Este fic ha sido creado para el "Amigo Invisible 2014-15" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling; el universo de la historia también, pero estos capítulos corren de mi cuenta.
Capítulo 5.
Nada más llegar a la puerta de los Lovegood, Theo tocó con el nerviosismo de saber que estaba a punto de reencontrarse con su pequeña. A los nervios del reencuentro se añadía la desazón de no saber en qué estado se encontraría la rubia. No habían pasado demasiados días desde su escapada de la Mansión Malfoy y estando con el trío dorado la suponía a salvo pero nunca se estaba seguro en los tiempos que corrían. Cuando estaba a punto de volver a aporrear la puerta, esta se abrió para dejar ver el dulce rostro de la rubia quien lo miraba con una mezcla de asombro y agrado.
- ¡Luna! ¡Estás bien! – Se abalanzó sobre ella para abrazarla.
- Vamos a entrar, aquí fuera podría verte cualquiera. Además ha anidado una familia de Nargles aquí al lado y no quiero que te molesten. – Habló con dulzura deshaciendo el abrazo con desgana.
Entraron a la casa y le hizo subir a su habitación donde Theo quedó asombrado por la decoración de las paredes donde se podía ver las imágenes del trío dorado entrelazadas con una cadena formada por la palabra amigos. Una leve sensación de molestia le invadió el pecho justo antes de descubrir que el cabecero de la cama. La imagen del cabecero hizo que la molestia se desvaneciese y fuese substituida por una sensación de calidez que estalló en su pecho. Allí, en el cabecero, estaba su imagen enmarcada con una cadena formada por dos palabras repetidas: mi amor.
- ¿Te gusta? – Preguntó con naturalidad la rubia.
- Luna… ¡Te amo! – Theo volvió a abalanzarse sobre ella para abrazarla y besarla. La rubia correspondió al beso y estrechó el abrazo con una mezcla de pasión y dulzura que encendió al joven que empezó a repartir caricias por la muchacha. Pero sus caricias no eran unas caricias necesitadas o hambrientas, eran unas caricias protectoras y tiernas que pretendían curar cualquier herida que hubiese quedado en el cuerpo de su pequeña por culpa de su cautiverio.
Pronto necesitaron respirar y separaron sus bocas sin deshacer el abrazo. Theo dejó un beso en la frente de la rubia que cerró los ojos y suspiró.
- Había soñado muchas veces como sería besarte – Susurró la Ravenclaw – Y ha sido mejor de lo que podría llegar a imaginar jamás. No quiero tener que dejar de besarte nunca, Theodore Nott.
- Ni yo, cariño. - Respondió en un suspiro el castaño.
Permanecieron abrazados en silencio unos instantes hasta que el Slytherin enmarcó el rostro de Luna con sus manos y expresó sus temores con voz entrecortada.
- Luna, mi pequeña, creo que no deberías quedarte aquí. Pueden venir a buscarte de nuevo y esta vez serán más crueles.
- ¡Claro que no voy a quedarme, tonto! ¡Tengo que volver a Hogwards! – Contestó risueña.
- ¿Cómo que vas a volver a Hogwards? ¡No puedes hacer eso! ¡No puedes volver! – Se alarmó Theo.
- Sí que puedo volver. No me expulsaron por lo tanto puedo volver.
- No me refería a eso, Luna. Es muy peligroso. ¿Qué crees que harán los Carrow cuando te vean allí después de que Potter te sacara de la Mansión Malfoy?
- No van a hacerme nada que no me hayan hecho ya. - Contestó con naturalidad la rubia. – He soportado todo tipo de castigos y hechizos; además, no sé donde está Harry.
- No puedes ir, no te voy a dejar ir. ¿No comprendes que será mucho más peligroso ahora para ti que antes? – Contestó a la desesperada el castaño.
- No importa. El ED me necesita. Necesita tantas varitas como se puedan. Y si tú estás en el colegio, me sentiré segura. Porque sé que no dejarás de protegerme nunca y que el ED puede contar contigo aunque sea en la clandestinidad más absoluta.
- ¿Sabes que eso es chantaje, verdad? No está bien que le hagas chantaje a tu novio nada más empezar – Rebatió con una mezcla de humor, preocupación y ternura en su voz.
Luna soltó una risita mientras sus grandes ojos lo miraban con adoración.
- Lo que no está bien es que quieras alejar a tu novia a las primeras de cambio, tonto. – Contestó antes de abrazarle.
- ¿Entonces estás decidida a volver? – Theo dejó que la resignación se reflejase la pregunta.
- Sí. Es lo que tengo que hacer – Acompañó sus palabras con una caricia en la mejilla de su novio.
- De acuerdo, pero tendrás mucho más cuidado que hasta ahora. Y cualquier cosa que traméis nos la comunicarás a Blaise o a mí para que estemos pendientes de alejar a los Carrow. Y… no me odiarás cuando tenga que hacer lo que se supone que los adeptos al Señor Tenebroso hacen. – La miró con la inseguridad pintada en la cara.
- Nunca podría odiarte, Theo. Ni aunque un millón de Snorkack de cuerno arrugado me dijeran que lo hiciese.
Theo no pudo evitar que se le escapara una risa que contagió a la rubia durante un buen rato.
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La vuelta al colegio fue como Theo se esperaba, la mayoría de los alumnos, en especial los Gryffindors y Ravenclaw, recibieron a Luna con más cariño del que alguna vez le habían demostrado. Los meses de cautiverio a manos de los mortífagos habían conseguido que los alumnos en contra del régimen de Voldemort la tratasen con más respeto, como si fuese ahora una especie de heroína. Sin embargo, tanto los Carrow como la mayoría de los Slytherin no la recibieron nada bien. Fue víctima de ataques anónimos prácticamente todos los días y castigada por los Carrow a diario.
Blaise y Theo se expusieron en más de una ocasión al tratar de defenderla, evitar o incluso vengar los ataques de sus compañeros de casa hacia la muchacha u otros miembros del ED. Sorpresivamente, los castigos de los Carrow fueron atajados y paralizados por el propio director quien les indicó delante de algunos Slytherin que ya militaban en las filas de Voldemort, como Vincent Crabbe, que si seguían en su comportamiento acabarían por convertirla de cara al resto de los alumnos como otro "Potter" y ya tenían suficiente con un mártir.
El propio Crabbe se ocupó de transmitir las órdenes del director al resto de compañeros en la sala común en un pretencioso comunicado que sorprendió a Blaise y Theo pero que agradecieron en su seno interno. Lejos de relajarse, ambos muchachos vigilaron más de cerca a aquellos compañeros más cercanos a los mortífagos y estuvieron más alerta de los planes del ED.
Blaise intensificó su trabajo de espía al tener que cubrir a Theo todas las noches en las rondas de vigilia, ya que era cuando el castaño se reunía con Luna en un aula cerrada desde hacía años en uno de los pisos superiores del castillo.
La mayoría de las noches se limitaban a consolarse y apoyarse mutuamente. Para Theo era cada día más difícil fingir estar de acuerdo con los abusos de sus compañeros, con los castigos de los Carrow, que en ocasiones él mismo debía infligir en otros alumnos, como en la ocasión en la que los Slytherin de último año tuvieron que hechizar a todo un curso de quinto por no delatar al compañero que había insultado a los mortífagos. El castaño odiaba no poder rebelarse y tener que hacer las cosas que se veía obligado a hacer. Odiaba tener que reírse cuando alumnos de Gryffindor eran castigados por cualquier cosa, odiaba las nauseas que sentía cuando debía cruciar a algún compañero de cualquier casa, odiaba lo que tenía que fingir que era.
En más de una ocasión el castaño llegó a pensar que la única razón por la que podía resistir sin volverse loco o sin darse por vencido era por el apoyo que recibía cada noche en aquella aula. Los brazos de Luna siempre estaban abiertos para cobijarle, su sonrisa siempre estaba lista para confortarle y en sus ojos siempre encontraba la comprensión y el amor que necesitaba.
