¡Hola! Aquí vuelvo con el segundo capítulo recién terminado. Espero que guste cómo se va desarrollando la historia.
Quiero dar las gracias de nuevo a mi amiga Vlady por leerlo antes de publicarlo y también a Matryoshkah, que me ha animado mucho con su review y que espero que disfrute este capítulo. También quiero agradecer a todas esas personas que hayan entrado a leer el primer capítulo, me hace ilusión ver que llama la atención de la gente, aunque sea un poco.
Disclaimer: todos los personajes que aparecen aquí pertenecen al anime Naruto y a su autor Masashi Kishimoto, no tengo ningún derecho sobre ellos.
¡IMPORTANTE! - en este capítulo la historia se narrará desde el punto de vista de Deidara. Los capítulos irán alternando el punto de vista de Deidara y de Sasori, según convenga revelar unos datos u otros para la historia.
Aclarado todo, disfrutad~~
La cama estaba tan fría… tan vacía… Me sentía tan solo… no pensaba que mi actitud me pudiese llevar a una situación como esta. ¿Por qué no le habría hecho caso? Me había avisado tantas veces de que cambiase mi comportamiento… ahora me sentía culpable. Porque yo ya había estado de sobre aviso y continué con aquella actitud egoísta hasta que sus amenazas se hicieron realidad.
Pasé la mano por el lado contrario de la cama. Ese espacio que solía ocupar él y que llevaba ya una semana vacío. Una semana sin sus abrazos, ni sus besos. Echaba de menos esa manera de despertarme con sus suaves caricias, su voz susurrándome al oído dulcemente "buenos días". Una larga semana… los siete peores días de mi vida podría decir.
Con un suspiro pesado decidí levantarme de la cama y me acerqué a la ventana. Con una mano en el cristal miré al exterior. No había estrellas, ni siquiera podía verse la luna pues el cielo estaba totalmente cubierto de nubes. Lo único que iluminaba las calles era la luz de las farolas, dejando ciertos espacios a los que no llegaba la luz completamente a oscuras.
Miré indeciso hacia atrás, a la cama vacía y deshecha. Esa imagen hacía que todas las ganas de dormir que tenían desapareciesen. El reloj marcaba ya las tres de la madrugada. Era lo mismo todas estas noches y, conociendo ya el resultado que obtendría de volver a la cama, decidí cambiarme del pijama a ropa de calle, recogí mi cabello como siempre lo llevaba y salí a dar un paseo.
En cuanto salí del portal del edificio recibí una fresca brisa sobre mi rostro. Pero aquella sensación no era suficiente para quitarme la tristeza. Mis pies se movían solos por las calles, hasta llegar a un pequeño parque. Ni siquiera me di cuenta de que había llegado allí, solo quise sentarme en uno de los bancos y admirar la fuente iluminada. Allí… ese era el lugar donde había comenzado todo. El recuerdo de aquel día acudía a mi mente…
-Flashback-
Un joven rubio de tan solo 17 años estaba junto a la fuente del parque que había cerca de la universidad. Estaba muy nervioso, y eso era visible simplemente en cómo se movía. No dejaba de dar vueltas alrededor de la fuente, esperando a alguien. Miraba el reloj del móvil sin parar, viendo que los minutos parecían no querer pasar. Cinco minutos, solo cinco minutos más de espera…
Sí, tan nervioso e impaciente estaba que había salido bastante antes de su casa, pues no era capaz de esperar en casa encerrado sin hacer nada. Tenía una ligera idea de lo que podría llegar a pasar, pues un amigo en común con aquel al que esperaba le había dicho que estaba enamorado de él. Y eso, claro está, había sido a espaldas de esa persona.
La hora esperada por fin llego, así supo que las clases de la universidad ya habían finalizado por hoy y que la persona a la que esperaba por fin iría al lugar de encuentro. Respiró hondo, una, dos, tres veces… hasta que le vio aparecer. Ese aspecto informal pero elegante a la vez, su porte, esa mirada negra como dos pozos que parecían absorberte cada vez que los miras, su largo cabello negro.
Para el joven rubio, él era perfecto. Porque sí, el moreno no era el único que estaba enamorado. Deidara también sentía cierta atracción por él, y no solo por su físico. La forma de ser del universitario le gustaba mucho al menor. Le era agradable estar en su compañía, y en cierta forma notaba cierta protección viniendo de él.
Solo unos metros más… tragó saliva a duras penas, pensando en qué decirle, cómo saludarle. Era la primera vez que quedaban ellos solos, pues normalmente siempre había más amigos presentes. Estaba tan tenso que dudaba que pudiese siquiera saludarle. Cada paso que el moreno daba parecía sucederse a cámara lenta, demasiado lenta para el rubio.
– Hola Deidara… espero que no lleves demasiado tiempo esperando. – A pesar de que intentaba mostrarse tranquilo se podía adivinar cierto nerviosismo en su voz. Aunque al parecer el menos no se dio ni cuenta de ello.
– ¡Ah! No, no, tranquilo, acababa de llegar. –Primera mentira de la tarde, llevaba allí paseando desde hacía más de media hora, a sabiendas de que el otro estaría en clase y que, obviamente, no llegaría antes de tiempo.
El silencio se hizo entre los dos. Ambos miraban a las personas a su alrededor, hasta que Deidara reunió el valor necesario para preguntar. – Itachi, ¿qué querías decirme? – Le miró, de una manera un poco insistente, como presionándole para que dijese de una vez el motivo de haber quedado a solas esa tarde.
Itachi suspiró y elevó la mirada al cielo, pensándose bien cómo decirle al rubio aquello que sentía. – Verás… eh… mejor ven aquí. – Cogiendo del brazo a Deidara se acercó a un banco de madera frente a la fuente e hizo que se sentase en él. Luego dejó sus cosas en el banco también, pero él no se sentó. Simplemente se quedó frente a Deidara, mirándole indeciso.
Echándole valor decidió decirlo todo sin esperar. Así los nervios no trabarían lo que diría a continuación. – Deidara, me gustas mucho. Llevo bastante tiempo enamorado de ti, pero ya no soportaba más callarme mis sentimientos y no poder tenerte junto a mí. Siento que cada vez que te veo mi día mejora. No era por salir con mis amigos… era por verte a ti… solo tú eras imprescindible ahí… – Cuando su pequeño discurso empezó a torcerse por la incertidumbre decidió callarse y mirar al ojiazul.
Deidara por fin se dignó a reaccionar y se levantó. Sí, aquello era lo que llevaba esperando por… ¿cuánto? ¿Meses? ¿Un año? Él ya se había fijado en Itachi desde que lo conoció, pero aquello era simple atracción física. No se dio cuenta de cuándo esa atracción se había convertido en amor cubierto por un disfraz de amistad y confianza.
Pensando que se iría Itachi se alarmó y volvió a hablar, de manera atropellada en esta ocasión. – No te vayas por favor. Juro que te estoy diciendo la verdad. Y si te molesta puedo hacer como si nad… –Deidara le interrumpió plantándole un beso en los labios.
Ese beso fue corto, superficial… pero también había dejado en claro los sentimientos del más joven, reconfortando así a Itachi. Al separarse el rubio le miró con una sonrisa. –Itachi, a mí también me gustas, mucho. Y me siento siempre tan bien contigo que… bu-bueno… Lo que quiero decir es… que estoy enamorado de ti y… que te quiero. –
Aquella tarde en la que por fin declararon sus sentimientos fue el comienzo de su relación. Una relación en la que hubo momentos para todo; risas, enfados, lágrimas, reconciliaciones, demostraciones de amor a todos los niveles… Pero que a pesar de los malos momentos, siempre estaban unidos.
- Fin del flashback -
Unidos… unidos… por mi estupidez ya no estábamos unidos. Itachi ya se había enfadado por mi actitud en diversas ocasiones. Decía que no hacía nada más que controlarle todo lo que hacía, dónde iba, con quién hablaba… pero aunque intentase no hacerlo más, no podía evitarlo. Era lo que salía de mí.
Me daba tantos celos cuando alguien se le acercaba más de la cuenta. O cuando una de sus sonrisas tenía como objetivo los ojos de alguien que no eran los míos… Simplemente no podía soportarlo. Por mi cabeza solo pasaban pensamientos de que me lo quitarían si me descuidase, o de que Itachi me abandonaría si no mostraba el suficiente interés en la relación.
Pero no fue así. Pasó justo lo contrario. Acabó por sentirse tan atosigado que decidió alejarse de mí. "Démonos un tiempo, necesito aclarar las cosas por mí mismo". Solo me dijo eso. Sin despedirse se marchó del piso que compartíamos. Cortó todo contacto conmigo en cuanto desapareció, no respondía a mis emails, ni a mis llamadas, ni los mensajes de texto… De hecho parecía que no tenía el móvil operativo, pues cada vez que le llamaba salía el mensaje de voz diciendo que estaba apagado o fuera de cobertura. Eran incontables las veces que había escuchado ya esa voz de mujer recitando aquel mensaje.
Miré mi móvil de nuevo, esperando como siempre tener un mensaje de él, o al menos una llamada perdida. Pero nada… Miré la hora; las cinco de la madrugada… Cómo pasaba el tiempo cuando uno se pone a recordar. Decidí volver a casa a intentar dormir, aunque ya sabía que no conseguiría tener el sueño pacífico que tenía al sentirme entre sus brazos. Simplemente caería rendido y al día siguiente sentiría ese cansancio que llevaba persiguiéndome durante días.
Ya era miércoles… los días se me hacían eternos sin su compañía. Ya hacía casi dos semanas que no le veía, me sentía tan vacío por ello, como si la soledad me fuese comiendo por dentro.
Miré el despertador de mi mesilla con desgana y resoplé. Eran ya las 12 de la mañana. Aunque no me sorprendía ya a esas alturas. Desde que Itachi se fue pasaba los días durmiendo y yendo a la universidad, esperando tener un golpe de suerte y encontrarme con él allí. Pero eso no ocurría. Incluso pude confirmar que no asistía a clase gracias a aquel profesor… ni siquiera recuerdo si me dijo su nombre, solo recuerdo su cabello rojo fulgurante.
Me levanté con parsimonia, como si me doliese todo el cuerpo, y caminé a paso lento a la ducha. Necesitaba despertarme del todo y relajarme, y esperaba que el agua lo consiguiese. Lástima que ese momento de tranquilidad no pudiese durar eternamente. Cerré el grifo y salí con una toalla alrededor de la cintura y otra cubriendo mi cabello. Vi mi reflejo en el espejo. Mi cuerpo estaba como siempre, pero mis ojos se veían apagados, enmarcados por esas ojeras que había bajo ellos.
Nunca había tenido tal aspecto de cansancio, parecía que no había dormido en días. Bueno… sí que dormía, pero no descansaba, me era imposible. Necesitaba tanto sentir sus abrazos y sus besos; eso era lo que me permitía descansar por las noches. Sentirle a mi lado, protegiéndome.
Volví a la habitación para vestirme con casi la misma pereza que había tenido al levantarme de la cama. Mientras me ponía el pantalón miré de reojo el móvil en mi mesilla. ¿Debería hacer otro intento? ¿Debería llamarle? Si escuchaba esa voz de mujer diciéndome que el móvil al que llamaba estaba apagado, me moriría.
Le eché valor como pude y tomé el aparato entre mis manos, encendí la pantalla y… Me quedé completamente alucinado. En la pantalla solo salía el aviso de que me había llegado un mensaje a nombre de Itachi. Tantos días esperando cualquier noticia suya, ansiando el poder comunicarme con él. Y por fin tenía muestras de que no había decidido desaparecer para siempre.
Tras esos segundos en los que la estupefacción me pudo fui capaz de abrir el mensaje y leerlo. Lo releí varias veces, como si no me creyese que por fin se hubiese dignado a comunicarse conmigo.
"Te espero esta tarde al
salir de clase. Si quieres
hablar no faltes."
El mensaje no decía nada más. Por mucho que intentaba seguir bajando el mensaje, no había más texto que leer. Ahí comenzaron a entrarme dudas. ¿Por qué me mandaba un mensaje tan serio como ese? Quizás estaba realmente enfadado, aunque hayan pasado ya trece días desde que se fue.
Aquel día era miércoles, y sabiéndome su horario de memoria, sabía que saldría de clase a las 5 de la tarde. Volví a mirar el reloj. Aún era la 1:30, todavía quedaba mucho tiempo hasta que Itachi terminase con sus clases. Esperaba la hora con ansias, los minutos se convertían en horas, haciendo que mi incertidumbre y ansiedad creciese hasta límites que ni yo mismo había pensado que llegaría a experimentar. Solo esperaba poder aclararlo todo…
¡Bien! Aquí finaliza el segundo capítulo. Si habéis llegado a leerlo entero, os doy las gracias. Ya tengo pensado cómo haré el siguiente capítulo, que en realidad iba a ser parte de este pero al final iba a quedar demasiado largo.
Espero que os haya gustado, pronto subiré el siguiente capítulo. Las reviews y recomendaciones siguen siendo bienvenidas.
Besitos~~
