun estando muy cansado y agobiado había dejado todo bien preparado en el club y sus tareas como estudiante también estaban cubiertas; por lo que realmente no tenia gran cosa que hacer así que intento descansar un poco, pero claro siendo él una persona que solía sufrir insomnio sabía que no conseguiría echarse eso que los demás mortales llaman "siesta". Pensó en ir a visitar a su hermana pero al momento esa idea quedo altamente rechazada, pues como si de un montaje informático se tratara, las imagines de Tamaki y su hermana se superpusieron en su mente formando claramente la definición de "escandalosos". ¿Por qué solo se rodeaba de gente escandalosa? Renge también era así y últimamente tras el incidente del ascensor se hablaban más a menudo, ella le contaba entre otras cosas que dormir con la almohada de Uki Doki Memorial la transportaba a otro mundo, lo cual hacia preguntarse a Kyouya si esa almohada no llevaría alguna sustancia extraña; pero bueno al fin y al cabo usaba esa maldita almohada que le había costado una noche en un asqueroso e incomodo ascensor.

Últimamente su mente se desviaba mucho hacia la castaña, hecho que le estresaba aun más pues ni sabia por que le pasaba, ni por qué le molestaba, ni por qué no podía pararlo. La verdad es que comparado con antes la compañía de Renge ahora le parecía menos agobiante que antes, pues ahora había visto que incluso esa loca fangirl podía comportarse como una chica normal.

Se levanto de su cama y encendió su portátil intentando distraerse pero tras quince minutos mirando cualquier noticia de poca importancia o magnitud, se encontraba estúpidamente jugando con el doodle del día en la página de inicio de google. Entonces una descabellada idea irrumpió en su agobiada y ahora también aburrida, cabeza. O mejor dicho una propuesta del loco de Tamaki "buscarse un hobby".

Saco su teléfono móvil, buscó el contacto "Renge, administradora otaku y loca del Host Club" y con gran pereza y casi arrepintiéndose tras cada letra escrita, escribió la descabellada forma de entretenimiento que se le había ocurrido.

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Bastante lejos de la Mansión de los Ootori, una joven y entusiasta chica se encontraba en la cocina de su casa, con un delantal todo lleno de volantitos digno de una maid, pero con tantas manchas como el peto de un mecánico; a su alrededor montañas y montañas de bols, otros recipientes e instrumentos culinarios que hasta hace bien pocos eran desconocidos para la chica, se arremolinaban a su alrededor. En la enorme mesa unos 40 libros de recetas se encontraban organizados en cuatro montones: Arroz guisado y acompañantes, Salsas típicas japonesas, Salsas del mundo y el ultimo y más inquietante montón lo formaban los denominados libros de "Recetas Otakus"; cualquier persona se asombrarían de que existieran pero para Renge eso era lo más normal.

Así, con tal arsenal de utensilios y referencias, más varias doncellas tras la puerta con el número de los bomberos en la mano, la castaña buscaba una vez más la combinación idónea para la dichosa "salsa ultrasecreta". Tal y como se pudo ver tras su intento de hacer galletas para Kyouya a su llegada al Ouran highschool se podía deducir que la cocina no era el punto fuerte de Renge, pero eso no significaba nada para esa chica. Si había algo que Renge no concebía era la rendición, el no intentar algo con todas sus fuerzas, puesto que si Renge era algo, eso era apasionada y cuando se proponía algo luchaba con ello por todas sus fuerzas, la salsa le saldría así tuviera que practicar por años.

En medio de tal caos culinario el móvil de Renge sonó con el opening de alguno de los miles de anime que la chica había devorado con anterioridad. Intentando coger el móvil con la punta de los dedos para no mancharlo Renge leyó el mensaje que en tan mal momento le acababa de llegar, mas al ver el nombre del remitente toda queja y molestia se vino abajo.

-¿Kyouya-sama? - dijo sin poder creerlo antes de abrir el mensaje de texto.

Message from Kyouya-sama (L)

"No preguntes por qué, pero ¿cuál era el nombre de ese anime del que tanto me hablaste en el ascensor?"

Renge no sabía si aquello era real o tantas horas tratando con especias y recetas le había afectado la vista; ¿Kyouya-sama preguntando por anime? ¿Y aun peor sería para verlo?

Estaba tan conmocionada que tardo en responderle.

"Dices que no pregunte pero no lo puedo evitar además es lo mínimo que me merezco por haberme interrumpido cuando tan ocupada estaba, ¿para qué lo quieres saber? ¿Para verlo? ¿Para recomendarlo? ¿Para hacer cosplay?

Bueno se llama Shaman King :)"

En su cuarto Kyouya suspiro largamente, la verdad sabía de sobra que preguntaría pero no tan efusivamente y encima decía que la había molestado, ¿de qué, de estar frikeando?, así que contesto aquel entusiasta mensaje.

Message from Kyouya-sama (L)

"Ohh perdón siento haberte interrumpido en el noble arte del frikeo, estarás viendo yaoi o teniendo una cita con Miyabi, no es nada importante. Aun así a cambio del nombre te contestare las preguntas: si, obviamente es para verlo, para recomendarlo desde luego que no yo no voy recomendando frikadas, ¿para hacer cosplay? Tanto frikear te ha vuelto loca."

-Umm ¡será posible!, yo aquí esforzándome para que volvamos a comer la salsa y el diciendo que no estoy haciendo nada de utilidad, además aunque estuviera viendo anime eso tambien sería útil.

En la cama de Kyouya el joven buscaba donde ver el anime online, teniendo en cuenta que eran aun las seis de la tarde, que no tenía nada que hacer y que le costaba dormir, probablemente se viera casi la mitad de los capítulos ese mismo día, pero entonces su móvil volvió a sorprenderlo sonando una vez más, no esperaba que Renge le volviera a contestar.

Message from Renge, administradora otaku y loca del Host Club

Pero antes de abrirlo observó que el mensaje llevaba un archivo adjunto, más concretamente una foto, este hecho capto la atención del chico. Al abrir el mensaje no pudo evitar soltar una carcajada. La foto mostraba a Renge ataviada con un delantal con más manchas de las que tiene un leopardo en su cuerpo, con el pelo recogido en una coleta alta, dejando ver una cocina completamente desordenada, un montón de libros de cocina y por último y no por ello menos importante: la cara de una semi-enfadada Renge que tenía un resto de sustancia desconocida en la mejilla. Esa foto simplemente valía millones, cuando termino de reírse de semejante instantánea leyó el texto.

"Para tu información Don creo-que-Renge-solo-sabe-ver-anime-y-jugar-a-juegos-de-citas te informo de que estoy practicando para hacer la salsa ultrasecreta. Yo también te contestare: Shaman King es bastante recomendable, hacer cosplay es un placer y un hobby que solo los cosplayers pueden entender y los más importante, me alegro de que vayas a verlo, supongo que preguntar el por qué de que vayas a verlo sería demasiado pero ya me contaras; por cierto te voy a dar mi correo, si quieres y estas aburrido puedes ir comentándome que te parece la serie, además yo también trasnocho, porque la noche es el mejor momento para ver anime créeme si no ya lo iras comprobando"

Tras eso se encontraba el correo de la chica, lo cual habría sido extraño para Kyouya en otro momento pero en ese momento le pareció una buena idea, le gustara o no el anime le diría cosas negativas para enfadarla y ver como defendía a muerte la serie, además si era verdad eso de que trasnochaba tendría algo más que hacer en ese fin de semana que tan aburrido se presentaba.

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Renge miraba el teléfono con ansias.

-¿Le habrá molestado lo del correo?

Pero justo en el momento en que esa pregunta irrumpía en su mente, irrumpió en su móvil con la misma fuerza la respuesta del chico.

"Gracias por la foto, la guardare en lo más profundo de mis archivos porque no tiene desperdicio pero te pido una cosa, que la salsa no se parezca a esa cosa que había en tu mejilla"

Renge no pudo leer más porque se había puesto colorada completamente ¿de qué mancha hablaba?, la verdad es que había hecho la foto sin fijarse ni mirarla antes de mandarla, acción de la que ahora mismo se empezaba a arrepentir y de la que terminó de arrepentirse cuando visualizo ella misma la instantánea. Su rostro se tornó más rojo que el tomate más brillante del mundo, la vergüenza que sentía era terrible mas nada se podía hacer ya, así que regresó al mensaje para seguir leyendo.

"Pues igualmente te volveré a contestar: no se cuan recomendante será hasta que no lo vea, el hacer cosplay es llevar el frikismo a niveles estratosféricos pero no soy el indicado para criticar de ello pues en el club me visto de un gran abanico de disfraces inusuales, así que el tema del cosplay lo dejaremos estar, y para despejarte la duda: lo veo por aburrimiento no tengo nada mejor que hacer o que ver. Lo del correo me parece bien, espero de corazón no llegar a comprobar que ver anime por la noche es genial porque eso significaría que me he vuelto un otaku como tú, pero ciertamente tengo dificultades para dormir así que chatear no me vendrá mal y así te diré que me parece la serie; ahí tienes mi correo, más vale que no se filtre"

Tras ese texto se encontraba el correo del pelinegro, Renge no podía creérselo aun así lo apunto en un papel que al igual que todo lo que estaba a su alcance estaba manchado de diversas sustancias con colores variados y luego siguió intentando dar con la salsa sin hacer caso a las suplicas de sus doncellas que le rogaban que parase, temerosas de que se intoxicara con tanto experimento.

Mientras tanto Kyouya en su casa volvía a mirar la foto, era demasiado cómica, pero tras el patético aspecto de la chica, y la pobre y explotada cocina, se encontraba una chica que no paraba de trabajar para encontrar una salsa que los había unido en un momento dado y que ahora era realmente una especia de vínculo en esa nueva amistad que habían iniciado. En cierto modo quería que Renge diera con la receta ideal para la salsa por varios motivos: en primer lugar aunque le costara reconocerlo, la salsa estaba endemoniadamente buena, volverla a comer no estaría mal; en segundo lugar porque Renge se estaba esforzando mucho y realmente corría peligro de intoxicación con tanta prueba y por último, porque sabía que cuando la lograra Renge se sentiría satisfecha y feliz consigo misma por haberla logrado. Si había algo que Kyouya admiraba y envidiaba era a las personas que no se rendían nunca y Renge era sin lugar a duda un gran ejemplo de ello.

Volvió a mirar la foto y se dio cuenta de que no tenía ninguna foto de Renge que saliera en pantalla cuando esta llamaba mandaba un mensaje así que decidió poner esa cómica foto, lo cual le aseguraría reírse cada vez que Renge le hablara.

Sin más le dio al play y comenzó a ver el dichoso anime, tras ver el opening la impresión fue buena, las imágenes se veían interesantes y la canción era bastante buena, quizás no estaba tan mal eso del mundo del manga y el anime.

Avanzando desesperadamente un camión de bomberos se hacía paso a través de la multitud de tráfico hasta llegar a la mansión Houshakuji por tercera vez en la semana. Al llegar la escena era la misma que las otras veces: un círculo de doncellas preocupadas por su señorita y esta con la cara negra por el humo diciendo que estaba bien.

Tras apagar el fuego los bomberos decidieron hablar seriamente con la adolescente que tanto trabajo les estaba dando.

-Señorita, debe entender que esto es peligroso, podía haber incendiado su casa y alguien podría haber resultado herido, no juegue a las cocinitas.

-¿Perdone? ¿Cómo se atreve? ¿A caso no entiende lo que el placer de cocinar significa para una chica capaz de valerse por sí misma? Soy una joven que busca un propósito y ese propósito es dar con una receta, no importa cuántas veces tenga que intentarlo, además no he incendiado todo por placer sabe, ha sido un accidente.

-Claro, entiendo todo pero si usted no es buena en la cocina pídale a una de las doncellas que se encargue – el pobre bombero se daba cuenta que discutir con esa chica era como dar de bruces contra un muro.

-Pero bueno, ¿acaso no sabe que si quiere algo bien hecho ha de hacerlo uno mismo? ¿O es que no tiene amor propio o sentido del compromiso?

El bombero dejo escapar un largo suspiro.

-Como sea, la próxima vez tenga más cuidado – dicho esto, giro sobre sus pasos y se fue por donde había venido, "no hay nada peor que una mujer con un propósito fijo" pensó antes de salir una vez más de la mansión.

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En casa de los Ootori, el más joven veía capítulo tras capítulo aquella serie, ciertamente no era aburrida, fantasiosa sí, pero bueno ¿que esperar de algo que trata de espíritus?, la verdad es que el desarrollo era interesante y el aire de despreocupado del protagonista hacia a la serie una serie tranquila y apacible para ver. Si darse cuenta había llegado la hora de la cena sin parar de ver capítulo tras capítulo, e incluso si no hubiera sido por la doncella no se habría acordado que era la hora de la cena.

Tras cenar, volvió a su portátil para seguir viendo la serie ya que estaba en un arco bastante interesante y ciertamente aunque le costara reconocerlo estaba intrigado. Pero al abrir su portátil se encontró con una ventanita parpadeante donde pudo comprobar que Renge le había hablado 10 minutos atrás, así que se dispuso a contestar a la chica:

"Vaya pero si ya esta aquí la otaku… ¿has dado con la salsa? O mejor ¿te has limpiado la mejilla?"

-UkiDokiGirl menudo nick…

UkiDokiGirl:

"Ni siquiera saludas… que irónico eres, claro que me he limpiado, perdón por la foto no miré antes de mandarla… no, no he dado con la receta cuando se han ido los bomberos mis doncellas ya no me han dejado seguir intentándolo."

-Es obvio que no miró la foto si no, no la hubiera mandado, un momento… ¿bomberos?

Kyouya:

"¿los bomberos?"

UkiDokiGirl:

"Si bueno he tenido un pequeño percance en la cocina, bueno eso no es lo importante, ¿te está gustando Shaman King?"

Kyouya:

"No es para tanto esperaba más, tus gustos no son parecidos para nada a los míos"

Y así Kyouya se dedico gran parte de la noche a molestar a la chica riéndose de sus gustos entre otras cosas, aun así hablaron mucho más de lo que ninguno de los dos hubiera imaginado e incluso surgieron propuestas que si las hubieran pensado horas antes a ambos les habrían sonado descabelladas.

UkiDokiGirl:

"Deberías probar el Tekken es un juego de peleas genial a mi me encanta juego desde que era pequeñita, aunque me enfado mucho si pierdo jajaja me vuelve agresiva"

Kyouya:

"Lo que me faltaba ya, jugar a videojuegos…"

UkiDokiGirl:

"Ohh pobrecito ¿tienes miedo de perder Kyouya-sama? "

Kyouya:

"Mas quisieras, te ganaría con los ojos cerrados"

UkiDokiGirl:

"Ni en sueños, pero ya que estas tan confiado por qué no lo comprobamos, ya que tienes por delante un desocupado fin de semana, podemos vernos y jugar, seré piadosa al principio, ¿sabes donde vivo?"

Kyouya se quedo un rato pensando, bueno ciertamente decir al 100% que tenía el fin de semana libre perteneciendo al Host Club era algo imposible de decir; pero ciertamente no le habían comentado nada que hacer, ni visitar a Haruhi, ni ir a sitios de plebeyos ni nada, así que podía decirse que había altas posibilidades de que estuviera realmente libre. Pero… ¿quedar con Renge? La palabra "cita" volvió a pasar por la mente del pelinegro, ya habían tenido una pseudo-cita cuando el Festival Otaku, el chico no lo consideraba cita pero cualquiera lo hubiera hecho, así que el hecho de quedar otra vez parecía una segunda cita, además el hecho de que fuera en casa de Renge una chica que vive sola y de la cual nunca había visitado su casa le pareció a Kyouya demasiado atrevido.

"No sé si sería adecuado, lo creas o no soy un caballero, podemos reunirnos mejor en mi casa, puesto que ya la has visitado así que no sería tan raro y mi familia ya sabe que nos conocemos"

UkiDokiGirl:

"Vale pues me llevare la play y varios juegos, quizás incluso consiga convencerte de ver alguna peli de anime juntos…"

Kyouya:

"No abuses…"

Pasaron bastante más horas hablando, lo cual impidió que el pelinegro siguiera viendo Shaman King pero hubiera mentido si hubiera dicho que no disfrutó chateando con Renge, esa chica le recordaba en pasión y entusiasmo a su hermana y a Tamaki, las dos personas más importantes de su vida, quizás era cosa del destino que se rodeara de personas de esas características o quizás significaba que Renge también estaba destinada junto a las dos personas anteriormente nombradas a convertirse en una persona importante y querida para Kyouya, pero eso era algo que el chico no podía saber.

Por otro lado la chica estaba radiante en su casa, si bien admiraba al Host Club y disfrutaba rondando por ahí, no tenía una profunda relación con ninguno de ellos, así que entablar la novedosa y repentina amistad con su Kyouya-sama era algo fantástico para la castaña. Por ese chico estaba en Japón, por ese chico despertó de la ilusión que le hacía mezclar fantasía con realidad y por ese chico había conocido la existencia de un club maravilloso, así que realmente le tenía gran estima y respeto a aquel chico que tanto se parecía a Miyabi físicamente y que tanto distaba de él en carácter.

Por supuesto para Renge la forma de comportarse de Miyabi era fantástico, era el caballero que toda chica desearía, muy al contrario de Kyouya quien solo actuaba caballerosamente por interés; pero aun así últimamente Renge estaba descubriendo facetas del chico que nunca hubiera imaginado, más allá de su frio carácter entablar conversación con el no era tan complejo y sus comentarios cargados de ironía y maldad le hacían reír, por lo que la chica estaba muy feliz de haber construido una extraña amistad con él.

Kyouya había pasado de ser su príncipe soñado, a su mayor decepción para finalmente fraguarse como un amigo. Si pensaba en la trayectoria no estaba nada mal, obviamente la chica hubiera preferido que fuera su príncipe soñado pero enamorarse sin conocer verdaderamente los sentimientos y el carácter de una persona era algo que no podía salir bien, era una lección que Renge había aprendido; por lo cual la próxima vez que se enamorara de un chico tendría cuidado de no idealizarlo y se encargaría de conocerlo a fondo.

De repente el móvil de la castaña sonó.

-¡Papá que sorpresa! Si estoy bien, ¿y tú? Me alegro, ¿a que no sabes qué? He convencido a Kyouya-sama para que juguemos juntos al Tekken… ya lo sé, seré suave al principio, jajaja.

Como si de una niña de cinco años que llega del colegio e informa a sus padres de todo lo que ha hecho en el día, Renge empezó a contarle a su padre todo lo ocurrido últimamente en su vida; mientras que su padre le comentaba resumidamente como iban sus negocios pues sabía que a su hija poco o nada le interesaba la empresa. Al acabar de hablar, Renge se disponía a ver anime ya que al hablar con Kyouya no había tenido tiempo cuando vio que en a pantalla del móvil había un mensaje que había sido recibido mientras hablaba con su padre.

Message from Kyouya-sama (L)

"Más vale que no llegues tarde, no me gusta esperar. Buenas noches"

Aunque fuera algo frio, Renge capto que el trasfondo del mensaje era realmente desearle buenas noches ya que la conversación por el chat había acabado de forma abrupta, porque el resto del mensaje carecía de sentido, no era algo que tuviera que decir. Kyouya podía ser muy adorable en ocasiones.

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En su cuarto Kyouya miraba la pantalla del móvil con una mezcla de impaciencia y de molestia.

-Será posible, encima que le deseo buenas noches no contesta, bah estará fangineando demasiado con algún anime y ni lo habrá visto.

Pero entonces su móvil vibró y pudo ver que finalmente la chica sí que había leído su mensaje y había respondido a este.

Message from Renge, administradora otaku y loca del Host Club

"¿Tantas ganas de verme tienes que no quieres que me retrase? Jajajaja no te preocupes llegare a la hora, buenas noches y sé que pasaras una gran noche porque es tu primera noche trasnochando para ver anime estoy tan orgullosa…"

El rostro del chico estaba muy colorado, ¿acaso Renge había interpretado o de que no se retrasase como un gran interés de él por verla? Decidió que pensarlo más solo le haría arrepentirse más de haber escrito eso, algo tenía seguro: no volvería a desearle buenas noches a Renge.

A una noche muy otaku para ambos adolescentes, le siguió un día muy gamer; pues Renge llevó muchísimos videojuegos que hicieron que ambos se enfrascaran en una tarde de consolas que llegó hasta el anochecer por lo que Renge fue invitada a comer en la gran mansión de los Ootori, donde pudo conocer a la madre de Kyouya y hablar con Fuyumi la cual al enterarse que Renge se quedaría a cenar, había decidido ir a cenar también a casa de sus padres en compañía de su marido.

Tras ver lo bien que se llevaban los jóvenes Akito se acerco a su hermana y le susurró al oído:

-Y decíais que exageraba al decir que podían haberse escapado como dos adolescentes enamorados, pues yo lo veo bastante posible.

-No creo que necesitaran esconderse, pero yo sería la primera en apoyaros y defenderlos hasta el final, esa chica es un encanto ojalá esta amistad de paso a algo más - Fuyumi sonrió a su hermano mayor, mientras miraba como su hermano pequeño conversaba animadamente pero de forma muy cordial con la chica. Algo le decía que esa cordialidad era fruto de la situación y que Kyouya estando a solas con Renge era mucho más abierto y natural, pero eso era algo que no podía comprobar.

-Si quieres puedes quedarte a dormir Renge-chan – la sonrisa traviesa de Fuyumi se esbozó alegremente tras semejante proposición.

Kyouya casi asesino a su hermana con la mirada, mientras improvisaba alguna respuesta ingeniosa.

-Jajaja eso no sería muy adecuado hermana, además Renge estará cansada de estar toda la tarde aquí seguro querrá descansar en la comodidad de su casa, ¿no es así?

-¡Sí, sí! Me siento alagada por la proposición pero me gusta dormir en mi casa con mi almohada, e-esa de Uki Doki por la que no quedamos encerrados ya sabéis…

Renge bajo la mirada avergonzonadísima por la proposición de Fuyumi, y con los nervios había acabado reviviendo aquel patético suceso de la almohada, aunque consiguió distraer la conversación mientras que la familia de Kyouya comentaba acerca de aquella anécdota que una vez pasada era bastante cómica; por lo que a la chica solo le quedó jugar tontamente con la servilleta.

Mientras que Kyouya a su lado pinchaba con tanta fuerza la comida que parecía querer atravesar la mesa, su hermana volvía a insinuar cosas acerca de Renge pero ahora delante de la mismísima Renge, eso era el colmo. Aun así se intento relajar pensando en el día tan increíblemente bueno que había pasado gracias a la chica que a su lado manipulaba una pobre servilleta, así que decidió molestarla y hacerle olvidar el vergonzoso momento anterior.

-Oye no hace falta que maltrates a la servilleta, ¿estás canalizando en ella tu ira porque te he ganado al Tekken?

Esas palabras hicieron magia en Renge.

-¿¡Pero qué dices, si hemos quedado 5 empates, 7 victorias tuyas y 10 mías!?

Tras eso volvieron a sumergirse en una conversación, olvidándose de todos los demás y de todas las miradas de curiosidad que les lanzaban.


Continuará...

Dejadme un review si os ha gustado o si tenéis alguna critica constructiva.

¿Os imagináis estresados y Tamaki hablandoos de sus paranoias mentales sin parar? Yo le hubiera pegado xDD

Pobre pavo real... e solo era objeto de la loca imaginación de Tamaki y acaba mandado al diablo por Kyouya -.-