Buen dia! Queridos lectores aqui les traigo, recien salido del horno "el tercer y ultimo capitulo" de este genialisimo fic, perdoname la demora pero es que estoy en exámenes finales y no me alcanza el tiempo (por suerte ya casi salgo a vacaciones). Haciendole caso a mi conciencia y a unos 2 reviews que dejaron le puse un poco de lemon (no se asusten trate de no hacerlo tan pervertido, no se imaginan lo que me costo) Por ultimo agradezco a jenett grayson y a jass dbz por añadir esta escoria a favoritos, y tambien a LalunaNueva y jass dbz por dejar reviews (ven ellas dejaron y no les paso nada).
Decisiones:
En una esquina la conciencia y en la otra… la pasión.
Si antes se había sentido como un perfectísimo idiota y un grandísimo imbécil, ahora era todo eso y más multiplicado por diez, que digo por diez por mil, ¡Diablos! ¿Por qué coño había aceptado ver la película? Desde ese preciso instante, Robín, el petirrojo, el chico maravilla, la ex mano derecha de Batman, como se les hubiera dado la gana de llamarlo, era hombre muerto, ¡por Dios!, la simple acción de pensar en ella hacía emerger sus hormonas a borbotones, furiosas y hambrientas de, (no me pregunten de que, ustedes ya pueden imaginárselo, pequeños malpensados. Por si no lo sabían este fic también va dirigido a los niños o al menos iba).
Ya que, no podía hacer nada, desafortunadamente todas las maldiciones y conjeturas que hubieran reinado en su mente no podían detener el tiempo, para así coger su moto y alejarse lo más posible de ese lugar antes de cometer otro maldito error. Pero el líder titán se encontraba ahora impotente, incapaz de hacer algo, no le quedaba más que actuar como un dócil lacayo, esperar que a las palomitas les diera la gana de estar listas y darse cabezazos contra la pared, por ser un maldito baboso, el ejemplo a seguir de los tarados. (Ya Robín, no te trates así, si te hace sentir mejor puedo borrar lo escrito y cambiar tu horrible final, pero ¿adivina que?, no quiero).
Cuando el pelinegro entro al recinto, Starfire ya se había acomodado en el sillón y tenía la película pausada, esperándolo a él. Robín apenas si podía mantener el equilibrio, que asco era estar nervioso, a duras penas llego al sofá y se sentó aún perturbado por las ideas tan hentais que cruzaban su cabeza, nunca se hubiera imaginado lo pervertido que podía llegar a ser, llevaba en sus manos una bandeja que contenida un tazón de palomitas, dos vasos de soda y un tarro de mostaza, porque como todos sabemos, Starfire adora la mostaza. Llego a creer que era un depravado masoquista, si quería evitar el menor contacto con la pelirroja, ¿Por qué razón tan masoquista se había sentado a su lado?, solo digo ¿no?, si tienes un sillón de seis puestos ¿Por qué no sentarte en una esquina en lugar de sentarte al lado de la persona que quieres evitar?, mi batboy tienes que pensar un poco más, digo yo.
La chica de ojos esmeraldas presiono un botón y des pauso la película, "El silencio de los inocentes"*, aquellas letras color sangre aparecieron lenta y espeluznantemente en la negra pantalla. La inocente pelirroja se acerco curiosa a la pantalla, en cambio al petirrojo un sudor frio le recorrió la espalda, el ya había visto esa película antes, incluso se había leído el libro, no es que le diera miedo (no Robín nunca sentía miedo, ¿Qué están pensando?), solo que aquel filme era demasiado sangriento, demasiado perturbante, como para que la mente de chiquilla que poseía Starfire lo soportara.
-¿Eh…Starfire?
-¿Si…Robín?- la princesa espacial le miro fijamente, intrigada.
-¿Segura que quieres ver esta película?- balbuceó el enmascarado- Digo, no es por nada, pero es que esta película es de miedo y no creo que tu…
-¿Qué yo que, Robín? ¿Acaso no soy lo suficientemente madura para ver una película de terror?- le confronto la tamaraniana. (Pues la verdad… si)
-No, Star, no es eso. Solo que tú…
-¿Tan solo que, cabeza de piña? ¡Te voy a demostrar a ti y a tu única neurona que puedo verme esta y un más millón de películas de horror!- Starfire se cruzo de brazos, hizo uno que otro puchero y le subió todo el volumen a la tv, incluso le activo el High-Definition, realmente estaba decidida a demostrarle a ese idiota que usaba mallas, que podía verse todas las películas clasificación T que quisiera.
"Como quieras, pero ten en cuenta que ya les estas demostrando a mis hormonas lo sexy que eres", pensó Robín mientras la oji verde lo sermoneaba. ¡¿Pero que?! El pelinegro se alarmo, luego de aquel pensamiento nada en esa noche podría terminar bien.
El sargento Tate y sus soldados se encontraban alrededor del ascensor, el Dr. Lecter estaba allí y no permitirían que se escapara, mando a dos de sus hombres a inspeccionar al sujeto que apenas si podía distinguirse a través del techo.
-Esta… muerto- dijo en un susurro uno de los hombres.
A través de aquellas manos callosas el supuesto cadáver del Dr. Lecter consiguió bajar, el sargento ordeno que se llamara una ambulancia, mientras los otros examinaban el muerto. Un soldado identifico aquella masa amorfa de carne y sangre, ese no era el Dr. Lecter, era Pembry.
La tamaraniana dio un pequeño brinco al ver ese montón de carne humana ensangrentada, habían vista ya más de la mitad de la película, y a Robín no le causaba el más mínimo efecto, de hecho le estaba pareciendo tonta y con pésimos efectos especiales, (obvio, que se podía esperar de una perturbadora película que mi mamá se vio cuando era joven). Starfire al contrario era… bueno, era una temblorosa criaturita aferrada violentamente a un cojín, acurrucada contra el pecho chico maravilla, ¿esperen un momento, acurrucada contra su pecho? Pero no había nada de que alarmarse, viéndole el lado bueno, estaba mirando una película con una chica, solos, aquella chica estaba hecha un ovillo contra él, y considerándolo era hasta agradable, sino fuera por que aquella chica era ¡Starfire! En este momento el joven de la capa hacía hasta lo imposible por controlar sus estúpidas hormonas y no terminar devorándose a la pelirroja.
-¡Basta ya, Starfire! ¡La película termino!- ordeno el enmascarado apagando la tv.
-¡Oye no es justo! ¡Solo me faltaba media hora para terminar!- replico la princesa espacial.
-No importa, Star, sé que no vas a resistir.
-¡Eso no es cierto!- se levanto Starfire haciéndole frente al pelinegro- yo quiero ver como termina.
-Créeme, Star, yo sé cómo termina- respondió el líder titán, dirigiéndose a su habitación- y también se cómo vas a terminar tú.
-¿Ah, si, y cómo voy a terminar, Robín?
-No quiero siquiera imaginármelo.
-¡Espera, Robín!
Starfire le jalo de la capa solo para suplicarle que no la dejara sola, que tenia miedo. Sin saber que con su inocente acción, desencadenaría algo más.
Ahora Robín se encontraba en el suelo, con las manos apoyadas en él y Starfire simplemente estaba sobre sus piernas, con sus pelvis demasiado cerca y sus brazos rodeaban el cuello del chico maravilla. La respiración del batboy comenzaba a agitarse, de una forma disimulada para que la pelirroja no lo notara, en ese instante luchaba con sus hormonas que rugían furiosamente, desesperadamente hambrientas, ¡Demonios! ¿Por qué tenía que pasarle eso a él, que era tan buen héroe?, debía controlar sus malditas hormonas antes de acabar haciendo algo que no quería, bueno que si quería pero que no debía, no podía ejecutar esas pervertidas maniobras que inundaban sus corrompida mente.
¿Qué no podía sentir placer? ¿Pero quién se había creído aquel baboso?, el hecho de ser alienígena no le quitaba el derecho de experimentar emociones humanas, y el poseer más inocencia que un recién nacido tampoco le impedía reconocer el deseo en la agitada respiración del petirrojo.
-Star…Starfire- apenas si pudo articular palabra el enmascarado.
-¿Sucede algo, amigo Robín?- pregunto "inocente" la titán espacial.
-¿Podrías ba… bajarte?
-Seguro, amigo Robín, pero…
Viejo, ya nada estaba bien, aquellos malditos peros nunca traían nada bueno y lo inevitable, lo que tarde o temprano debía suceder, estaba sucediendo justo ahora.
La frontera entre sus labios fue desapareciendo a medida que la tamaraniana se iba acercando, muy lentamente, no debía apresurar nada, eso derrumbaría el ambiente. Al principio el chico maravilla no sabía como reaccionar, ¿Qué coño iba a hacer?, pero pronto se dio cuenta de que este era su momento, el momento de los dos, este era el instante en el que el estúpido intelecto no les diría que hacer.
Cuando sus labios se encontraron, un corrientazo subió por sus columnas vertebrales, aunque el comienzo fue un beso tierno, Robín se encargo de transformarlo en uno más apasionado, en un beso más agresivo pero sin dejar de hacerlo dulce. ¡Oh Dios!, los labios de Starfire sabían también, ¿Por qué diablos no se le había ocurrido besarla hace tanto? La lengua del batboy se ocupaba de explorar la virgen boca de la princesa espacial, mientras sus manos recorrían su espalda, de una manera tan deliciosa que erizaba cada vello de su cuerpo. Cortaron el beso cuando sintieron la necesidad de buscar el maldito oxigeno, ¡maldita sea!, como desearías no respirar en ocasiones como estas.
-¿Amigo…?- Starfire quería preguntar, pero el dedo del enmascarado le impidió emitir palabra.
-¿Starfire?, a partir de ahora solo dime Robín- el petirrojo le libero los labios y luego le acaricio el cabello tiernamente.
Starfire no tuvo necesidad de responderle, en el transcurso del tiempo se había imaginado otras formas de hacerlo. Robín se estremeció al sentir los finos dedos de la chica de ojos esmeraldas recorriendo su pecho, aquellos dedos subían y bajaban por su torso, paseaban por su clavícula y se encontraban en el centro del pecho, para luego volver a iniciar su excitante recorrido.
-¿Star? ¿Qué demonios estas haciendo?- indago el joven de la capa, apenas balbuceando ya que el placer que estaba experimentando no le dejaba a hablar.
-No lo sé, amigo Robín- respondió pasando de su torso a su bajo vientre- Pensaba que tal vez… ¿Podrías enseñarme?
Coño, lo había acorralado de nuevo, ¿Qué se supone que debía hacer? No podía aceptar, no, con besarla había tenido suficiente, aunque… tampoco podía rechazarla, la oleada de hormonas que invadían su cuerpo le incitaban a hacerla suya de una vez por todas. Tuvo que meditarlo una buena eternidad para decidir siquiera como resolverlo, pero a la oji verde no le molestaba en absoluto, sabía que el pelinegro se tomaba su tiempo para decidir las cosas, y no iba a mentir, así era como era él, le encantaba.
Conciencia de Robín on
Conciencia: Vamos, viejo, tú y yo sabemos que esto no puede suceder. Eres un héroe, no tienes tiempo para devorarte a Starfire, por más linda que sea.
Robín: Lo sé, lo sé, pero mírala, hermano, no iras a negarme que te gusta la forma en que nos toca. *baba*
Conciencia: Pues no voy a negártelo, se siente muy bien, pero… ¿Oye? ¿Dicky, Dicky, Dick…?
Robín: Por Dios, es tan sexy… *más baba*
Conciencia: ¡Maldita sea, Richard Grayson! ¡Sabes, apáñatelas solo, por que desde este momento yo no existo!
Conciencia de Robín off
Aquella visita su raciocinio no le había servido de mucho, aún seguía debatiéndose sobre lo que debía hacer. Debía admitir que le volvía loco la manera en que recorría su abdomen, sinceramente le encantaba. Por un lado el intelecto le gritaba, le amenazaba, lo insultaba incluso, advirtiéndole las consecuencias que traería hacer lo que quería hacer, pero su lado carnal le exigía comérsela sin piedad, arrancarle la ropa y llevarle al cielo. El batboy apenas si pensaba con claridad, los movimientos circulares de Starfire en su bajo vientre le nublaban la conciencia, dejándolo a merced de una pasión desenfrenada.
Y se adueño de los labios de la tamaraniana. Y mando al diablo la conciencia.
Lemon (Bueno, aquí comienza el Lemon *-*, niños menores sáltense esta parte)
En el momento en el que la beso, Starfire tembló ligeramente y le quito la capa, para así poder saborear el tacto de sus anchos hombros. Robín la levanto en brazos y se abalanzo con ella en el sofá, despojándola de su top al hacerlo, cuando cayeron en el mullido sillón el chico maravilla se apodero de su cuello, mordiéndolo levemente para grabar en su memoria el sabor de su piel. Pequeños gemidos salían de la boca del la princesa espacial, cada vez que la cálida lengua del petirrojo descendía por su garganta y se estremecía al sentir que la mordía, marcándola como suya. Pero ella también podía jugar ese juego, sus temblantes manos se deshicieron de la remera del enmascarado y mientras ella se paseaba por su atlético cuerpo, Robín se había trasladado a su oreja, lamiendo su lóbulo exquisitamente, Starfire se arqueo de placer cuando el líder titán mordisqueo su oreja, y luego le lamio de nuevo.
El líder titán bajo por su espalda hasta llegar al cinturón que le sujetaba la falda la al pelirroja con una expresión lujuriosa, que nunca antes se le había visto, deslizo sus dedos por su falda y suavemente se la bajo, procedió con sus botas y la dejo en ropa interior. El chico maravilla subió por su abdomen, acariciando su rostro, le sonrió antes de volver a besarla agresivamente y se desquito con su brasier, que termino en el suelo. Claro que Starfire también tenia derecho a desquitarse con el petirrojo ¿no?, a duras penas logro alcanzar los pantalones que terminaron en el piso, junto con sus botas y su bóxer, pero desafortunadamente para el enmascarado, la alienígena no supo como continuar (Bueno, tal vez no supo como desquitarse, ¿Seguirá siendo tan inocente?).
Robín estaba dispuesto a esto, y mucho más, la abrazó por la cintura y la puso debajo de él. En poco tiempo las bragas pertenecientes a la chica de ojos esmeraldas, terminaron en algún lugar del vestíbulo, junto con el resto de sus ropas, la joven creyó que el pelinegro la iba a marcar inmediatamente pero no fue así. Su deseo carnal le exigía devorarla rápido, pero la minúscula mota de razón que aun le quedaba le recordaba que era Starfire, y lo ultimo que deseaba era hacerle daño.
La penetro lentamente, temiendo lastimar a aquella delicada flor que tenia frente a él, la miro para comprobar si estaba bien y ella se lo confirmo con un beso. Le provoco oleadas de placer al arremeter carnalmente una y otra vez contra su sexo. Starfire le aruñaba la espalda como una gata rabiosa, mientras le mordida furiosamente los labios y el enmascarado penetraba sin parar. Los gemidos de Starfire eran tan fuertes que ni siquiera los apasionantes besos del pelinegro, lograban silenciarlos y aunque el nombre de Robín se escuchaba por toda la torre, este no paro de penetrar hasta llegar al coito, hasta alcanzar el clímax. Se separaron lentamente, mirándose el uno al otro, complacidos, Robín acomodo a la princesa tamaraniana en su pecho, le beso la roja cabellera y mientras esta acariciaba lentamente su abdomen, trataron de normalizar su agita respiración.
Fin Lemon (Niños menores, sé que leyeron, lamento haberlos corrompido XD)
La mascara del petirrojo busco los ojos verdes de la titán espacial, cuando por fin los encontró se sintió satisfecho. Con su acto habían empezado un historia de amor que debió haber comenzado hace mucho tiempo, luego de tantas dudas, de tantas vacilaciones, habían logrado revelar sus sentimientos sin la más nefasta necesidad de palabras, tan solo gestos, gestos, acciones y miradas. Ambos sabían que aquello no era un producto derivado de la pasión del momento, del "te ame durante este fugaz instante", no lo sucedido había sido el resultado de un millón de sentimientos reprimidos, de un relato que venia narrándose hace ya una buena temporada, aunque el enmascarado no hubiera querido aceptarlo.
Por su parte Starfire se encontraba exhausta, exhausta pero feliz, más que complacida. Había intimado con quien más deseaba intimar, con su chico maravilla, su príncipe azul (Aunque en este caso vistiera mallas verde, polera roja y capa negra, pero bueno…) y ciertamente había sido más maravilloso de lo esperado, aquel fue el mejor momento de su vida, el que atesoraría en su mente por lo que restara de su existencia. Aunque en su interior algo le decía que debía declararle su amor a Robín con palabras, aún si los dos ya sabían que se amaban intensamente. Necesitaba expulsar sus emociones, para despejar su inquieta conciencia y así disfrutar de todo lo que el líder titán tenía para ofrecerle.
-¿Robín?- la intensa mirada del pelinegro casi la hizo retroceder- Te… amo- al fin, se había liberado y se sentía tan terriblemente bien.
-Yo…yo… yo también te amo- el batboy lo dijo tan rápido que no creyó que la pelirroja le hubiera entendido- Amiga Starfire.
A pesar de las veloces palabras del chico maravilla la aludida había entendido cada silaba pronunciada, y le dio un golpe en el hombro, sabia que lo de "amiga Starfire" lo había dicho era para provocarla y ella se había dejado provocar. Se aferro más al enmascarado, mientras se exploraban con la mirada mutuamente, bajo la clara luz de la luna que solo hacía ver sus perfectos cuerpo más esplendidos de lo que ya eran.
-¿Star… no crees que deberíamos cambiarnos?- propuso Robín no quería que el resto del equipo los encontraran desnudos en el sofá.
-Tienes razón, amigo Robín- Starfire le siguió el juego de "amigos", levantándose para buscar su dispersada ropa (Qué salvajes ¿no?).
Se encontraban ahora arruchados en el sillón, terminándose de ver la película, ya que el petirrojo necesitaba tiempo para aclarar su mente. Después de lo ocurrido solo tenía claro una cosa, amaba a Starfire como nunca un ser humano amo a otro, pero ahora debía pensar como pasarían los días siguientes, ¿Cómo les iba a decir a los otros titanes que la tamaraniana y él eran ahora novios? Le daba cierta razón a su intelecto, acostarse con la pelirroja traía consigo consecuencias, aunque estaba profundamente agradecido a su pasión, sino fuera por ella nada de aquello hubiera pasado, dejándolo solo y amargado durante quien sabe cuanto tiempo. El filme apenas si hacia bostezar al chico maravilla, mientras la chica de ojos verdes saltaba aferrándose a él, cada vez que mostraban las escenas en la casa de Búfalo Bill o aquella psicópata cara del Dr. Lecter. Y entre todos eso bostezos y saltos olímpicos se les paso la noche, donde Morfeo aprovecho para apoderarse de sus conciencias.
-¡Oye, Raven! La película que escogiste me dejo temblando de miedo- Chico Bestia entro en el recinto, junto con los dos titanes restantes, cruzándose de brazos- Mejor nos hubiéramos visto " Dipsy la foca bipolar y el misterio del pingüino sagrado".
-Cállate, imbécil "La noche del demonio 2" es mil veces más buena, que tu estúpida foca bipolar- le reprocho la violase, dándole un codazo.
-¡Ouch!, claro como quieras…- el meta morfo se sobo el brazo y luego cambio el tema- ¿Y cómo estuvo tu noche, Cyborg?
Pero el chico mitad robot ni siquiera se empeño en contestarles, se encontraba muy ocupado observando a aquellos tortolitos dormitando uno encima de otro. Raven y el joven transformable se acercaron a indagar que era lo que embelesaba Cyborg, y pronto también quedaron hipnotizados con la bella imagen que se extendía frente a ellos. Sus ojos se habían encontrado con Robín sumido en un profundo sueño, cabeceando sobre el sofá, y a una Starfire que dormía plácidamente agarrando al petirrojo como un teddy bear, mientras roncaba levemente. El androide les miro complacido, a Beast Boy se le pinto una sonrisa en el rostro e incluso, contra todo los pronósticos del clima, la dama de las sombras sonrió abiertamente, sin temor de que los dos estupefactos varones la vieran, (Dios mío, ¿Raven sonriendo?, ¡Todos corran por sus vidas, el apocalipsis se aproxima).
En efecto su perfectísimo plan había funcionado.
Bueno vagos, aqui termian esta maravilla de fic, espero que lo hayan disfrutado y si tienen alguna sugerencia, diganmela, al fin y al cabo publico esto para mejorar y para que ustedes pierdan su tiempo, vagos.
Referencias: El silencio de los inocentes. Harris, Tomas. (es un libro muy bueno les recomiendo que lo lean), el titulo y otras escenas de la película son propiedad del autor Tomas Harris, y de los productores de la película. (espero que no me demanden XD)
Finalmente Dejen Reviews!, a y estoy haciendo un nuevo fic de Vampire Knight, prometo subirlo muy pronto.
