Hola este es un capítulo bastante corto y simple, sin embargo es necesario para conocer más lo que Anna siente.

Los dejo leer el capítulo, y al final tengo algo que comentarles, así que porfi lean la nota del final.

Como siempre, muchísimas gracias a todos los que comentan y siguen esta historia, sus opiniones son muy valiosas.


Capítulo 3: Pesadilla

Pov Anna –

Habían pasado unas semanas desde esa doble cita que tuvimos. Desde entonces he tratado de mantenerme algo alejada de mi hermana, ya que siento que al verla, mi corazón se aprieta irremediablemente. Ella había continuado con sus salidas, cada vez más seguidas, con el tan renombrado Príncipe Aaron de Hardgal. Me comentó en una ocasión que le agradaba mucho el muchacho, y dos veces ya he sido testigo, a escondidas obviamente, de que se han besado. El sentimiento era indescriptiblemente doloroso. Trataba de pensar con claridad que es lo que estaba ocurriéndome. La verdad es que no me entendía, debería de estar contenta de que mi hermana al fin está abriéndose poco a poco con los demás, lo estuve cuando se abrió conmigo. Pero es que me molestaba, esa era la realidad, me molestaba demasiado que otra persona sea el centro de su atención. Desde que volví a ser tan cercana a ella, yo era la que tenía su total atención, la única a la que ella miraba con cariño. Ver que alguien más me la está robando, eso es lo que me saca de mis casillas. El problema, es que nadie más parece entenderlo tan fácilmente. ¿Estaría exagerando? ¿Está mal querer a tu hermana para ti sola? ¿Está mal tener estos locos celos por ella? ¿Celos?

- Hola Anna, que bueno que te encontré – comentó Elsa sacándome de mis confusos pensamientos – ¿Puedes venir a mi oficina? Es para hablar de unas cartas que han llegado.

-¿Ah? Oh… Claro Els- respondí siguiéndola por el pasillo que conducía hacia la habitación.

Ingresamos y me acomodé en uno de los sillones frente al escritorio, mientras Elsa tomó asiento en la silla de éste.

-Bueno, ¿qué es lo que quieres comentarme? – respondí hundiéndome lentamente en el felpudo sillón. Elsa soltó una pequeña risa por ello. Sonreí.

-Sí, verás, sé que comúnmente no interfieres en las decisiones mercantiles del Reino, pero pensé que sería una buena idea pedirte un consejo. – informó mi hermana, mientras se colocaba unos lentes que usaba para leer. Se ve tan sexy con ellos. ¡¿Qué estoy pensando?!

- Amh sí, por supuesto, ¿Qué se trata? – le respondí mientras sentía como mis mejillas cambiaban su tonalidad al color de mi cabello. Uf que calor.

- He recibido una carta, de nuestros ex socios mercantiles de las Islas del Sur, el Rey Edgardo por milésima vez, se disculpa por el comportamiento de su hijo para con nuestro Reino, y prácticamente suplica que nuestros Reinos vuelvan a ser socios. – Informó mi rubia hermana releyendo una vez más aquel papel que sostenía en sus manos – Quería saber qué opinas de esto. Las cartas anteriores las he ignorado por completo, pero ya que el Rey insiste tanto, quise pensar en una solución favorable para nuestro Reino, sin embargo, al ser algo que creo también te afectaría a ti de alguna manera, decidí incorporarte en esta decisión. – finalizó mirándome atentamente a los ojos.

Me quedé en silencio por un momento, mirando sus preciosos ojos azules, firmes y seguros, totalmente ajenos a lo que ocurría conmigo en esos momentos.

- Supongo que me podría afectar porque su familia vendría aquí para las celebraciones futuras que tengamos en el Reino, y eso. ¿Verdad? – pregunté razonando sus palabras. Ella asintió. – Me da igual lo que ellos hagan, de verdad, lo pasado es pasado. Supongo que su familia no tiene por qué cargar también con sus errores. Propongo que rehagamos las relaciones. – resolví con una pequeña sonrisa.

- Me alegra mucho que pienses eso, porque sus producciones también ayudan mucho a nuestro Reino – comentó ella quitándose sus lentes. – Bien, entonces está decidido, ahora mismo me pondré a escribir una respuesta.

- De acuerdo, ¿Me necesitas para algo más? – dije levantándome del sofá.

- Umh no por ahora, ya sabes que tengo muchos asuntos que ver del Reino, así que… - dijo dándome a entender que no podría pasar mucho tiempo conmigo ahora. Es lo mejor.

Cuando estaba por retirarme, con la mano en la perilla de la puerta, noté como volvía a colocarse sus lentes. No pude evitarlo.

- Te ves hermosa con ellos puestos. – solté, y noté al instante como dije mis pensamientos en voz alta, y me sonrojé muy notablemente.

Ella se sonrojó más que yo, si puedo decir. – Gr-gracias Anna – salí rápidamente de la habitación y cerré la puerta. Dios Anna, ¿cómo vas a decirle eso?

El día transcurrió bastante tranquilo, salí a recorrer el centro del pueblo en compañía de Olaf. Kristoff estaba ocupado el día de hoy, ya que desde que trabaja como proveedor oficial de hielo al Reino, debe irse a las montañas a trabajar con otros hombres. Al principio Elsa no estuvo de acuerdo con esto, ya que decía que ella misma podría proveer el hielo fácilmente y sin que nadie se esfuerce, pero con sus consejeros, decidieron que el trabajo siga funcionando, de lo contrario muchos hombres perderían trabajo, entre ellos Kristoff, por lo que Elsa lo ascendió de puesto a jefe del escuadrón de muchachos que trabajaban con el hielo.

A la noche me encontraba ya recostada en mi cama, y lentamente quedando dormida en la suave tela.

Borrosas imágenes aparecían en mi cabeza, hasta que distinguí unas figuras que reconocí al instante.

- Y yo también la amo mi Reina, por lo que pensé es el momento apropiado para esto. – Notó como el joven se arrodillaba frente a su hermana – Quisiera que usted me transformara en el hombre más feliz de este mundo. ¿Quisiera casarse conmigo? – dijo un esperanzado Príncipe tomando su mano.

Mi hermana mostró una de sus sonrisas más perfectas – Por supuesto que sí Aaron, me encantaría casarme contigo- se colocó la alianza y sellaron su promesa con un apasionado beso en los labios.

- No… No Elsa no. No puedes casarte. No puedes dejarme. No le perteneces a nadie más. Yo quiero que seas mía, yo necesito que estés conmigo. – sollocé mientras miraba la escena desde lejos. Se iba alejando cada vez más.

- ¡Elsa!- desperté de un grito en la oscuridad de mi habitación. Tenía el corazón muy acelerado y estaba algo transpirada. Sin pensar con claridad, me levanté de la cama y me dirigí hacia la habitación de mi hermana.

Estando frente a la puerta, esa que tanto tiempo estuvo cerrada, tomé la perilla entre mis dedos, e ingresé. Inmediatamente lo que vi me dejó sin aliento. Estaba ella recostada en su cama durmiendo plácidamente, siendo solo alumbrada por la luz de la luna que resplandecía en el cielo. Es un ángel. Me acerqué con sumo cuidado y silencio hasta su lado.

- Psst Elsa, Elsa – dije posando mi mano en su hombro. Ella abrió los ojos suavemente muy adormilada. Era demasiado adorable verla así, siendo tan delicada, inocente y frágil.

- Mhm ¿qué sucede Anna? – dijo mirándome con los ojos entreabiertos y la voz pastosa.

- Yo… no puedo dormir. Tengo pesadillas. ¿Puedo dormir contigo? – pregunté mirando suplicante a sus ojos.

- Anna, ya estas grande para eso, vuelve a dormir, ya pasará. Piensa en cosas felices. – comentó ella tratando de volver a dormir.

- Por favor, quiero dormir contigo. – dije delicadamente. Noté un leve rubor en sus blancas mejillas.

Suspiró sonoramente.- Está bien, puedes recostarte a mi lado. – dijo haciéndose a un lado de la gran cama que le pertenecía.

Sonreí feliz y me lancé a su lado, ella me dio la espalda e intentó seguir durmiendo. Me quedé mirando el techo por un momento. Hazlo.

Me giré lentamente hacia mi hermana, y sin dudarlo, me abracé con fuerza a su cintura, enterrando mi cara en su cabello platinado y mi pecho chocando con su espalda. Noté al instante como se tensó ante mi acción, pero no me dijo nada, y poco a poco fue relajándose.

- Buenas noches Elsa. – dije suavemente en su oído para, ahora sí, poder dormir plácidamente con ella entre mis brazos.


Bueno, este fue el capítulo 3.

Quería comentarles que ya tengo casi listo el final de este fic, sin embargo, tengo un pequeño (quizás no tan pequeño) problema. Y este problema se llama Kristoff. Por lo que pensé estaría bien pedirles alguna opinión.

- ¿Les gustaría ver a un Kristoff malo? ¿O se quedan con uno que de penita y ya?

Esa esas son las preguntas principales.

Debo admitir, que este fic es bastante... predecible, por lo que quiero saber si a ustedes les gustaría un poco más de drama, eso haría que la historia se extienda unos dos capítulos más, aproximadamente.

Espero mucho sus comentarios, y más si contienen alguna opinión o respuesta, porque me sería de gran ayuda.

Gracias por leer! Les mando un saludo! Nos leemos en unos días. :)