Los personajes no me pertenecen, todo es de DreamWorks y Disney. La imagen no es mía
23 de Diciembre
La Navidad se sentía por todos los rincones del mundo y Burgess no era la excepción. Las luces de colores adornaban e iluminaban los hogares, campanas y villancicos se escuchaban en cada lugar. El espíritu navideño inundaba el ambiente.
Un grupo de amigos decide organizar una pequeña celebración en casa de uno de ellos para no pasar solos la Nochebuena ya que la mayoría se encontraba lejos de su familia para las fiestas por la distancia entre su hogar y la universidad. Participarían en el festín de este año: Rapunzel, Hipo, Jack, Eugene, Mérida, Elsa, Anna y Kristoff.
Jack Frost, un chico de Burguess que vivía solo con su padre, puso a disposición su casa para realizar la cena. En estas fechas el padre de Jack estaría muy ocupado con su trabajo en una fábrica de juguetes y la misión que se propuso de llevar regalos al orfanato, por esto la celebración también sería una oportunidad para el muchacho de no estar solo.
Rapunzel se ofreció a organizaría todo en detalle para que la noche fuera perfecta, se encargaría de decorar y coordinar con sus amigos las cooperaciones que llevaría cada uno a la cena y también sería la encargada de planificar un juego especial de Navidad: el Santa Secreto. Rapunzel preparó los papeles con los nombres de cada uno y a todos les tocó sacar al destinatario de su obsequio completamente al azar, el juego parecía inofensivo, pero al abrir los papeles todos se arrepintieron de haber decidido jugar en primer lugar por la pesadilla que representaba buscar el regalo perfecto para la persona y Jack Frost supo de eso.
El joven Jackson se atormentó con el obsequio desde el segundo que leyó el nombre escrito en tinta azul y esto ya había sido hace un par de semanas. Le había tocado la que, a su parecer, era la persona más complicada de todas y más reservada en cuanto a sus gustos: Elsa. Él la conocía hace bastante tiempo y tenían una relación cercana, pero Jack se sentía bloqueado sobre qué obsequiar a la chica con que había vivido tantas situaciones, algunas de las que se alegraba y otras no tanto, especialmente estas últimas son las que lo tenían acomplejado.
Desde que supo a quién tendría que dar un regalo, Jack se dedicó a recorrer todos los centros comerciales, visitó cada tienda de ropa, decoración para el hogar, librería, confitería y más. ¿Patines? Sabía que los de Elsa estaban desgastados y le encantaría recibirlos, pero Anna le dijo que eso era lo que ella le regalaría a su hermana para Navidad. ¿Un abrigo o ropa? No sabía nada de tallas, y su padre o amigos que podrían ayudarlo conocían aún menos del tema. ¿Un perfume? Frutal, floral, cítrico, dulce o musk, Jack no entendía nada…¿Chocolates? Muy simple aunque podría agregarlo al regalo principal ¿Maquillaje? Definitivamente ignoraba todo respecto al tema. Reloj, libros, pistola: no, no, ¿qué? NO. ¿Ropa interior? ¡Qué diablos estaba pensando! No tenía nada, ni una puta idea de que podía darle.
Se maldecía mentalmente por haber tomado aquel papel entre tantos, al fin y al cabo ella lo odiaba, seguro que sea lo que sea lo que le dé ella lo guardará y no lo verá nunca más o se deshará del obsequio en la primera oportunidad que tenga, al menos, por la historia que tenían, eso es lo que pensaba Jack.
Este día, entre los pasillos del centro comercial, donde seguía buscando un regalo sin éxito, Jack solo pensaba en el motivo por el que ella lo detestaba, comprendía sus razones, él también se odiaría si fuera ella y deseaba tanto volver el tiempo atrás para hacer las cosas de forma distinta...
Jack no podía decir con seguridad lo que Elsa pensaba de él antes de que el gran problema ocurriera, ella era un misterio. La relación de los dos jóvenes se basaba en él bromeando y ella tratando de ignorar lo que hacía, en otras ocasiones discutían por cosas simples como cuál era el mejor refresco, el mejor helado o cualquier pequeñez, ante esto cualquiera diría que su relación era de más bien amigos lejanos. Sin embargo, ocultos de sus amigos y el mundo, tenían una relación más cercana: eran confidentes, Jack la escuchaba y hablaba con ella por teléfono o alguna cafetería en la ciudad de Burguess, a veces por horas, pero luego de esos momentos de intimidad, en donde cada uno se desahogaba con el otro, todo volvía a la normalidad. Él no la comprendía.
La relación dio un giro inesperado hace unos tres meses atrás cuando Elsa, después de una pelea con su hermana, se fue a un bar para ahogar sus penas en alcohol. Cómo era la costumbre cuando cosas así pasaban, Elsa le avisó a Jack y él, como quería que no le ocurriera nada, se propuso cuidar de ella para que ningún idiota se aprovechara de su inexperiencia con la bebida y quisiera acostarse con ella. La pelea había sido tan fuerte que cuando Jack intentó avisar por teléfono a Anna del estado en que se encontraba Elsa, ella le cortó. Sin más que hacer, la acompañó en todo momento en el bar, pero fue débil y se rindió ante el alcohol. Unas copas de más fueron dando paso a sonrisas traviesas, caricias ligeras y besos inocentes, con el correr de la noche lo demás solo fue parte de la historia que terminó separando a los dos chicos y volvió a Jack en el idiota del que tanto trataba de proteger a Elsa.
A la mañana siguiente, al despertar en el hotel barato, Jack se encontró solo. Intentó contactar a Elsa, llamarla y juntarse con ella, pero la chica se negó a conversar del tema. Jack sabía que lo ocurrido había sido con el consentimiento de ambos y que Elsa también lo pensaba así pues se lo dijo en alguna conversación rápida que logró con ella, su disgusto no era por eso, pero podía imaginar que pasaba por la mente de la joven en esos momentos y los motivos de su distanciamiento: su familia aparentemente conservadora, su reputación de chica buena y el haber perdido la oportunidad de tener un primer encuentro sexual con alguien que amara. En estos tres meses Jack solo pudo dejarle en claro que si sus actos tenían consecuencias y ella quedaba embarazada, la apoyaría en todo lo que decidiera, por suerte para ellos este trágico escenario no ocurrió.
A Jack le importaba mucho Elsa...
¡Maldición!
¡Que ganas tenía de impresionarla!
¡Que ganas tenía de volver a hablar con ella!
¡Que ganas tenía de tenerla cerca!
Si nada de eso hubiera pasado, incluso en este momento estaría intentando obtener de ella alguna señal de que regalo seria perfecto.
¡Santo cielo! ¡Si nada hubiera pasado tal vez al fin se habría animado a pedirle una cita real a la chica!... Sí, a él le gustaba Elsa, pero ya todo estaba arruinado
Se fue otra vez, sin nada en sus manos. Poco a poco comenzaba a perder toda esperanza, arruinaría la Navidad si no encontraba nada. El día de mañana sería su última oportunidad, le tocaría enfrentarse a la multitud en busca de un regalo de emergencia, pero no podía rendirse, tenía que conseguir algo.
24 de Diciembre
A la mañana siguiente Jack se levantó muy cansado, no había dormido casi nada pensando en un posible regalo para Elsa. Aunque la chica fuera a deshacerse del obsequio, a él le importaba darle algo lindo y significativo con la esperanza de algún día poder retomar la conversación con ella
¡Vamos Jack! — se animaba — Es tu oportunidad de recuperarla
Le pedía al cielo, rogaba a las estrellas, planetas o a cualquier fuerza superior que existiera por que iluminaran
¡Maldita sea! Él quería darle algo que a ella le gustara. No la quería decepcionar, no, otra vez no
Siendo las siete de la tarde sabía que no encontraría nada mejor por lo que compro de todo para poder darle lo menos malo y luego se encargaría de devolver el resto. Consiguió perfumes, cuatro cajas de chocolates, dos bufandas, tres cremas y casi todo lo que veía, su dinero disminuía en cada tienda a la que pasaba.
Sorpresivamente, en el momento que abandonaba el centro comercial, Jack divisó como un hombre de avanzada edad agregaba un ítem a la vitrina de su local, de inmediato supo que ese objeto era lo que buscaba.
Como si de un milagro de Navidad se tratase, Jack se llevó el obsequio perfecto para Elsa.
Eran las nueve de la tarde y poco a poco fueron llegando los invitados. Todos traían sus regalos, algunos eran enormes como el regalo que traía Kristoff o el de Anna, otros no tanto, había de todo.
El espíritu navideño los atrapó a todos, había gorros de Santa y de renos en cada cabeza, algunos, como Eugene, incluso se animaron a cantar villancicos.
Prepararon la cena todos juntos y, mientras esperaban que el pollo saliera del horno, se sentaron a conversar animadamente.
— Jack, tu casa se ve sensacional — comentó Eugene mientras observaba cada rincón
— Mi padre ama estas fechas, se preocupa de cada detalle, a todas las figuritas sobre la chimenea les puso su propio sombrero de Santa
— Quedo hermoso — dijo Rapunzel
— Lo entusiasma mucho la temática, hay un montón de cosas aquí, incluso insistió en poner muérdago
— Andaremos con cuidado — rio Hipo
— Este año quería agregar nieve falsa, pero se arrepintió
— No le hará falta nieve, según el informe del clima nevará en las próximas horas — mencionó Hipo
— Nunca aciertan con el clima — dijo Mérida
— Sí, hace años que no nieva para navidad — la apoyó Anna
— Recuerdo que la última vez que nevó mi padre me metió en un saco y eso fue hace unos 7 años
— ¿Crees que tu padre llegue a cenar? — preguntó Rapunzel a Jack — Ya son las once
— Dijo que no nos preocupáramos por él, si quieren podemos comenzar ya
La cena de la víspera de Navidad comenzó solo con los chicos, pero el padre de Jack no tardó en unirse. Pasaron un momento muy grato y para muchos esa había sido la mejor cena de Nochebuena que habían tenido en un largo tiempo. Al terminar de comer todos se reunieron alrededor del fuego, había llegado la hora de entregar los regalos.
La dinámica que planearon para entregar los presentes fue sencilla, Rapunzel comenzaría entregando el regalo y luego la persona que lo recibiera seguiría con la dinámica
— ¡Vamos Rapunzel, comienza! — dijo Anna emocionada
— Mi regalo es para una chica muy ruda, pero es una gran persona, no sé qué sería de mí sin tus locuras. Te quiero roja — dijo Rapunzel entregando su regalo a Mérida y dándole un gran abrazo
— Mi regalo es para uno de los cuantos odiosos en esta habitación — señaló Mérida no tan inspirada como Rapunzel y entregó el obsequio a Eugene dándole un amistoso golpe en el hombro
— Gracias Mer por tus palabras — dijo Eugene al recibir el regalo — Mi obsequio es para mi entrenador de perros favorito, Hipo — dijo Eugene arrojándose sobre Hipo y desordenando su cabello
—Amigo Kris, esto es para ti — mencionó Hipo acercándose al joven rubio y dando un choque de puños con él
— Anna — habló Kristoff nervioso — Este ruegalo, digo, regalo es para tí
—Gracias Kristoff — dijo Anna recibiendo el regalo y abrazando al chico que quedó helado como piedra — Mi regalo es para la mejor de las mejores, Rapunzel, esto es para tí — dijo Anna empujando un gran regalo hacia la aludida
— Elsa, Jack—dijo Rapunzel después de agradecer a Anna— Creo que se tienen el uno al otro, adelante
— Toma Elsa, esto es para ti — dijo Jack aproximándose a la chica con una bolsa navideña con su obsequio
— Jack, esto es tuyo — mencionó Elsa y ambos se unieron en un incómodo abrazo
Luego de la entrega de los regalos continuaron con la celebración y bebiendo chocolate caliente abrieron los presentes. Cada uno se llevó una gran sorpresa con lo que recibieron, en los regalos se notaba la dedicación y esfuerzo que puso cada uno en cumplir con los gustos del otro. Rapunzel gritaba de alegría por un lienzo y pinturas nuevas. Anna estaba encantada con su peluche gigante de muñeco que nieve que además venía con chocolates. Jack había recibido una sudadera azul con capucha, un montón de dulces de broma con sabores misteriosos y un pequeño muñeco de nieve tejido. Todos estaban felices.
Jack observó el rostro de Elsa al mirar el interior de la bolsa con el regalo, ella no hizo un gran escándalo, no era ese tipo de persona, tampoco emitió algún comentario respecto. La chica solo sacó del interior dos paquetes de chocolate que Jack había agregado y una pequeña cajita. Con cuidado abrió este último regalo para revisar su contenido y su vista se quedó fija en el objeto.
— ¡Está nevando! ¡Les dije que pasaría! — gritó de pronto Hipo provocando que todos se pararan asombrados y se dirigieran a las ventanas a comprobar lo que decía
El grupo salió de la casa emocionado y corrió a las calles que poco a poco se cubrían de nieve. Por el apuro de salir no notaron la ramita de muérdago que colgaba en la entrada de la casa, pero Jack y Elsa si lo hicieron, ambos se encontraron bajo la pequeña planta. Los jóvenes se miraron sonrojados porque la tradición decía que debían besarse bajo el muérdago...
— No tenemos que hacerlo — dijo Jack, Elsa solo asintió y siguió su camino hacia donde se encontraba el resto de sus amigos
Jack vio a la chica alejarse y, cómo el clima era frío, antes de acercarse a sus amigos decidió ponerse la sudadera que le dio Elsa, era perfecta para él en color, tamaño y todo. Luego de añadir la prenda se aproximó al grupo y dio inicio a una pelea de bolas de nieve. Los juegos en la nieve no duraron mucho porque todos se congelaron las manos por ir desprovistos de algo que los protegiera del frío.
Los ocho amigos contemplaron por unos minutos más el hermoso paisaje cubierto de blanco, luego de eso entraron a obtener el calor de la chimenea y continuaron bebiendo chocolate caliente.
El grupo se dispersó a medida que pasaba la noche y en pequeños grupos comenzaron a conversar de diversos temas.
Jack se alejó un momento de la multitud y decidió salir al balcón, pero alguien ya le había ganado
— Elsa — la nombró provocando que ella despegara la vista de la nieve que caía y concentra su atención en él
— Jack — respondió Elsa de vuelta
Jack fijo su vista en un collar con un dije de copo de nieve que se encontraba alrededor de su cuello
— Anna me ayudó a ponérmelo — dijo ella tomando la joya en sus manos — Es bellisimo
— ¿Eso quiere decir que te gustó? — preguntó Jack a lo que Elsa asintió — Te ves hermosa — comentó él — Temía que no te gustara y decepcionarte, otra vez — dijo casi susurrando la última parte
Jack se quedó a su lado mirando la nieve caer y luego de unos momentos decidió aventurarse a intentar hablar con ella otra vez
— Elsa — la llamó nuevamente — ¿Podemos hablar de lo que pasó? — pidió
— No — lo cortó ella
— Por favor Elsa, no quiero que te alejes de mi
— No lo entenderías Jack — dijo Elsa soltando una lágrima, algo que no pasó desapercibido para Jack y continuó — Lo que ocurrió aquella noche no tuvo el mismo significado para ti que el que tuvo para mí — siguió ella — Me gustas en serio Jack y me siento muy avergonzada por todo — soltó Elsa con más lágrimas cayendo por sus ojos— Entiendo que el sentimiento no es mutuo y por eso quiero alejarme de ti un tiempo
— ¿Estás enamorada de mi? — expresó Jack asombrado
— Sí — respondió ella y limpiando sus lágrimas agregó: — Lo superaré, pero por favor no te acerques a mi o lo harás más difícil
Elsa se volteó dispuesta a marcharse, pero Jack la agarró por el brazo antes de que pudiera alejarse
— No te vayas — pidió él
— No hay nada más que hablar Jack
— Pero yo también te quiero — dijo él aflojando el agarre sobre su brazo — También me gustas Elsa
— ¿Qué? — preguntó ella confundida
— Me gustas Elsa — repitió Jack diciendo con lentitud cada una de las palabras
El silencio se apoderó del ambiente, pero ya no era incómodo para ninguno. El rostro de Jack se aproximó al de Elsa, ella podía sentir su aliento golpear sus labios.
— Lamento lo sucedido aquella noche — dijo Jack, a lo que Elsa negó
— No fue tu culpa
— De verdad no quiero alejarme de tí — continuó Jack — Tal vez podríamos intentarlo... — dijo mirando a sus ojos — ...una relación
La distancia entre ambos jóvenes poco a poco se comenzó a acortarse
— No te besaré si no quieres, pero créeme realmente quiero hacerlo — susurró Jack observando los labios de Elsa
— Jack... — murmuró Elsa, rodeó el cuello del chico con los brazos y terminó de cerrar la distancia entre ellos
Se continuaron besando hasta que el aire se hizo necesario. Juntaron sus frentes al finalizar. Nuevamente el silencio los invadió hasta que fue roto por Elsa
— Me encantaría intentarlo — dijo Elsa y sus labios se volvieron a unir a los de él
Al separarse Jack notó que sobre ellos había otra de las ramitas de muérdago que su padre había repartido por el hogar y le enseñó lo que encontró a la chica
— ¡Feliz Navidad! — le dijo Jack besando sus labios por tercera vez aquella noche, al terminar no se separó de ella, sino que se unieron en un cálido abrazo que ella no dudó en corresponder
— ¡Feliz Navidad! — replicó ella
Ambos jóvenes se quedaron disfrutando de la compañía del otro mientras la nieve caía frente a ellos. Eran felices, habían tenido una Navidad mágica.
¡Feliz navidad a todos los amantes de Jelsa!
Hay un tema importante que se trata en este One-Shot respecto al Alcohol y Consentimiento, me gustaría aclarar que en la relación entre Jack y Elsa: 1. Cada contacto fue aceptado por ambos. 2. Habían bebido pero no estaban inconscientes, sabían lo que estaba pasando y lo aceptaron. 3. Comunicaron sus intenciones de forma clara. El alcohol en este caso solo los desinhibió. Espero que haya quedado claro a lo largo de la historia que los sentimientos estaban de antes, igualmente si no fui lo suficientemente clara espero que con este párrafo se entienda todo
Deje sus comentarios, me gustaría saber qué les pareció.
XOXO
