Holaaa ^^ si me queréis matar, podéis poneros de acuerdo y así cooperar... pero he estado de exámenes y además no he tenido nada de inspiración T_T no iba a desquitarme de toda la culpa porque la tengo. Siento horrores el retraso, pero cuando por fin he empezado a escribir me ha llegado toda la inspiración y espero publicar con más rapidez a partir de ahora, tenía hasta la 3 pag escrita pero ahí se quedó desde hace más de un mes. Finalmente está aquí, espero que sigas ahí y sigáis apoyando este fic de nuestro Rey de las Sombras y nuestra Otaku manager. Para compensar es el cap más largo hasta ahora, si he pasado de no tener inspiración a enrollarme que le puedo hacer, soy así xd

No os molesto más os dejo el disclaimer que esta vezzno es kilométrico (Gracias Renge) y a leer :D

Disclaimer: Ouran High School host CLub pertenece a Bisco-sensei, Naruto a Masashi Kishimoto el trolleador y One Piece a Eichiro Oda.


Capítulo 11: Excuse-moi

El primer día nadie le echó cuenta a su ausencia en el club, nadie excepto el Host con gafas claro, pero el segundo día ya si se extrañaron de la ausencia de la chica y dirigieron sus dudas a la persona que más tiempo compartía ahora con la chica.

—Ey Kyouya-senpai, ¿Por qué Renge no vino ni ayer ni hoy al club? — le preguntó Kaoru cuando estaban ya recogiendo tras haber cerrado el club.

—Si es muy raro que no esté por aquí, con su motor, sus frikadas, sus gritos…— Hikaru bajó la voz antes de continuar — estando donde tú estés…

Sin embargo no pasó por alto para los oídos del vicepresidente.

—Pues no sé porque no ha venido, no siempre lo sé todo, y con ello creo demostrar — y recalcando esa última palabra miró al mayor de los gemelos — que no siempre está donde yo esté.

— Eso último es cierto, pero que tú no lo sepas todo es más raro, precisamente nos tienes acostumbrados a saber todo de todo y de todos — Haruhi dio también su opinión mientras recogía las tazas usadas por las clientas para ir a lavarlas.

—Vaya, pues perdóname por no saber todo Haruhi — la ceja de Kyouya tenía un tic en compañía de una falsa y tétrica sonrisa que a todos les cortó la respiración — perdóname por no ser Dios y poder ser omnisapiente.

Tras eso casi todos se dieron cuenta de que no era buena idea seguir preguntando y al mismo tiempo les confirmó que lo que pasara con Renge si tenía relación con él, pues de lo contrario ya habría investigado y obligado a Renge a volver a sus obligaciones y no reaccionaría de la forma en que la que lo acababa de hacer, perdiendo los nervios relativamente pronto.

Por su lado, el host de las gafas no podía dejar de maldecir el hecho de que preguntaran, ya tenía suficiente con la culpa y el incansable orgullo que no le permitía hablarle, como para que ahora ellos también le recordaran a esa chica por la que estaba sufriendo. Así que agradeció que todos parecieran entender que no quería tocar el tema, claro que la definición de todos no incluía a su rubio e idiota mejor amigo.

—Pues deberías hablar con ella Kyouya ya que sois buenos amigos, no puede escaquearse de sus obligaciones, ni siquiera tenemos ideas para el siguiente cosplay…

— ¿Y tú eres incapaz de buscarla y preguntarle? ¿Por qué tengo yo que hacer todo? ¿Acaso no eres el Rey? Haz algo productivo por una vez.

Dos segundos después un deprimido Tamaki se balanceaba hacia adelante y atrás en una esquina mientras sollozaba y murmuraba cosas como "mamá está muy borde hoy, y me ha tratado mal" mientras que sus tres "hijos" y sus dos "vecinas" intentaban animarlo a base de pasteles, comida plebeya y Kuma-chan.

Al día siguiente y como si de depredadores se trataran, Hikaru y Kaoru atacaron a la pobre Renge nada más cruzar el umbral de la puerta de su aula. Mientras que Haruhi se acercaba también más que nada por precaución para parar a los gemelos por si se pasaban de la raya.

—Ey Renge, buenos días, ¿Qué tal? —preguntó Hikaru con la voz más casual del mundo.

—Buenos días chicos, Haruhi-kun — miró a este ultimo y después les dedicó una forzada sonrisa — bien ¿y vosotros?

—Bien, pero podríamos estar mejor, echamos de menos a la manager del club…

"Han intentado ser delicados, pero a mi parecer no lo han conseguido eso ha sonado demasiado acusador" pensó la pobre Haruhi, resignada a la idea de que los gemelos no eran los mejores para tratar este tema.

—Oh, si… jeje últimamente he estado ocupada, no he podido ir… — a voz de Renge era lo más insegura del mundo.

—Ya claro… ¿haciendo qué? — espetó el mayor de los Hitachiin.

— ¿Seguro que o es por algo o alguien más? — intuyó el menor.

— ¡No! Y dejad de ser pesados, no he podido, si tanto me necesita que venga Tamaki-sama que es el Rey a decirme para que me necesita.

— ¿Por qué no has venido? ¿En que estabas ocupada? — corearon ahora ambos a la vez.

—Tenía cosas que hacer.

— ¿El qué? — volvieron a preguntar y tras un rato de escusas y evasivas de Renge decidieron que ese tema ya se había hecho aburrido y procedieron a buscarse otra diversión que para mala suerte del delegado fue ir a contarle historias de miedo.

Pero la única chica del Host Club no se quedó tranquila, ella no era una cotilla y no quería inmiscuirse lo que obviamente había sucedido entre Kyouya y su compañera de clase, pero desde el día que no había ido al club, Renge se veía triste y apagada, y más para alguien como ella, así que no pudo evitar ir a interesarse por su estado de ánimo.

— ¿Renge? — la chica la miró con una expresión de cansancio, pues creía que su Haruhi-kun también iba a insistir en el tema y la verdad es que ya tenía bastante con sus doncellas que no cejaban de preguntar que le ocurría o con su padre que por teléfono decía que la notaba triste — yo no quiero meterme donde no me llaman, si no vas al club será porque tienes tus motivos, pero quería decirte que si algo te preocupa puedes contar conmigo, quías no sea de gran ayuda o no tenga grandes consejos, pero intentaré ayudarte en lo que sea.

Tras eso Haruhi sonrió con amabilidad haciendo que Renge abriera la boca ante la dulzura que destilaba ese interés y esa sonrisa, y la castaña no pudo evitar pensar en lo adorable que era Haruhi-kun y lo normal que era que las clientas estuvieran locas por él, sin embargo ella ya no sentía la atracción que una vez había sentido al mirarlo.

—S-sí, gracias Haruhi-kun, eres un encanto, pero no te preocupes por mi y enséñales a todas esas clientas esa sonrisa tan bonita que tienes.

—Bueno vale, espero que vuelvas pronto al club.

Cuando Haruhi se fue, Renge no pudo evitar dar un suspiro. Realmente extrañaba mucho el Host Club, pero no quería encontrarse con Kyouya, le daba coraje la forma en la que él le había hablado aunque también le había dolido. Ahora que empezaba a ver a Kyouya con mejores ojos y no tenía la opinión que el mismo le dio al romper la cámara en su llegada al Ouran, le hablaba así y le hacía tambalearse en su opinión sobre él. Ni entendía porque le había hablado así, ni porque estaba enfadado en ese momento ni nada, no entendía nada. Pero entendía que su amor propio le impedía ir y volver a intentar hablarle más aun después de lo que había hecho, aunque eso solo lo pensaba a ratos. Un rato pensaba en ir y hablarle y pedirle una explicación, y al momento siguiente pensaba que era él quien le debía una explicación por su cuenta sin ella ir a pedirla, pero realmente lo único que sabía es que estaba dolida. Y lo peor era que lo que más le dolía era guardar las distancias con él; alguna vez lo había visto de lejos en algún pasillo y había cambiado su ruta para no encontrárselo, muchas veces lo había visto conectado en el chat y se había desconectado para no tener la tentación de hablarle, varios borradores de mensajes se habían acumulado en su móvil de mensajes hacia él que había empezado a escribir y descartado en el último momento.

Un nuevo suspiro escapó de los labios de la chica mientras decidía pensar en aquello en otro momento. Ya era suficiente que todos le dijeran que estaba rara como para darle vueltas a ese tema en clase y que eso repercutiera en sus notas y además de los comentarios sobre su comportamiento tuviera que escuchar también otros sobre sus calificaciones. No, definitivamente eso no podía ser, pero una cosa era decirlo y otra hacerlo, no podía dejar de pensar en Kyouya ahora que los gemelos y Haruhi-kun se lo habían recordado. Tenía que hacer algo, hablarle quizás aun cuando su orgullo le dijese que no, que era él el que debía dar el primer paso, prefería sacrificar su orgullo a seguir con semejante situación, claro que había otro factor a tener en cuenta: miedo. Ella no le tenía miedo a Kyouya no al menos antes, pero ahora le daba miedo ir a hablarle y que el chico volviera a hablarle y tratarla mal, si eso pasaba sabía con seguridad que volvería a llorar y no quería dejarse ver tan débil delante de él haciéndole ver que dominaba mucho en sus sentimientos, por lo que cada vez estaba más perdida. Para colmo cuando se quiso dar cuenta efectivamente sus pensamientos habían volado muy lejos de las clases, la profesora que no paraba de escribir en la pizarra y la lección que había explicado. Un nuevo suspiro se sumó a la interminable cantidad de suspiros que había producido desde su pelea con Kyouya y se esforzó por concentrarse en las clases al menos todo el tiempo que pudiera. En el recreo o en los intercambios pensaría sobre ese tema que tanto daño le hacía.

.

.

Después de las clases, en las que Renge apenas había logrado concentrarse, acabó la jornada pero la mayoría de alumnos se quedaban porque participaban en diversos clubs, y un extraño brillo en los ojos de los dos Hitachiin le hizo darse cuenta a Renge de que se habían vuelto a aburrir y que iban a preguntarle otra vez por lo que se escabulló de la clase rápidamente y se fue a uno de los muchos jardines del Ouran High School, uno que no era muy frecuentado porque no tenía rosas solamente setos más bien sobrios y claro todos los ricos, especiales y superiores alumnos del Ouran preferían observar flores a setos, lo que le vino ideal a la chica para poder quedarse en soledad. Se quedó un rato pensando, alguna persona sí que pasó por el "escondite" de Renge frente a los Hitachiin, pero nada destacable finalmente tras un rato reflexionando, Renge solo se levantó del banco en el que se hallaba con una determinación: hablaría con Kyouya.

Tenía pensado como hacerlo, en el club. Si algo era Kyouya era un caballero, aunque se apartaran para hablar en privado no la trataría mal estando los demás miembros del club presente, era un consuelo y solución triste, el tener que estar con gente para tener la certeza de que Kyouya no le hablaría mal pero no le quedaba otra. Al mismo tiempo el hecho de que él le hubiera hablado mal delante del chico que se le confesó hizo tambalear sus planes pero ya estaba decidido. Por eso echó a andar hacía el instituto, algo más segura aunque no feliz ni animada, que hablaran no significaba nada, ni siquiera sabía el motivo por el que Kyouya la había tratado así, pero lo sabría en pocas horas.

Iba caminado por delante de los pequeños estanques cuando una voz que gritaba su apellido la hizo girarse encontrándose con tres chicas a las cuales no conocía. Una tenía el pelo castaño oscuro iba en medio dando una imagen de líder, secundada por otras dos que iban detrás una rubia con el pelo corto y la otra castaña también.

— ¿En qué puedo ayudaros? — preguntó Renge formalmente, no las conocía pero al parecer ellas si lo hacían.

—Tsk, ¿cómo puede tener la cara de preguntar eso? — comentó la rubia, a lo que Renge frunció el ceño, no las conocía así que no les debía nada para que dijeran eso.

—Hipócrita — murmuró igualmente la castaña pero la mano alzada de la aparente "líder" les hizo callarse.

— Ya que pareces tan servicial y dispuesta a colaborar Houshakuji iré directa al grano, aléjate de Kyouya Ootori.

Esta vez las cejas de Renge se arquearon y elevaron con evidente sorpresa.

— ¿Perdón…? — murmuró pensando que había oído mal.

— ¡No te hagas la sueca bonita…!

— ¡Espera, Akemi! — Volvió a hablar la líder callando a la rubia — parece no saber de qué hablamos.

—Pues has sido bien clara, Fuuko, si no ya te lo repito yo ¡Aléjate de Kyouya!

Renge dejó de estar sorprendida, de hecho incluso entendió perfectamente todo. Había escuchado bien, pedían que se alejara de Kyouya y eso era algo que en realidad la chica había estado esperando, era normal que alguna de las fans más posesivas la vieran como una amenaza por pasar tiempo con Kyouya, así que realmente había estado esperando que alguna fuera a quejársele, era solo cuestión de tiempo. En el fondo la mayoría de chicas solo los veían juntos en el instituto, si supieran las veces que quedaban fuera de este ya arderían en celos pero Renge no tenía nada que disculpar o cambiar; ella era amiga de ese chico, solo amiga y en esos momentos ni eso aparentemente así que no hacía nada malo, les explicaría que solo eran amigos y seguiría su camino. Había estado esperando esa situación pero era de tener muy mala suerte que se diera justo ahora que estaba enfadada con el chico en cuestión y que no se encontraba muy bien emocionalmente.

—No voy a alejarme de Kyouya, es mi amigo — respondió con claridad y tranquilidad mientras a las tres chicas les cambiaba la cara.

— ¡Será posible! ¡No nos vengas de mosquita muerta escudándote en una "amistad", es obvio que hay algo más! — volvió a exclamar la castaña cuyo nombre aun no habían pronunciado.

—No lo hay, y no me hables así porque yo ni he levantado la voz ni os estoy insultando — eso era cierto pero ganas no le faltaban, no bastante con estar mal por haber "discutido" con Kyouya, si es que le podía llamar así porque había sido algo unilateral a decir verdad, como para tener que aguantar a esas fangirls, por un omento sintió vergüenza de haber sido también una fangirl del moreno en el pasado.

—Bien, y si no hay nada más ¿cómo explicas los tres días que lleváis sin hablaros? — expuso Fuuko con una sonrisa falsa donde las haya.

—Los amigos también discuten deberíais saberlo, además ¿acaso nos espías?

—No hay que espiar simplemente no se os ve juntos y tampoco estas yendo al club — respondió Akemi a la ofensiva haciendo que la sospecha de Renge de que los espiaban ganara peso.

—Bueno pues ya os he dicho que hemos discutido aunque eso a vosotras no os concierne, ni siquiera se quienes sois.

—Mírala Miyuko, se pone a la defensiva al verse atrapada — comentó con una sonrisa estúpida la rubia a la hasta ahora chica sin nombre.

—Mira no te estamos pidiendo que te alejes de él, te lo estamos ordenando — volvió a habar la chica del medio avanzando hacia Renge.

— No tenéis ningún derecho a ello, ya os he dicho que no soy una rival ni nada, solo somos amigos.

— ¡Deja de negarlo perra! — gritó Miyuko mientras se acercaban la rubia y ella copiando a su líder.

— ¡Dejadme en paz! — estaba perdiendo la paciencia, ella no había hecho nada, solo ser la amiga de Kyouya, tenía cosas más importante en las que pensar que en unas cuantas fans desquiciadas.

Fuuko se acercó aun más a Renge y antes de que pudiera reaccionar la empujó con ambas manos, y Renge que no se había dado cuenta exactamente de su posición cayó hacia atrás yendo a parar de lleno al estanco que estaba detrás suya que aunque no fuera muy hondo si lo era lo suficiente como para mojarla al haber caído de espaldas y encima al salpicar hacer que el agua le llegara hasta la cabeza y el pelo. Por supuesto su cartera también se vio afectada ya que al caer se abrió y todo el contenido quedo flotando en el agua.

Las tres arpías empezaron a reírse mientras Renge apenas reaccionaba al verse completamente mojada y con todo tirado, empezando a sentir el frío cuando su uniforme empapado empezó a pegársele al cuerpo.

—Veamos si así aprendes — volvió a hablar la líder de aquel grupo de locas mientras las otras se reían con fuerzas.

Entonces antes de que ninguna se hubiera dado cuenta se giraron bruscamente al escuchar unos pasos muy cercanos para observar a nada más y nada menos que Kyouya Ootori, que ha juzgar por su pelo despeinado había venido corriendo. El chico solo se quedó mirando a Renge, la cual bajó la mirada avergonzada al verse en ese estado, y luego dirigió la mirada a las tres chicas que habían dejado de reír y ahora tenían cara de pánico, algo normal pues cuando Renge se atrevió a mirar a Kyouya vio en sus ojos un odio e ira que juraría nunca haber visto solo quizás tres días atrás cuando la había tratado mal.

— ¿Se puede saber qué es esto? — preguntó con un tono de voz que hizo estremecer a las cuatro chicas.

—S-se ha caído Kyouya-sama, pobrecita hemos venido a ayudarla — mintió Fuuko dejando ver una sonrisa totalmente falsa pero enmascarada en una supuesta "dulzura".

— ¡Claro, no podíamos dejarla así, se va a enfermar! — exclamó Akemi de una forma demasiado falsa y melodramática según Renge.

—Es una pena que no llegáramos antes de que se cayera — terminó Miyuko poniendo la guinda al pastel de mentiras que acababan de armar.

Kyouya se mantuvo en silencio mientras avanzaba había Renge y al llegar al filo del estanque se subió al bordillo y le tendió una mano a Renge que la chica agarró agradecida aunque sin querer mirarle a los ojos aun. Una vez que Renge había empezado a levantarse con la otra mano la cogió del otro brazo y tiró de ella sacándola por completo del estanque.

— ¿Acaso me veis cara de estúpido? — volvió a hablar el chico dedicándoles una mirada helada antes de quitarse la chaqueta de su uniforme y ponérsela sobre los hombros a Renge que no tardo en agarrarla y cubrirse algo más con ella porque estaba completamente helada con todo el vestido empapado.

—K-Kyouya…

—No sigas, ¿sois de tercer curso no? ¿Fuuko Mineru, Akemi Kumuro y Miyuko Akeita cierto? Bien pues tenéis vetada la entrada al Club de Host desde hoy mismo a la espera de una decisión final del Rey aunque no creo que esté en desacuerdo — las tres implicadas abrieron sus ojos exageradamente y empezaron a poner expresiones y muecas de disgusto, pena e incluso miedo pero antes de que ninguna pudiera si quiera hablar para defenderse Kyouya volvió a hablar — El Host Club no tiene demasiadas reglas en contraposición a las metas que tiene, pero desde luego una regla clara aunque quizás no dicha es el respeto a los integrantes, a todos, y Renge como administradora y manager también cuenta, no me importa que la pelea se personal, en el Club no admitimos comportamientos como el de hace un momento, os he visto claramente empujarla.

Las chicas miraron a su líder a la espera de que hiciera algo ¡no podían vetares a entrada a su amado club! Pero Fuuko parecía estar en shock.

—N-no puedes hacer eso Kyouya-sama…. — empezó la rubia sin saber muy bien como seguir.

—Sí, nosotras somos clientas desde su fundación y…

—Eso no me importa en absoluto, habéis incomodado y agredido a un miembro e igualmente no esperéis que esto quede aquí, el director se enterará de lo ocurrido.

Esta vez las chicas se quedaron blancas, si ese incidente llegaba al director llegaría por ende a sus familias, sus padres se sentirían avergonzados de su comportamiento y serían una vergüenza entre sus compañeros. Pero antes de que pudieran hablar el rostro les volvió a cambiar de color esta vez al rojo al ver como Kyouya se había acercado a Renge seguramente para preguntarle cómo se encontraba y había puesto sus manos en los hombros de la chica y los estaba frotando.

— ¡A empezado ella! ¡Ella empezó a insultarnos solo nos defendimos! — gritó Fuuko en un desesperado intento de salvarse ellas, su reputación, su entrada al club y su renombre.

—Conozco lo suficientemente bien a Renge como para saber que no es del tipo de arpía que haría eso — todas las presentes se quedaron anonadadas ante las palabras del siempre calmado Kyouya — así que iros antes de que empeoren las cosas.

Fuuko fue a reclamar pero las otras dos chicas tiraron de ella para llevársela mientras que Kyouya solo apretó más fuerte los hombros de Renge, luego se separó y sin ningún cuidado se metió en el estanque.

—P-pero Kyouya te vas a mojar… — dijo Renge aunque más bien fue un susurro aunque el chico que ya estaba dentro con el bajo de los pantalones, los calcetines y los zapatos mojados, la entendió.

—Ya estoy mojado — comentó quedamente — ¿había que recogerlos no?

—Yo podía haberlos recogido — dijo Renge, aunque su voz y su actitud no sonaban para nada fiables, aun se la veía afectada por la situación.

Kyouya solo siguió recogiendo el contenido de la cartera de Renge pensando que justo había salido a pasear antes de ir al club para decidir cómo encarar a Renge y disculparse pero no esperaba para nada ese giro de guión al encontrarse en semejante situación. Si algo se había estropeado se encargaría de que esas tres lo pagaran, mientras iba recogiendo cogió una carpeta de Renge que se había abierto y vio como en el interior estaba pegada la foto que se hicieron en el concierto y una vez más maldijo a su patético orgullo que le había impedido hablar y disculparse con la chica que empapada lo observaba desde fuera del estanque. Acabó de meter todo y se dirigió a Renge.

Renge ya estaba fuera del estanque, las chicas se habían ido y con su justo castigo y las pertenencias de Renge estaban recogidas, ahora solo restaba saber que había pasado, desde lejos pudo observar como parecían estar discutiendo y escuchó gritos pero no entendió lo que decían por eso se acercó para intervenir si era necesario y entonces había visto como empujaban a Renge. Probablemente sería algún asunto de chicas per igualmente quería saberlo, así que se acercó a la chica y al ver que esta volvía a mirar al suelo la agarró nuevamente por los hombro para forzarla a mirarle.

— ¿Qué ha pasado? — claro y sin rodeos, no era necesario pues estaba seguro que ella ya estaba esperando a pregunta.

—Nada Kyouya, son cosas de chicas y…

—Lo supongo pero yo lo quiero saber, me da igual que tema sea, tirarte al agua está completamente fuera de los límites de una discusión normal.

—Bueno, yo también estaba alterada y les grité — dijo Renge intentando contener unas lágrimas que habían empezado a acumularse desde que vio aparecer a Kyouya como un príncipe salvador.

—Algo normal teniendo en cuenta que te estaban gritando, pero dime de qué se trataba.

Renge se mordió el labio y bajó la mirada al sentir como las lágrimas empezaban a escapar de sus orbes sin que pudiera evitarlo, pero Kyouya la cogió del mentón y le hizo levantar la mirada, sabía que estaba llorando y le dolía verla así pero por eso mismo tenía que saber que había ocurrido. Aun así Renge solo rompió a llorar más fuerte y por instinto solo pudo abrazarla, sintiendo cada vez más furia por ver a Renge sollozando entre sus brazos por quienes no merecían la pena.

—Dímelo… — susurró en el oído de la chica y la notó tensarse, estaba empezando a impacientarse y molestarse por tanto secretismo, quizás era un asunto de chicos y le daba vergüenza, al pensar eso noto como su ceño se fruncía y decidió no pensarlo.

—No quiero decírtelo — murmuró Renge intentando contener las lágrimas.

—No seas infantil…

Renge se abrazó entonces con más fuerza, no se sentía segura de mirarlo cuando le dijera el motivo.

—Ellas… ellas pensaban —hizo una pausa que solo acrecentó al intriga del moreno — que tú y yo éramos novios.

Un balde.

Un balde de agua fría es lo que sentía Kyouya que le había caído, no bastante con haber estado sin hablar con Renge por un estúpido ataque de –a regañadientes- reconocidos celos, como para que ahora le hubieran hecho eso por él también, así que se quedó sin saber que decir.

—No tienes la culpa — empezó la chica ya que realmente había empezado a entender a Kyouya y sabía cómo se sentiría ahora — es culpa de ellas por imaginar cosas.

Si bien era cierto, eso no le hacía sentir mejor realmente. Entonces notó humedad en su pecho y se dio cuenta de que Renge seguía empapada. Así que con delicadeza la apartó de él viendo como en el transcurso la chica se terminaba de secar las lágrimas, que Kyouya la hubiera abrazado y haberle dicho la verdad le había tranquilizado bastante.

—Estas empapada, vamos a la enfermería, te darán un uniforme seco y a ver qué pueden hacer por tus pertenencias.

La chica solo asintió y empezaron a andar hacia el instituto, como los alumnos estaban ya en sus respectivos clubs no se encontraron con nadie, lo que les hizo recordar que ellos también tenían que ir al host club.

—Vas a llegar tarde al club puedo ir solo a la enfermería.

—No importa tampoco se morirán porque me retrase aunque últimamente ya tenemos bastante sin la manager — dijo con un deje de maldad, sabía que era su culpa pero podría haber ido al club y no hablar con él.

—Ahí me dirigía antes de que pasara todo esto — Kyouya se sorprendió pero no dijo nada — ¡Ah, Kyouya! He empapado tu chaqueta sin darme cuenta, perdón.

El chico miró la chaqueta sobre los hombros de Renge que efectivamente estaba mojada.

— ¡Y también tu camisa! — exclamó de nuevo la castaña.

—Bueno no importa, lo de la camisa no es apenas nada y la chaqueta no la necesito ahora mismo.

La chica asintió y llegaron a la enfermería. La enfermera que aun se encontraba le dio un uniforme y unas toallas para secarse el pelo y luego junto con la chica vio que cosas podían secarse de su cartera y cuáles no. Renge salió del apartado donde se había cambiado encontrándose con Kyouya apoyado en la pared.

— ¿Se ha estropeado algo?

—Dos libros aunque no es importante porque los puedo volver a comprar pero se me ha estropeado una libreta que me compró mi padre en Francia.

— ¿Cómo era la libreta? — preguntó Kyouya a la chica que había empezado a acercársele.

—Pues rosa con unos cupcakes ¿por qué?

—Por nada, yo me ocupo de lo de los libros, bueno mejor dicho, ellas.

—Sobre eso…no le digas nada al director — le dijo Renge bastante segura lo que extrañó a Kyouya.

— ¿Por qué? Lo que te han hecho no puede quedarse así — el host de las gafas no podía creer lo que le pedía.

—Te aseguro que es bastante castigo estar vetadas en el club, además si lo cuentas finalmente se sabrá y no quiero que nadie más sepa que ha pasado ya bastante vergüenza he pasado de que tú me vieras. ¿Qué hacías en el patio en vez de estar en el club?

—Estaba pensando.

El silencio se hizo presente ya que ambos sabían en que había estado pensando.

—Lo del otro día… fue una estupidez — murmuró Kyouya mirando fijamente a Renge con una mirada que la chica no supo muy bien cómo interpretar, no se esperaba un "perdón" con todas las letras pero como había empezado era muy raro — ese chico que estaba contigo… no me gustaba, simplemente, supongo que por ello me dejé llevar, era obvio que ese idiota se te estaba declarando y bueno no puedo dejar que mi amiga se empareje con tan poca cosa, supongo que me pasé, no era mi intención, aunque ya me cocones tampoco deberías habértelo tomado tan mal, sabes que suelo comportarme así normalmente…

Kyouya paró de hablar esperando una respuesta mientras se maldecía, de nuevo su maldito orgullo no le permitía pronunciar las seis letras de un simple "perdón" del mismo modo que había luchado por no aceptar las cuatro letras de "celos". Pero en la mente de la chica solo resonaba esa palabra.

"Celos"

"Kyouya celoso"

"Kyouya celoso por mi"

Eran las únicas palabras que en la mente de Renge resonaban, no sabía cómo sentirse pero era obvio que había sido el ataque de celos que ya le pareció en su momento pero no había querido hacerse ilusiones, ahora si podía hacérselas ¿no? No, serían celos de amistad era su amiga y como él había dicho no la quería con un idiota. Pero… ¿y si no era así? Además el chico no era ningún idiota. La mente de Renge no paraba de dar vueltas hasta que se fijó en lo último dicho por el chico, "genio y figura hasta la sepultura" pensó. Así que se decidió a darle la respuesta que el chico parecía esperar.

—Puede, pero no a mi Kyouya, desde que nos hicimos amigos no me habías tratado nunca así, pero bueno mejor dejémoslo en el pasado, ha sido incomoda la situación de estos días, echaba de menos el Club, y hablar contigo… — un perdón le hubiera gustado más, pero estaban hablando de Kyouya Ootori, lo dicho era más que suficiente.

Kyouya dejó escapar una sonrisa al ver que aun siendo un maldito orgulloso que ni le había pedido perdón propiamente la chica lo había perdonado. Así que se relajó de esa tensión que hacía rato lo estaba presionando.

—Lo supongo, más que nada teniendo en cuenta lo interesante que está el manga de Naruto…

— ¡Oh, es cierto! ¿Lo has visto? Es que ni me lo puedo creer no tengo la menor idea de cómo va a seguir, esta super interesante y el anime está entrando en las partes más guays, el próximo jueves hay que quedar para verlo ¿eh?

El chico solo asintió complacido al ver que la pelea era completamente agua pasada y que Renge lo trataba como siempre, si definitivamente como siempre puesto que la chica ya iba hablando de One Piece, Vocaloid y sabe dios que más, mientras ambos caminaban hacia la tercera sala de música, aunque la vista apoteósica de lo que era el club sin Kyouya les hizo guardar silencio mientras una vena en la frente en la frente de Kyouya empezaba a crecer antes de empezar a dirigir y ordenar el desastre que era el club, ayudado por la manager.

Los demás host se alegraron al verlos, los gemelos empezaron a murmurar cosas acerca de que las discusiones de parejas son terribles pero gracias a Kami, Mori-sempai les tapó la boca antes de que tales palabras llegaran a oídos del Ootori que ahora mismo estaba reprendiendo a Tamaki de una forma terrorífica y cómica al mismo tiempo mientras Tamaki le gritaba que lo necesitaban demasiado. Haruhi miró a Renge y le sonrió para hacerle partícipe de su alegría por tenerla de vuelta.

.

.

Cuatro días pasaron y todo iba como siempre, con Kyouya y Renge chateando y quedando de vez en cuando, cuando en un pasillo del Ouran High School Kyouya le tendió un paquete a Renge y antes de que ella pudiera abrirlo se acercó a la chica para susurrarle al oído algo que la chica ya no esperaba.

Excuse-moi.

Renge sonrió al escucharle pedirle perdón en su idioma natal y luego se quedó boquiabierta al ver que el paquete era nada más y nada menos que la libreta que se había estropeado y cuando levantó su vista al chico esté solo hizo un gesto con la mano restándole importancia antes de explicarse.

—No ha sido fácil, por eso he tardado cuatro días, pero mis hombres siempre cumplen todo lo que se les encomienda.

La chica abrazó el cuaderno y avanzó hasta el chico poniéndose de puntillas y dándole un suave beso en la mejilla, para luego reírse al ver como un rubor aparecía en las mejillas del serio Kyouya, pero entonces recordó algo mejor.

—Ah por cierto, con todo el jaleo se me ha olvidado decírtelo pero… ¡He conseguido dar con la receta de la salsa Ultrasecreta!

— ¿En serio? — Kyouya se recompuso del extraño acto anterior de Renge y empezó a dudar sobre ellos al recordar cierta foto que tenía en su móvil — Dímela pues.

—Jajaja de eso nada, nunca te la diré, te la cocinaré pero no te la diré — Le dijo Renge mientras empezaba a dar saltitos alrededor de él.

— ¿Eh? Eso no tiene sentido, ambos estábamos intrigados, me lo debes.

—No, no te debo nada, Príncipe salvador — le dijo Renge refiriéndose al incidente del estanque antes de desaparecer por un pasillo, mientras Kyouya suspiraba, solo hacía días pero su pelea parecía tan lejana, Renge siempre conseguía que se olvidara de todo y viviera el momento, su alegría era contagiosa.

Ahora tenía que convencerla de que le dijera la dichosa receta, quizás podría chantajearla con algo Otaku, algún merchandising difícil de conseguir.

Sí, eso estaría bien.

Tras pensarlo decidió ir detrás de Renge y empezar a tantear el terreno para ver que podría querer aquella loca que tanto le gustaba.


Continuará...

He vuelto a hacer llorar a Renge, soy mala T_T espero no hacerlo más

Dios crear OC no es lo mío pero encima ponerles nombre ya matame, encima tres y luego apellidos ay dios, me ha costado ni los recuerdo ya bueno los nombres si Akemi (este lo he escuchado pero no se donde), Miyuko (este fue el ultimo y es inventado creo) y Fuuko (creo haberlo escuchado también)

En fin, ¿cual de las tres arpias os cae peor? a mi Akemi y ni se por qué pero parece más repelente.

Que Kyouya se disculpase sin hacerlo muy OOC estaba dificil pero creo que no ha quedado tan fuera del personaje :D

Nos vemos en el siguiente cap, besitos :3