Al otro lado de la puerta
Un par de brillantes ojos verde esmeralda habían observado, toda la media hora que había transcurrido cada uno de los movimientos hechos por el pelinegro. Aunque no podía entender nada de lo que decía y lo único que veía eran unos seductores labios moviéndose, realmente había disfrutado el placer de observarlo todo ese tiempo.
Estaban solos o al menos eso creía, ya que durante el tiempo que había pasado no se había escuchado el más mínimo ruido, lo único que perturbaba el silencio de aquella noche era el sonido del viento al rozar sus cabellos, Starfire había observado plácidamente al amor de su vida, y mientras lo hacía sus restringidas emociones se alborotaban más y más.
Starfire: Robín- aquel nombre fue más un suspiro que una mención- Si supieras lo mucho que te amo, creo que ningún humano, ni siquiera un alienígena, ha experimentado el amor en su máxima expresión, como yo lo siento cada vez que te veo. Pero al parecer tú no te percatas de ello.
Flashback.
-¡Titanes al ataque!- grito el líder titán al arremeter contra Red X.
Esta vez el bribón no identificado, trataba de robar el banco de JumpCity, pero por fortuna los ciudadanos estaban protegidos por los jóvenes titanes, sus amados héroes.
-¡Vaya que no han aprendido titanes!- les reto Red X- ¿Enserio creen que esta vez van a vencerme?
-No me voy a morir sin lograrlo- le espetó el petirrojo.
Aquel criminal de mascar blanca e identidad desconocida, apenas si emitió una leve carcajada para luego evitar el ataque de Robín, el cañón del androide, los golpes de Chico Bestia, convertido ahora en un gigantesco orangután, la energía oscura de la violácea y las starbolts de Starfire.
-¡¿Hasta cuándo piensas recibir la lección, Red X?!- grito la titán espacial, atacándolo por la espalda con sus rayos faciales.
Justo antes de que este respondiera, el chico maravilla le dio un golpe en el pecho con el bastón, terrible error, el marcado con la x logro recuperar su equilibrio y aprovechando que estaba cerca de Starfire, le tomo por la cintura y la apretó contra él.
-No lo sé… tal vez hasta que una bonita chica como tú, irónicamente con tu mismo nombre, quiera salir conmigo- Red X respondió susurrándole al oído y acariciando suavemente su rostro.
Con este gesto, Robín estallo de celos y se dispuso a atacar al imbécil de la X que se había creído con el derecho de tocar a su Starfire, ¿había dicho "su"?, perdón, con el derecho de tocar a Starfire (es mi impresión o me parece, queridos lectores, que a nuestros amigos les gusta utilizar adjetivos posesivos muy fuertes). El enmascarado no pudo siquiera rozar al criminal, ya que una x roja le impacto en el abdomen, estrellándole contra un árbol.
Al ver al batboy cayendo malherido al pavimento, Starfire le dio una patada en la cara a su captor y salió volando donde yacía el petirrojo.
-¡Robín!- la chica oji verde se arrodillo al lado del pelinegro, acomodándole la cabeza en sus rodillas.
Robín sacudió la cabeza lentamente y se incorporó con la misma velocidad. Se sintió complacido al despertar y ver aquel hermoso rostro, preocupado por él, aunque no quisiera demostrarlo.
-¿Por qué habría de estar mal?- la tranquilizo el líder titán, regresando al combate, antes de cometer otro error.
-Me alegra que estés bien- susurro decepcionada la pelirroja al ver el poco interés por parte de su líder.
Para desventura de los titanes, Red X logro escapar antes de que pudieran contactar a la policía. Todos estaban bien, a excepción de unos pequeños rasguños, estaban perfectamente, a al menos eso parecía. Ya todos estaban camino al auto de Cyborg que los llevaría a la torre, pero Robín se quedó atrás, la x le había tajado un fragmento del abdomen y a pesar de no ser muy largo, era lo bastante profundo para no sanar inmediatamente. La tamaraniana busco con la vista al chico maravilla, a aquel pelinegro que le hacía suspirar, al no verlo al lado de Cyborg como de costumbre, decidió voltear la mirada y se encontró con una escena desgarradora: el petirrojo se había arqueado, apretándose un costado del torso y en su rostro lo dominaba ahora una expresión de dolor insoportable.
-¿Robín… te encuentras bien?- pregunto la chica de ojos esmeralda.
Aquella voz en su espalda le hizo reincorporarse, no solo porque debía demostrarle que se encontraba en perfecto estado, también porque cada vez que esa delicada voz llegaba a sus oídos le hacía sentir renacido. Porque aquella voz y aquel embriagador aroma lo levantaban cada vez que estaba caído, esos inmensos ojos verdes y esas dulces facciones, le sacaban fuerzas cuando ya parecía no poseer ninguna. En otras palabras, Starfire, mejor dicho el amor que sentía por ella, la revivía de las cenizas, luego de incinerarlo.
-¿Ah?, claro que estoy bien, Star- respondió Robín y luego agrego- Solo me duele un poco.
-¿Seguro, me prometes que estas bien?
-Te lo prometo, ahora ve con los otros, no te preocupes por mí.
La chica alienígena obedeció a regañadientes, en el fondo ella sabía que el ex ayudante de Batman sufría, pero él no quería demostrarlo. Conociéndolo como lo conocía, a el batboy no le gustaba mostrar dolor, tampoco le necesidad de ayuda, y mucho menos despertar la lastima y la preocupación de sus compañeros. Starfire se alejó dolida de allí, pero esta vez no dejaría que el enmascarado se las apañara solo, cuando Robín logro alcanzarlos, ella se ofreció (a quien engaño, todos sabemos que lo obligo, ¿Qué? ¿Yo soy la única que lo sabe?, bueno… pues ya lo saben) a ayudarle y esta vez el pelinegro no replico, solo se dejó ayudar dócilmente.
Fin Flashback.
Starfire: ¿Sabes, Robín? A veces pienso que Red X me quiere más que tú. ¿Qué porque digo eso?, fácil, porque parece que en vez de acercarte a mí, buscas una forma discreta de rechazarme sin herir mis sentimientos. Cada vez que está a punto de pasar algo entre nosotros, tú interrumpes y luego solamente te vas, dejándome destrozada.
La pelirroja se sentó en el suelo, suspiró, rodeo las rodillas con sus brazos y hundió la cabeza en ellas.
Starfire: Pero que cosas digo, no puedo desvirtuarte así sin primero los buenos momentos que hemos pasado, aunque todos terminen en lo mismo.
Flashback.
-Bueno… supongo que un baile más no me va a matar- le ofreció la mano el pelinegro.
La mente de Starfire se inundó de sorpresa y felicidad, al ver que el petirrojo le ofrecía bailar con él. La titán intergaláctica solo esbozo una sonrisa y dudosamente cogió la mano enguanta del batboy, mientras este la guiaba, igual de tímido, al centro de la pista.
Apenas si llegaron al centro, la música de fondo empezó a sonar, era una canción suave, lenta, de esas que se bailaban juntos, muy juntos, más de lo que la cordura del enmascarado podía tolerar. Sonrieron tímidamente, al mismo tiempo, mientras los acordes menores comenzaban su melodía, incitándoles a bailar, invitándoles a hacer algo que en el fondo querían, pero que el raciocinio les impedía. ¡Oh!, al diablo la conciencia, este era su momento y no iban a dejar que un estúpido intelecto se los arruinara, pensaron los dos, como sincronizados.
Robín rodeo delicadamente su cintura, atrayéndola hacia él. Starfire quedo petrificada, era la primera vez que el chico maravilla actuaba por impulso. No tuvo otra alternativa que pasarle los brazos alrededor del cuello, aceptando la invitación del petirrojo a estar muy cerca de él, puso su fina mano en el bien trabajado pecho del líder titán.
Las palabras ya no eran necesarias, ¿Quién necesitaba palabras, cuando tienes enfrente al chico de tus sueños?, por lo menos la oji verde no las consideraba esenciales. Era suficiente tener a Robín tan cerca de ella, acariciar suavemente el negro cabello en su nuca, explorar su cuerpo disimuladamente a través de la ropa… (Ok, ok, ya córtala ahí, y se supone que me gusta Chico Bestia, ¡¿Qué?! ¿Ustedes quieren que continúe?, ¡no!, en que están pensando, pervertidos). A parte de eso, Starfire estaba consciente de que solo bastaba una palabra para que la razón del enmascarado regresara al control de sus acciones, y entonces dejaría de abrazarla, así como la abrazaba ahora, de esa manera tan especial. Aquellos orbes verdes se encontraron momentáneamente con esos hermosos ojos, digo, con esos blancos antifaces y por un fugaz instante sintió que esos ojos azules, aun no revelados, se perdieron fijamente en los suyos.
Se fueron acercando tiernamente, reduciendo el minúsculo espacio entre sus labios, sus bocas estaban ya tan cerca que sus alientos se entremezclaban. Era el momento perfecto, si, solo tenían que acercarse un poco más, tan solo un milímetro, solo un poquito más…
-¡Oigan, chicos! ¡Cyborg, Raven y yo, decidimos adoptar a Sedita y deseo regalártela, Starfire!- interrumpió desgraciadamente el changeling, alzando a Sedita en sus brazos. (¡Demonios! ¡Beast Boy! Te quiero y todo, pero, ¿Por qué coño lo hiciste? ¿Sabes?, espere cinco fabulosas temporadas y una película de setenta y cinco minutos, para ver un minúsculo beso entre ellos y tú lo arruinas).
Y a los dos tortolitos no les quedó más remedio que separarse.
Fin Flashback.
Starfire: Ese ritual que ustedes llaman "baile", fue una de las mejores noches de mi vida, por el simple hecho de haberte tenido cerca. Veloz me lo ha preguntado, incluso yo misma me lo pregunto, ¿Por qué me empeño en defender lo indefendible? Ah, por la sencilla Robín, de que te amo.
La chica de ojos esmeraldas alzo la mirada al cielo tapizado de estrellas, no sin antes detenerse en el perfil del petirrojo contemplándolo fugazmente, para luego fijar la vista en una sola estrella.
Starfire: Aunque el mejor de todos los instantes, amigo Robín, fue aquella tarde en la terraza, solos tú y yo. (Literalmente, no con tres entrometidos titanes, en especial una mascota verde que arruino mi momen… Opps, quiero decir su momento. Cielos debo buscarme un novio)
Flashback
Una joven tamaraniana, que habita ya hace mucho en la tierra, se encontraba disfrutando de una hermosísima tarde en la terraza de la torre "T". Rumiando silenciosamente en sus pensamientos.
-Robín- la pelirroja emitió un suspiro casi ininteligible.
Aunque casi siempre se había sentido enamorada del batboy, últimamente comenzaba a verlo en todos lados. El color rojo le recordaba a él, el pelo en punta de esos "saiyajins" también, y los petirrojos que volaban por el parque aún más.
¿Pero de quien era la culpa?, obviamente de ella no, ella solo era una inocente Starfire que le había abierto su corazón a un chico que no estaba en condiciones óptimas de amarla. Toda la culpa la tenía Robín, si, única y exclusivamente él, ¿Por qué?, pues por ser tan… Robín. Si la tenía el chico maravilla por ser tan increíblemente atractivo de rostro, y por tener esa personalidad tan irresistible, completamente imposible de definir. Exacto, la culpa era únicamente de él. ¡Ay, por Dios! ¿A quién engañaba?, toda la culpa era de ella, pero aun así no debía negar que el pelinegro también tenía cierta responsabilidad en su estado de ánimo.
-No lo sé, amigo Robín- Starfire rompió repentinamente el espeso silencio de la tarde.
-¡Starfire!- el batboy había subido con la intención de invitar a la pelirroja a comer un poco de pizza, pero había alcanzado oír la última parte de la conversación.
La chica intergaláctica pego un salto de dos metros, acompañado con un sonoro grito. Al ver de quien se trataba se puso aún más roja, era él. ¿Cuánto tiempo ahí? ¿Acaso la estaba espiando? ¿Había alcanzado a escuchar algo?
-¿Qué quieres, Robín?
-Nada, solo quería saber si tenías hambre, porque hay pizza abajo.
-Ah, no gracias, todavía no tengo hambre- la oji verde se acomodó el cabello deseando que el rey de roma desapareciera de su vista, para así esfumar ese molesto hormigueo que le recorría la espalda.
-Claro, como quieras, les diré a los chicos que te guarden un poco…- el petirrojo estaba a punto de marcharse, pero- ¿Ah Star? ¿Por casualidad no deseas decirme algo?
-¡¿Qué?! ¡No yo quiero decirte nada!- ¡Diablos!, esto estaba mal, maldito Robín porque no simplemente te fuiste y ya.
-Vamos, Star, sabes que puedes decirme lo que sea.
-¿Lo que sea?- Starfire le miro esperanzada- Amigo Robín… en realidad si hay algo que quiero decirte- Robín la miro intrigado- T… tengo frio.
¡Oh! ¿Pero qué demonios había sucedido? ¿Se había acobardado? Bueno, si lo había hecho pero es que aquella cálida sonrisa del chico maravilla había destrozado el poco coraje que llevaba.
-Ah, era solo eso- la sonrisa se extendió aún más por el rostro del enmascarado- ¿Por esa bobada diste un salto olímpico?- agrego mientras se quitaba la capa.
Starfire se estremeció al sentir algo sobre sus hombros, y esa sensación se incrementó al darse cuenta de que era la capa de Robín lo que ahora le rodeaba el cuello. El batboy solo le alboroto antes de irse dejando a una joven titán confundida y sola, viéndolo alejarse con una estúpida sensación de impotencia.
-Gracias, amigo Robín- murmuro cuando era ya imposible que la escuchara.
Fin flashback.
Al igual que aquella tarde, la princesa alienígena estaba ahogándose en un mar de dudas y confusión. Sabía que debía aprovechar la oportunidad, ya que eran muy pocas las ocasiones en que podían estar solos, con la torre para ellos dos (Debo admitirlo eso sonó algo pervertido, no lo perviertan, mal pensados). La pelirroja estaba consciente de que este era su momento, no mañana ni más tarde, ahora era su instante, debía aprovecharlo y propinarle al pelinegro un golpe rápido y certero que le bajara las defensas, como un boxeador. Ese no era el mayor de sus problemas todavía le quedaba como iba a dar el golpe, ¿Debía esperar a que el ex compañero de Batman decidiera entrar a la torre, o tenía que agarrarlo con la guardia baja y proponerle un plan del que no pudiera librarse? Esa sola pregunta la introducía en una encrucijada de la cual seguramente no iba a poder salir.
Los minutos se alargaban mientras Starfire meditaba aquella cuestión que le producía jaqueca. Finalmente tomo la decisión, no se encontraba dispuesta a dejar que el chico maravilla se le escapara de las garras, teniéndole tan cerca. Esta vez el petirrojo no iba escapársele, el enmascarado no iba a salir de aquel vestíbulo sin que antes las cosas entre los dos cambiaran, para bien o para mal.
-¿Amigo Robín?
¿Amigo… Robín? ¿Por qué esa voz se le hacía tan familiar? ¿Aún peor, porque es manera de llamarlo le resultaba tan conocida? No, no era cierto, ¿Starfire? ¿Ella no había salido con el resto? ¿Le habría estado espiando?, estas y muchas preguntas más cruzaron la mente del batboy, veloz como meteoros.
Se giró lentamente, rezando por encontrarse con quien… ¿quería encontrarse?
-¿Star?- aun no le daba crédito a la información de sus ojos. Era ella, en efecto, la chica que ponía su mundo de cabeza por el mero hecho de pensarla- ¡No Star, regresa! ¡No quise ofenderte! Solamente pensaba que no estabas en la torre- le llamo Robín, al ver que Starfire retrocedía luego de su metida de pata. (Jajaja idiota Robín, mentiras yo te amo, aunque no más que a mi Beast Boy)
¡Diablos! ¿Por qué no salió corriendo de allí cuando tuvo la oportunidad? No, en lugar de eso escogió quedarse ahí parada como una imbécil, pero en realidad que más daba, ya había dado el primer paso y ya no podía arrepentirse, ella no iba a ser como Robín.
-¿Robín?- empezó la chica de ojos esmeraldas cuando captó la atención de su espectador- Es que esta temprano y tú ya sabes… esto… ¿Me preguntaba si tu quisieras ver una película conmigo?- estaba hecho balbuceo, se quedó sin aire, casi se infarta, pero lo hizo y no quedaba marcha atrás.
Ante esto, Robín solo atino a congelarse, la tamaraniana le había acorralado, lo tenía entre la espada y la pared, y él sencillamente no sabía cómo reaccionar. Si aceptaba se estaría prácticamente suicidando, expondría peligrosamente sus hormonas, tan solo imagínenselo, él y ella solos en la torre, viendo una película en la intimidad de un sofá, de seguro eso les daría bastante trabajo a sus malditas hormonas que poseía por ser un maldito adolescente terrestre, y todos sabemos, queridos lectores, que eso no es para nada bueno (O tal vez si… eso depende de cómo lo mires ¡Kowareta, eres una pervertida!), pero si rechazaba a Starfire quedaría como el ser más insensible del mundo, y eso lo consagraría como el perfecto idiota, el grandísimo imbécil que era. Entonces ¿que se supone que debía hacer un héroe como él? ¿Cuál opción era la buena y cual la mala?
¿Ustedes cual creen que escogió?, bueno si quieren averiguarlo deberán de leer el tercer y último capítulo de este genialísimo fic. Estoy pensando en ponerle un poco de lemon pero no sé, ¿creen que debo de ponerle? Y por último dejen un review, dejarme aunque sea uno no los va a matar ¿o sí?, así sea que diga "a esto le llamas fic, deberías de llamarlo escoria, ¿estás pensando en ser escritora?, pues entonces búscate otra profesión por que con esta quedara en quiebra", no importa que me amenacen de muerte solo dejen uno.
