Hola a todos/as de nuevo! Gracias por los comentarios y opiniones que dejaron, por suerte ya lo arreglé y sólo me falta escribir el final y ya.
Les dejo este nuevo capítulo!
Capítulo 4: Proposición y dibujos.
Pov General -
A la mañana siguiente, la primera en despertar fue la rubia quien de inmediato notó un peso sobre su cuerpo, era su hermana menor. Recordó rápidamente como la noche anterior la pelirroja tuvo pesadillas y le pidió dormir con ella. Se ve tan adorable. Pensó.
Luego de unos momentos que pasó contemplando el sueño de la menor, se despidió de ella con un beso que depositó en su frente – Buenos días bonita - se levantó y después de asearse, se dirigió al trabajo que la esperaba cada día como Reina de Arendelle.
El día estuvo bastante ocupado para la rubia, mucho papeleo y dos reuniones, por lo que apenas tuvo tiempo para ver a su hermana.
Ya a la tarde, se encontró con Aaron quien la invitó a un salón donde se servía, según él, el mejor té del Reino.
Luego de un tiempo de amena conversación, el hombre se puso serio al decir lo siguiente.
- Elsa, ya que hemos pasado un grato tiempo juntos, y he recorrido cada rincón de este Reino en tu compañía, me gustaría hacerte una propuesta que ansío mucho desde hace unos días- comenzó a hablar el muchacho. Al fin se había acostumbrado a llamarla Elsa, y a hablar sin tanta propiedad.
- Si Aaron, ¿de qué se trata? – dijo la rubia dándole un sorbo a su té.
- Quisiera invitarte a mi Reino – comentó él mirando la reacción de su acompañante. – Pienso lo agradable que sería que conozcas mi pueblo, poder mostrarte cada lugar hermoso que haya en mis tierras, sé que ya conoces a mi familia, pero sería un honor para mí presentarte de una manera más personal. Si aceptas, iríamos en unas… dos semanas. – informó el muchacho castaño.
La rubia sabía que esto podría pasar, pero no pensaba que fuera tan pronto. Por lo que respondió lo siguiente.
- Es una propuesta interesante, pero debido a mi cargo como Reina, es algo que deberé pensar. No puedo darte una respuesta inmediata. – respondió la mujer con honestidad.
- Claro, sé que tienes muchas responsabilidades, pero puedes dejar a cargo a tu hermana, la Princesa Anna ¿Verdad? Sabes que soy muy insistente, realmente me gustaría que vengas conmigo. – dijo el castaño una vez más, tratando de convencerla.
- Te prometo que ni bien lo tenga decidido te lo haré saber, lo pensaré. – concretó la Reina para dar otro sorbo a su té.
Luego de eso, y unas pequeñas conversaciones en donde el Príncipe sacaba a relucir lo hermoso de su Reino, volvieron al castillo, en donde se despidieron con un beso más largo y profundo que los primeros.
- Hasta pronto Elsa – se despidió el muchacho retirándose del castillo.
La Reina ingresó a su hogar y comenzó a buscar a su hermana menor. Quería saber como estaba, después de haberla dejado sola esa mañana en su cama.
Cuando se ponía a pensar en ello, su corazón se aceleraba y sentía esas increíbles mariposas en su estómago, las mismas que sintió la noche anterior cuando sintió el brazo de su hermana atrapar su cintura y envolverla en un cálido abrazo. Es simplemente perfecta. – pensó la rubia con sus ojos cerrados.
Una vez que volvió a la realidad de su situación, continuó con la búsqueda de su hermana.
-¿Anna? ¿Estás aquí? – preguntó la hermana mayor golpeando la puerta del cuarto de la pelirroja.
- ¿Elsa? S-sí, espera un momento – se escuchó desde adentro la nerviosa voz de su hermana. Luego de unos momentos donde se escuchaban ruidos de papeles y refunfuños de la menor por haberse golpeado, se abrió la puerta dejando ver a una agitada chica sonriéndole. – Pasa – dijo ésta haciéndose a un lado de la puerta.
- ¿Por qué tanto misterio? – cuestionó la rubia con una sonrisa ingresando a la habitación, atenta a cualquier cosa fuera de lo común que su hermana le quisiera ocultar.
- N-nada, sólo estaba yo… aquí con mis dibujos – respondió la pelirroja con una sonrisa nerviosa.
- Sabes que puedes mostrarme lo que sea, no me enojaré – dijo la rubia con tranquilidad. Le inquietaba saber que le ocultaba su hermana.
- No es nada, de verdad Elsa. – dijo ya más calmada – En fin, ¿para qué me buscabas? – trató de desviar el tema.
- Quería… saber cómo estabas. – Respondió la rubia, sonrojándose levemente – Ya sabes… anoche tuviste esas pesadillas, y quería cerciorarme de que estabas mejor.
- Oh… eso. Sí, estoy mejor Elsa, gracias por preocuparte – comentó la menor – y gracias por dejarme dormir contigo, realmente así se me fueron todos mis miedos. – finalizó, sin pensar en lo mucho que afectaban sus palabras a su hermana. – Hablando de eso, ¿por qué no me despertaste esta mañana?
- No pude, te veías tan tranquila durmiendo que decidí dejarte descansar un rato más – dijo la rubia evitando la mirada de su hermana, y recordando el pequeño beso de buenos días que le dio.
- Gracias por dejarme dormir de más – dijo riendo la menor. - ¿Quieres ver mis dibujos? – comentó luego de unos segundos de silencio.
- Claro, me encantaría Anna – respondió Elsa sentándose enfrente del pequeño escritorio que tenía Anna para dibujar en su habitación.
- Bien, tú mira los de esta pila, y sólo los de esta pila ¿de acuerdo? – dijo algo nerviosa la pelirroja. - No es que tenga algo que ocultar ni nada por el estilo – comentó riendo, soltando una vez más lo que en verdad sucedía.
- Umh, claro. – respondió la rubia comenzando a ver los dibujos. Así pasaron un buen tiempo, Elsa mirando sus dibujos, y Anna comentando en que se inspiraba para dibujarlos.
– Me dio calor ver este dibujo – dijo la mayor riendo – ¿Me esperas y voy por algo de beber?
- No te preocupes, tu sigue viendo, yo voy a buscar algo para ambas – se ofreció la pelirroja saliendo de la habitación. Es tan inocente. Pensó la rubia mientras comenzaba a husmear los demás dibujos de su hermana. Encontró ocho de ella misma, con fechas de cuando fueron hechos. Algunos eran de hace muchos años, pero había uno, que era muy reciente. En el dibujo se encontraba la rubia creando un corazón de hielo en donde ponía Elsa & Anna. El corazón de Elsa saltó de emoción al ver ese dibujo, era muy hermoso. Ojalá significara lo que tanto deseo.
Siguió mirando otros hasta que encontró uno que realmente le quitó el aliento. En el dibujo, aparecían ambas hermanas tomadas de las manos, mirándose casi perdidamente a los ojos, de una forma algo ¿romántica? Realmente para Elsa así parecía. Aunque claro, seguramente su loca mente veía todo de la forma en que ella quería.
- Anna… - susurró la mayor mientras sentía como su corazón se aceleraba considerablemente. Seguramente malinterpreto todo, no significa que ella te ve de esa manera.
-Anna entrando – canturreó la pelirroja mientras abría la puerta con su espalda, ya que traía dos vasos llenos de jugo de naranja. Elsa aprovechó esos segundos para ocultar los dibujos debajo de los que sí tenía permitido ver. – Traje nuestro favorito – comentó con una sonrisa apoyando ambos vasos sobre su escritorio.
-¡Genial! – dijo una muy emocionada rubia platinada tratando de actuar normal
- ¿Y viste alguno que te gustara mucho? Puedo regalarte el que quieras – dijo la menor con una sonrisa sentándose en una silla del otro lado del escritorio.
- Mmm… Sí, quiero este – y señaló uno en donde se encontraba Olaf patinando sobre hielo.
Así transcurrieron los minutos, en una amena y divertida charla de ambas chicas, que hace días no podían pasar tiempo juntas.
- Elsa –Anna llamó la atención de su hermana – Sé que no me corresponde, y eso, pero… -vaciló - ¿Qué pasa entre tú y el Príncipe Aaron? Es decir, sé que han estado saliendo muchas veces, más de lo que yo soporto – dijo esto último muy rápido – pero, tú ¿Realmente sientes algo por él? Quiero decir, ¿piensas en él como tu candidato a Rey? – preguntó la menor esperando atentamente la respuesta de su hermana.
- No lo sé, quiero decir, la paso muy bien con él, – un dolor comenzó a crecer en el corazón de la pelirroja – es divertido, me hace reír – la molestia seguía creciendo – y es bastante apuesto – el corazón de la menor parecía ser aplastado por una mano gigante. – Pero aún no soy capaz de pensar en él como algo más que un simple chico con el que salgo. – La mano gigante comenzó a ceder – No estoy enamorada de él – mágicas palabras que hicieron sonreír con exageración a la pelirroja.
- ¿No lo estás? – dijo una muy aliviada Anna
- No, no lo estoy por ahora – respondió la rubia evitando la mirada de Anna – Pero… hablando de él, hay algo que quiero comentarte. Que me digas tu opinión sobre algo – comenzó, pero cuando estaba por decirle a su hermana del viaje, fueron interrumpidas por un sonido en la puerta.
- Señorita Anna, la cena ya está lista – dijo la voz de Charles, uno de sus sirvientes - ¿Por casualidad se encuentra la Reina con usted? – volvió a decir la voz algo nerviosa.
- Sí, está aquí conmigo. Enseguida vamos – respondió Anna.
- De acuerdo, si es posible concurran rápido, en lo que las busqué se enfrió un poco. Disculpen. – informó con culpa Charles.
- No hay problema – respondió la rubia esta vez. – Ya vamos. – Se escuchó como el sirviente se retiró.
- Bueno, vamos Elsa, luego me cuentas – dijo Anna tendiéndole la mano a su hermana para salir juntas de la habitación hacia el comedor.
Este fue el capítulo 4, espero que les haya gustado.
Ya saben que sus comentarios, opiniones, etc. son muy bien recibidas (y me hacen feliz), así que los espero!
Nos leemos en unos días.
Saludos!
P/D: decidí alargar el fic a 8 capítulos, por ahora.
