ALGUNOS AÑOS DESPUÉS

Theo Nott observaba embelesado como su primogénita dormía en su cunita. No muy lejos de ellos Luna Nott escribía concentrada en un pergamino. No podía escucharse nada en la sala, tan solo el rasgar de la pluma en el papel y el suave arrullo que Theo le cantaba a su hija.

En un momento dado, Luna levantó la cabeza para mirar a su esposo. Sonrió para sus adentros y suspiró levemente antes de volver a su tarea.

- ¿De verdad tienes que marcharte de nuevo? – Preguntó el ex-Slytherin en tono quedo para no despertar a su bebe.

La rubia dejó la pluma y se dirigió hasta su esposo, abrazándole bien fuerte.

- Lo siento, cariño. – Dijo apenada.- Sé que es pronto pero tengo que ir.

- No vayas… - Le pidió en un susurro su esposo.

- Cariño, tengo que ir. Es necesario. No es normal que haya horklump fuera de Escandinavia y las tengo que comprobar si las pruebas de su existencia en Alaska son ciertas o no. Todo el mundo parece convencido pero yo necesito comprobarlo por mí misma. Me vendrá muy bien para el libro.

- "Mitos, verdades y mentiras sobre Torposoplos, Nargles y otros seres mágicos" acabará siendo el libro de cabecera del Sr. Scamander a este paso.

- No te enfades, Theo. No tardaré en volver, lo prometo. – Dijo melosa Luna – No es como si pudiera estar mucho tiempo alejada de ti. O de ella – Añadió mirando a su bebe con infinita ternura.

- No es que me enfade, Luna. Pero no me gusta separarme de ti.

- Será por poco tiempo…

- Y no es solo eso – Insistió el castaño – Puede pasarte algo. No siempre son criaturas inofensivas.

- Pues ven conmigo. – Pidió suavemente la rubia – Ven, acompáñame. Acompañadme los dos. Contigo a mi lado no puede pasarme nada.

- ¿Quieres que vayamos toda la familia de expedición? – Sonrió Theo.

- ¿Por qué no? Contigo me siento segura. – Aseguró Luna. – Si estamos juntos, podemos con todo.

- ¿Juntos? – La miró embelesado.

- Juntos. Por siempre.