Hola a tod s de nuevo! Acá les traigo el segundo capítulo de este fic. Me alegró mucho haber recibido buenos comentarios, gracias a todos los que comentaron, y los que siguen la historia, aprecio su palabra más de lo que creen! Los comentarios ayudan a que uno pueda seguir mejorando y te dan eso de "Síiiiiiii a alguien le gustó lo que escribí! :D" Jajajaja.

En el capítulo anterior se cortó creo (?), pero quiero decirles que actualizaré cada dos o tres días.

Espero que les guste este nuevo capítulo:

Capítulo 2: Doble cita y ¿Celos?

Pov General –

-Anna, Kristoff, vamos. Aaron ya ha llegado según me han informado. – dijo Elsa desde la sala principal del castillo, esa que daba hacia la puerta principal.

Por el pasillo apareció Anna corriendo hacia donde se encontraba su hermana.

- Lo siento, mi vestido se atoró en la puerta – dijo Anna tratando de recuperar el aliento – Kristoff está en el baño, ya viene.

- Anna… wow. – quedó embobada Elsa mirando a su hermana, vestía increíble, no recordaba que ella poseía un vestido tan bonito, era verde y blanco, bastante ajustado en todo el torso, y luego se abría más sueltamente hasta llegar a sus rodillas, estaba preciosa, incluso se había maquillado, y eso si que era raro en ella. – Te ves hermosa. - dijo sin poder quitar los ojos de su hermana. Anna se sonrojó considerablemente ante esto.

- Gracias, supongo que nunca es un mal día para vestirse bien ¿verdad? – dijo Anna con una sonrisa coqueta.

- Te has vestido así por… ¿Kristoff? – se le escapó de sus pensamientos a la rubia. Para ella, era obvio que se había arreglado así para el chico.

- Pues suena a lo lógico ¿verdad? Eso creo… Digo, no es como si me hubiera vestido así por alguien más… no es como si quisiera impresionar a otra persona con mi belleza o algo así. No es que me vestí así para ti o algo por el estilo – comenzó a parlotear como ocurría normalmente cuando se ponía nerviosa y no sabía que responder – Quiero decir… olvídalo, ahí viene Kristoff – dijo cambiando de tema y señalando a su novio.

- Lamento la tardanza, tomar tanto té de Troll hace esas cosas – dijo llegando con ambas mujeres.

- Bien, vamos – dijo Elsa y las puertas del castillo se abrieron.

Allí afuera se encontraba Aaron, junto a dos corceles muy hermosos.

-Mi Reina, buenas tardes – dijo el Príncipe haciendo una inclinación. Anna rodó los ojos ante esto.- He traído estos dos corceles para llevarla a un lugar donde pensé podríamos pasar una agradable tarde. Pensaba traer sólo uno y llevarla junto a mí, pero no quise sobrepasarme, por lo que traje uno especialmente para usted.

Elsa rió ante las palabras del joven.

- ¿Quién es esta señorita y este muchacho? – continuó el Príncipe.

- Soy la Princesa Anna de Arendelle – dijo la pelirroja acercándose, levantando su barbilla – y él es mi novio Kristoff. Juntos los cuatro iremos a un estilo de doble cita, si le parece Príncipe Aaron – dijo, de forma algo ruda, que Elsa y Kristoff se quedaron algo extrañados por la forma de ser de la pelirroja.

- Oh bueno, planeaba estar a solas con la Reina Elsa, pero si ella está de acuerdo con que vengan ustedes, no tengo ningún problema- dijo el Príncipe esperando una respuesta por parte de la rubia.

- Claro que no tiene ningún problema, ella quiere estar conmigo- dijo Anna amenazadoramente.

- Hey Anna, está bien. Sí, me gustaría estar contigo también, por lo cual – se dirige hacia Aaron- considero agradable que tengamos esa doble cita. Podemos ir.

- Claro su Majestad, pero debo recordarle que solo tengo dos corceles. Así que al fin de todo, usted tendrá que venir conmigo – dijo él con triunfo.

- O podemos pedir dos caballos más- interfirió Anna.

- Amor, tranquila, él cuidará de Elsa como yo de ti, ¿sí? – Dijo Kristoff, y se acercó al oído de Anna para decirle algo más – Coopera con Elsa, está intentando algo con este tal Príncipe y sabes que le cuesta hacer amigos, vamos a ayudarla en su cita ¿de acuerdo? – finalizó con certeza el joven rubio, mientras Anna miraba a su hermana con una mezcla de sentimientos.

- Bien, mi Reina, deme su mano. – dijo el Príncipe ya subido a un caballo. Ayudó a Elsa a subirse detrás de él.

¿Cómo va a dejar que mi hermana vaya detrás? Podría caerse, podría dolerle más aún el trote del caballo, si fuera yo quien estuviera en su lugar, la dejaría ir adelante mío, así mientras comando el caballo podría abrazarla y hacerla sentir segura, tonto. Pensó Anna.

- Bien muchacho, sígueme – dijo el Príncipe cabalgando con Elsa, mientras Kristoff y Anna subían al otro caballo, siguiéndolos.

Llegaron a las afueras del Reino, cercano a un bosque, donde había un claro y un lago. Era un lugar hermoso.

- Aquí es, el Valle de Throds. ¿Conocía este lugar Reina? ¿No le parece encantador? – dijo una vez que estaban los dos en tierra.

- Nunca había venido, es realmente un precioso lugar – dijo Elsa admirando el lugar

- Uf vaya que es lejos – se quejó Anna una vez que bajó del caballo – Así que... lindo lugar.

- Traje lo necesario para un picnic para dos personas, pero quizás podría rendir para cuatro. – dijo él muchacho sacando una manta de su bolso.

- Tranquilo amigo, yo traje cosas también – dijo Kristoff sacándose su mochila de la espalda

- Que caballeros tan preparados – comentó Elsa divertida acercándose hacia la manta que estaba tendida en el suelo.

- Imagino que habrás traído almohadones al menos, supongo que sillas no sería posible. ¿Esperas que la Reina se siente en el suelo? Quiero decir, ¿esperas que todos nos sentemos en el suelo? – dijo Anna con un deje de mal humor. Algo raro pasaba con ella.

- Oh yo… lo lamento tanto. Soy tan descuidado – dijo el Príncipe algo avergonzado

- Aaron está bien, realmente no me molesta, y sé que a Anna y Kristoff tampoco – miró a Kristoff en busca de ayuda, ya que no sabía que le ocurría a su hermana que estaba tan malhumorada.

- Claro que no compañero, podemos ser como la gente normal de vez en cuando, vamos Anna sentémonos, si estas incomoda en el suelo recuéstate sobre mí. – dijo él sonriéndole pícaramente, Elsa lo miró con mala cara.

- Sabes que no me molesta el suelo... es solo que Elsa… - dijo mirando hacia su hermana, quien le devolvía una mirada cargada de confusión. – Olvídenlo. ¿Comemos algo? Tengo hambre, espero que hayan traído chocolate. – comentó rindiéndose mientras caía sobre la manta.

Así transcurrió el resto de la "doble cita". Anna haciendo comentarios algo despectivos hacia Aaron cada vez que tenía oportunidad o encontrara algún error en su proceder de palabras y acciones. Tiempo después, Kristoff no dejaría que el pobre hombre sufriera más por el enojo desconocido de su novia, y tampoco quería arruinar toda la cita de Elsa, quien miraba con vergüenza de vez en cuanto a todos los presentes, cuando Anna soltaba la lengua.

- Bueno, creo que ya esta anocheciendo, y debo ir a alimentar a Sven- comentó Kristoff – ¿Qué te parece si vamos volviendo al castillo Anna? Te dejo allí y voy a mi cabaña.

Anna estaba a punto de protestar cuando Kristoff la tomó del brazo – Vamos mi cielo. Adiós chicos que terminen bien la cita. Un placer conocerte Aaron. – Subió rápidamente a Anna sobre el caballo mientras ella lo miraba perpleja sin encontrar palabra que decir. Pronto se perdieron de vista, Kristoff iba casi volando en el corcel.

- Aaron, lamento mucho el comportamiento de mi hermana Anna, no sé que le ha ocurrido, ella no es así. De hecho es adorable y muy dulce- dijo Elsa apenada por todo lo que el Príncipe tuvo que pasar.

- Hey no se preocupe mi Reina, todo está bien. Entiendo que la gente puede tener un mal día o cosas por el estilo. No me molestó – dijo cortésmente Aaron – La pasé muy bien hoy.

- No puedo creer eso posible, pero me alegro. – Respondió aliviada Elsa – Y Aaron, puedes llamarme Elsa.

- Será un placer, Elsa.

- ¿Volvemos al castillo? Es cierto que esta anocheciendo.

- Por su puesto su Alteza – respondió ayudando a la Reina a levantarse y subiéndose ambos al corcel.

Una vez llegaron al castillo, ambos bajaron del caballo.

- Ha sido un placer compartir con usted esta segunda cita. – dijo el príncipe besando la mano de Elsa en una reverencia.

- La pasé muy bien yo también, Aaron. – Dijo ésta con una media sonrisa.

- Disculpe mi atrevimiento, pero ¿tengo su permiso para cumplir uno de mis deseos? – dijo el príncipe alternando su mirada entre los ojos azules de Elsa y sus rojos labios.

En los segundos en los que Elsa parecía pensar su respuesta, solo una imagen aparecía en su cabeza. Su hermana Anna. Es tu oportunidad para olvidarla. Acepta. Pensó.

- Tienes permiso. – concretó la rubia y vio como el hombre sonreía, cerró sus ojos.

El Príncipe le dio un casto beso sobre sus labios, en los cuales, tristemente para Elsa, ella no sintió absolutamente nada.

- Buenas noches, su Majestad, pronto vendré a visitarla nuevamente. – dijo el Príncipe con una gran sonrisa inclinándose nuevamente.

- Buenas noches, Príncipe Aaron. – se despidió Elsa ocultando parte de su tristeza para luego entrar al castillo. Le entristecía el hecho de no poder sentir algo por el muchacho.

Dentro decidió dirigirse a su oficina para arreglar los papeleos que dejó esta mañana. Al entrar allí se encontró con Anna sentada en uno de los sillones. Ella le debía unas respuestas.

- Anna… - dijo sorprendida. – ¿Qué haces aquí?

- Quería hablar contigo ni bien llegaras, supuse que te dirigirías aquí. – respondió la pelirroja.

- Anna, ¿Por qué te comportaste de esa manera con Aaron? Le hiciste pasar mucha vergüenza- interrogó Elsa

- Pues es que todo en él está… mal. Sólo quise decirle cosas que lo ayudaran a que sea mejor persona para ti. Yo… creo que no te merece. – dijo Anna evadiendo la mirada de su hermana.

- Pero… ¿Cómo puedes saber eso si apenas lo conoces?

- Es un sentimiento ¿Si? Así como tú tienes dones del hielo, yo tengo el don de saber si alguien es bueno o no. – dijo Anna con una sonrisa.

- Claro, por eso es que te enamoraste de Hans ni bien lo viste ¿Verdad? Él sí que es una buena persona. – dijo de forma sarcástica Elsa mirando con incredulidad a su hermana.

- Eso… eso era cuando mis poderes aun no eran tan poderosos. – trató de excusarse Anna.

- Anna, ¿puedes decirme lo que realmente te sucede para que lo trates así? – trató de razonar la mayor.

- Lo que te dije, él no es bueno para ti. – concretó la más baja mirando a los ojos de su hermana.

- ¿Y quién es bueno para mí? – comentó sin pensar la rubia, algo entristecida de que su hermana no la apoyara. Ella no entendía que hacía todo esto para sacarla de su cabeza.

Yo soy buena para ti. Pensó Anna sin poder evitarlo. De pronto un gran miedo invadió todo su ser. ¿Qué era lo que exactamente quería decir con que ella era buena para su hermana? ¿Por qué no podía evitar sentirse así cuando veía que alguien más podría estar cerca de SU Elsa?

-Yo… yo n-no lo sé. – Respondió muy nerviosa de repente la pelirroja.- Discúlpame Elsa, yo, hago todo mal. – dijo asustada. – Yo… necesito irme. – y rápidamente se retiró de la habitación, dejando a su hermana sumamente confundida y preocupada.

Bien, hasta acá llega el capítulo 2. Espero que les haya gustado! Ya saben, dejen sus comentarios! Harían a esta chica muy feliz jajajaja. Nos leemos en unos días! Saludos a todos.